“¡Ahí viene!”. El grito de una mujer mayor, subida a un banco y con el brazo extendido, rompe la espera en la plaza Mayor de Ciudad Real. Cientos de personas se agolpan para recibir a Santiago Abascal. Algunas llevan más de tres horas aguardando su llegada. La expectación es tal que, cuando aparece el líder de Vox, la multitud irrumpe en el pasillo que la organización había habilitado para facilitar su entrada. Un miembro del equipo intenta despejarlo una y otra vez, pero la gente vuelve a cerrarlo. Cuando por fin consigue llegar al micrófono, Abascal va directo al enfrentamiento político. Su primer mensaje tiene como destinatario a Pedro Sánchez y como motivo el relevo de Óscar Puente al frente de Transportes, una cartera que asumirá el vicepresidente primero y ministro de Economía, Carlos Cuerpo. “Es solo un cuerpo más que se interpone entre Pedro Sánchez y el banquillo. Solo un fusible más para Pedro Sánchez”, sentencia. Y remata: “Nos atrevemos a decir que la traición de este Gobierno mata”.
El líder de Vox reúne a cientos de seguidores en la plaza Mayor de Ciudad Real, donde un asistente lanza un huevo contra los periodistas durante el turno de preguntas
“¡Ahí viene!”. El grito de una mujer mayor, subida a un banco y con el brazo extendido, rompe la espera en la plaza Mayor de Ciudad Real. Cientos de personas se agolpan para recibir a Santiago Abascal. Algunas llevan más de tres horas aguardando su llegada. La expectación es tal que, cuando aparece el líder de Vox, la multitud irrumpe en el pasillo que la organización había habilitado para facilitar su entrada. Un miembro del equipo intenta despejarlo una y otra vez, pero la gente vuelve a cerrarlo. Cuando por fin consigue llegar al micrófono, Abascal va directo al enfrentamiento político. Su primer mensaje tiene como destinatario a Pedro Sánchez y como motivo el relevo de Óscar Puente al frente de Transportes, una cartera que asumirá el vicepresidente primero y ministro de Economía, Carlos Cuerpo. “Es solo un cuerpo más que se interpone entre Pedro Sánchez y el banquillo. Solo un fusible más para Pedro Sánchez”, sentencia. Y remata: “Nos atrevemos a decir que la traición de este Gobierno mata”.
“Ábalos, Koldo, Paco Salazar, Montse Mínguez, el hermano del presidente, la mujer del presidente del Gobierno y, ahora, Óscar Puente”. Abascal desgrana la lista mientras apunta directamente a Sánchez. “Siempre tiene un fusible que desconectar, pero se está escondiendo detrás de todos sus esbirros”, añade. No necesita mucho más, en menos de treinta segundos de discurso ya ha conseguido el primer gran aplauso de la plaza. Con el público predispuesto, el líder de Vox aprovecha el momento para reclamar el compromiso de los asistentes: “Solo una movilización verdaderamente mayoritaria en las urnas el próximo 29 de noviembre puede pasar por encima de las trampas que han pretendido hacer en estas elecciones”. Como ha reconocido en numerosas ocasiones, prefiere no confiarse con las encuestas y tiene muy presente que en 2023 tanto el PP como Vox pecaron de exceso de confianza y dieron por ganadas las elecciones antes de tiempo.
Entre quienes escuchan ese llamamiento está Sofía, que acaba de cumplir 18 años y se ha saltado la clase de Geografía para ir al acto de Abascal. Algunas de sus propuestas parecen tener más capacidad de entusiasmar a la plaza que otras. La que más aplausos arranca es el cierre de fronteras, que Abascal anuncia como la primera medida que adoptaría si llegara al Gobierno: “Para que no vuelva a entrar a España nadie que no deba estar aquí”. También levanta una ovación su respuesta a Ada Colau, cabeza de lista del Frente Amplio, que había acusado a Vox de utilizar a las víctimas de Urda como “arma arrojadiza”. Abascal devuelve el golpe: “El partido con el que quiere gobernar Colau es el que ha matado a esas víctimas. Y no hay nada más que decir”, zanja.
Sin embargo, Abascal ha evitado confirmar si acudirá al funeral de Estado por las víctimas del accidente ferroviario de Urda. “No sé dónde estaré el 12 de noviembre, no sé si estaré cerca por la campaña electoral, pero estoy seguro de que algunos compañeros de Vox estarán”, ha respondido. El líder de Vox ha añadido que prefiere mantenerse en un segundo plano, aunque ha advertido de que “no van a estar calladitos”.
La tensión ha llegado después, durante el turno de preguntas de los periodistas. Uno de ellos ha preguntado si las pensiones podrían peligrar en caso de que Vox llegara al Gobierno. La primera respuesta no ha llegado del atril, sino desde el público. Un asistente ha lanzado un huevo que ha impactado directamente contra los periodistas. Abascal no se ha referido a lo sucedido hasta el final del acto, cuando ha trasladado “sus disculpas a los medios de comunicación por las complicaciones que todo este barullo supone”.
Más allá de la campaña electoral, Abascal ha querido poner también el foco en su agenda internacional. Esta noche, después del mitin que tiene previsto celebrar en Cuenca, se reunirá con el presidente argentino, Javier Milei. La cita llega después de que la anterior visita del mandatario a España dejara una imagen de cierta distancia entre ambos ya que no llegaron a reunirse en persona, a diferencia de lo que ocurrió con la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, con quien Milei sí mantuvo un encuentro. Para disipar los rumores sobre un posible distanciamiento, Abascal y el presidente argentino optaron entonces por grabar una videollamada que difundieron públicamente.
Durante su intervención, el líder de Vox también ha reivindicado los contactos que ha mantenido estos días con otros dirigentes iberoamericanos que asisten a la cumbre que se celebra en Madrid. “Con el presidente de Chile, José Antonio Kast, que es un aliado nuestro. Además, ayer pude recibir en Madrid al vicepresidente de Colombia y mantener una conversación telefónica con el presidente colombiano”, ha señalado.
Al terminar el acto, el líder de Vox tarda en abandonar la plaza entre los gritos de “¡Presidente!” de los asistentes. Algunos se suben a hombros de otros para no perderse sus últimos pasos. “¡Vamos, Santi, a por ellos, a por los zurdos!”, le espeta un hombre entre la multitud. Otro se acerca a los miembros del equipo de Vox para trasladarles su propio mensaje: “A ver si echamos a los sinvergüenzas estos”. Para protegerse del sol lleva una gorra negra con la palabra España estampada en letras gruesas.
La marcha de Abascal no vacía del todo la plaza. Junto al puesto de merchandising permanece un grupo de jóvenes que curiosea entre las pulseras de la Legión y quienes lucen la bandera de España. Entre ellos está Pablo, que también acaba de cumplir 18 años y sostiene con ilusión una pulsera de Vox que le acaban de regalar. A diferencia de Sofía, él tenía claro su voto antes de acudir al acto, aunque asegura que escuchar a Abascal se lo ha reafirmado. ¿Qué es lo que más le convence? “Principalmente, el cierre de fronteras y echar a todos los perroflautas acampados en la Puerta del Sol”. “¿Pero no estás a favor de las protestas por la vivienda?”, le pregunta la periodista. “Sí, claro, pero esos no quieren pagar, directamente”, responde.
