Cuando Estados Unidos e Irán negociaron el acuerdo nuclear de 2015 lo hicieron entre sanciones, amenazas y desconfianza. Pero había dos diferencias fundamentales con el presente: no había una guerra abierta y Ormuz no era el eje inmediato de la negociación. Aquella diplomacia pudo organizarse alrededor del expediente principal del programa nuclear. Hoy, en cambio, se negocia después de semanas de guerra, con varios frentes abiertos y con Ormuz transformado en una carta inseparable del resto.
Aunque Estados Unidos conserva una superioridad militar incontestable, las negociaciones muestran que Teherán ha convertido Ormuz en parte del precio político de la guerra
Cuando Estados Unidos e Irán negociaron el acuerdo nuclear de 2015 lo hicieron entre sanciones, amenazas y desconfianza. Pero había dos diferencias fundamentales con el presente: no había una guerra abierta y Ormuz no era el eje inmediato de la negociación. Aquella diplomacia pudo organizarse alrededor del expediente principal del programa nuclear. Hoy, en cambio, se negocia después de semanas de guerra, con varios frentes abiertos y con Ormuz transformado en una carta inseparable del resto.
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