Toda la tensión acumulada durante la semana en la Bienal de Venecia en torno a su posición sobre la participación de Israel y Rusia en la misma tenía un día clave hoy viernes, cuando muchos de los pabellones nacionales llevaban a cabo su inauguración oficial. Flotaba en el ambiente la doble convocatoria por parte del colectivo Art Not Genocide Alliance (el más forofo con ambas causas) de una manifestación en las inmediaciones de las instalaciones de la bienal y una huelga en apoyo de los trabajadores del arte en Italia.Hacia las cuatro de la tarde, hora en la que estaba convocada la marcha, algunos espacios de los eventos colaterales, como el de Cataluña, vaciaban sus instancias para adherirse a la causa de la huelga, aunque realmente lo hacían en nombre de Líbano o Palestina. La confusión ya era evidente.Noticia relacionada general No No ARTE Una Bienal de Venecia en clave muy menor (o cuando el mundo se va a la mierda) Javier Díaz-GuardiolaEn el Arsenale, la vida ha seguido como si tal cosa, pudiéndose circular con normalidad por espacios tan connotados como los de Israel (con sus dos ya habituales carabinieri en la puerta) o del Líbano, donde, como en otros espacios, sí que se podían ver colgados carteles con los lemas en inglés «El futuro es Palestina» o «No artwashing, no pabellón del genocidio» . De hecho, en el único en que se ha armado más revuelo y era imposible entrar durante más de media hora era en el italiano. ¿La causa? La presencia de autoridades en su inauguración oficial. Matteo Salvini, vicepresidente de Meloni, y contradiciendo al Ministro de Cultura italiano, que había reusado pasarse por la Biennale, ha cumplido su promesa y hasta se ha acercado al espacio israelí.Seguimiento menorEn las afueras, hasta varios centenares de manifestantes pro diferentes causas se manifestaron ante las instalaciones del Arsenale portando banderas palestinas y de algún movimiento radical de izquierdas italiano ante la mirada atenta de un buen número de policias, sin que se produjeran altercados. Los convocados han coreado cánticos, leido manifiestos dejando clara su posición en el conflicto y han desplegado por unos segundos una pancarta en uno de los puentes en la que se podía leer ‘Gobierno Meloni cómplice del genocidio. Palestina libre’. De hecho, alguno de los simpatizantes han intentado infructuosamente animar a sus responsables a cerrar espacios del programa de la Bienal, como el pabellón de Cuba. Ovbiamente, este, que tiene su propio posicionamiento en cuanto a los temas barajados, como el ruso, y que justamente aprovecha la Bienal para dar visibilidad a su situación y su cuasa, ha declinado la invitación. Donde ha habido más tensión ha sido esta mañana en el pabellón español, con rifirrafe incluido entre artista y comisario (Oriol Vilanova y Carles Guerra) y AECID, organizador del mismoDonde ha habido más tensión ha sido esta mañana en el pabellón español, con rifirrafe incluido entre artista y comisario (Oriol Vilanova y Carles Guerra) y AECID, la Agencia Española de Coopoeración Internacional para el Desarrollo, organizador del mismo y dependiente del Ministerio de Exteriores. Mientras los primeros eran partidarios de adherirse a la causa palestina (lo que equivalía acudir a la manifestación de la tarde), los segundos no lo contemplaban, mientras el embajador en Italia, Miguel Ángel Fernández-Palacio, convocado para la inauguración oficial, se convertía en fuego amigo. Puerta de entrada del Pabellón español hoy, cerrado a cal y canto IG Nacho RuizSe optó primeramente por cancelar el refrigerio y los parlamentos y seguir con la apertura, momento que aprovechó el equipo artístico para tomarse la justicia por su mano y cerrar el espacio; un cierre que duró pocos minutos y que se resolvió primeramente con el enfado de los responsables de AECID, expresando a artista y comisario que no podían tomar decisiones unilateralmente, y, finalmente, dándoles la razón y facilitando el cierre. España se sumaba entonces a la vía expresada esta mañana por espacios como el austriaco, uno de los más visitados en la presente edición. El asunto se ha saldado con el cierre a tramos del Pabellón Español (de forma ininterrumpida ya de las 16:00 a cierre de puertas) y la cancelación por parte del Ministerio de la fiesta que tenía que dar la bienvenida al mismo al mundo del arte de nuestro país en Venecia. Toda la tensión acumulada durante la semana en la Bienal de Venecia en torno a su posición sobre la participación de Israel y Rusia en la misma tenía un día clave hoy viernes, cuando muchos de los pabellones nacionales llevaban a cabo su inauguración oficial. Flotaba en el ambiente la doble convocatoria por parte del colectivo Art Not Genocide Alliance (el más forofo con ambas causas) de una manifestación en las inmediaciones de las instalaciones de la bienal y una huelga en apoyo de los trabajadores del arte en Italia.Hacia las cuatro de la tarde, hora en la que estaba convocada la marcha, algunos espacios de los eventos colaterales, como el de Cataluña, vaciaban sus instancias para adherirse a la causa de la huelga, aunque realmente lo hacían en nombre de Líbano o Palestina. La confusión ya era evidente.Noticia relacionada general No No ARTE Una Bienal de Venecia en clave muy menor (o cuando el mundo se va a la mierda) Javier Díaz-GuardiolaEn el Arsenale, la vida ha seguido como si tal cosa, pudiéndose circular con normalidad por espacios tan connotados como los de Israel (con sus dos ya habituales carabinieri en la puerta) o del Líbano, donde, como en otros espacios, sí que se podían ver colgados carteles con los lemas en inglés «El futuro es Palestina» o «No artwashing, no pabellón del genocidio» . De hecho, en el único en que se ha armado más revuelo y era imposible entrar durante más de media hora era en el italiano. ¿La causa? La presencia de autoridades en su inauguración oficial. Matteo Salvini, vicepresidente de Meloni, y contradiciendo al Ministro de Cultura italiano, que había reusado pasarse por la Biennale, ha cumplido su promesa y hasta se ha acercado al espacio israelí.Seguimiento menorEn las afueras, hasta varios centenares de manifestantes pro diferentes causas se manifestaron ante las instalaciones del Arsenale portando banderas palestinas y de algún movimiento radical de izquierdas italiano ante la mirada atenta de un buen número de policias, sin que se produjeran altercados. Los convocados han coreado cánticos, leido manifiestos dejando clara su posición en el conflicto y han desplegado por unos segundos una pancarta en uno de los puentes en la que se podía leer ‘Gobierno Meloni cómplice del genocidio. Palestina libre’. De hecho, alguno de los simpatizantes han intentado infructuosamente animar a sus responsables a cerrar espacios del programa de la Bienal, como el pabellón de Cuba. Ovbiamente, este, que tiene su propio posicionamiento en cuanto a los temas barajados, como el ruso, y que justamente aprovecha la Bienal para dar visibilidad a su situación y su cuasa, ha declinado la invitación. Donde ha habido más tensión ha sido esta mañana en el pabellón español, con rifirrafe incluido entre artista y comisario (Oriol Vilanova y Carles Guerra) y AECID, organizador del mismoDonde ha habido más tensión ha sido esta mañana en el pabellón español, con rifirrafe incluido entre artista y comisario (Oriol Vilanova y Carles Guerra) y AECID, la Agencia Española de Coopoeración Internacional para el Desarrollo, organizador del mismo y dependiente del Ministerio de Exteriores. Mientras los primeros eran partidarios de adherirse a la causa palestina (lo que equivalía acudir a la manifestación de la tarde), los segundos no lo contemplaban, mientras el embajador en Italia, Miguel Ángel Fernández-Palacio, convocado para la inauguración oficial, se convertía en fuego amigo. Puerta de entrada del Pabellón español hoy, cerrado a cal y canto IG Nacho RuizSe optó primeramente por cancelar el refrigerio y los parlamentos y seguir con la apertura, momento que aprovechó el equipo artístico para tomarse la justicia por su mano y cerrar el espacio; un cierre que duró pocos minutos y que se resolvió primeramente con el enfado de los responsables de AECID, expresando a artista y comisario que no podían tomar decisiones unilateralmente, y, finalmente, dándoles la razón y facilitando el cierre. España se sumaba entonces a la vía expresada esta mañana por espacios como el austriaco, uno de los más visitados en la presente edición. El asunto se ha saldado con el cierre a tramos del Pabellón Español (de forma ininterrumpida ya de las 16:00 a cierre de puertas) y la cancelación por parte del Ministerio de la fiesta que tenía que dar la bienvenida al mismo al mundo del arte de nuestro país en Venecia.
Toda la tensión acumulada durante la semana en la Bienal de Venecia en torno a su posición sobre la participación de Israel y Rusia en la misma tenía un día clave hoy viernes, cuando muchos de los pabellones nacionales llevaban a cabo su inauguración … oficial. Flotaba en el ambiente la doble convocatoria por parte del colectivo Art Not Genocide Alliance (el más forofo con ambas causas) de una manifestación en las inmediaciones de las instalaciones de la bienal y una huelga en apoyo de los trabajadores del arte en Italia.
Hacia las cuatro de la tarde, hora en la que estaba convocada la marcha, algunos espacios de los eventos colaterales, como el de Cataluña, vaciaban sus instancias para adherirse a la causa de la huelga, aunque realmente lo hacían en nombre de Líbano o Palestina. La confusión ya era evidente.
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Javier Díaz-Guardiola
En el Arsenale, la vida ha seguido como si tal cosa, pudiéndose circular con normalidad por espacios tan connotados como los de Israel (con sus dos ya habituales carabinieri en la puerta) o del Líbano, donde, como en otros espacios, sí que se podían ver colgados carteles con los lemas en inglés «El futuro es Palestina» o «No artwashing, no pabellón del genocidio». De hecho, en el único en que se ha armado más revuelo y era imposible entrar durante más de media hora era en el italiano. ¿La causa? La presencia de autoridades en su inauguración oficial. Matteo Salvini, vicepresidente de Meloni, y contradiciendo al Ministro de Cultura italiano, que había reusado pasarse por la Biennale, ha cumplido su promesa y hasta se ha acercado al espacio israelí.
Seguimiento menor
En las afueras, hasta un centenar de manifestantes pro diferentes causas se manifestaron ante las instalaciones del Arsenale portando banderas palestinas y de algún movimiento radical de izquierdas italiano ante la mirada atenta de un buen número de policias, sin que se produjeran altercados. Los convocados han coreado cánticos, leido manifiestos dejando clara su posición en el conflicto y han desplegado por unos segundos una pancarta en uno de los puentes en la que se podía leer ‘Gobierno Meloni cómplice del genocidio. Palestina libre’.
De hecho, alguno de los simpatizantes han intentado infructuosamente animar a sus responsables a cerrar espacios del programa de la Bienal, como el pabellón de Cuba. Ovbiamente, este, que tiene su propio posicionamiento en cuanto a los temas barajados, como el ruso, y que justamente aprovecha la Bienal para dar visibilidad a su situación y su cuasa, ha declinado la invitación.
Donde ha habido más tensión ha sido esta mañana en el pabellón español, con rifirrafe incluido entre artista y comisario (Oriol Vilanova y Carles Guerra) y AECID, organizador del mismo
Donde ha habido más tensión ha sido esta mañana en el pabellón español, con rifirrafe incluido entre artista y comisario (Oriol Vilanova y Carles Guerra) y AECID, la Agencia Española de Coopoeración Internacional para el Desarrollo, organizador del mismo y dependiente del Ministerio de Exteriores. Mientras los primeros eran partidarios de adherirse a la causa palestina (lo que equivalía acudir a la manifestación de la tarde), los segundos no lo contemplaban, mientras el embajador en Italia, Miguel Ángel Fernández-Palacio, convocado para la inauguración oficial, se convertía en fuego amigo.

(IG Nacho Ruiz)
Se optó primeramente por cancelar el refrigerio y los parlamentos y seguir con la apertura, momento que aprovechó el equipo artístico para tomarse la justicia por su mano y cerrar el espacio; un cierre que duró pocos minutos y que se resolvió primeramente con el enfado de los responsables de AECID, expresando a artista y comisario que no podían tomar decisiones unilateralmente, y, finalmente, dándoles la razón y facilitando el cierre.
España se sumaba entonces a la vía expresada esta mañana por espacios como el austriaco, uno de los más visitados en la presente edición. El asunto se ha saldado con el cierre a tramos del Pabellón Español (de forma ininterrumpida ya de las 16:00 a cierre de puertas) y la cancelación por parte del Ministerio de la fiesta que tenía que dar la bienvenida al mismo al mundo del arte de nuestro país en Venecia.
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