Se han cumplido 90 años de la derrota de la sublevación militar de julio de 1936 en Barcelona. La victoria fue obra del antifascismo y muy especialmente de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT). Uno de los protagonistas de aquellas jornadas, el líder anarcosindicalista Joan García Oliver, ha sido objeto recientemente de un documental dirigido por el historiador Gonzalo Mateos —titulado El eco de los pasos— donde se repasa la biografía del dirigente cenetista, quien escribió una autobiografía homónima. El primer pase del documental fue en mayo pasado en el teatro Bartrina de Reus, ciudada natal de García Oliver, ante unas 300 personas y el propio Mateos aseguraba que los asistentes se sorprendían de haber tenido a un “convecino pistolero”. Ojos de hoy para hechos de ayer. Efectivamente, el hombre que fundó con Durruti y Ascaso Los solidarios, tan influyente en la Federación Anarquista Ibérica (FAI), se había enfrentado en su día con las armas en la mano a los pistoleros de la patronal. “Éramos los reyes de la pistola obrera de Barcelona”, aseguraría García Oliver en la inauguración del mausoleo de Durruti, Acaso y Ferrer i Guardia en diciembre de 1937.
A los 90 años del aplastamiento de la sublevación militar en las calles de Barcelona, un documental rescata la figura del cenetista García Oliver y permite una mirada al inquietante futuro
Se han cumplido 90 años de la derrota de la sublevación militar de julio de 1936 en Barcelona. La victoria fue obra del antifascismo y muy especialmente de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT). Uno de los protagonistas de aquellas jornadas, el líder anarcosindicalista Joan García Oliver, ha sido objeto recientemente de un documental dirigido por el historiador Gonzalo Mateos —titulado El eco de los pasos— donde se repasa la biografía del dirigente cenetista, quien escribió una autobiografía homónima. El primer pase del documental fue en mayo pasado en el teatro Bartrina de Reus, ciudada natal de García Oliver, ante unas 300 personas y el propio Mateos aseguraba que los asistentes se sorprendían de haber tenido a un “convecino pistolero”. Ojos de hoy para hechos de ayer. Efectivamente, el hombre que fundó con Durruti y Ascaso Los solidarios, tan influyente en la Federación Anarquista Ibérica (FAI), se había enfrentado en su día con las armas en la mano a los pistoleros de la patronal. “Éramos los reyes de la pistola obrera de Barcelona”, aseguraría García Oliver en la inauguración del mausoleo de Durruti, Acaso y Ferrer i Guardia en diciembre de 1937.
