La relación entre los Escribano y el Gobierno vive sus momentos más tensos. Cuando tras la salida de Marc Murtra de la presidencia de Indra, en enero del año pasado, el entonces presidente de la empresa familiar Escribano Mechanical & Engineering (EM&E) , accionista y consejero de la tecnológica, se postuló para presidirla, contó con todos los parabienes del Ejecutivo y de la SEPI, principal accionista de Indra con un 28% del capital. Apenas unos meses después se presentaba el proyecto de la fusión entre ambas compañías para crear un campeón nacional de la defensa, que pudiera absorber el incremento de los contratos nacionales y europeos. Era el sueño del presidente Sánchez. Tener una gran empresa española de defensa que evitara que el aumento del gasto europeo en defensa fuera a parar a otras empresas, europeas o americanas o asiáticas. Se trataba de ganar músculo.Un año después, la posición del Gobierno ha cambiado radicalmente, primero en privado, y luego de manera oficial, el Ejecutivo, a través de la SEPI, ha pedido a Indra destituir al presidente si se quiere seguir analizando la operación de fusión con la empresa familiar de los Escribano. «Hay que evitar el conflicto de interés», argumenta. ¿Por qué este cambio de actitud? El Gobierno ya sabía cuando aceptó el nombramiento de Escribano como presidente y cuando se planteó la operación con su empresa familiar que era una empresa del presidente de Indra que, además, posee un 14% de la tecnológica. Y además son muchos los informes que se han hecho, e incluso la CNMV ha intervenido para asegurar que ese conflicto de interés se pueda salvar con una comisión ad hoc para analizarlo, con consultores externos que valoren la compañía de los Escribano, y con los hermanos absteniéndose en la votación del consejo en la que se decidiera si se aprobaba o no la misma. Algunas fuentes consultadas aseguran que detrás está por un lado el temor a perder poder en la compañía, tras la absorción de EM&M, aunque los Escribano siempre se han comprometido a que tras la operación nunca superarían el porcentaje de capital de la SEPI, el 28%, pero también, el miedo a asumir demandas posteriores en los tribunales por ese conflicto de interés. El escenario de un cambio de gobierno, cuando el PP ya ha dicho que no le gusta la operación porque supone «un conflicto de intereses de caballo» puede también haber asustado a los consejeros de la SEPI, personas cercanas al Gobierno y al PSOE como Antonio Cuevas, Juan Moscoso o Miguel Sebastián, que según algunas fuentes son los que le han pedido a la SEPI que frenara la operación. Desde Indra se quejan de que el Gobierno podía haber tomado esta decisión antes para evitar que durante un año se esté trabajando con el escenario de la fusión. Y llevan razón. Lo cierto es que España necesita una empresa grande de defensa y la fusión Indra-Escribano era una oportunidad. Ahora la tecnológica tendrá que empezar a buscar otras opciones para crecer.Noticia relacionada general No No El Gobierno busca un perfil afín al PSC para sustituir a Escribano en Indra Daniel CaballeroY en todo esto debo reconocer mi reconocimiento a los arrestos de Ángel Escribano al mantener el pulso al Gobierno. Una resistencia que tendrá los días contados porque tanto Indra como la empresa familiar dependen de los contratos de defensa del Ejecutivo y por tanto es este quien tiene todas las de ganar. Pero está claro que los Escribano están hechos de otra pasta. Son dos maestros torneros fresadores que han logrado pasar de un taller de Coslada puesto en marcha con la indemnización de su padre tras quedar en el paro y con la hipoteca de la propia casa familiar a escondidas de la madre, a dirigir dos importantes empresas y plantarle cara ni más ni menos que a todo un presidente del Gobierno. Quizás son esos orígenes humildes lo que algunos no les perdonan. La relación entre los Escribano y el Gobierno vive sus momentos más tensos. Cuando tras la salida de Marc Murtra de la presidencia de Indra, en enero del año pasado, el entonces presidente de la empresa familiar Escribano Mechanical & Engineering (EM&E) , accionista y consejero de la tecnológica, se postuló para presidirla, contó con todos los parabienes del Ejecutivo y de la SEPI, principal accionista de Indra con un 28% del capital. Apenas unos meses después se presentaba el proyecto de la fusión entre ambas compañías para crear un campeón nacional de la defensa, que pudiera absorber el incremento de los contratos nacionales y europeos. Era el sueño del presidente Sánchez. Tener una gran empresa española de defensa que evitara que el aumento del gasto europeo en defensa fuera a parar a otras empresas, europeas o americanas o asiáticas. Se trataba de ganar músculo.Un año después, la posición del Gobierno ha cambiado radicalmente, primero en privado, y luego de manera oficial, el Ejecutivo, a través de la SEPI, ha pedido a Indra destituir al presidente si se quiere seguir analizando la operación de fusión con la empresa familiar de los Escribano. «Hay que evitar el conflicto de interés», argumenta. ¿Por qué este cambio de actitud? El Gobierno ya sabía cuando aceptó el nombramiento de Escribano como presidente y cuando se planteó la operación con su empresa familiar que era una empresa del presidente de Indra que, además, posee un 14% de la tecnológica. Y además son muchos los informes que se han hecho, e incluso la CNMV ha intervenido para asegurar que ese conflicto de interés se pueda salvar con una comisión ad hoc para analizarlo, con consultores externos que valoren la compañía de los Escribano, y con los hermanos absteniéndose en la votación del consejo en la que se decidiera si se aprobaba o no la misma. Algunas fuentes consultadas aseguran que detrás está por un lado el temor a perder poder en la compañía, tras la absorción de EM&M, aunque los Escribano siempre se han comprometido a que tras la operación nunca superarían el porcentaje de capital de la SEPI, el 28%, pero también, el miedo a asumir demandas posteriores en los tribunales por ese conflicto de interés. El escenario de un cambio de gobierno, cuando el PP ya ha dicho que no le gusta la operación porque supone «un conflicto de intereses de caballo» puede también haber asustado a los consejeros de la SEPI, personas cercanas al Gobierno y al PSOE como Antonio Cuevas, Juan Moscoso o Miguel Sebastián, que según algunas fuentes son los que le han pedido a la SEPI que frenara la operación. Desde Indra se quejan de que el Gobierno podía haber tomado esta decisión antes para evitar que durante un año se esté trabajando con el escenario de la fusión. Y llevan razón. Lo cierto es que España necesita una empresa grande de defensa y la fusión Indra-Escribano era una oportunidad. Ahora la tecnológica tendrá que empezar a buscar otras opciones para crecer.Noticia relacionada general No No El Gobierno busca un perfil afín al PSC para sustituir a Escribano en Indra Daniel CaballeroY en todo esto debo reconocer mi reconocimiento a los arrestos de Ángel Escribano al mantener el pulso al Gobierno. Una resistencia que tendrá los días contados porque tanto Indra como la empresa familiar dependen de los contratos de defensa del Ejecutivo y por tanto es este quien tiene todas las de ganar. Pero está claro que los Escribano están hechos de otra pasta. Son dos maestros torneros fresadores que han logrado pasar de un taller de Coslada puesto en marcha con la indemnización de su padre tras quedar en el paro y con la hipoteca de la propia casa familiar a escondidas de la madre, a dirigir dos importantes empresas y plantarle cara ni más ni menos que a todo un presidente del Gobierno. Quizás son esos orígenes humildes lo que algunos no les perdonan.
La relación entre los Escribano y el Gobierno vive sus momentos más tensos. Cuando tras la salida de Marc Murtra de la presidencia de Indra, en enero del año pasado, el entonces presidente de la empresa familiar Escribano Mechanical & Engineering (EM&E), … accionista y consejero de la tecnológica, se postuló para presidirla, contó con todos los parabienes del Ejecutivo y de la SEPI, principal accionista de Indra con un 28% del capital. Apenas unos meses después se presentaba el proyecto de la fusión entre ambas compañías para crear un campeón nacional de la defensa, que pudiera absorber el incremento de los contratos nacionales y europeos. Era el sueño del presidente Sánchez. Tener una gran empresa española de defensa que evitara que el aumento del gasto europeo en defensa fuera a parar a otras empresas, europeas o americanas o asiáticas. Se trataba de ganar músculo.
Un año después, la posición del Gobierno ha cambiado radicalmente, primero en privado, y luego de manera oficial, el Ejecutivo, a través de la SEPI, ha pedido a Indra destituir al presidente si se quiere seguir analizando la operación de fusión con la empresa familiar de los Escribano. «Hay que evitar el conflicto de interés», argumenta. ¿Por qué este cambio de actitud? El Gobierno ya sabía cuando aceptó el nombramiento de Escribano como presidente y cuando se planteó la operación con su empresa familiar que era una empresa del presidente de Indra que, además, posee un 14% de la tecnológica. Y además son muchos los informes que se han hecho, e incluso la CNMV ha intervenido para asegurar que ese conflicto de interés se pueda salvar con una comisión ad hoc para analizarlo, con consultores externos que valoren la compañía de los Escribano, y con los hermanos absteniéndose en la votación del consejo en la que se decidiera si se aprobaba o no la misma.
Algunas fuentes consultadas aseguran que detrás está por un lado el temor a perder poder en la compañía, tras la absorción de EM&M, aunque los Escribano siempre se han comprometido a que tras la operación nunca superarían el porcentaje de capital de la SEPI, el 28%, pero también, el miedo a asumir demandas posteriores en los tribunales por ese conflicto de interés. El escenario de un cambio de gobierno, cuando el PP ya ha dicho que no le gusta la operación porque supone «un conflicto de intereses de caballo» puede también haber asustado a los consejeros de la SEPI, personas cercanas al Gobierno y al PSOE como Antonio Cuevas, Juan Moscoso o Miguel Sebastián, que según algunas fuentes son los que le han pedido a la SEPI que frenara la operación. Desde Indra se quejan de que el Gobierno podía haber tomado esta decisión antes para evitar que durante un año se esté trabajando con el escenario de la fusión. Y llevan razón. Lo cierto es que España necesita una empresa grande de defensa y la fusión Indra-Escribano era una oportunidad. Ahora la tecnológica tendrá que empezar a buscar otras opciones para crecer.
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Y en todo esto debo reconocer mi reconocimiento a los arrestos de Ángel Escribano al mantener el pulso al Gobierno. Una resistencia que tendrá los días contados porque tanto Indra como la empresa familiar dependen de los contratos de defensa del Ejecutivo y por tanto es este quien tiene todas las de ganar. Pero está claro que los Escribano están hechos de otra pasta. Son dos maestros torneros fresadores que han logrado pasar de un taller de Coslada puesto en marcha con la indemnización de su padre tras quedar en el paro y con la hipoteca de la propia casa familiar a escondidas de la madre, a dirigir dos importantes empresas y plantarle cara ni más ni menos que a todo un presidente del Gobierno. Quizás son esos orígenes humildes lo que algunos no les perdonan.
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