Se oye el quejido de Novak Djokovic a media tarde, conforme el adhesivo va despejándose y descubriendo la carne viva en el pie: dedo y planta. Señoras ampollas. En ese instante, el serbio ya ha entregado el segundo set y, aparentemente, todo se encamina a su despedida del torneo y el avance de Lorenzo Musetti, un tenista superdotado desde el punto de vista técnico y al que mente y cuerpo no dejan de traicionar. Poco después de la escena, se echa la mano al muslo derecho y se duele también él, obligado finalmente a levantar la bandera blanca. Nole resopla y en la charla a pie de pista, admite: “Ya estaba yéndome a casa…”.
CUATRO SEMIFINALISTAS IMPOLUTAS
El cartel de las semifinales femeninas reluce. Al fin y al cabo, tan solo se había dado una vez esta situación: las cuatro clasificadas impolutas, sin haber regalado nada en los cinco partidos del trazado. Fue en el Roland Garros de 1995; entonces fueron Arantxa, Conchita, Kimiko Date y Steffi Graff.
Es decir, todas en línea recta, sin conceder ningún set: Aryna Sabalenka, Elina Svitolina, Jessica Pegula y Elena Rybakina. Esta última sigue en racha, puesto que es la que más triunfos (36) acumula desde julio. La kazaja, última maestra, pudo esta vez con Iga Swiatek, vencida por 7-5 y 6-1, en 1h 35m.
En el otro cruce del día, Pegula batió a su compatriota Amanda Anisimova: 6-2 y 7-6(1), tras 1h 35m. Este jueves, Sabalenka y Svitolina protagonizarán el primer duelo (7.30, Eurosport) y entre Pegula y Rybakina (a continuación) se decidirá el segundo nombre para la final del sábado (9.30).
Por otra parte, el catalán Marcel Granollers (39 años) y su pareja Horacio Zeballos (40) lograron el acceso a las semifinales en la modalidad de dobles. Superaron a los brasileños Orlando Luz y Rafael Mato, y se encontrarán con Christian Harrison y Neal Skupski, sextos cabezas de serie.
Una lesión muscular del italiano, cuando iba dos sets por encima, clasifica al balcánico para las semifinales. Su compatriota bate a Shelton por 6-3, 6-4 y 6-4
Se oye el quejido de Novak Djokovic a media tarde, conforme el adhesivo va despejándose y descubriendo la carne viva en el pie: dedo y planta. Señoras ampollas. En ese instante, el serbio ya ha entregado el segundo set y, aparentemente, todo se encamina a su despedida del torneo y el avance de Lorenzo Musetti, un tenista superdotado desde el punto de vista técnico y al que mente y cuerpo no dejan de traicionar. Poco después de la escena, se echa la mano al muslo derecho y se duele también él, obligado finalmente a levantar la bandera blanca. Nole resopla y en la charla a pie de pista, admite: “Ya estaba yéndome a casa…”.
Así de crudo es el deporte, insistente con la desgracia de Musetti. El italiano, de 23 años, se proyectó en el tenis base y la antesala a la élite como uno de los jóvenes con más talento y mayor potencial; sin embargo, su físico y su cabeza no le permiten crecer más. No por ahora. Cada vez que encara circunstancias comprometidas, su musculatura tiende a fallar; sucedió en abril, durante la final de Montecarlo contra Carlos Alcaraz, y vuelve el infortunio en la central de Melbourne, donde lo que parecía no es. Djokovic tenía pie y medio fuera del torneo y él no aminoraba el paso, pero la pierna avisa, le frena y al final le torpedea.
A sus 38 años, el campeón de 24 grandes se convierte en el segundo semifinalista más veterano del Open de Australia, por detrás únicamente del local Ken Rosewall (42). Pero, caballeroso, elegante como acostumbra con los rivales, admite: “No sé qué decir, salvo que lo siento mucho por él. Estaba siendo mucho mejor que yo. Ya estaba yéndome a casa… Solo espero que se recupere lo antes posible. No sentía la bola en los dos primeros sets, por su variedad y la calidad de todos sus golpes. He sido extremadamente afortunado en esta ocasión. Voy a doblar mis oraciones esta noche para agradecer lo que me ha ocurrido”.

En el instante de la retirada de Musetti, el marcador reflejaba un 4-6, 3-6 y 3-1 a favor del transalpino. Habían transcurrido 2h 08m y Djokovic, tocado por la herida del pie y más bien perdido, no estaba siendo el Djokovic de las cuatro primeras rondas. En absoluto. Fallón, lento y previsible. Muy negado. Sin embargo, el déjà vu. En 2021, ambos se encontraron sobre la arena de Roland Garros y entonces, Musetti también dominaba por dos mangas a cero cuando los calambres y el dolor de espalda —el desaliento, en el fondo— lo forzaron a marcharse en el quinto set. Tres años después, en 2024, otra remontada y triunfo del serbio en París.
Jugar mejor, sí o sí
El tenista de Carrara (quinto del mundo) contará después que sintió un pinchazo al inicio del segundo set, tras un mal gesto. Y que de nada hubiera servido un vendaje compresor. De haber podido continuar y en el caso de haber conseguido finalmente la victoria, hubiera disputado el viernes sus terceras semifinales en un gran escenario, las primeras en Melbourne. “Es realmente doloroso”, admite. “Hemos hecho todo tipo de pruebas durante la pretemporada para evitar este tipo de lesiones. No tengo palabras para decir cómo me siento”. “No soy doctor, pero conozco mi cuerpo y sé que es una rotura en el aductor”.
Djokovic, por su parte, admite el bajón. Brillante en los días previos, sin haber entregado una sola manga y sólido en lo físico, renquea rápidamente y Musetti le domina. “Manda tú, que vas ganando”, le dice el técnico José Perlas al italiano. “La estrategia me ha funcionado bien durante los dos primeros juegos, pero luego todo ha cambiado”, cuenta el de Belgrado, quien con el triunfo, 103 ya, supera la plusmarca de Roger Federer en Melbourne; “tenía una ampolla aquí y allá, pero nada que me molestase mucho. Qué puedo decir, lo he dado todo. Cuando crees que el punto ha acabado, no es así. Te obliga a jugar…”.

Se tratan de las decimoterceras semifinales que disputa Djokovic en Australia, un torneo que hizo suyo. Son diez trofeos —primero en 2008, último en 2023—, aunque se antoja verdaderamente complicado que pueda conseguir el de este año. Aun así, sigue en pie. “Pero tengo que jugar mejor, sin duda”. Si este miércoles le ha beneficiado el abandono de Musetti, tres días antes ni siquiera tuvo que saltar a la pista para competir contra Jakub Mensik, lesionado. En consecuencia, tan solo ha tenido que invertir 9h 07m; un promedio de 1h 49. Teniendo en cuenta la longevidad y sus circunstancias, el mejor de los escenarios.
Tan solo hay un pero: Jannik Sinner. “Mi cuerpo aguanta y estoy jugando bien, así que siempre hay una oportunidad. Sé que ahora va a ser más difícil, pero tengo que estar preparado”, desliza. Cuando ya ha caído la noche, el de San Cándido se impone por la vía recta a Ben Shelton, derrotado por 6-3, 6-4 y 6-4, en 2h 23m. El ganador de las dos últimas ediciones intimida. Su carrocería, maltrecha hace uso días, también responde bien. “Espero poder dar lo mejor de mí, porque es lo mínimo que voy a necesitar para tener alguna opción. Es el favorito absoluto, pero nunca se sabe”, zanja Nole. Efectivamente, todo puede ser. Bien lo sabe Musetti.
A. C. | Melbourne
El cartel de las semifinales femeninas reluce. Al fin y al cabo, tan solo se había dado una vez esta situación: las cuatro clasificadas impolutas, sin haber regalado nada en los cinco partidos del trazado. Fue en el Roland Garros de 1995; entonces fueron Arantxa, Conchita, Kimiko Date y Steffi Graff.
Es decir, todas en línea recta, sin conceder ningún set: Aryna Sabalenka, Elina Svitolina, Jessica Pegula y Elena Rybakina. Esta última sigue en racha, puesto que es la que más triunfos (36) acumula desde julio. La kazaja, última maestra, pudo esta vez con Iga Swiatek, vencida por 7-5 y 6-1, en 1h 35m.
En el otro cruce del día, Pegula batió a su compatriota Amanda Anisimova: 6-2 y 7-6(1), tras 1h 35m. Este jueves, Sabalenka y Svitolina protagonizarán el primer duelo (7.30, Eurosport) y entre Pegula y Rybakina (a continuación) se decidirá el segundo nombre para la final del sábado (9.30).
Por otra parte, el catalán Marcel Granollers (39 años) y su pareja Horacio Zeballos (40) lograron el acceso a las semifinales en la modalidad de dobles. Superaron a los brasileños Orlando Luz y Rafael Mato, y se encontrarán con Christian Harrison y Neal Skupski, sextos cabezas de serie.
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