La sociedad española se encuentra angustiada. Ocho de cada diez personas perciben una situación internacional marcada por el conflicto, y siete de cada diez se muestran pesimistas respecto a su evolución futura. La mayoría imagina un mundo más violento, autoritario, desigual e inestable, y también menos próspero.
Los españoles perciben que nos dirigimos hacia un mundo más oscuro e impredecible, con consecuencias económicas negativas
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos
Los españoles perciben que nos dirigimos hacia un mundo más oscuro e impredecible, con consecuencias económicas negativas

La sociedad española se encuentra angustiada. Ocho de cada diez personas perciben una situación internacional marcada por el conflicto, y siete de cada diez se muestran pesimistas respecto a su evolución futura. La mayoría imagina un mundo más violento, autoritario, desigual e inestable, y también menos próspero.
Entre las amenazas que más preocupan destacan la crisis económica y los conflictos bélicos, junto con la crisis energética, las guerras comerciales y el aumento del autoritarismo y la desinformación. En este contexto tan complejo, el cambio climático pierde peso y ya no se percibe como tan grave como hace un año. En términos generales, el Barómetro de 40dB. refleja una conciencia ampliamente compartida de que nos dirigimos hacia un mundo más oscuro e impredecible, con consecuencias económicas negativas de diversa índole.
A pesar de estos consensos básicos, persisten diferencias partidistas relevantes que reflejan que tanto la valoración de los factores que definen la situación actual como las medidas para afrontarla varían entre los distintos electorados. Por ejemplo, los flujos migratorios constituyen una preocupación destacada para los votantes de derechas, pero no para los de izquierdas. En cambio, con el cambio climático ocurre lo contrario: son las izquierdas las que le otorgan mayor importancia.
Algo similar ocurre al identificar los países que suponen una mayor amenaza para la paz mundial, donde las diferencias ideológicas son muy marcadas. Israel es señalado con frecuencia por los votantes de izquierdas, pero no por los de derechas, especialmente entre quienes apoyan a Vox. Por el contrario, Irán es percibido como una amenaza principalmente por los electorados de derechas, mientras que en la izquierda esta percepción es menos extendida. Las divergencias se acentúan aún más al evaluar a los líderes internacionales. Los votantes de Vox no consideran a Donald Trump una amenaza tan grave como el resto de electorados. Por su parte, los de Podemos se desmarcan claramente al minimizar el riesgo que representa Vladímir Putin: solo un 32% lo percibe como una amenaza, frente a porcentajes superiores al 60% en el resto de partidos.
Con las cautelas propias de una muestra limitada, se detectan también diferencias dentro del electorado de izquierdas, especialmente entre Sumar y Podemos, de quienes suele decirse que comparten las mismas ideas, aunque divergen en cuestiones organizativas y de liderazgo. En muchas preguntas ofrecen respuestas similares, pero los votantes de Podemos se distinguen de los de Sumar en algunos aspectos clave: no son partidarios de proporcionar ayuda militar a Ucrania, mientras que los segundos sí lo son. Una brecha similar se observa al valorar la amenaza que representa Vladímir Putin para el mundo. Asimismo, el apoyo a la salida de la OTAN es 35 puntos mayor entre los votantes de Podemos que entre los de Sumar, y se oponen en mayor medida al envío de tropas españolas a zonas de conflicto.
En un mundo percibido como cada vez más incierto, el reto no es solo identificar las amenazas, sino también construir respuestas compartidas frente a ellas.
Tu suscripción se está usando en otro dispositivo
¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?
Añadir usuarioContinuar leyendo aquí
Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.
Flecha
Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.
Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.
¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.
En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.
Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.
Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos
Archivado En
