Los objetos, papeles y fotografías de una vieja caja pueden revelar epifanías al hijo que perdió a su padre demasiado pronto o devenir en la caja de Pandora. El hallazgo casual aporta materiales para un libro que podía no haberse escrito. «El empeño es tan absurdo como escribir unas memorias ajenas. No una biografía. En una biografía hay una figura pública, una información potencial. Una narración organizada teleológicamente, de acuerdo con un sentido que explica una vida», advierte Antonio Monegal . ‘La sombra del padre’ (Acantilado) son «unas memorias sin acceso a la memoria, intentar reunir desde fuera los pedazos de una vida desordenada».El padre tuvo una infancia acomodada en una casa de la barcelonesa calle Vergara, junto a la Plaza Cataluña. Adolescencia burguesa con veranos en el Ampurdán. Una estancia en París poco antes del advenimiento de la República. En 1933, servicio militar en Infantería en 1933 y voluntario de los Regulares en Ifni y Sáhara. La guerra le sorprende en Andalucía. En septiembre del 36 publica un poema en la revista jerezana ‘Cauces’ sobre una ascensión a la Alhambra. Los ecos de Lorca, a quien había conocido, contrastan con la retórica de las odas falangistas. Viaje a Portugal en 1937: en Oporto da clases de gimnasia y publica con pseudónimo inglés – John Mc Monegal- un manual de natación. Regresa a España en 1939 y pasa dos años en Barcelona para volver a Portugal, donde permanecerá hasta 1946 cuando se traslada a las Canarias. Retorna a Barcelona y se casa.Monegal «reconoce» a su padre sesenta años después de su muerte a los cincuenta y cinco años: él solo tenía ocho. «La gente escribe a partir de la convivencia con sus padres; yo quiero saber quién era mi padre antes de ser mi padre. Porque, aunque hayas convivido, los padres son grandes desconocidos. Mi madre supo del pasado sentimental de un hombre que escribió a una treintena de mujeres», recuerda. Noticia relacionada general No No Crítica de teatro ‘Pinocchio’, frutos agraces de la paternidad Sergi DoriaUn padre de ideología monárquica y ambiciones literarias que hizo la guerra en el bando franquista. «Mis hijos tienen un legado republicano y antifranquista: he querido completar el cuadro para que sepan que es mucho más complejo. A mi edad eso no es una cicatriz», explica Monegal. El padre que había ganado la guerra se fue a Portugal. «La España de los años cuarenta no tenía ninguna gracia para una persona joven. No sé si mi padre perdió la guerra, pero no la ganó», concluye. Los objetos, papeles y fotografías de una vieja caja pueden revelar epifanías al hijo que perdió a su padre demasiado pronto o devenir en la caja de Pandora. El hallazgo casual aporta materiales para un libro que podía no haberse escrito. «El empeño es tan absurdo como escribir unas memorias ajenas. No una biografía. En una biografía hay una figura pública, una información potencial. Una narración organizada teleológicamente, de acuerdo con un sentido que explica una vida», advierte Antonio Monegal . ‘La sombra del padre’ (Acantilado) son «unas memorias sin acceso a la memoria, intentar reunir desde fuera los pedazos de una vida desordenada».El padre tuvo una infancia acomodada en una casa de la barcelonesa calle Vergara, junto a la Plaza Cataluña. Adolescencia burguesa con veranos en el Ampurdán. Una estancia en París poco antes del advenimiento de la República. En 1933, servicio militar en Infantería en 1933 y voluntario de los Regulares en Ifni y Sáhara. La guerra le sorprende en Andalucía. En septiembre del 36 publica un poema en la revista jerezana ‘Cauces’ sobre una ascensión a la Alhambra. Los ecos de Lorca, a quien había conocido, contrastan con la retórica de las odas falangistas. Viaje a Portugal en 1937: en Oporto da clases de gimnasia y publica con pseudónimo inglés – John Mc Monegal- un manual de natación. Regresa a España en 1939 y pasa dos años en Barcelona para volver a Portugal, donde permanecerá hasta 1946 cuando se traslada a las Canarias. Retorna a Barcelona y se casa.Monegal «reconoce» a su padre sesenta años después de su muerte a los cincuenta y cinco años: él solo tenía ocho. «La gente escribe a partir de la convivencia con sus padres; yo quiero saber quién era mi padre antes de ser mi padre. Porque, aunque hayas convivido, los padres son grandes desconocidos. Mi madre supo del pasado sentimental de un hombre que escribió a una treintena de mujeres», recuerda. Noticia relacionada general No No Crítica de teatro ‘Pinocchio’, frutos agraces de la paternidad Sergi DoriaUn padre de ideología monárquica y ambiciones literarias que hizo la guerra en el bando franquista. «Mis hijos tienen un legado republicano y antifranquista: he querido completar el cuadro para que sepan que es mucho más complejo. A mi edad eso no es una cicatriz», explica Monegal. El padre que había ganado la guerra se fue a Portugal. «La España de los años cuarenta no tenía ninguna gracia para una persona joven. No sé si mi padre perdió la guerra, pero no la ganó», concluye.
Los objetos, papeles y fotografías de una vieja caja pueden revelar epifanías al hijo que perdió a su padre demasiado pronto o devenir en la caja de Pandora. El hallazgo casual aporta materiales para un libro que podía no haberse escrito. «El empeño es tan … absurdo como escribir unas memorias ajenas. No una biografía. En una biografía hay una figura pública, una información potencial. Una narración organizada teleológicamente, de acuerdo con un sentido que explica una vida», advierte Antonio Monegal. ‘La sombra del padre’ (Acantilado) son «unas memorias sin acceso a la memoria, intentar reunir desde fuera los pedazos de una vida desordenada».
El padre tuvo una infancia acomodada en una casa de la barcelonesa calle Vergara, junto a la Plaza Cataluña. Adolescencia burguesa con veranos en el Ampurdán. Una estancia en París poco antes del advenimiento de la República. En 1933, servicio militar en Infantería en 1933 y voluntario de los Regulares en Ifni y Sáhara. La guerra le sorprende en Andalucía. En septiembre del 36 publica un poema en la revista jerezana ‘Cauces’ sobre una ascensión a la Alhambra. Los ecos de Lorca, a quien había conocido, contrastan con la retórica de las odas falangistas. Viaje a Portugal en 1937: en Oporto da clases de gimnasia y publica con pseudónimo inglés – John Mc Monegal- un manual de natación. Regresa a España en 1939 y pasa dos años en Barcelona para volver a Portugal, donde permanecerá hasta 1946 cuando se traslada a las Canarias. Retorna a Barcelona y se casa.
Monegal «reconoce» a su padre sesenta años después de su muerte a los cincuenta y cinco años: él solo tenía ocho. «La gente escribe a partir de la convivencia con sus padres; yo quiero saber quién era mi padre antes de ser mi padre. Porque, aunque hayas convivido, los padres son grandes desconocidos. Mi madre supo del pasado sentimental de un hombre que escribió a una treintena de mujeres», recuerda.
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Un padre de ideología monárquica y ambiciones literarias que hizo la guerra en el bando franquista. «Mis hijos tienen un legado republicano y antifranquista: he querido completar el cuadro para que sepan que es mucho más complejo. A mi edad eso no es una cicatriz», explica Monegal. El padre que había ganado la guerra se fue a Portugal. «La España de los años cuarenta no tenía ninguna gracia para una persona joven. No sé si mi padre perdió la guerra, pero no la ganó», concluye.
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