Veinte años abandonada por el rey de Ítaca, veinte años de espera, abnegación, renuncia… Los invitados se comían el palacio, acosaban su castidad, le exigían tomar ya nuevo marido, pero Penélope seguía aguardando, tejía y, noche tras noche, destejía su labor del día, pareciera que postergando el flujo de la vida, pero quién sabe si con la secreta esperanza de prologar ese angosto espacio de libertad que se había abierto para ella ante la prolongada ausencia de Ulises.Penélope inmóvil, paciente, silenciada (incluso por su hijo Telémaco: como mujer no tendrá el derecho de hablar en público), frente al mar que no devuelve al esposo. Esta es la imagen que llevó a la escritora Carmen Losa a proclamar su ahora célebre ‘Sal de Ítaca, Penélope, el mar también es tuyo’, y que el movimiento del 8 de marzo haría patrimonio feminista.Alicia Framis (Mataró, 1967), ha retomado la proclama reivindicativa, enunciada ahora en primera persona del plural, para hacer un reconocimiento a todas esas mujeres que desde el litoral atlántico esperaron también interminablemente a sus maridos: marineros, emigrantes o exiliados que las dejaron en la costa al cargo de la casa, las tierras, el negocio, los hijos, los animales… Responsables no sólo, como tantas veces se nos recuerda, de sostener la economía, la educación y la vida doméstica sin el hombre, sino también de articular el relato de saga familiar sin él, de tejer redes sociales y simbólicas nuevas, eficaces, viables. De organizar, en definitiva, un orden social distinto, a pequeña escala, donde la figura patriarcal se mantenía ‘in absentia’.Algunas de las obras de ‘El mar también es nuestro’, de Alicia Framis ABCPara ello, la artista ha articulado un proyecto específico que encuentra magnífico acomodo en el imponente edificio de estilo racionalista diseñado por Romualdo de Madariaga y que fuera originalmente la sede del Banco de España en Vigo. La gran sala oval y sus recorridos perimetrales se acomodan aquí a la perfección a un montaje contundente, con muy pocas piezas, donde la oscuridad y el blanco y negro abundan en el carácter documental del trabajo. Y es que la artista ha partido de los materiales del Archivo Fotográfico Pacheco (que suma varias generaciones de fotógrafos de la misma familia), cuya sede se encuentra en este mismo edificio y que supone la más completa colección de recursos fotográficos de titularidad pública sobre la ciudad de Vigo, compuesta por nada menos que 140.000 imágenes que abarcan desde finales del siglo XIX hasta la década de los años 70. arte_abc_0724Framis entresaca fragmentos de semejante crónica de la ciudad para mezclar el pasado con la actualidad, de manera que se abran puentes entre memoria y tiempo presente, recuerdos y realidad. La palabra y la acción performática, herramientas habituales en su trabajo, se amplían en este proyecto con la colaboración de tres poetas gallegas (Chus Pato, Yolanda Castaño y Silvia Penas), y con una banda sonora a cargo de las mujeres de la Coral Casablanca, cantando con la boca cerrada, en alusión de nuevo al silenciamiento. Alicia Framis ‘El mar también es nuestro’ Lugar: Casa das Artes (Vigo) Dirección: C/ Policarpo Sanz, 15 Comisaria: Paula Cabaleiro Clausura: Hasta el 9 de agosto de 2026 Valoración: ***Todo ello da lugar a distintos trabajos donde lo visible, el texto y la voz, cobran un carácter tan contundente como evocador. Penélope, quizá, intuía en silencio lo que Pessoa afirma en algún momento, que «navegar es preciso; vivir no es preciso». Veinte años abandonada por el rey de Ítaca, veinte años de espera, abnegación, renuncia… Los invitados se comían el palacio, acosaban su castidad, le exigían tomar ya nuevo marido, pero Penélope seguía aguardando, tejía y, noche tras noche, destejía su labor del día, pareciera que postergando el flujo de la vida, pero quién sabe si con la secreta esperanza de prologar ese angosto espacio de libertad que se había abierto para ella ante la prolongada ausencia de Ulises.Penélope inmóvil, paciente, silenciada (incluso por su hijo Telémaco: como mujer no tendrá el derecho de hablar en público), frente al mar que no devuelve al esposo. Esta es la imagen que llevó a la escritora Carmen Losa a proclamar su ahora célebre ‘Sal de Ítaca, Penélope, el mar también es tuyo’, y que el movimiento del 8 de marzo haría patrimonio feminista.Alicia Framis (Mataró, 1967), ha retomado la proclama reivindicativa, enunciada ahora en primera persona del plural, para hacer un reconocimiento a todas esas mujeres que desde el litoral atlántico esperaron también interminablemente a sus maridos: marineros, emigrantes o exiliados que las dejaron en la costa al cargo de la casa, las tierras, el negocio, los hijos, los animales… Responsables no sólo, como tantas veces se nos recuerda, de sostener la economía, la educación y la vida doméstica sin el hombre, sino también de articular el relato de saga familiar sin él, de tejer redes sociales y simbólicas nuevas, eficaces, viables. De organizar, en definitiva, un orden social distinto, a pequeña escala, donde la figura patriarcal se mantenía ‘in absentia’.Algunas de las obras de ‘El mar también es nuestro’, de Alicia Framis ABCPara ello, la artista ha articulado un proyecto específico que encuentra magnífico acomodo en el imponente edificio de estilo racionalista diseñado por Romualdo de Madariaga y que fuera originalmente la sede del Banco de España en Vigo. La gran sala oval y sus recorridos perimetrales se acomodan aquí a la perfección a un montaje contundente, con muy pocas piezas, donde la oscuridad y el blanco y negro abundan en el carácter documental del trabajo. Y es que la artista ha partido de los materiales del Archivo Fotográfico Pacheco (que suma varias generaciones de fotógrafos de la misma familia), cuya sede se encuentra en este mismo edificio y que supone la más completa colección de recursos fotográficos de titularidad pública sobre la ciudad de Vigo, compuesta por nada menos que 140.000 imágenes que abarcan desde finales del siglo XIX hasta la década de los años 70. arte_abc_0724Framis entresaca fragmentos de semejante crónica de la ciudad para mezclar el pasado con la actualidad, de manera que se abran puentes entre memoria y tiempo presente, recuerdos y realidad. La palabra y la acción performática, herramientas habituales en su trabajo, se amplían en este proyecto con la colaboración de tres poetas gallegas (Chus Pato, Yolanda Castaño y Silvia Penas), y con una banda sonora a cargo de las mujeres de la Coral Casablanca, cantando con la boca cerrada, en alusión de nuevo al silenciamiento. Alicia Framis ‘El mar también es nuestro’ Lugar: Casa das Artes (Vigo) Dirección: C/ Policarpo Sanz, 15 Comisaria: Paula Cabaleiro Clausura: Hasta el 9 de agosto de 2026 Valoración: ***Todo ello da lugar a distintos trabajos donde lo visible, el texto y la voz, cobran un carácter tan contundente como evocador. Penélope, quizá, intuía en silencio lo que Pessoa afirma en algún momento, que «navegar es preciso; vivir no es preciso».
Veinte años abandonada por el rey de Ítaca, veinte años de espera, abnegación, renuncia… Los invitados se comían el palacio, acosaban su castidad, le exigían tomar ya nuevo marido, pero Penélope seguía aguardando, tejía y, noche tras noche, destejía su labor del día, … pareciera que postergando el flujo de la vida, pero quién sabe si con la secreta esperanza de prologar ese angosto espacio de libertad que se había abierto para ella ante la prolongada ausencia de Ulises.
Penélope inmóvil, paciente, silenciada (incluso por su hijo Telémaco: como mujer no tendrá el derecho de hablar en público), frente al mar que no devuelve al esposo. Esta es la imagen que llevó a la escritora Carmen Losa a proclamar su ahora célebre ‘Sal de Ítaca, Penélope, el mar también es tuyo’, y que el movimiento del 8 de marzo haría patrimonio feminista.
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Alicia Framis (Mataró, 1967), ha retomado la proclama reivindicativa, enunciada ahora en primera persona del plural, para hacer un reconocimiento a todas esas mujeres que desde el litoral atlántico esperaron también interminablemente a sus maridos: marineros, emigrantes o exiliados que las dejaron en la costa al cargo de la casa, las tierras, el negocio, los hijos, los animales…
Responsables no sólo, como tantas veces se nos recuerda, de sostener la economía, la educación y la vida doméstica sin el hombre, sino también de articular el relato de saga familiar sin él, de tejer redes sociales y simbólicas nuevas, eficaces, viables. De organizar, en definitiva, un orden social distinto, a pequeña escala, donde la figura patriarcal se mantenía ‘in absentia’.
(ABC)
Para ello, la artista ha articulado un proyecto específico que encuentra magnífico acomodo en el imponente edificio de estilo racionalista diseñado por Romualdo de Madariaga y que fuera originalmente la sede del Banco de España en Vigo. La gran sala oval y sus recorridos perimetrales se acomodan aquí a la perfección a un montaje contundente, con muy pocas piezas, donde la oscuridad y el blanco y negro abundan en el carácter documental del trabajo.
Y es que la artista ha partido de los materiales del Archivo Fotográfico Pacheco (que suma varias generaciones de fotógrafos de la misma familia), cuya sede se encuentra en este mismo edificio y que supone la más completa colección de recursos fotográficos de titularidad pública sobre la ciudad de Vigo, compuesta por nada menos que 140.000 imágenes que abarcan desde finales del siglo XIX hasta la década de los años 70.
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Framis entresaca fragmentos de semejante crónica de la ciudad para mezclar el pasado con la actualidad, de manera que se abran puentes entre memoria y tiempo presente, recuerdos y realidad. La palabra y la acción performática, herramientas habituales en su trabajo, se amplían en este proyecto con la colaboración de tres poetas gallegas (Chus Pato, Yolanda Castaño y Silvia Penas), y con una banda sonora a cargo de las mujeres de la Coral Casablanca, cantando con la boca cerrada, en alusión de nuevo al silenciamiento.
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Alicia Framis
‘El mar también es nuestro’
-
Lugar:
Casa das Artes (Vigo) -
Dirección:
C/ Policarpo Sanz, 15 -
Comisaria:
Paula Cabaleiro -
Clausura:
Hasta el 9 de agosto de 2026 -
Valoración:
***
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Todo ello da lugar a distintos trabajos donde lo visible, el texto y la voz, cobran un carácter tan contundente como evocador. Penélope, quizá, intuía en silencio lo que Pessoa afirma en algún momento, que «navegar es preciso; vivir no es preciso».
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