Crítica de teatro ‘Tallar-se un peu amb una motoserra’ Autoría y dirección Bàrbara Mestanza Escenografía Albert Ventura Iluminación Sergio Garcia Vestuario Néstor Reina Música Joan Martorell Audiovisuales Marc Pujolar Caracterización y efectos especiales Dylan López Intérpretes Rosa Boladeras, Bàrbara Mestanza y Júlia Molins Lugar Sala Béckett, Barcelona 4El azar ha querido que el estreno de esta pieza de Bàrbara Mestanza (Barcelona, 1990) coincida con el escándalo de los presuntos abusos de Julio Iglesias a dos de sus empleadas. La subdirectora de un diario y su redactora predilecta han publicado una serie de artículos sobre los abusos sexuales de figuras preeminentes de la cultura y la política; el asunto se presenta ante la opinión pública como un MeToo autóctono. Pero la ‘verdad’ periodística que condena a los señalados a la cancelación comienza a resquebrajarse: uno de los supuestos agresores, un director de teatro sexagenario, acaba en coma después de un intento de suicidio.La autora, cantante y directora transita desde el magisterio de la condena a cargo de las periodistas al efecto bumerán de una investigación que, movida por el aplauso de la opinión hegemónica, no respetó la negativa de la fuente principal para ser citada en las informaciones. El triple panel escenográfico que compone Albert Ventura combina planos narrativos: la escritura de la periodista en la tablet, sus wasaps, párrafos judiciales e imágenes de las afectadas. La efectiva puesta en escena, el rojo cual cromatismo simbólico, se envuelve con la inquietante música de Joan Martorell y los acordes del ‘Funeral de la Reina Mary’ de Haendel que abren y cierran la representación. Mestanza interpreta a la periodista veinteañera y ambiciosa que trocará lo que iba a ser el triunfo de una denuncia por el ostracismo profesional y la culpa. Con pasión autoral verbaliza un texto que peca de excesivo; los monólogos no permiten al espectador captar plenamente su sustancia: tal vez habría convenido recortar esos fragmentos, más aptos para ser leídos que escuchados. Rosa Boladeras encarna con solvencia de veterana a la subdirectora del diario y Júlia Molins es la hija del director suicida.’Cortarse un pie con una motosierra’ es una meritoria disección acerca de la duda sobre los juicios mediáticos que se acorazan con causas justas y, a priori, inatacables; Mestanza gira el foco del agresor que se sirve del poder social para el acoso sexual. No diferencia entre el hombre y la mujer. Una saludable experiencia teatral para desmontar apriorismos y precipitadas condenas corales. Crítica de teatro ‘Tallar-se un peu amb una motoserra’ Autoría y dirección Bàrbara Mestanza Escenografía Albert Ventura Iluminación Sergio Garcia Vestuario Néstor Reina Música Joan Martorell Audiovisuales Marc Pujolar Caracterización y efectos especiales Dylan López Intérpretes Rosa Boladeras, Bàrbara Mestanza y Júlia Molins Lugar Sala Béckett, Barcelona 4El azar ha querido que el estreno de esta pieza de Bàrbara Mestanza (Barcelona, 1990) coincida con el escándalo de los presuntos abusos de Julio Iglesias a dos de sus empleadas. La subdirectora de un diario y su redactora predilecta han publicado una serie de artículos sobre los abusos sexuales de figuras preeminentes de la cultura y la política; el asunto se presenta ante la opinión pública como un MeToo autóctono. Pero la ‘verdad’ periodística que condena a los señalados a la cancelación comienza a resquebrajarse: uno de los supuestos agresores, un director de teatro sexagenario, acaba en coma después de un intento de suicidio.La autora, cantante y directora transita desde el magisterio de la condena a cargo de las periodistas al efecto bumerán de una investigación que, movida por el aplauso de la opinión hegemónica, no respetó la negativa de la fuente principal para ser citada en las informaciones. El triple panel escenográfico que compone Albert Ventura combina planos narrativos: la escritura de la periodista en la tablet, sus wasaps, párrafos judiciales e imágenes de las afectadas. La efectiva puesta en escena, el rojo cual cromatismo simbólico, se envuelve con la inquietante música de Joan Martorell y los acordes del ‘Funeral de la Reina Mary’ de Haendel que abren y cierran la representación. Mestanza interpreta a la periodista veinteañera y ambiciosa que trocará lo que iba a ser el triunfo de una denuncia por el ostracismo profesional y la culpa. Con pasión autoral verbaliza un texto que peca de excesivo; los monólogos no permiten al espectador captar plenamente su sustancia: tal vez habría convenido recortar esos fragmentos, más aptos para ser leídos que escuchados. Rosa Boladeras encarna con solvencia de veterana a la subdirectora del diario y Júlia Molins es la hija del director suicida.’Cortarse un pie con una motosierra’ es una meritoria disección acerca de la duda sobre los juicios mediáticos que se acorazan con causas justas y, a priori, inatacables; Mestanza gira el foco del agresor que se sirve del poder social para el acoso sexual. No diferencia entre el hombre y la mujer. Una saludable experiencia teatral para desmontar apriorismos y precipitadas condenas corales.
Crítica de Teatro
La autora transita desde el magisterio de la condena a cargo de las periodistas al efecto bumerán de una investigación que, movida por el aplauso de la opinión hegemónica, no respetó la negativa de la fuente principal para ser citada en las informaciones
RSS de noticias de cultura
