Los viajeros han digerido con toda la normalidad del mundo la posibilidad de irse de vacaciones al apartamento de otra persona que lo alquila a través de una plataforma con todo tipo de detalles. Airbnb es uno de los exponentes de este modelo de negocio inmobiliario. Pero ahora, esta realidad llega a los vehículos: con gran parte del parque automovilístico aparcado y sin usar la mayor parte del día, ¿por qué no alquilar mi propio coche y sacarle un rendimiento como ocurre con algunos pisos?La fórmula del ‘carsharing’ -compartir vehículos- pero mejorada entre particulares alquilándolo va adentrándose en el mercado español, aunque aún va a un ritmo mucho más lento de lo que ocurre en otras latitudes, como Estados Unidos. La realidad es que en un contexto marcado por el aumento del coste de vida, la transformación de los modelos de inversión tradicionales y un uso cada vez más puntual del vehículo privado, el alquiler del coche por horas, días o semanas comienza a consolidarse. No podemos tener un automóvil que esté inutilizado durante horas y horas.Este modelo se basa en el alquiler de coches y furgonetas entre particulares y empresas por periodos flexible, permitiendo generar ingresos sin necesidad de desprenderse del vehículo ni asumir una estructura empresarial compleja. Frente a la concepción clásica del coche como un gasto fijo que pierde valor con el tiempo, el ‘carsharing’ entre particulares plantea una lógica distinta: la del uso eficiente y la rentabilización de este como un activo.El auge de este modelo responde a varias tendencias en auge. Por un lado, el encarecimiento del automóvil -seguros, mantenimiento, aparcamiento o combustible- y, por otro, el cambio en los hábitos urbanos, con un uso menos intensivo del coche derivado del teletrabajo, las restricciones de tráfico y una mayor oferta de alternativas de movilidad. A ello se suma un interés por fórmulas de ingresos complementarios y nuevas formas de inversión más accesibles, especialmente entre perfiles jóvenes y profesionales que buscan diversificar sus fuentes de ingresos.Según el informe Peer-to-Peer Carsharing – Global Strategic Business Report, elaborado por Market Glass y publicado por ResearchAndMarkets, este segmento de negocio ha sido valorado en torno a los 2.500 millones de dólares en 2024 y podría superar los 7.000 millones de dólares en 2030, con tasas de crecimiento anual cercanas al 18 %. Estas previsiones se ven reforzadas por estimaciones de Mordor Intelligence, que sitúan el mercado en 2.770 millones de dólares en 2025 y proyectan un crecimiento por encima del 20 % anual en los próximos años, confirmando la consolidación de este modelo a nivel internacional.¿Cuánto puedo sacarle?En función del tipo de vehículo, su ubicación y la estrategia de gestión, el coche alquilado entre particulares permite obtener ingresos mensuales por vehículo que pueden oscilar, según los casos, entre los 300 y los 1.000 euros, desde vehículos utilitarios pequeños hasta furgonetas de mayor tamaño. Un modelo que se convierte en una opción cada vez más atractiva para quienes buscan rentabilizar coches o furgonetas que permanecen parados gran parte del tiempo.El crecimiento de este modelo de negocio refleja un cambio más profundo en la relación con el coche: de la propiedad al acceso , del gasto a la eficiencia, y de la posesión permanente al uso inteligente. Un cambio que no solo afecta a la movilidad, sino también a la forma en la que entendemos la inversión y el aprovechamiento de nuestros recursos en un contexto económico cada vez más exigente. Los viajeros han digerido con toda la normalidad del mundo la posibilidad de irse de vacaciones al apartamento de otra persona que lo alquila a través de una plataforma con todo tipo de detalles. Airbnb es uno de los exponentes de este modelo de negocio inmobiliario. Pero ahora, esta realidad llega a los vehículos: con gran parte del parque automovilístico aparcado y sin usar la mayor parte del día, ¿por qué no alquilar mi propio coche y sacarle un rendimiento como ocurre con algunos pisos?La fórmula del ‘carsharing’ -compartir vehículos- pero mejorada entre particulares alquilándolo va adentrándose en el mercado español, aunque aún va a un ritmo mucho más lento de lo que ocurre en otras latitudes, como Estados Unidos. La realidad es que en un contexto marcado por el aumento del coste de vida, la transformación de los modelos de inversión tradicionales y un uso cada vez más puntual del vehículo privado, el alquiler del coche por horas, días o semanas comienza a consolidarse. No podemos tener un automóvil que esté inutilizado durante horas y horas.Este modelo se basa en el alquiler de coches y furgonetas entre particulares y empresas por periodos flexible, permitiendo generar ingresos sin necesidad de desprenderse del vehículo ni asumir una estructura empresarial compleja. Frente a la concepción clásica del coche como un gasto fijo que pierde valor con el tiempo, el ‘carsharing’ entre particulares plantea una lógica distinta: la del uso eficiente y la rentabilización de este como un activo.El auge de este modelo responde a varias tendencias en auge. Por un lado, el encarecimiento del automóvil -seguros, mantenimiento, aparcamiento o combustible- y, por otro, el cambio en los hábitos urbanos, con un uso menos intensivo del coche derivado del teletrabajo, las restricciones de tráfico y una mayor oferta de alternativas de movilidad. A ello se suma un interés por fórmulas de ingresos complementarios y nuevas formas de inversión más accesibles, especialmente entre perfiles jóvenes y profesionales que buscan diversificar sus fuentes de ingresos.Según el informe Peer-to-Peer Carsharing – Global Strategic Business Report, elaborado por Market Glass y publicado por ResearchAndMarkets, este segmento de negocio ha sido valorado en torno a los 2.500 millones de dólares en 2024 y podría superar los 7.000 millones de dólares en 2030, con tasas de crecimiento anual cercanas al 18 %. Estas previsiones se ven reforzadas por estimaciones de Mordor Intelligence, que sitúan el mercado en 2.770 millones de dólares en 2025 y proyectan un crecimiento por encima del 20 % anual en los próximos años, confirmando la consolidación de este modelo a nivel internacional.¿Cuánto puedo sacarle?En función del tipo de vehículo, su ubicación y la estrategia de gestión, el coche alquilado entre particulares permite obtener ingresos mensuales por vehículo que pueden oscilar, según los casos, entre los 300 y los 1.000 euros, desde vehículos utilitarios pequeños hasta furgonetas de mayor tamaño. Un modelo que se convierte en una opción cada vez más atractiva para quienes buscan rentabilizar coches o furgonetas que permanecen parados gran parte del tiempo.El crecimiento de este modelo de negocio refleja un cambio más profundo en la relación con el coche: de la propiedad al acceso , del gasto a la eficiencia, y de la posesión permanente al uso inteligente. Un cambio que no solo afecta a la movilidad, sino también a la forma en la que entendemos la inversión y el aprovechamiento de nuestros recursos en un contexto económico cada vez más exigente.
Los viajeros han digerido con toda la normalidad del mundo la posibilidad de irse de vacaciones al apartamento de otra persona que lo alquila a través de una plataforma con todo tipo de detalles. Airbnb es uno de los exponentes de este modelo de negocio … inmobiliario. Pero ahora, esta realidad llega a los vehículos: con gran parte del parque automovilístico aparcado y sin usar la mayor parte del día, ¿por qué no alquilar mi propio coche y sacarle un rendimiento como ocurre con algunos pisos?
La fórmula del ‘carsharing’ -compartir vehículos- pero mejorada entre particulares alquilándolo va adentrándose en el mercado español, aunque aún va a un ritmo mucho más lento de lo que ocurre en otras latitudes, como Estados Unidos. La realidad es que en un contexto marcado por el aumento del coste de vida, la transformación de los modelos de inversión tradicionales y un uso cada vez más puntual del vehículo privado, el alquiler del coche por horas, días o semanas comienza a consolidarse. No podemos tener un automóvil que esté inutilizado durante horas y horas.
Este modelo se basa en el alquiler de coches y furgonetas entre particulares y empresas por periodos flexible, permitiendo generar ingresos sin necesidad de desprenderse del vehículo ni asumir una estructura empresarial compleja. Frente a la concepción clásica del coche como un gasto fijo que pierde valor con el tiempo, el ‘carsharing’ entre particulares plantea una lógica distinta: la del uso eficiente y la rentabilización de este como un activo.
El auge de este modelo responde a varias tendencias en auge. Por un lado, el encarecimiento del automóvil -seguros, mantenimiento, aparcamiento o combustible- y, por otro, el cambio en los hábitos urbanos, con un uso menos intensivo del coche derivado del teletrabajo, las restricciones de tráfico y una mayor oferta de alternativas de movilidad. A ello se suma un interés por fórmulas de ingresos complementarios y nuevas formas de inversión más accesibles, especialmente entre perfiles jóvenes y profesionales que buscan diversificar sus fuentes de ingresos.
Según el informe Peer-to-Peer Carsharing – Global Strategic Business Report, elaborado por Market Glass y publicado por ResearchAndMarkets, este segmento de negocio ha sido valorado en torno a los 2.500 millones de dólares en 2024 y podría superar los 7.000 millones de dólares en 2030, con tasas de crecimiento anual cercanas al 18 %. Estas previsiones se ven reforzadas por estimaciones de Mordor Intelligence, que sitúan el mercado en 2.770 millones de dólares en 2025 y proyectan un crecimiento por encima del 20 % anual en los próximos años, confirmando la consolidación de este modelo a nivel internacional.
¿Cuánto puedo sacarle?
En función del tipo de vehículo, su ubicación y la estrategia de gestión, el coche alquilado entre particulares permite obtener ingresos mensuales por vehículo que pueden oscilar, según los casos, entre los 300 y los 1.000 euros, desde vehículos utilitarios pequeños hasta furgonetas de mayor tamaño. Un modelo que se convierte en una opción cada vez más atractiva para quienes buscan rentabilizar coches o furgonetas que permanecen parados gran parte del tiempo.
El crecimiento de este modelo de negocio refleja un cambio más profundo en la relación con el coche: de la propiedad al acceso, del gasto a la eficiencia, y de la posesión permanente al uso inteligente. Un cambio que no solo afecta a la movilidad, sino también a la forma en la que entendemos la inversión y el aprovechamiento de nuestros recursos en un contexto económico cada vez más exigente.
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