Tan solo unas horas después de que las imágenes de la destrucción parcial de un edificio de la Academia Nacional de Ciencias de Ucrania situado en Kiev dieran la vuelta al mundo, entre llamas y con empleados tratando de salvar la vida subidos a las cornisas, Rusia ha vuelto a poner en su diana a la capital del país con el lanzamiento de tres misiles, dos de ellos balísticos, y 152 drones de todo tipo, más de la mitad de ellos (82) propulsados con motores a reacción que complican la tarea de las defensas antimisiles ucranias. Más de 40 de estas aeronaves de ataque no tripuladas sortearon las operaciones de interceptación. Varias personas resultaron heridas por los restos de proyectiles neutralizados en los distritos kievitas de Holosiivskii y Solomianskii, golpeados casi a diario por el ejército ruso.
La ofensiva rusa ha causado víctimas mortales prácticamente todos los días del mes de septiembre. El ataque en la Academia Nacional de Ciencias provoca la condena internacional
Tan solo unas horas después de que las imágenes de la destrucción parcial de un edificio de la Academia Nacional de Ciencias de Ucrania situado en Kiev dieran la vuelta al mundo, entre llamas y con empleados tratando de salvar la vida subidos a las cornisas, Rusia ha vuelto a poner en su diana a la capital del país con el lanzamiento de tres misiles, dos de ellos balísticos, y 152 drones de todo tipo, más de la mitad de ellos (82) propulsados con motores a reacción que complican la tarea de las defensas antimisiles ucranias. Más de 40 de estas aeronaves de ataque no tripuladas sortearon las operaciones de interceptación. Varias personas resultaron heridas por los restos de proyectiles neutralizados en los distritos kievitas de Holosiivskii y Solomianskii, golpeados casi a diario por el ejército ruso.
Si bien la cifra de muertos en la ciudad ha alcanzado cotas mayores durante los más de cuatro años y medio de gran ofensiva rusa —solo en el pasado mes de julio perecieron al menos 54 civiles—, la intensidad y frecuencia de los bombardeos no tiene parangón. Según datos recopilados por la oficina de la ONU en el país y los registros de la fiscalía de Kiev, de 29 días que tiene ya este septiembre, en al menos 19 de ellos se han registrado víctimas mortales civiles en la ciudad por el impacto de vehículos aéreos no tripulados o misiles. Los últimos datos de Naciones Unidas facilitados este martes a EL PAÍS cifran en 31 los muertos durante este mes por 361 los heridos.

Solomianskii, Holosiivskii, Pecherski, Darnitskii, Obolon, Podil… El patrón de los bombardeos rusos en los distritos de la ciudad de Kiev —también en la periferia de Bucha, Borispil, Brovari o Fastiv— se repite como si el Kremlin tuviera una cuadrícula de la ciudad que va rellenando al tiempo que caen los proyectiles. Con una diferencia en relación con los primeros años de guerra: si bien Moscú desataba con anterioridad varias oleadas nocturnas de drones para saturar las defensas de la ciudad y golpear con sus misiles al alba, ahora mantiene un ritmo constante de ataques con menos aeronaves bomba que antes, pero más rápidas, en la madrugada, pero también a la luz del día. El nivel de destrucción de la capital ucrania empieza a semejarse al de algunas ciudades machacadas en la franja oriental cercana al frente.
La escalada y ritmo de bombardeos rusos se produce en medio de cierto estancamiento de los avances rusos en la línea de combates y en plena contraofensiva ucrania en el sector de Lyman, en el que el Tercer Cuerpo del Ejército ha recuperado al menos 176 metros cuadrados al invasor. El martilleo de Kiev tiene lugar al tiempo que las servicios de inteligencia y el ejército ucranios golpean cada semana la estratégica infraestructura energética rusa, vital para mantener su gasto en defensa.
Centros médicos, colegios, guarderías, mercados… el nuevo modus operandi ruso alcanza con mayor intensidad y frecuencia objetivos civiles de las ciudades ucranias. “Han muerto trabajadores mientras clasificaban verduras. Familias han quedado atrapadas bajo los escombros de sus hogares. Se han visto afectados centros comerciales, oficinas de correos, instalaciones farmacéuticas, almacenes de alimentos y estaciones de servicio, mientras los constantes ataques con drones apenas dan tregua a la población civil”, manifestó el pasado jueves Danielle Bell, jefa de la misión de la ONU en Ucrania. “Esto es lo que ocurre en 48 horas en Ucrania, y sucede tras meses de un número creciente de víctimas civiles”, añadió.
Según informó durante la madrugada de este martes el alcalde de Kiev, Vitali Klitschko, uno de los bombardeos rusos de este martes impactó contra un centro educativo de la ciudad situado en el barrio de Solomianskii, sin causar víctimas. No obstante, ha sido el ataque de este lunes contra el inmueble de la Academia Nacional de Ciencias el que ha causado la repulsa internacional. El fuego, la destrucción y el intento de dos trabajadores de salvar la vida sujetos a la fachada provocó la indignación de líderes como el presidente francés, Emmanuel Macron: “El régimen de Vladímir Putin atacó la mayor institución de investigación científica de Ucrania: la Academia Nacional de Ciencias. Estos ataques son una muestra más del hostil desprecio del régimen ruso por la ciencia y la verdad”. Dos personas murieron en el bombardeo.
En la misma línea, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen manifestó que la ciencia se había convertido “en un objetivo para Rusia”. “¡Los ataques de Rusia contra Ucrania son absolutamente atroces y deben cesar!“, dijo por su parte el canciller austriaco, Christian Stocker. ”Los científicos y el personal deberían poder trabajar de forma segura», manifestó desde Oslo el ministro de Exteriores noruego, Espen Barth Eide.
Según un balance aún muy provisional de Naciones Unidas, más de 200 civiles han perdido la vida y más de 1.200 han resultado heridos por ataques rusos durante septiembre. El mes de julio de este año es todavía el más mortífero de la guerra para la población civil ucrania, con un terrible saldo de 437 muertos y 2.610 heridos.
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