Un gel energético o una barrita suelen acabar en la mochila, en el bolsillo o, con demasiada frecuencia, fuera del circuito de reciclaje , seguramente en mitad del monte después de que alguien decidiera «respirar aire fresco y ponerse en forma». Entre el consumo rápido y la huella permanente nace la startup barcelonesa Pack2Earth , que ha decidido replantear el ‘packaging’ desde la formulación del material.Fundada en enero de 2022, la compañía desarrolla materiales biobasados y compostables a temperatura ambiente con una huella de carbono baja para sustituir los plásticos derivados del petróleo en aplicaciones alimentarias, agrícolas y otros usos industriales. Su objetivo es ofrecer prestaciones técnicas comparables al plástico convencional, pero procedentes de fuentes renovables y sin sustancias tóxicas. «Al final de su vida útil, pueden convertirse en un compost libre de microplásticos y de tóxicos donde puedan crecer nuevas plantas», explica Françoise de Valera, cofundadora y CEO de la compañía.El origen del proyecto no está en un laboratorio, sino en la montaña. De Valera y Glenn Du Pree, también cofundador, practican trail running y senderismo de larga distancia. En ese contexto, observar envoltorios de plástico abandonados en entornos naturales se convirtió en un detonante. «Nos llevó a investigar si había en el mercado materiales biobasados y compostables adecuados para envasar productos semilíquidos o líquidos de larga vida útil, como los geles energéticos», recuerda la CEO. No los había.Noticia Relacionada estandar Si El futuro de los bioplásticos empieza a tomar consistencia industrial María José Pérez-Barco Aunque aún representan solo el 0,5% del mercado, se prevé que la producción de estos materiales se duplique en el próximo lustro impulsada por las exigencias normativas y de los consumidoresDesde el inicio, el enfoque fue tecnológico. Aunque ninguno de los fundadores es químico, el equipo incorporó desde el primer momento perfiles especializados en química e ingeniería de ‘packaging’, además de colaborar con centros tecnológicos. Hoy Pack2Earth cuenta con un equipo de 14 personas y una propiedad intelectual centrada en formulaciones avanzadas de materiales . «La innovación y la formulación de nuevos materiales son nuestro pilar principal», subraya De Valera.Una de las claves de adopción está en el proceso. Los materiales están diseñados para fabricarse en la misma maquinaria, moldes y velocidades que los plásticos derivados del petróleo, evitando inversiones adicionales para los fabricantes. Actualmente, la empresa ofrece films aptos para hacer envases como bolsas flexibles, sobrecitos o tapas flexibles y materiales de inyección para moldes, además de proyectos de I+D+i (investigación, desarrollo e innovación) a medida cuando las soluciones existentes no cubren las necesidades del cliente.MonetizaciónEl modelo de negocio es mayoritariamente B2B y se basa en la licencia de su propiedad intelectual a fabricantes de ‘packaging’, aunque en algunos casos subcontratan la fabricación para ofrecer el producto final. Recientemente, la compañía ha cerrado una ronda de financiación de 1,6 millones de euros liderada por Swanlaab, que destinará a escalar la facturación, acelerar su programa de I+D y poner en marcha un nuevo laboratorio propio.Hoy, Pack2Earth cuenta con más de 150 empresas interesadas en sus materiales, principalmente de los sectores alimentario y agrícola. Un interés impulsado por la regulación, la presión del consumidor y, cada vez más, por la salud y el rechazo a los microplásticos . «Pensamos que el factor salud será el gran motor del cambio», afirma De Valera. Un gel energético o una barrita suelen acabar en la mochila, en el bolsillo o, con demasiada frecuencia, fuera del circuito de reciclaje , seguramente en mitad del monte después de que alguien decidiera «respirar aire fresco y ponerse en forma». Entre el consumo rápido y la huella permanente nace la startup barcelonesa Pack2Earth , que ha decidido replantear el ‘packaging’ desde la formulación del material.Fundada en enero de 2022, la compañía desarrolla materiales biobasados y compostables a temperatura ambiente con una huella de carbono baja para sustituir los plásticos derivados del petróleo en aplicaciones alimentarias, agrícolas y otros usos industriales. Su objetivo es ofrecer prestaciones técnicas comparables al plástico convencional, pero procedentes de fuentes renovables y sin sustancias tóxicas. «Al final de su vida útil, pueden convertirse en un compost libre de microplásticos y de tóxicos donde puedan crecer nuevas plantas», explica Françoise de Valera, cofundadora y CEO de la compañía.El origen del proyecto no está en un laboratorio, sino en la montaña. De Valera y Glenn Du Pree, también cofundador, practican trail running y senderismo de larga distancia. En ese contexto, observar envoltorios de plástico abandonados en entornos naturales se convirtió en un detonante. «Nos llevó a investigar si había en el mercado materiales biobasados y compostables adecuados para envasar productos semilíquidos o líquidos de larga vida útil, como los geles energéticos», recuerda la CEO. No los había.Noticia Relacionada estandar Si El futuro de los bioplásticos empieza a tomar consistencia industrial María José Pérez-Barco Aunque aún representan solo el 0,5% del mercado, se prevé que la producción de estos materiales se duplique en el próximo lustro impulsada por las exigencias normativas y de los consumidoresDesde el inicio, el enfoque fue tecnológico. Aunque ninguno de los fundadores es químico, el equipo incorporó desde el primer momento perfiles especializados en química e ingeniería de ‘packaging’, además de colaborar con centros tecnológicos. Hoy Pack2Earth cuenta con un equipo de 14 personas y una propiedad intelectual centrada en formulaciones avanzadas de materiales . «La innovación y la formulación de nuevos materiales son nuestro pilar principal», subraya De Valera.Una de las claves de adopción está en el proceso. Los materiales están diseñados para fabricarse en la misma maquinaria, moldes y velocidades que los plásticos derivados del petróleo, evitando inversiones adicionales para los fabricantes. Actualmente, la empresa ofrece films aptos para hacer envases como bolsas flexibles, sobrecitos o tapas flexibles y materiales de inyección para moldes, además de proyectos de I+D+i (investigación, desarrollo e innovación) a medida cuando las soluciones existentes no cubren las necesidades del cliente.MonetizaciónEl modelo de negocio es mayoritariamente B2B y se basa en la licencia de su propiedad intelectual a fabricantes de ‘packaging’, aunque en algunos casos subcontratan la fabricación para ofrecer el producto final. Recientemente, la compañía ha cerrado una ronda de financiación de 1,6 millones de euros liderada por Swanlaab, que destinará a escalar la facturación, acelerar su programa de I+D y poner en marcha un nuevo laboratorio propio.Hoy, Pack2Earth cuenta con más de 150 empresas interesadas en sus materiales, principalmente de los sectores alimentario y agrícola. Un interés impulsado por la regulación, la presión del consumidor y, cada vez más, por la salud y el rechazo a los microplásticos . «Pensamos que el factor salud será el gran motor del cambio», afirma De Valera.
Un gel energético o una barrita suelen acabar en la mochila, en el bolsillo o, con demasiada frecuencia, fuera del circuito de reciclaje, seguramente en mitad del monte después de que alguien decidiera «respirar aire fresco y ponerse en forma». Entre el consumo rápido … y la huella permanente nace la startup barcelonesa Pack2Earth, que ha decidido replantear el ‘packaging’ desde la formulación del material.
Fundada en enero de 2022, la compañía desarrolla materiales biobasados y compostables a temperatura ambiente con una huella de carbono baja para sustituir los plásticos derivados del petróleo en aplicaciones alimentarias, agrícolas y otros usos industriales. Su objetivo es ofrecer prestaciones técnicas comparables al plástico convencional, pero procedentes de fuentes renovables y sin sustancias tóxicas. «Al final de su vida útil, pueden convertirse en un compost libre de microplásticos y de tóxicos donde puedan crecer nuevas plantas», explica Françoise de Valera, cofundadora y CEO de la compañía.
El origen del proyecto no está en un laboratorio, sino en la montaña. De Valera y Glenn Du Pree, también cofundador, practican trail running y senderismo de larga distancia. En ese contexto, observar envoltorios de plástico abandonados en entornos naturales se convirtió en un detonante. «Nos llevó a investigar si había en el mercado materiales biobasados y compostables adecuados para envasar productos semilíquidos o líquidos de larga vida útil, como los geles energéticos», recuerda la CEO. No los había.
Desde el inicio, el enfoque fue tecnológico. Aunque ninguno de los fundadores es químico, el equipo incorporó desde el primer momento perfiles especializados en química e ingeniería de ‘packaging’, además de colaborar con centros tecnológicos. Hoy Pack2Earth cuenta con un equipo de 14 personas y una propiedad intelectual centrada en formulaciones avanzadas de materiales. «La innovación y la formulación de nuevos materiales son nuestro pilar principal», subraya De Valera.
Una de las claves de adopción está en el proceso. Los materiales están diseñados para fabricarse en la misma maquinaria, moldes y velocidades que los plásticos derivados del petróleo, evitando inversiones adicionales para los fabricantes. Actualmente, la empresa ofrece films aptos para hacer envases como bolsas flexibles, sobrecitos o tapas flexibles y materiales de inyección para moldes, además de proyectos de I+D+i (investigación, desarrollo e innovación) a medida cuando las soluciones existentes no cubren las necesidades del cliente.
Monetización
El modelo de negocio es mayoritariamente B2B y se basa en la licencia de su propiedad intelectual a fabricantes de ‘packaging’, aunque en algunos casos subcontratan la fabricación para ofrecer el producto final. Recientemente, la compañía ha cerrado una ronda de financiación de 1,6 millones de euros liderada por Swanlaab, que destinará a escalar la facturación, acelerar su programa de I+D y poner en marcha un nuevo laboratorio propio.
Hoy, Pack2Earth cuenta con más de 150 empresas interesadas en sus materiales, principalmente de los sectores alimentario y agrícola. Un interés impulsado por la regulación, la presión del consumidor y, cada vez más, por la salud y el rechazo a los microplásticos. «Pensamos que el factor salud será el gran motor del cambio», afirma De Valera.
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