La edificación, el sector con mayor impacto medioambiental, consume el 40% de la energía mundial y produce el 40% de emisiones de CO2. En este sentido, la rehabilitación de viviendas es un factor clave para mejorar la eficiencia energética, habitabilidad y accesibilidad de los hogares, un vector clave para la descarbonización del parque residencial . En España, más del 80% de las viviendas no cumplen con los estándares de eficiencia de la UE. Álvaro Pardo Ballesteros, arquitecto responsable del Departamento de Innovación y Sostenibilidad en Grupo Sima, dice que «a nivel de eficiencia no basta con actuar en las nuevas construcciones, también deben mejorarse las ya existentes». El plan de rehabilitación de vivienda y regeneración urbana contemplaba una inversión estimada total de 15.367 millones de euros, de los cuales 10.820 millones procedían del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia. El 30 de junio de este año acaban las ayudas europeas. Para Pardo, «esto deja un margen de acción muy corto y el trabajo es a más largo plazo». «Los fondos Next Generation han sido un incentivo. Por nuestro enfoque Passivhaus, no nos dirigimos solo al ahorro energético o a la reducción de emisiones, sino también a todo tipo de intervenciones que contribuyan a mejorar el confort y la salud», resalta.Sequía de talentoLos materiales usados en la rehabilitación, explica el arquitecto, dependen del tipo de acción que se realiza: «A raíz del empuje de los fondos se ha impuesto el SATE (Sistema de Aislamiento Térmico Exterior)». Y uno de los principales problemas, « la falta de mano de obra ». Por eso se apuesta por soluciones de construcción industrializada, «tanto en fachada como en cubierta, más sencillas de incorporar», detalla.Noticia relacionada general No No El Gobierno anuncia ayudas de hasta 35.000€ para rehabilitar viviendas en el medio rural Fernando FrancoEl Observatorio de la Rehabilitación Eléctrica de la Vivienda en España (Oreve), con la colaboración del Consejo General de la Arquitectura Técnica de España (Cgate), presentaron en octubre el informe ‘La descarbonización del sector residencial en España: el papel de la instalación eléctrica en la vivienda. La visión de los expertos en rehabilitación’. Los datos no son precisamente positivos: ocho de cada diez rehabilitaciones no priorizan la descarbonización de la vivienda, el 60% de las viviendas rehabilitadas necesitaban actualizar su instalación eléctrica y solo uno de cada tres propietarios acepta invertir en la instalación eléctrica pese a ser clave para la transición energéticaÓscar Querol, portavoz de Oreve, aclara que «la preocupación en la rehabilitación es sobre todo estética; lo que más se pide es la reforma de baños, después de cocina y en tercer lugar el cambio de carpintería y cierres exteriores». «Las primeras actuaciones demandadas que tienen que ver con la electrificación o con la descarbonización son la sustitución de sistemas de calefacción o climatización (13%) o la actualización de la instalación eléctrica (13%). Como país tenemos un plan para fomentar la eficiencia energética y alcanzar unos objetivos climáticos, pero la ciudadanía no tiene conexión con esos planes», subraya.En 2025 se vendieron 700.000 viviendas, de las que 560.000 eran de segunda mano. Son cifras que avalarían un incremento de la rehabilitación, pero falta, en opinión de Oreve, «asesoramiento». El Observatorio de la Rehabilitación Eléctrica de la Vivienda en España aboga por una rehabilitación integral. Según Querol, si se hace de manera parcial, realmente «se pospone una intervención global, unos años más adelante».Cambiar el modeloEntre las propuestas a las administraciones, los profesionales y la ciudadanía, orientadas a transformar el actual modelo de rehabilitación, Querol destaca que «se incorpore la instalación eléctrica, la columna vertebral de la vivienda, en las líneas de ayuda, asignando un mínimo del 10% de los fondos a su actualización; exigir un diagnóstico previo en la compraventa de viviendas usadas, como se hace en Francia, que detalle el estado del inmueble y sus instalaciones; y promover campañas de concienciación entre la ciudadanía».«En 2024, el número de viviendas rehabilitadas, de acuerdo con los datos oficiales, creció un 7,25%, mientras que el presupuesto de ejecución material en rehabilitación residencial lo hizo un 31,7%. El año pasado, con un crecimiento del 1,8% en unidades, el presupuesto de ejecución material lo ha hecho un 17,8%. Aunque la rehabilitación no avanza cuantitativamente, sí lo ha hecho cualitativamente», expone Sebastián Molinero, secretario general de la Asociación Nacional de Distribuidores de Cerámica y Materiales de Construcción (Andimac).Para afrontar una nueva etapa sin fondos Next Generation, Molinero señala que «el reto ahora es impulsar el nuevo plan de vivienda y rehabilitación, y sobre todo lograr fondos que, por lo menos, mantengan el ritmo actual; y esto requiere de nuevas líneas europeas, ya que el presupuesto nacional es muy limitado». Sobre el ritmo de descarbonización del parque de viviendas, Molinero afirma que «los objetivos para esta década debieran ser 300.000 unidades anualmente y estamos muy lejos; lo peor no es esto, sino que el parque edificado envejece de forma inexorable y el shock de demanda, que genera incrementos de precios en grandes ciudades en edificios con muchas décadas sobre sus estructuras, no es el mejor viento de cola». El contexto geopolítico en el que estamos inmersos provoca una creciente inestabilidad que se va a trasladar al mercado y al sector de la rehabilitación. «Las implicaciones dependerán de la duración e intensidad de la guerra, como las consecuencias en petróleo, gas, fertilizantes y materias primas fundamentales. Aunque en este momento es aún pronto para valorar cómo afectará», sentencia Molinero.El impulso de las deducciones fiscales Nacho Cappiello, jefe de Producto de SATE en Construction Solutions de Molins, estima que «en 2025, la rehabilitación ha dejado de percibirse solo como una subvención puntual y ha empezado a entenderse como una palanca real para mejorar viviendas, reducir gasto energético y revalorizar edificios». Atribuye este cambio a «que el marco fiscal ha ganado continuidad: hoy las deducciones por mejora energética del 20% y el 40% alcanzan hasta el 31 de diciembre de 2026, y la del 60% para rehabilitación energética de edificios, hasta el 31 de diciembre de 2027». Cappiello sostiene que los fondos europeos «han servido para colocar la rehabilitación energética en el centro de la conversación y para activar decisiones que antes se posponían durante años». «La dificultad ha estado en encajar todo lo que exige una actuación real: acuerdo de comunidad, proyecto técnico, licencia, financiación, certificados energéticos, plazos de obra y justificación final». Para profundizar en la rehabilitación, propone un cambio legislativo en tres direcciones: «Menos complejidad, más homogeneidad y más estabilidad. Menos complejidad significa trámites más simples y licencias más ágiles. Más homogeneidad para que una comunidad de propietarios no se enfrente a criterios muy distintos según el territorio. Y más estabilidad con la que lograr que la rehabilitación no dependa solo de ventanas temporales».Mejorar la accesibilidadLa accesibilidad es uno de los motivos para afrontar una rehabilitación. El 80% de las viviendas en España no están adaptadas a las personas mayores, uno de cada tres hogares presenta problemas de accesibilidad y solo la mitad tiene garaje o ascensor. Laura Visier, directora de Rehabilitación de Unión de Créditos Inmobiliarios (UCI), comenta que «de las actuaciones financiadas, el 60% son para eficiencia energética y el 40% restante para ITE (Inspección Técnica de Edificios) y accesibilidad».La rehabilitación por motivos de accesibilidad incluye renovación de ascensores, construcción de rampas, quitar elementos arquitectónicos que impiden el paso y la mejora a las entradas del edificio y el garaje. En cuanto a la tendencia en rehabilitación, declara que «la mayoría de las rehabilitaciones empiezan por una necesidad y luego pueden derivar hacia otros aspectos beneficiosos. Pero las comunidades no consideran la eficiencia energética como una necesidad».La expansión de la rehabilitación en los últimos años, según Visier, se ha debido a tres factores, por orden de importancia: «La presencia de los fondos Next Generation, los casos de éxito que han generado un efecto llamada y la profesionalización del sector, y el impulso normativo». La desaparición de los fondos europeos puede suponer un frenazo a la rehabilitación, si no se legisla para cubrir el vacío. La financiación privada y la autonómica y local no parece suficiente para mantener el impulso. «Donde seguro que se va a notar es en las comunidades pequeñas, con menos vecinos para asumir intervenciones importantes», asegura. La edificación, el sector con mayor impacto medioambiental, consume el 40% de la energía mundial y produce el 40% de emisiones de CO2. En este sentido, la rehabilitación de viviendas es un factor clave para mejorar la eficiencia energética, habitabilidad y accesibilidad de los hogares, un vector clave para la descarbonización del parque residencial . En España, más del 80% de las viviendas no cumplen con los estándares de eficiencia de la UE. Álvaro Pardo Ballesteros, arquitecto responsable del Departamento de Innovación y Sostenibilidad en Grupo Sima, dice que «a nivel de eficiencia no basta con actuar en las nuevas construcciones, también deben mejorarse las ya existentes». El plan de rehabilitación de vivienda y regeneración urbana contemplaba una inversión estimada total de 15.367 millones de euros, de los cuales 10.820 millones procedían del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia. El 30 de junio de este año acaban las ayudas europeas. Para Pardo, «esto deja un margen de acción muy corto y el trabajo es a más largo plazo». «Los fondos Next Generation han sido un incentivo. Por nuestro enfoque Passivhaus, no nos dirigimos solo al ahorro energético o a la reducción de emisiones, sino también a todo tipo de intervenciones que contribuyan a mejorar el confort y la salud», resalta.Sequía de talentoLos materiales usados en la rehabilitación, explica el arquitecto, dependen del tipo de acción que se realiza: «A raíz del empuje de los fondos se ha impuesto el SATE (Sistema de Aislamiento Térmico Exterior)». Y uno de los principales problemas, « la falta de mano de obra ». Por eso se apuesta por soluciones de construcción industrializada, «tanto en fachada como en cubierta, más sencillas de incorporar», detalla.Noticia relacionada general No No El Gobierno anuncia ayudas de hasta 35.000€ para rehabilitar viviendas en el medio rural Fernando FrancoEl Observatorio de la Rehabilitación Eléctrica de la Vivienda en España (Oreve), con la colaboración del Consejo General de la Arquitectura Técnica de España (Cgate), presentaron en octubre el informe ‘La descarbonización del sector residencial en España: el papel de la instalación eléctrica en la vivienda. La visión de los expertos en rehabilitación’. Los datos no son precisamente positivos: ocho de cada diez rehabilitaciones no priorizan la descarbonización de la vivienda, el 60% de las viviendas rehabilitadas necesitaban actualizar su instalación eléctrica y solo uno de cada tres propietarios acepta invertir en la instalación eléctrica pese a ser clave para la transición energéticaÓscar Querol, portavoz de Oreve, aclara que «la preocupación en la rehabilitación es sobre todo estética; lo que más se pide es la reforma de baños, después de cocina y en tercer lugar el cambio de carpintería y cierres exteriores». «Las primeras actuaciones demandadas que tienen que ver con la electrificación o con la descarbonización son la sustitución de sistemas de calefacción o climatización (13%) o la actualización de la instalación eléctrica (13%). Como país tenemos un plan para fomentar la eficiencia energética y alcanzar unos objetivos climáticos, pero la ciudadanía no tiene conexión con esos planes», subraya.En 2025 se vendieron 700.000 viviendas, de las que 560.000 eran de segunda mano. Son cifras que avalarían un incremento de la rehabilitación, pero falta, en opinión de Oreve, «asesoramiento». El Observatorio de la Rehabilitación Eléctrica de la Vivienda en España aboga por una rehabilitación integral. Según Querol, si se hace de manera parcial, realmente «se pospone una intervención global, unos años más adelante».Cambiar el modeloEntre las propuestas a las administraciones, los profesionales y la ciudadanía, orientadas a transformar el actual modelo de rehabilitación, Querol destaca que «se incorpore la instalación eléctrica, la columna vertebral de la vivienda, en las líneas de ayuda, asignando un mínimo del 10% de los fondos a su actualización; exigir un diagnóstico previo en la compraventa de viviendas usadas, como se hace en Francia, que detalle el estado del inmueble y sus instalaciones; y promover campañas de concienciación entre la ciudadanía».«En 2024, el número de viviendas rehabilitadas, de acuerdo con los datos oficiales, creció un 7,25%, mientras que el presupuesto de ejecución material en rehabilitación residencial lo hizo un 31,7%. El año pasado, con un crecimiento del 1,8% en unidades, el presupuesto de ejecución material lo ha hecho un 17,8%. Aunque la rehabilitación no avanza cuantitativamente, sí lo ha hecho cualitativamente», expone Sebastián Molinero, secretario general de la Asociación Nacional de Distribuidores de Cerámica y Materiales de Construcción (Andimac).Para afrontar una nueva etapa sin fondos Next Generation, Molinero señala que «el reto ahora es impulsar el nuevo plan de vivienda y rehabilitación, y sobre todo lograr fondos que, por lo menos, mantengan el ritmo actual; y esto requiere de nuevas líneas europeas, ya que el presupuesto nacional es muy limitado». Sobre el ritmo de descarbonización del parque de viviendas, Molinero afirma que «los objetivos para esta década debieran ser 300.000 unidades anualmente y estamos muy lejos; lo peor no es esto, sino que el parque edificado envejece de forma inexorable y el shock de demanda, que genera incrementos de precios en grandes ciudades en edificios con muchas décadas sobre sus estructuras, no es el mejor viento de cola». El contexto geopolítico en el que estamos inmersos provoca una creciente inestabilidad que se va a trasladar al mercado y al sector de la rehabilitación. «Las implicaciones dependerán de la duración e intensidad de la guerra, como las consecuencias en petróleo, gas, fertilizantes y materias primas fundamentales. Aunque en este momento es aún pronto para valorar cómo afectará», sentencia Molinero.El impulso de las deducciones fiscales Nacho Cappiello, jefe de Producto de SATE en Construction Solutions de Molins, estima que «en 2025, la rehabilitación ha dejado de percibirse solo como una subvención puntual y ha empezado a entenderse como una palanca real para mejorar viviendas, reducir gasto energético y revalorizar edificios». Atribuye este cambio a «que el marco fiscal ha ganado continuidad: hoy las deducciones por mejora energética del 20% y el 40% alcanzan hasta el 31 de diciembre de 2026, y la del 60% para rehabilitación energética de edificios, hasta el 31 de diciembre de 2027». Cappiello sostiene que los fondos europeos «han servido para colocar la rehabilitación energética en el centro de la conversación y para activar decisiones que antes se posponían durante años». «La dificultad ha estado en encajar todo lo que exige una actuación real: acuerdo de comunidad, proyecto técnico, licencia, financiación, certificados energéticos, plazos de obra y justificación final». Para profundizar en la rehabilitación, propone un cambio legislativo en tres direcciones: «Menos complejidad, más homogeneidad y más estabilidad. Menos complejidad significa trámites más simples y licencias más ágiles. Más homogeneidad para que una comunidad de propietarios no se enfrente a criterios muy distintos según el territorio. Y más estabilidad con la que lograr que la rehabilitación no dependa solo de ventanas temporales».Mejorar la accesibilidadLa accesibilidad es uno de los motivos para afrontar una rehabilitación. El 80% de las viviendas en España no están adaptadas a las personas mayores, uno de cada tres hogares presenta problemas de accesibilidad y solo la mitad tiene garaje o ascensor. Laura Visier, directora de Rehabilitación de Unión de Créditos Inmobiliarios (UCI), comenta que «de las actuaciones financiadas, el 60% son para eficiencia energética y el 40% restante para ITE (Inspección Técnica de Edificios) y accesibilidad».La rehabilitación por motivos de accesibilidad incluye renovación de ascensores, construcción de rampas, quitar elementos arquitectónicos que impiden el paso y la mejora a las entradas del edificio y el garaje. En cuanto a la tendencia en rehabilitación, declara que «la mayoría de las rehabilitaciones empiezan por una necesidad y luego pueden derivar hacia otros aspectos beneficiosos. Pero las comunidades no consideran la eficiencia energética como una necesidad».La expansión de la rehabilitación en los últimos años, según Visier, se ha debido a tres factores, por orden de importancia: «La presencia de los fondos Next Generation, los casos de éxito que han generado un efecto llamada y la profesionalización del sector, y el impulso normativo». La desaparición de los fondos europeos puede suponer un frenazo a la rehabilitación, si no se legisla para cubrir el vacío. La financiación privada y la autonómica y local no parece suficiente para mantener el impulso. «Donde seguro que se va a notar es en las comunidades pequeñas, con menos vecinos para asumir intervenciones importantes», asegura.
La edificación, el sector con mayor impacto medioambiental, consume el 40% de la energía mundial y produce el 40% de emisiones de CO2. En este sentido, la rehabilitación de viviendas es un factor clave para mejorar la eficiencia energética, habitabilidad y accesibilidad de los hogares, … un vector clave para la descarbonización del parque residencial. En España, más del 80% de las viviendas no cumplen con los estándares de eficiencia de la UE. Álvaro Pardo Ballesteros, arquitecto responsable del Departamento de Innovación y Sostenibilidad en Grupo Sima, dice que «a nivel de eficiencia no basta con actuar en las nuevas construcciones, también deben mejorarse las ya existentes».
El plan de rehabilitación de vivienda y regeneración urbana contemplaba una inversión estimada total de 15.367 millones de euros, de los cuales 10.820 millones procedían del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia. El 30 de junio de este año acaban las ayudas europeas. Para Pardo, «esto deja un margen de acción muy corto y el trabajo es a más largo plazo». «Los fondos Next Generation han sido un incentivo. Por nuestro enfoque Passivhaus, no nos dirigimos solo al ahorro energético o a la reducción de emisiones, sino también a todo tipo de intervenciones que contribuyan a mejorar el confort y la salud», resalta.
Sequía de talento
Los materiales usados en la rehabilitación, explica el arquitecto, dependen del tipo de acción que se realiza: «A raíz del empuje de los fondos se ha impuesto el SATE (Sistema de Aislamiento Térmico Exterior)». Y uno de los principales problemas, «la falta de mano de obra». Por eso se apuesta por soluciones de construcción industrializada, «tanto en fachada como en cubierta, más sencillas de incorporar», detalla.
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El Observatorio de la Rehabilitación Eléctrica de la Vivienda en España (Oreve), con la colaboración del Consejo General de la Arquitectura Técnica de España (Cgate), presentaron en octubre el informe ‘La descarbonización del sector residencial en España: el papel de la instalación eléctrica en la vivienda. La visión de los expertos en rehabilitación’. Los datos no son precisamente positivos: ocho de cada diez rehabilitaciones no priorizan la descarbonización de la vivienda, el 60% de las viviendas rehabilitadas necesitaban actualizar su instalación eléctrica y solo uno de cada tres propietarios acepta invertir en la instalación eléctrica pese a ser clave para la transición energética
Óscar Querol, portavoz de Oreve, aclara que «la preocupación en la rehabilitación es sobre todo estética; lo que más se pide es la reforma de baños, después de cocina y en tercer lugar el cambio de carpintería y cierres exteriores». «Las primeras actuaciones demandadas que tienen que ver con la electrificación o con la descarbonización son la sustitución de sistemas de calefacción o climatización (13%) o la actualización de la instalación eléctrica (13%). Como país tenemos un plan para fomentar la eficiencia energética y alcanzar unos objetivos climáticos, pero la ciudadanía no tiene conexión con esos planes», subraya.
En 2025 se vendieron 700.000 viviendas, de las que 560.000 eran de segunda mano. Son cifras que avalarían un incremento de la rehabilitación, pero falta, en opinión de Oreve, «asesoramiento». El Observatorio de la Rehabilitación Eléctrica de la Vivienda en España aboga por una rehabilitación integral. Según Querol, si se hace de manera parcial, realmente «se pospone una intervención global, unos años más adelante».
Cambiar el modelo
Entre las propuestas a las administraciones, los profesionales y la ciudadanía, orientadas a transformar el actual modelo de rehabilitación, Querol destaca que «se incorpore la instalación eléctrica, la columna vertebral de la vivienda, en las líneas de ayuda, asignando un mínimo del 10% de los fondos a su actualización; exigir un diagnóstico previo en la compraventa de viviendas usadas, como se hace en Francia, que detalle el estado del inmueble y sus instalaciones; y promover campañas de concienciación entre la ciudadanía».
«En 2024, el número de viviendas rehabilitadas, de acuerdo con los datos oficiales, creció un 7,25%, mientras que el presupuesto de ejecución material en rehabilitación residencial lo hizo un 31,7%. El año pasado, con un crecimiento del 1,8% en unidades, el presupuesto de ejecución material lo ha hecho un 17,8%. Aunque la rehabilitación no avanza cuantitativamente, sí lo ha hecho cualitativamente», expone Sebastián Molinero, secretario general de la Asociación Nacional de Distribuidores de Cerámica y Materiales de Construcción (Andimac).
Para afrontar una nueva etapa sin fondos Next Generation, Molinero señala que «el reto ahora es impulsar el nuevo plan de vivienda y rehabilitación, y sobre todo lograr fondos que, por lo menos, mantengan el ritmo actual; y esto requiere de nuevas líneas europeas, ya que el presupuesto nacional es muy limitado». Sobre el ritmo de descarbonización del parque de viviendas, Molinero afirma que «los objetivos para esta década debieran ser 300.000 unidades anualmente y estamos muy lejos; lo peor no es esto, sino que el parque edificado envejece de forma inexorable y el shock de demanda, que genera incrementos de precios en grandes ciudades en edificios con muchas décadas sobre sus estructuras, no es el mejor viento de cola».
El contexto geopolítico en el que estamos inmersos provoca una creciente inestabilidad que se va a trasladar al mercado y al sector de la rehabilitación. «Las implicaciones dependerán de la duración e intensidad de la guerra, como las consecuencias en petróleo, gas, fertilizantes y materias primas fundamentales. Aunque en este momento es aún pronto para valorar cómo afectará», sentencia Molinero.
El impulso de las deducciones fiscales
Nacho Cappiello, jefe de Producto de SATE en Construction Solutions de Molins, estima que «en 2025, la rehabilitación ha dejado de percibirse solo como una subvención puntual y ha empezado a entenderse como una palanca real para mejorar viviendas, reducir gasto energético y revalorizar edificios». Atribuye este cambio a «que el marco fiscal ha ganado continuidad: hoy las deducciones por mejora energética del 20% y el 40% alcanzan hasta el 31 de diciembre de 2026, y la del 60% para rehabilitación energética de edificios, hasta el 31 de diciembre de 2027». Cappiello sostiene que los fondos europeos «han servido para colocar la rehabilitación energética en el centro de la conversación y para activar decisiones que antes se posponían durante años». «La dificultad ha estado en encajar todo lo que exige una actuación real: acuerdo de comunidad, proyecto técnico, licencia, financiación, certificados energéticos, plazos de obra y justificación final». Para profundizar en la rehabilitación, propone un cambio legislativo en tres direcciones: «Menos complejidad, más homogeneidad y más estabilidad. Menos complejidad significa trámites más simples y licencias más ágiles. Más homogeneidad para que una comunidad de propietarios no se enfrente a criterios muy distintos según el territorio. Y más estabilidad con la que lograr que la rehabilitación no dependa solo de ventanas temporales».
Mejorar la accesibilidad
La accesibilidad es uno de los motivos para afrontar una rehabilitación. El 80% de las viviendas en España no están adaptadas a las personas mayores, uno de cada tres hogares presenta problemas de accesibilidad y solo la mitad tiene garaje o ascensor. Laura Visier, directora de Rehabilitación de Unión de Créditos Inmobiliarios (UCI), comenta que «de las actuaciones financiadas, el 60% son para eficiencia energética y el 40% restante para ITE (Inspección Técnica de Edificios) y accesibilidad».
La rehabilitación por motivos de accesibilidad incluye renovación de ascensores, construcción de rampas, quitar elementos arquitectónicos que impiden el paso y la mejora a las entradas del edificio y el garaje. En cuanto a la tendencia en rehabilitación, declara que «la mayoría de las rehabilitaciones empiezan por una necesidad y luego pueden derivar hacia otros aspectos beneficiosos. Pero las comunidades no consideran la eficiencia energética como una necesidad».
La expansión de la rehabilitación en los últimos años, según Visier, se ha debido a tres factores, por orden de importancia: «La presencia de los fondos Next Generation, los casos de éxito que han generado un efecto llamada y la profesionalización del sector, y el impulso normativo». La desaparición de los fondos europeos puede suponer un frenazo a la rehabilitación, si no se legisla para cubrir el vacío. La financiación privada y la autonómica y local no parece suficiente para mantener el impulso. «Donde seguro que se va a notar es en las comunidades pequeñas, con menos vecinos para asumir intervenciones importantes», asegura.
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