La voz del comisario Enrique García Castaño, alías El Gordo, ha irrumpido este lunes en la vista oral sobre el caso Kitchen, que se enjuicia en la Audiencia Nacional. El tribunal, presidido por la magistrada Teresa Palacios, se ha sumergido ya de lleno en el relato de este antiguo agente de la Policía Nacional, pieza clave en la operación de espionaje urdida en 2013 contra el extesorero popular Luis Bárcenas. Debido a su mal estado de salud, Enrique García Castaño ha sido apartado del proceso y no se sienta en el banquillo de los acusados, pero la grabación de su testimonio en la fase de instrucción —cuando confesó su participación en la trama y apuntó hacia el Ministerio de Interior— ha comenzado a reproducirse en la sala. Este constituye una gran baza de la Fiscalía Anticorrupción. “Villarejo le puso [al chófer de Bárcenas] el nombre de ‘cocinero”, especificó El Gordo en una de sus comparecencias.
El tribunal comienza a escuchar las declaraciones de García Castaño, que admitió la trama de espionaje a Bárcenas durante la instrucción y apuntó contra la cúpula de Interior
La voz del comisario Enrique García Castaño, alías El Gordo, ha irrumpido este lunes en la vista oral sobre el caso Kitchen, que se enjuicia en la Audiencia Nacional. El tribunal, presidido por la magistrada Teresa Palacios, se ha sumergido ya de lleno en el relato de este antiguo agente de la Policía Nacional, pieza clave en la operación de espionaje urdida en 2013 contra el extesorero popular Luis Bárcenas. Debido a su mal estado de salud, Enrique García Castaño ha sido apartado del proceso y no se sienta en el banquillo de los acusados, pero la grabación de su testimonio en la fase de instrucción —cuando confesó su participación en la trama y apuntó hacia el Ministerio de Interior— ha comenzado a reproducirse en la sala. Este constituye una gran baza de la Fiscalía Anticorrupción. “Villarejo le puso [al chófer de Bárcenas] el nombre de ‘cocinero”, especificó El Gordo en una de sus comparecencias.
El comisario declaró durante horas en instrucción. Y lo hizo en varias etapas. En enero de 2019, cuando se sentó por primera vez ante los investigadores, Enrique García Castaño negó las irregularidades y esquivó las preguntas comprometedoras de la Fiscalía. Los audios de esas comparecencias son los que se han escuchado este lunes —el resto se reproducirán a partir del martes—. En esos primeros interrogatorios, como ha comprobado el tribunal, El Gordo reconoció la captación del conductor del extesorero y seguimientos a su entorno, pero negó la existencia de una trama para robar al excontable del PP documentos sensibles que aún podía guardar de altos cargos del PP. Un extremo que admitiría después, en marzo de 2019, cuando dijo: “La parte que se me transmite desde Interior era, en realidad, descubrir si Bárcenas se había llevado algunos discos duros de la sede del PP en los que aparecían la financiación que había recibido en donaciones, los pagos extra que se habían hecho en b…”.
Jorge Fernández Díaz se ha perdido la cita de este lunes. El exministro del Interior, hombre de confianza de Mariano Rajoy durante sus primeros años como presidente del Gobierno, no ha acudido esta mañana al juicio, que se ha reanudado en la sede que la Audiencia Nacional tiene en un polígono industrial de San Fernando de Henares (Madrid). Hasta allí sí se han desplazado otros acusados, como Francisco Martínez, ex secretario de Estado de Seguridad; Eugenio Pino, ex director adjunto operativo (DAO) de la Policía Nacional; y Sergio Ríos, que ejercía como chófer de Luis Bárcenas cuando fue captado como confidente por la trama impulsada de 2013 a 2015.
La figura de El Gordo lleva semanas sobrevolando la vista oral, aunque hasta ahora no se había aterrizado en ella. Pero, pasadas las 10.10 de este jueves, el tribunal ha comenzado a reproducir las grabaciones de sus declaraciones ante el juez instructor Manuel García-Castellón, que se sucedieron entre principios de 2019 y 2020. Casi todas las partes están interesadas en su escucha. Por un lado, las acusaciones consideran muy importantes los detalles que ofreció para destapar Kitchen y para escalar hasta la cúpula de la Policía e Interior. García Castaño explicó que él se sumó a la operación por encargo directo de Francisco Martínez y de Eugenio Pino.
De hecho, la investigación situó a El Gordo en varios episodios fundamentales. Fue el primer mando policial en intentar captar al chófer de Bárcenas como confidente —pero fracasó y, por eso, se recurrió después al comisario José Manuel Villarejo—. Puso al servicio de la trama a decenas de agentes, que operaban bajo su mando en la Unidad Central de Apoyo Operativo (UCAO), para hacer seguimientos y vigilancias a la esposa del extesorero (Rosalía Iglesias), a su familia y a su abogado. E, incluso, extrajo 700 euros de los fondos reservados para adquirir una pistola Glock, que le regaló al conductor como “contraprestación”. Además, según Anticorrupción, la “información y documentación” que obtenía se la “transmitía” a Martínez y Pino. “Yo transmitía todo”, han escuchado los jueces que reconoció el comisario.
Sin embargo, García Castaño no confesó en instrucción de primeras. Al principio, arrastró los pies y se mostró reacio. Y, hasta que las pesquisas no le acorralaron, no apuntó ya a las claras contra sus superiores. Precisamente, a esa evolución se aferran las defensas, que querían que se escucharan en la sala todas sus comparecencias ante el juez García-Castellón, para incidir ante el tribunal en esa evolución de las declaraciones de El Gordo. Los acusados pretenden que esos “cambios” de versión debiliten su testimonio ante los magistrados.
Declaración del exministro
Este lunes, con la audición del relato de Enrique García Castaño, la vista oral se ha adentrado en una nueva fase: la reproducción de la prueba documental solicitada por las partes, que también incluye varios audios grabados en secreto por el comisario José Manuel Villarejo (que se escucharán en los próximos días). Una vez que finalice esta parte del juicio, llegará el turno de las declaraciones de los 10 acusados. Varias fuentes jurídicas coinciden en que estos interrogatorios no se producirán hasta la semana que viene.
Además, el tribunal aún tiene que decir quién se sienta antes ante el tribunal para responder a las preguntas que se le hagan: Francisco Martínez o Jorge Fernández Díaz. El pasado jueves, el exministro reclamó hacerlo tras su antiguo subordinado, para tener la oportunidad de rebatir las posibles acusaciones que vierta contra él. En instrucción, el ex secretario de Estado aseguró que su jefe estaba al tanto de Kitchen y, para probarlo, proporcionó una batería de mensajes que incluyen detalles del operativo y que, según dijo, le envió Fernández Díaz en pleno desarrollo de la trama. El exdirigente del PP niega ser el autor de esos SMS.
