El Ministerio de Cultura ha publicado en el BOE la provisión para ocupar la subdirección general adjunta del Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE). Podría parecer un trámite administrativo más si no fuera porque el puesto ya tiene nombre y apellidos. Y no es un rumor de pasillo entre funcionarios: el propio IPCE anunció hace una semana que Marisa Sánchez Gómez ejercerá como número dos del nuevo subdirector general, Fernando Sáez Lara .El departamento que dirige Ernest Urtasun compromete así el principio de igualdad que debe regir estas convocatorias, tal y como figura en la resolución del día 3 publicada este martes en el BOE. A esa plaza podrán presentarse los funcionarios que reúnan ciertos requisitos en un plazo de quince días, pero es un nombramiento de libre designación –el dedazo de toda la vida– y las cartas ya están marcadas. Seis días antes de publicarse la convocatoria, Cultura ya sabía que Marisa Sánchez Gómez se iba a presentar y que iba a ser la mejor candidata.De hecho, sin que se haya cerrado el plazo para presentar candidaturas, ya ha empezado a ejercer como número dos. Sánchez Gómez acompañó la semana pasada a Sáez Lara en un acto dirigido a la plantilla del IPCE, donde se expusieron las líneas de trabajo que pretenden desarrollar. La nota informativa, difundida por el propio organismo –no por el gabinete de prensa del Ministerio–, incluía fotografías de los nuevos responsables. Fuentes internas añaden que a Sánchez Gómez ya se la había visto por allí con anterioridad: no era ningún secreto que ella sería la elegida. Sáez Lara y Sánchez Gómez se dirigen a la plantilla del IPCE ABCAlgo similar ocurrió con el nombramiento de Sáez Lara. La designación del exdirector del Museo Nacional de Antropología se oficializó en el BOE en enero, pero antes de que se convocara el puesto ya se daba por hecho que el elegido sería él. En este caso, al menos, sí se han respetado los tiempos administrativos: primero la convocatoria, después el nombramiento. La libre designación hizo el resto. Entre conservadores de museos se habla de una «patada hacia arriba». Sáez Lara asume la subdirección general del IPCE apenas dos meses después de presentar la ambiciosa descolonización del Museo de Antropología, presupuestada en 4,4 millones de euros .Daños en la colección LaurentConviene recordar que el ministro Urtasun incluyó en su Plan de Derechos Culturales, el compromiso de elaborar un Código de Buenas Prácticas con «principios de transparencia y criterios claros para la dirección de instituciones culturales». El documento afirma que desde «hace décadas se viene denunciando la opacidad en la gestión de algunas grandes instituciones culturales públicas» y que es necesario blindar de alguna manera «pautas de reconocimiento del trabajo profesional». ¿Cómo sabe Cultura que Sánchez Gómez es la mejor candidata para el IPCE antes incluso de poner en marcha la convocatoria? El departamento de prensa de Urtasun, nuevamente, no respondió a las preguntas de este diario.Marisa Sánchez Gómez procede del Museo del Prado, donde en los dos últimos años ha sido jefa del servicio de exposición permanente. Funcionaria de carrera de los Cuerpos de Ayudantes y Facultativo de Museos, ha desempeñado distintos puestos en el Ministerio de Cultura, tanto en la Subdirección General de Patrimonio Histórico como en la de Museos Estatales, y también en la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Aecid). Su próximo destino es el IPCE, organismo encargado de la investigación, conservación y restauración del patrimonio cultural. Sánchez Gómez acompañó la semana pasada a Sáez Lara en un acto dirigido a la plantilla del IPCEEl IPCE ha estado estos últimos años en el ojo del huracán. La instalación de un sistema de climatización, que costó 1,5 millones de euros, provocó daños en parte de los archivos fotográficos custodiados en la llamada Corona de Espinas. Negativos de la valiosa colección de Jean Laurent –retratos del siglo XIX y reproducciones de obras como las pinturas negras de Goya que fueron arrancadas de la Quinta del Sordo– sufrieron en 2022 deterioros tras semanas de humedad excesiva. Aquella negligencia costó el puesto a la entonces subdirectora general, Marta Hernández, señalada por la Fiscalía por no adoptar «medidas eficaces» a tiempo. La causa fue archivada por prescripción.Hernández fue sustituida por Susana Alcalde, que dos años después ha encontrado acomodo en la Subdirección General de Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid. El primer intento de sustituirla quedó desierto. Poco después se designó a Sáez Lara, a quien Urtasun ha apartado de la reforma del Museo de Antropología, y eso que en los últimos años se ha desempeñado como el alumno mejor aplicado en la descolonización. En este tiempo, por la subdirección general adjunta han pasado Susana Alcalde, antes de pasar a ser la número uno del departamento; David Rejano, ahora en el Ayuntamiento de Madrid, y Rosa Ana Milán Largo.Purga de un trabajadorEn paralelo, el Ministerio abrió un expediente sancionador de empleo y sueldo al conservador que denunció los daños de la colección Laurent, primero ante sus superiores, después ante el sindicato CSIF y finalmente ante la Fiscalía Provincial de Madrid. Este trabajador, que acusa al ministerio de querer quitarse «de en medio a un testigo», recibió el estatus de informante protegido y el expediente disciplinario ha quedado suspendido.Tres años después de los daños sobre la colección Laurent, Cultura ha licitado por fin un contrato para «evaluar, limpiar y digitalizar» 8.870 negativos. En la documentación de la licitación se reconoce el proceso de corrosión vítrea en los negativos históricos, describiendo microfisuras, grietas y pérdida de transparencia, aunque se atribuye genéricamente al uso histórico y a las características del vidrio. Nadie admite el fallo de climatización. Como si nada hubiera ocurrido. El Ministerio de Cultura ha publicado en el BOE la provisión para ocupar la subdirección general adjunta del Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE). Podría parecer un trámite administrativo más si no fuera porque el puesto ya tiene nombre y apellidos. Y no es un rumor de pasillo entre funcionarios: el propio IPCE anunció hace una semana que Marisa Sánchez Gómez ejercerá como número dos del nuevo subdirector general, Fernando Sáez Lara .El departamento que dirige Ernest Urtasun compromete así el principio de igualdad que debe regir estas convocatorias, tal y como figura en la resolución del día 3 publicada este martes en el BOE. A esa plaza podrán presentarse los funcionarios que reúnan ciertos requisitos en un plazo de quince días, pero es un nombramiento de libre designación –el dedazo de toda la vida– y las cartas ya están marcadas. Seis días antes de publicarse la convocatoria, Cultura ya sabía que Marisa Sánchez Gómez se iba a presentar y que iba a ser la mejor candidata.De hecho, sin que se haya cerrado el plazo para presentar candidaturas, ya ha empezado a ejercer como número dos. Sánchez Gómez acompañó la semana pasada a Sáez Lara en un acto dirigido a la plantilla del IPCE, donde se expusieron las líneas de trabajo que pretenden desarrollar. La nota informativa, difundida por el propio organismo –no por el gabinete de prensa del Ministerio–, incluía fotografías de los nuevos responsables. Fuentes internas añaden que a Sánchez Gómez ya se la había visto por allí con anterioridad: no era ningún secreto que ella sería la elegida. Sáez Lara y Sánchez Gómez se dirigen a la plantilla del IPCE ABCAlgo similar ocurrió con el nombramiento de Sáez Lara. La designación del exdirector del Museo Nacional de Antropología se oficializó en el BOE en enero, pero antes de que se convocara el puesto ya se daba por hecho que el elegido sería él. En este caso, al menos, sí se han respetado los tiempos administrativos: primero la convocatoria, después el nombramiento. La libre designación hizo el resto. Entre conservadores de museos se habla de una «patada hacia arriba». Sáez Lara asume la subdirección general del IPCE apenas dos meses después de presentar la ambiciosa descolonización del Museo de Antropología, presupuestada en 4,4 millones de euros .Daños en la colección LaurentConviene recordar que el ministro Urtasun incluyó en su Plan de Derechos Culturales, el compromiso de elaborar un Código de Buenas Prácticas con «principios de transparencia y criterios claros para la dirección de instituciones culturales». El documento afirma que desde «hace décadas se viene denunciando la opacidad en la gestión de algunas grandes instituciones culturales públicas» y que es necesario blindar de alguna manera «pautas de reconocimiento del trabajo profesional». ¿Cómo sabe Cultura que Sánchez Gómez es la mejor candidata para el IPCE antes incluso de poner en marcha la convocatoria? El departamento de prensa de Urtasun, nuevamente, no respondió a las preguntas de este diario.Marisa Sánchez Gómez procede del Museo del Prado, donde en los dos últimos años ha sido jefa del servicio de exposición permanente. Funcionaria de carrera de los Cuerpos de Ayudantes y Facultativo de Museos, ha desempeñado distintos puestos en el Ministerio de Cultura, tanto en la Subdirección General de Patrimonio Histórico como en la de Museos Estatales, y también en la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Aecid). Su próximo destino es el IPCE, organismo encargado de la investigación, conservación y restauración del patrimonio cultural. Sánchez Gómez acompañó la semana pasada a Sáez Lara en un acto dirigido a la plantilla del IPCEEl IPCE ha estado estos últimos años en el ojo del huracán. La instalación de un sistema de climatización, que costó 1,5 millones de euros, provocó daños en parte de los archivos fotográficos custodiados en la llamada Corona de Espinas. Negativos de la valiosa colección de Jean Laurent –retratos del siglo XIX y reproducciones de obras como las pinturas negras de Goya que fueron arrancadas de la Quinta del Sordo– sufrieron en 2022 deterioros tras semanas de humedad excesiva. Aquella negligencia costó el puesto a la entonces subdirectora general, Marta Hernández, señalada por la Fiscalía por no adoptar «medidas eficaces» a tiempo. La causa fue archivada por prescripción.Hernández fue sustituida por Susana Alcalde, que dos años después ha encontrado acomodo en la Subdirección General de Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid. El primer intento de sustituirla quedó desierto. Poco después se designó a Sáez Lara, a quien Urtasun ha apartado de la reforma del Museo de Antropología, y eso que en los últimos años se ha desempeñado como el alumno mejor aplicado en la descolonización. En este tiempo, por la subdirección general adjunta han pasado Susana Alcalde, antes de pasar a ser la número uno del departamento; David Rejano, ahora en el Ayuntamiento de Madrid, y Rosa Ana Milán Largo.Purga de un trabajadorEn paralelo, el Ministerio abrió un expediente sancionador de empleo y sueldo al conservador que denunció los daños de la colección Laurent, primero ante sus superiores, después ante el sindicato CSIF y finalmente ante la Fiscalía Provincial de Madrid. Este trabajador, que acusa al ministerio de querer quitarse «de en medio a un testigo», recibió el estatus de informante protegido y el expediente disciplinario ha quedado suspendido.Tres años después de los daños sobre la colección Laurent, Cultura ha licitado por fin un contrato para «evaluar, limpiar y digitalizar» 8.870 negativos. En la documentación de la licitación se reconoce el proceso de corrosión vítrea en los negativos históricos, describiendo microfisuras, grietas y pérdida de transparencia, aunque se atribuye genéricamente al uso histórico y a las características del vidrio. Nadie admite el fallo de climatización. Como si nada hubiera ocurrido.
El Ministerio de Cultura ha publicado en el BOE la provisión para ocupar la subdirección general adjunta del Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE). Podría parecer un trámite administrativo más si no fuera porque el puesto ya tiene nombre y apellidos. Y no es … un rumor de pasillo entre funcionarios: el propio IPCE anunció hace una semana que Marisol Sánchez Gómez ejercerá como número dos del nuevo subdirector general, Fernando Sáez Lara.
El departamento que dirige Ernest Urtasun compromete así el principio de igualdad que debe regir estas convocatorias, tal y como figura en la resolución del día 3 publicada este martes en el BOE. A esa plaza podrán presentarse los funcionarios que reúnan ciertos requisitos en un plazo de quince días, pero es un nombramiento de libre designación –el dedazo de toda la vida– y las cartas ya están marcadas. Seis días antes de publicarse la convocatoria, Cultura ya sabía que Marisol Sánchez Gómez se iba a presentar y que iba a ser la mejor candidata.
De hecho, sin que se haya cerrado el plazo para presentar candidaturas, ya ha empezado a ejercer como número dos. Sánchez Gómez acompañó la semana pasada a Sáez Lara en un acto dirigido a la plantilla del IPCE, donde se expusieron las líneas de trabajo que pretenden desarrollar. La nota informativa, difundida por el propio organismo –no por el gabinete de prensa del Ministerio–, incluía fotografías de los nuevos responsables. Fuentes internas añaden que a Sánchez Gómez ya se la había visto por allí con anterioridad: no era ningún secreto que ella sería la elegida.
ABC
Algo similar ocurrió con el nombramiento de Sáez Lara. La designación del exdirector del Museo Nacional de Antropología se oficializó en el BOE en enero, pero antes de que se convocara el puesto ya se daba por hecho que el elegido sería él. En este caso, al menos, sí se han respetado los tiempos administrativos: primero la convocatoria, después el nombramiento. La libre designación hizo el resto. Entre conservadores de museos se habla de una «patada hacia arriba». Sáez Lara asume la subdirección general del IPCE apenas dos meses después de presentar la ambiciosa descolonización del Museo de Antropología, presupuestada en 4,4 millones de euros.
Daños en la colección Laurent
Conviene recordar que el ministro Urtasun incluyó en su Plan de Derechos Culturales, el compromiso de elaborar un Código de Buenas Prácticas con «principios de transparencia y criterios claros para la dirección de instituciones culturales». El documento afirma que desde «hace décadas se viene denunciando la opacidad en la gestión de algunas grandes instituciones culturales públicas» y que es necesario blindar de alguna manera «pautas de reconocimiento del trabajo profesional». ¿Cómo sabe Cultura que Sánchez Gómez es la mejor candidata para el IPCE antes incluso de poner en marcha la convocatoria? El departamento de prensa de Urtasun, nuevamente, no respondió a las preguntas de este diario.
Marisol Sánchez Gómez procede del Museo del Prado, donde en los dos últimos años ha sido jefa del servicio de exposición permanente. Funcionaria de carrera de los Cuerpos de Ayudantes y Facultativo de Museos, ha desempeñado distintos puestos en el Ministerio de Cultura, tanto en la Subdirección General de Patrimonio Histórico como en la de Museos Estatales, y también en la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Aecid). Su próximo destino es el IPCE, organismo encargado de la investigación, conservación y restauración del patrimonio cultural.
Sánchez Gómez acompañó la semana pasada a Sáez Lara en un acto dirigido a la plantilla del IPCE
El IPCE ha estado estos últimos años en el ojo del huracán. La instalación de un sistema de climatización, que costó 1,5 millones de euros, provocó daños en parte de los archivos fotográficos custodiados en la llamada Corona de Espinas. Negativos de la valiosa colección de Jean Laurent –retratos del siglo XIX y reproducciones de obras como las pinturas negras de Goya que fueron arrancadas de la Quinta del Sordo– sufrieron en 2022 deterioros tras semanas de humedad excesiva. Aquella negligencia costó el puesto a la entonces subdirectora general, Marta Hernández, señalada por la Fiscalía por no adoptar «medidas eficaces» a tiempo. La causa fue archivada por prescripción.
Hernández fue sustituida por Susana Alcalde, que dos años después ha encontrado acomodo en la Subdirección General de Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid. El primer intento de sustituirla quedó desierto. Poco después se designó a Sáez Lara, a quien Urtasun ha apartado de la reforma del Museo de Antropología, y eso que en los últimos años se ha desempeñado como el alumno mejor aplicado en la descolonización. En este tiempo, por la subdirección general adjunta han pasado Susana Alcalde, antes de pasar a ser la número uno del departamento; David Rejano, ahora en el Ayuntamiento de Madrid, y Rosa Ana Milán Largo.
Purga de un trabajador
En paralelo, el Ministerio abrió un expediente sancionador de empleo y sueldo al conservador que denunció los daños de la colección Laurent, primero ante sus superiores, después ante el sindicato CSIF y finalmente ante la Fiscalía Provincial de Madrid. Este trabajador, que acusa al ministerio de querer quitarse «de en medio a un testigo», recibió el estatus de informante protegido y el expediente disciplinario ha quedado suspendido.
Tres años después de los daños sobre la colección Laurent, Cultura ha licitado por fin un contrato para «evaluar, limpiar y digitalizar» 8.870 negativos. En la documentación de la licitación se reconoce el proceso de corrosión vítrea en los negativos históricos, describiendo microfisuras, grietas y pérdida de transparencia, aunque se atribuye genéricamente al uso histórico y a las características del vidrio. Nadie admite el fallo de climatización. Como si nada hubiera ocurrido.
Límite de sesiones alcanzadas
- El acceso al contenido Premium está abierto por cortesía del establecimiento donde te encuentras, pero ahora mismo hay demasiados usuarios conectados a la vez. Por favor, inténtalo pasados unos minutos.
Volver a intentar
Has superado el límite de sesiones
- Sólo puedes tener tres sesiones iniciadas a la vez. Hemos cerrado la sesión más antigua para que sigas navegando sin límites en el resto.
Sigue navegando
Artículo solo para suscriptores
RSS de noticias de cultura
