Carlos Alcaraz se alzó con el título del Open de Australia este domingo tras vencer en cuatro sets a Novak Djokovic, convirtiéndose así en el tenista más joven de la historia en ganar los cuatro Grand Slam (22 años y 272 días), y, como hizo tras ganar los otros tres ‘grandes’ por primera vez, confirmó en rueda de prensa qué se tatuará para inmortalizar su victoria.
El murciano seguirá con la tradición de tatuarse una figura la primera vez que gana un Grand Slam: Australia era el último que le faltaba
El murciano seguirá con la tradición de tatuarse una figura la primera vez que gana un Grand Slam: Australia era el último que le faltaba

Carlos Alcaraz se alzó con el título del Open de Australia este domingo tras vencer en cuatro sets a Novak Djokovic, convirtiéndose así en el tenista más joven de la historia en ganar los cuatro Grand Slam (22 años y 272 días), y, como hizo tras ganar los otros tres ‘grandes’ por primera vez, confirmó en rueda de prensa qué se tatuará para inmortalizar su victoria.
“Va a ser un canguro, seguro. Todavía no sé si a la derecha o a la izquierda, pero lo haré pronto”, señaló el murciano, que ya acostumbra a marcar con tinta algunos de los hitos más importantes de su carrera. Además, explicó que ya tiene tatuador (un amigo suyo), y que ya han hablado: “Me ha escrito mi amigo. No sé dónde va a ser, supongo que en la pierna, algo discreto, y será un canguro y la fecha de ayer”, adelantó.
Alcaraz se tatuó la estatua de la libertad y el puente de Brooklyn en el brazo tras ganar su segundo US Open (tras el primero solo se tatuó la fecha); una fresa —por la tradición británica y del torneo de comer fresas con nata en verano— en el tobillo tras su primer Wimbledon (2023); y la torre Eiffel por su primer Roland Garros (2024). Ahora, sumará un canguro (el animal más icónico de Australia), que irá cerca de los tatuajes de Wimbledon y Roland Garros, por la zona de los tobillos.
Una victoria para el recuerdo
El triunfo de ‘Carlitos’ en Australia no ha sido fácil. En las semifinales ante Zverev, el murciano sufrió calambres y vómitos, lo que le hizo estar a un solo juego con ‘break’ abajo de apearse del torneo en ese mismo partido a pesar de empezarlo ganando por dos sets a cero. Pero el español no se rindió, se rehizo y ganó cuatro juegos seguidos para llevarse el quinto set 7-5 y asegurar el pase a la final. Final en la que se enfrentaría nada menos que al tenista con más Grand Slams y el mayor ganador en la historia del Open de Australia, Novak Djokovic, quien además tenía un récord perfecto en finales en Melbourne (10-0). Nada de eso pudo con Alcaraz, que, tras un primer set irregular, puso el pie en el acelerador para ganar los tres siguientes ante el serbio y hacer historia una vez más.
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