La catástrofe de Adamuz guarda consecuencias aún imprevisibles. Las imágenes dantescas de un país que se desencuaderna por momentos han alcanzado la atención de los grandes medios mundiales, hasta atravesar la fina piel de las oficinas económicas de otros países con intereses económicos en España. Arabia Saudí atraviesa un momento dulce en sus relaciones internacionales, gracias en buena medida a una diplomacia corporativa basada en la comunicación blanda y el patrocinio de eventos masivos como el fútbol. La cara amable de un régimen de hierro en guante de seda se ha venido alternando con inversiones en compañías extranjeras que les garantizaban una entrada preferencial en puntos estratégicos, como España y su doble factor de acceso a Europa y Latinoamérica. Así llegó la apuesta por el AVE a la Meca -algún día contará Don Juan Carlos cuánto le deben en gestiones y favores personales- y el acuerdo entre un consorcio liderado por Renfe y Saudí Arabia Railways para el tren de alta velocidad Haramain , que conecta Medina y La Meca. El pacto ha resultado hasta ahora beneficioso para ambas partes y el pasado septiembre incluso se elaboró un borrador para renovar la relación contractual cinco años más y alcanzar el año 2038 apelando a la eficiencia operativa. Las negociaciones estaban tan avanzadas que el ministro de Transportes -el sin par Óscar Puente- tenía listo el acto para la firma del acuerdo en plena campaña electoral de comunidades autónomas este año y Moncloa preparaba el anuncio para su inmediata incorporación a los logros de Pedro Sánchez. Veinte trenes más se sumarían a los 35 ya en funcionamiento, fabricados por Talgo y Bombardier. Unos 800 millones de euros vendrían así a las cuentas de compañías asociadas para tal fin como Adif, Siemens, Ineco, Abengoa e Indra. Y, sobre todo, la imagen impagable del presidente Sánchez anunciando la confianza internacional en su Ejecutivo y renovando una acción de gobierno que el día a día da por muerta a falta de Presupuestos .El pasado domingo se fueron al traste muchas cosas. La más grave, la vida de pasajeros que nada debían saber sobre ‘bogies multiejes’, soldaduras ni catenarias. Por cierto, ¿saben que si buscan ‘soldaduras en AVE’ en Google les aparece un anuncio de Renfe invitándoles a «hacer su carrera en la compañía»? Pero también deslizaron pendiente abajo otros elementos como la campaña de propaganda prevista por Puente para el nuevo contrato ferroviario saudí . El Gobierno de Riad ha metido en el congelador -nadie sabe hasta cuándo- la firma de un servicio que ahora es sinónimo de lío mayúsculo. A nadie le gustan los líos, y a los que pagan mucho menos. El ministro de Transportes sigue con su lío de comparecencias públicas frenéticas, para hacernos creer que es lo mismo exposición que información , no vale con salir en los medios: hay que hacerlo para decir la verdad. Sin duda ha aprendido la gramática parda de su amado líder Sánchez y se ha echado al monte de las entrevistas para ganar tiempo, convencido de que el PP terminará metiendo la pata antes de que él asuma alguna responsabilidad.El choque de trenes ha alcanzado a administraciones autonómicas como la andaluza y la madrileña, convencida la presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, como está de que la carita de cordero degollado de Sánchez es pura impostura, que solo busca escaquearse y que al enemigo, ni agua. No falta quien repite estos días que no basta con esperar a que caiga el Gobierno de Sánchez, sino que hay que ganarle con una alternativa efectiva . Quizás Ayuso sabe en sus carnes que Moncloa solo llama a la altura de miras y a la institucionalidad cuando tiene un lío que no puede endilgar al PP. Para prueba, un botón: diez minutos después de que el ministro de Presidencia, Félix Bolaños, apareciera en las televisiones reclamando juego limpio al Partido Popular, Núñez Feijóo era convocado por el PSOE y sus socios de Gobierno a declarar en la comisión de la Dana. De primero de sanchismo, vamos.La reacción comprensible que lo ocurrido con la alta velocidad ha provocado en los ‘amigos saudíes’ percute en la línea más temida por Moncloa, que es la reacción adversa de un compañero de viaje corporativo que le permite mantener las apariencias de conglomerado profesional en compañías directamente controladas por el Gobierno a través de la SEPI . Arabia Saudí ya dejó caer su intención de deshacer posiciones en el accionariado de Telefónica, y tuvo que aplicarse a fondo la oficina económica de De la Rocha para que sigan ahí, pese a perder dinero con una inversión que algunos entienden como ‘ticket’ de paso a otros países y negocios más lucrativos.No es de extrañar que ante semejante Cafarnaún haya codazos dentro del Gobierno para salir hacia puestos europeos como el BCE. La marcha de Luis de Guindos desbloquea una posición mayor como es la presidencia del BCE. Por primera vez un español podría ocupar el primer sillón del banco central , el exgobernador Pablo Hernández de Cos, por ejemplo, pero el sanchismo está dispuesto a cederlo y conformarse con el cargo de economista jefe con tal de cerrarle el paso a un primer espada que también ha sido incluido en esa interminable lista del otro lado del muro de Sánchez. Claro que Ana Botín tiene otros planes para la sucesión de Philip R. Lane. Ya ven, esto sí que es un serial interesante y no el de Sánchez y sus «cuatro estaciones» que, atentamente, acaba de comprar la Telefónica de Murtra. La catástrofe de Adamuz guarda consecuencias aún imprevisibles. Las imágenes dantescas de un país que se desencuaderna por momentos han alcanzado la atención de los grandes medios mundiales, hasta atravesar la fina piel de las oficinas económicas de otros países con intereses económicos en España. Arabia Saudí atraviesa un momento dulce en sus relaciones internacionales, gracias en buena medida a una diplomacia corporativa basada en la comunicación blanda y el patrocinio de eventos masivos como el fútbol. La cara amable de un régimen de hierro en guante de seda se ha venido alternando con inversiones en compañías extranjeras que les garantizaban una entrada preferencial en puntos estratégicos, como España y su doble factor de acceso a Europa y Latinoamérica. Así llegó la apuesta por el AVE a la Meca -algún día contará Don Juan Carlos cuánto le deben en gestiones y favores personales- y el acuerdo entre un consorcio liderado por Renfe y Saudí Arabia Railways para el tren de alta velocidad Haramain , que conecta Medina y La Meca. El pacto ha resultado hasta ahora beneficioso para ambas partes y el pasado septiembre incluso se elaboró un borrador para renovar la relación contractual cinco años más y alcanzar el año 2038 apelando a la eficiencia operativa. Las negociaciones estaban tan avanzadas que el ministro de Transportes -el sin par Óscar Puente- tenía listo el acto para la firma del acuerdo en plena campaña electoral de comunidades autónomas este año y Moncloa preparaba el anuncio para su inmediata incorporación a los logros de Pedro Sánchez. Veinte trenes más se sumarían a los 35 ya en funcionamiento, fabricados por Talgo y Bombardier. Unos 800 millones de euros vendrían así a las cuentas de compañías asociadas para tal fin como Adif, Siemens, Ineco, Abengoa e Indra. Y, sobre todo, la imagen impagable del presidente Sánchez anunciando la confianza internacional en su Ejecutivo y renovando una acción de gobierno que el día a día da por muerta a falta de Presupuestos .El pasado domingo se fueron al traste muchas cosas. La más grave, la vida de pasajeros que nada debían saber sobre ‘bogies multiejes’, soldaduras ni catenarias. Por cierto, ¿saben que si buscan ‘soldaduras en AVE’ en Google les aparece un anuncio de Renfe invitándoles a «hacer su carrera en la compañía»? Pero también deslizaron pendiente abajo otros elementos como la campaña de propaganda prevista por Puente para el nuevo contrato ferroviario saudí . El Gobierno de Riad ha metido en el congelador -nadie sabe hasta cuándo- la firma de un servicio que ahora es sinónimo de lío mayúsculo. A nadie le gustan los líos, y a los que pagan mucho menos. El ministro de Transportes sigue con su lío de comparecencias públicas frenéticas, para hacernos creer que es lo mismo exposición que información , no vale con salir en los medios: hay que hacerlo para decir la verdad. Sin duda ha aprendido la gramática parda de su amado líder Sánchez y se ha echado al monte de las entrevistas para ganar tiempo, convencido de que el PP terminará metiendo la pata antes de que él asuma alguna responsabilidad.El choque de trenes ha alcanzado a administraciones autonómicas como la andaluza y la madrileña, convencida la presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, como está de que la carita de cordero degollado de Sánchez es pura impostura, que solo busca escaquearse y que al enemigo, ni agua. No falta quien repite estos días que no basta con esperar a que caiga el Gobierno de Sánchez, sino que hay que ganarle con una alternativa efectiva . Quizás Ayuso sabe en sus carnes que Moncloa solo llama a la altura de miras y a la institucionalidad cuando tiene un lío que no puede endilgar al PP. Para prueba, un botón: diez minutos después de que el ministro de Presidencia, Félix Bolaños, apareciera en las televisiones reclamando juego limpio al Partido Popular, Núñez Feijóo era convocado por el PSOE y sus socios de Gobierno a declarar en la comisión de la Dana. De primero de sanchismo, vamos.La reacción comprensible que lo ocurrido con la alta velocidad ha provocado en los ‘amigos saudíes’ percute en la línea más temida por Moncloa, que es la reacción adversa de un compañero de viaje corporativo que le permite mantener las apariencias de conglomerado profesional en compañías directamente controladas por el Gobierno a través de la SEPI . Arabia Saudí ya dejó caer su intención de deshacer posiciones en el accionariado de Telefónica, y tuvo que aplicarse a fondo la oficina económica de De la Rocha para que sigan ahí, pese a perder dinero con una inversión que algunos entienden como ‘ticket’ de paso a otros países y negocios más lucrativos.No es de extrañar que ante semejante Cafarnaún haya codazos dentro del Gobierno para salir hacia puestos europeos como el BCE. La marcha de Luis de Guindos desbloquea una posición mayor como es la presidencia del BCE. Por primera vez un español podría ocupar el primer sillón del banco central , el exgobernador Pablo Hernández de Cos, por ejemplo, pero el sanchismo está dispuesto a cederlo y conformarse con el cargo de economista jefe con tal de cerrarle el paso a un primer espada que también ha sido incluido en esa interminable lista del otro lado del muro de Sánchez. Claro que Ana Botín tiene otros planes para la sucesión de Philip R. Lane. Ya ven, esto sí que es un serial interesante y no el de Sánchez y sus «cuatro estaciones» que, atentamente, acaba de comprar la Telefónica de Murtra.
La catástrofe de Adamuz guarda consecuencias aún imprevisibles. Las imágenes dantescas de un país que se desencuaderna por momentos han alcanzado la atención de los grandes medios mundiales, hasta atravesar la fina piel de las oficinas económicas de otros países con intereses económicos en … España. Arabia Saudí atraviesa un momento dulce en sus relaciones internacionales, gracias en buena medida a una diplomacia corporativa basada en la comunicación blanda y el patrocinio de eventos masivos como el fútbol. La cara amable de un régimen de hierro en guante de seda se ha venido alternando con inversiones en compañías extranjeras que les garantizaban una entrada preferencial en puntos estratégicos, como España y su doble factor de acceso a Europa y Latinoamérica.
Así llegó la apuesta por el AVE a la Meca -algún día contará Don Juan Carlos cuánto le deben en gestiones y favores personales- y el acuerdo entre un consorcio liderado por Renfe y Saudí Arabia Railways para el tren de alta velocidad Haramain, que conecta Medina y La Meca. El pacto ha resultado hasta ahora beneficioso para ambas partes y el pasado septiembre incluso se elaboró un borrador para renovar la relación contractual cinco años más y alcanzar el año 2038 apelando a la eficiencia operativa.
Las negociaciones estaban tan avanzadas que el ministro de Transportes -el sin par Óscar Puente- tenía listo el acto para la firma del acuerdo en plena campaña electoral de comunidades autónomas este año y Moncloa preparaba el anuncio para su inmediata incorporación a los logros de Pedro Sánchez. Veinte trenes más se sumarían a los 35 ya en funcionamiento, fabricados por Talgo y Bombardier. Unos 800 millones de euros vendrían así a las cuentas de compañías asociadas para tal fin como Adif, Siemens, Ineco, Abengoa e Indra. Y, sobre todo, la imagen impagable del presidente Sánchez anunciando la confianza internacional en su Ejecutivo y renovando una acción de gobierno que el día a día da por muerta a falta de Presupuestos.
El pasado domingo se fueron al traste muchas cosas. La más grave, la vida de pasajeros que nada debían saber sobre ‘bogies multiejes’, soldaduras ni catenarias. Por cierto, ¿saben que si buscan ‘soldaduras en AVE’ en Google les aparece un anuncio de Renfe invitándoles a «hacer su carrera en la compañía»? Pero también deslizaron pendiente abajo otros elementos como la campaña de propaganda prevista por Puente para el nuevo contrato ferroviario saudí.
El Gobierno de Riad ha metido en el congelador -nadie sabe hasta cuándo- la firma de un servicio que ahora es sinónimo de lío mayúsculo. A nadie le gustan los líos, y a los que pagan mucho menos. El ministro de Transportes sigue con su lío de comparecencias públicas frenéticas, para hacernos creer que es lo mismo exposición que información, no vale con salir en los medios: hay que hacerlo para decir la verdad. Sin duda ha aprendido la gramática parda de su amado líder Sánchez y se ha echado al monte de las entrevistas para ganar tiempo, convencido de que el PP terminará metiendo la pata antes de que él asuma alguna responsabilidad.
El choque de trenes ha alcanzado a administraciones autonómicas como la andaluza y la madrileña, convencida la presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, como está de que la carita de cordero degollado de Sánchez es pura impostura, que solo busca escaquearse y que al enemigo, ni agua.
No falta quien repite estos días que no basta con esperar a que caiga el Gobierno de Sánchez, sino que hay que ganarle con una alternativa efectiva. Quizás Ayuso sabe en sus carnes que Moncloa solo llama a la altura de miras y a la institucionalidad cuando tiene un lío que no puede endilgar al PP. Para prueba, un botón: diez minutos después de que el ministro de Presidencia, Félix Bolaños, apareciera en las televisiones reclamando juego limpio al Partido Popular, Núñez Feijóo era convocado por el PSOE y sus socios de Gobierno a declarar en la comisión de la Dana. De primero de sanchismo, vamos.
La reacción comprensible que lo ocurrido con la alta velocidad ha provocado en los ‘amigos saudíes’ percute en la línea más temida por Moncloa, que es la reacción adversa de un compañero de viaje corporativo que le permite mantener las apariencias de conglomerado profesional en compañías directamente controladas por el Gobierno a través de la SEPI. Arabia Saudí ya dejó caer su intención de deshacer posiciones en el accionariado de Telefónica, y tuvo que aplicarse a fondo la oficina económica de De la Rocha para que sigan ahí, pese a perder dinero con una inversión que algunos entienden como ‘ticket’ de paso a otros países y negocios más lucrativos.
No es de extrañar que ante semejante Cafarnaún haya codazos dentro del Gobierno para salir hacia puestos europeos como el BCE. La marcha de Luis de Guindos desbloquea una posición mayor como es la presidencia del BCE. Por primera vez un español podría ocupar el primer sillón del banco central, el exgobernador Pablo Hernández de Cos, por ejemplo, pero el sanchismo está dispuesto a cederlo y conformarse con el cargo de economista jefe con tal de cerrarle el paso a un primer espada que también ha sido incluido en esa interminable lista del otro lado del muro de Sánchez. Claro que Ana Botín tiene otros planes para la sucesión de Philip R. Lane. Ya ven, esto sí que es un serial interesante y no el de Sánchez y sus «cuatro estaciones» que, atentamente, acaba de comprar la Telefónica de Murtra.
Límite de sesiones alcanzadas
- El acceso al contenido Premium está abierto por cortesía del establecimiento donde te encuentras, pero ahora mismo hay demasiados usuarios conectados a la vez. Por favor, inténtalo pasados unos minutos.
Volver a intentar
Has superado el límite de sesiones
- Sólo puedes tener tres sesiones iniciadas a la vez. Hemos cerrado la sesión más antigua para que sigas navegando sin límites en el resto.
Sigue navegando
Artículo solo para suscriptores
RSS de noticias de economia
