Primera dimisión en el Gobierno de Estados Unidos por la guerra contra Irán. El director del Centro Nacional Antiterrorista, Joseph Kent, ha anunciado este martes su renuncia, con efecto inmediato, en protesta por la ofensiva de su país e Israel contra la República Islámica, que, subraya, “no representaba una amenaza inminente contra nuestro país”. Las afirmaciones de Kent, un hombre que procede de la derecha más conservadora, contradicen los argumentos que ha presentado Washington para justificar los ataques, y que Donald Trump ha vuelto a repetir.
Joseph Kent niega que Teherán representase una “amenaza inmediata” y denuncia la presión de Israel para forzar a Washington a lanzar la ofensiva en una carta enviada a Trump
Primera dimisión en el Gobierno de Estados Unidos por la guerra contra Irán. El director del Centro Nacional Antiterrorista, Joseph Kent, ha anunciado este martes su renuncia, con efecto inmediato, en protesta por la ofensiva de su país e Israel contra la República Islámica, que, subraya, “no representaba una amenaza inminente contra nuestro país”. Las afirmaciones de Kent contradicen los argumentos que ha presentado Washington para justificar los ataques.
El alto cargo también responsabiliza de la guerra a la “presión desde Israel y su poderoso lobby estadounidense”. Kent ha volcado en redes sociales su mensaje, al que adjunta la misiva que ha enviado al presidente estadounidense, Donald Trump, y que representa un nuevo indicio de las fricciones internas que la guerra ha desatado en la Administración. Mientras los negociadores Steve Witkoff y Jared Kushner (yerno del mandatario) y representantes del gobierno como el secretario de Defensa, Pete Hegseth, justifican la campaña bélica y llegan a defenderla con entusiasmo desbordante, otros, como el vicepresidente, J. D. Vance, son escépticos sobre la necesidad o la conveniencia de abrir un nuevo conflicto bélico en Oriente Próximo, esta vez con una de las grandes potencias regionales.
Desde el comienzo de la operación Furia Épica el pasado 28 de febrero, la Administración de Trump ha justificado la decisión de atacar con el argumento de que Irán representaba una amenaza inminente. Trump y los negociadores estadounidenses que conversaron con los representantes de Teherán en tres rondas de reuniones sostienen que la República Islámica se encontraba a solo un par de semanas de contar con armas nucleares, algo que los mediadores, los expertos y —como ha quedado en evidencia ahora con la dimisión de Kent— incluso representantes de los servicios de inteligencia estadounidense niegan tajantemente.
“Tras reflexionarlo mucho, he decidido dimitir de mi posición como Director del Centro Nacional de Antiterrorismo, con efecto hoy mismo. Mi conciencia no me permite apoyar la guerra actual contra Irán. Irán no representaba una amenaza inminente contra nuestro país, y está claro que empezamos la guerra debido a la presión de Israel y su poderoso lobby estadounidense. Ha sido un honor formar parte del gobierno del presidente de Estados Unidos”, escribe el alto cargo en su mensaje en redes sociales.
El anuncio de Kent llega cuando la guerra ha entrado en su décimo octava jornada sin visos de que vaya a acabar pronto. Este martes, Israel ha afirmado que ha matado en un bombardeo a Ali Larijaní, una de las figuras más destacadas del régimen iraní, especialmente tras la muerte del líder supremo Alí Jameneí también en un bombardeo el primer día de la ofensiva. Irán, por su parte, mantiene sus acciones para cerrar el estrecho de Ormuz, a la entrada del golfo Pérsico y un paso clave para el tránsito mundial de petróleo.
En la carta que ha enviado a Trump, el director del Centro Nacional del Antiterrorismo subraya que mantiene su apoyo a la política exterior por la que usted hizo campaña” desde 2016. “Hasta junio de 2025, usted entendía que las guerras en Oriente Próximo son una trampa que ha robado a Estados Unidos de las valiosas vidas de nuestros patriotas y que ha dilapidado la riqueza y la prosperidad de nuestra nación”.
Pero, a comienzos del segundo mandato, “altos cargos israelíes e influyentes miembros de los medios de comunicación estadounidenses desplegaron una campaña de desinformación que socavó por completo la plataforma de esta Administración del Estados Unidos primero y sembró opiniones en favor de la guerra para alentar una guerra con Irán”, apunta.
Kent pasa a asegurar que estos mensajes se utilizaron para engañar a Trump y hacerle creer que Irán representaba una amenaza inminente contra Estados Unidos “y que si se atacaba ya mismo, había un camino hacia una victoria rápida. Eso era mentira y es la misma táctica que los israelíes utilizaron para llevarnos a la desastrosa guerra en Irak que le costó a nuestro país las vidas de miles de nuestros mejores hombres y mujeres. No podemos cometer ese mismo error dos veces”.
El alto cargo recuerda que él es veterano de guerra, que ha estado desplegado en combate once veces y que perdió a su esposa en “una guerra manufacturada por Israel”. “No puedo apoyar enviar a la siguiente generación para combatir y morir en una guerra que ni aporta ningún beneficio al pueblo estadounidense ni justifica el coste de vidas estadounidenses”.
El director de la lucha antiterrorista se despide asegurando que reza “por que usted reflexione sobre lo que estamos haciendo en Irán y en favor de quién lo estamos haciendo. El momento de tomar decisiones valientes ha llegado”.
“Puede dar marcha atrás y abrir un nuevo camino a nuestro país, o puede dejar que nos precipitemos aún más hacia el declive y el caos. Usted es quien tiene las cartas” para ello, concluye.
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