¿Ysi cada vez que miramos una pantalla estuviéramos, en realidad, ensayando nuestra propia desaparición? La pregunta no se presenta como un desafío intelectual, más bien como una fisura en la experiencia cotidiana. La alicantina Ana Esteve Reig (1986) despliega en Valencia dos exposiciones que convierten los videojuegos y la inteligencia artificial en materia para la reflexión existencial más extrema. Una en el Centro del Carmen, la otra en la galería Luis Adelantado, articulando un mismo relato bifurcado que interroga la desaparición, la identidad y el valor de nuestras experiencias virtuales, que se han convertido en totalmente cotidianas. La presencia simultánea de ambos proyectos en dos instituciones valencianas clave evidencia una creciente acogida de este tipo de obras por parte del público y del mercado, además de anticipar una participación relevante en ARCO que augura cierto fortalecimiento de la proyección de Esteve Reig. Noticia Relacionada estandar No El IVAM, la institución cultural más valorada de la Comunidad Valenciana por quinto año consecutivo ABC El ranking realizado por la Fundación Contemporánea sitúa al museo en el ‘top 15’ nacional con un 10,8 % de menciones, mejor resultado que en 2024La muestra ‘Alucinaciones’, en Luis Adelantado, sitúa la imagen algorítmica como un territorio inestable donde el error se torna productivo y la ficción adquiere la textura de lo verosímil. La creadora explora espacios híbridos como el ‘cosplay’ y los videojuegos, ámbitos en los que lo simbólico y lo afectivo se entrelazan con lo virtual hasta borrar fronteras. En consecuencia, el vídeo-arte funciona a modo de dispositivo de pensamiento que hace circular ideas mediante ritmos visuales y montajes rehuyendo la literalidad.Deseo de fortunaAsí, ‘Lucky Images’ indaga en el deseo universal de la fortuna mediante imágenes generadas por inteligencia artificial que evocan amuletos y promesas de buena suerte. A continuación, en la pieza titulada ‘Lilith’, una figura femenina diseñada por IA atraviesa de forma incesante portales digitales que sugieren tránsito y transformación. Paralelamente, la pieza dialoga con una escultura en 3D que materializa ese paso entre pantalla y espacio físico, poniendo en cuestión dónde reside realmente la obra y qué significa habitar un cuerpo digital.¿Un mundo ideal? En las imágenes,de arriba abajo, ‘Estudios de parpadeo’; ‘Lilith’ y ‘Link, una historia de amor’, todas obras en la galeríaLuis Adelantado ABCPor otro lado, el díptico ‘Link, una historia de amor’ aborda el ‘cosplay’ como acto de devoción y mecanismo de construcción identitaria, mostrando cómo los cuerpos humanos se adaptan a personajes ficticios con precisión casi ritual. De igual modo, ‘Estudios del parpadeo’ establece un paralelismo entre la inmersión en plataformas como Second Life y prácticas de introspección, convirtiendo el gesto mínimo del parpadeo en un umbral entre interior y exterior, entre carne y avatar.Mientras tanto, en el Centro del Carmen, ‘El ritual del Respawn’ profundiza en el acto de desaparecer y reaparecer propio de los videojuegos. La obra sugiere que el ritual del respawn forma parte de nuestra condición contemporánea, pues cambiamos de imagen, perfil y relato, desaparecemos y reaparecemos. arte_abc_0724Pero en ‘Gamer Dreams’, la cámara recorre espacios físicos donde se produce lo virtual, un centro de datos, un cibercafé de ‘gaming’, un recinto de eSports y un templo budista que introduce una dimensión espiritual inesperada. Además, la segunda pieza entrelaza ‘gameplay’ con testimonios de jugadores, mientras la inteligencia artificial genera paisajes sintéticos desde la memoria colectiva de la red.Ana Esteve Reig ‘Alucinaciones’. Galería Luis Adelantado. Valencia. C/ Bonaire, 6. Hasta el 9 de abril. Tres estrellas. ‘El ritual del respawn’. Centro del Carmen. Valencia. C/ Museo, 2. Hasta el 5 de abril. Tres estrellas.En ese ciclo interminable de desapariciones y retornos, la pregunta decisiva ya no es cómo ganar la partida, sino quién define realmente sus reglas, quién escribe el código y qué ocurre cuando descubrimos que quizá nunca hemos sido jugadores libres, sino piezas móviles dentro de un sistema que nos mira, nos calcula y nos reprograma sin descanso. ¿Ysi cada vez que miramos una pantalla estuviéramos, en realidad, ensayando nuestra propia desaparición? La pregunta no se presenta como un desafío intelectual, más bien como una fisura en la experiencia cotidiana. La alicantina Ana Esteve Reig (1986) despliega en Valencia dos exposiciones que convierten los videojuegos y la inteligencia artificial en materia para la reflexión existencial más extrema. Una en el Centro del Carmen, la otra en la galería Luis Adelantado, articulando un mismo relato bifurcado que interroga la desaparición, la identidad y el valor de nuestras experiencias virtuales, que se han convertido en totalmente cotidianas. La presencia simultánea de ambos proyectos en dos instituciones valencianas clave evidencia una creciente acogida de este tipo de obras por parte del público y del mercado, además de anticipar una participación relevante en ARCO que augura cierto fortalecimiento de la proyección de Esteve Reig. Noticia Relacionada estandar No El IVAM, la institución cultural más valorada de la Comunidad Valenciana por quinto año consecutivo ABC El ranking realizado por la Fundación Contemporánea sitúa al museo en el ‘top 15’ nacional con un 10,8 % de menciones, mejor resultado que en 2024La muestra ‘Alucinaciones’, en Luis Adelantado, sitúa la imagen algorítmica como un territorio inestable donde el error se torna productivo y la ficción adquiere la textura de lo verosímil. La creadora explora espacios híbridos como el ‘cosplay’ y los videojuegos, ámbitos en los que lo simbólico y lo afectivo se entrelazan con lo virtual hasta borrar fronteras. En consecuencia, el vídeo-arte funciona a modo de dispositivo de pensamiento que hace circular ideas mediante ritmos visuales y montajes rehuyendo la literalidad.Deseo de fortunaAsí, ‘Lucky Images’ indaga en el deseo universal de la fortuna mediante imágenes generadas por inteligencia artificial que evocan amuletos y promesas de buena suerte. A continuación, en la pieza titulada ‘Lilith’, una figura femenina diseñada por IA atraviesa de forma incesante portales digitales que sugieren tránsito y transformación. Paralelamente, la pieza dialoga con una escultura en 3D que materializa ese paso entre pantalla y espacio físico, poniendo en cuestión dónde reside realmente la obra y qué significa habitar un cuerpo digital.¿Un mundo ideal? En las imágenes,de arriba abajo, ‘Estudios de parpadeo’; ‘Lilith’ y ‘Link, una historia de amor’, todas obras en la galeríaLuis Adelantado ABCPor otro lado, el díptico ‘Link, una historia de amor’ aborda el ‘cosplay’ como acto de devoción y mecanismo de construcción identitaria, mostrando cómo los cuerpos humanos se adaptan a personajes ficticios con precisión casi ritual. De igual modo, ‘Estudios del parpadeo’ establece un paralelismo entre la inmersión en plataformas como Second Life y prácticas de introspección, convirtiendo el gesto mínimo del parpadeo en un umbral entre interior y exterior, entre carne y avatar.Mientras tanto, en el Centro del Carmen, ‘El ritual del Respawn’ profundiza en el acto de desaparecer y reaparecer propio de los videojuegos. La obra sugiere que el ritual del respawn forma parte de nuestra condición contemporánea, pues cambiamos de imagen, perfil y relato, desaparecemos y reaparecemos. arte_abc_0724Pero en ‘Gamer Dreams’, la cámara recorre espacios físicos donde se produce lo virtual, un centro de datos, un cibercafé de ‘gaming’, un recinto de eSports y un templo budista que introduce una dimensión espiritual inesperada. Además, la segunda pieza entrelaza ‘gameplay’ con testimonios de jugadores, mientras la inteligencia artificial genera paisajes sintéticos desde la memoria colectiva de la red.Ana Esteve Reig ‘Alucinaciones’. Galería Luis Adelantado. Valencia. C/ Bonaire, 6. Hasta el 9 de abril. Tres estrellas. ‘El ritual del respawn’. Centro del Carmen. Valencia. C/ Museo, 2. Hasta el 5 de abril. Tres estrellas.En ese ciclo interminable de desapariciones y retornos, la pregunta decisiva ya no es cómo ganar la partida, sino quién define realmente sus reglas, quién escribe el código y qué ocurre cuando descubrimos que quizá nunca hemos sido jugadores libres, sino piezas móviles dentro de un sistema que nos mira, nos calcula y nos reprograma sin descanso.
¿Ysi cada vez que miramos una pantalla estuviéramos, en realidad, ensayando nuestra propia desaparición? La pregunta no se presenta como un desafío intelectual, más bien como una fisura en la experiencia cotidiana. La alicantina Ana Esteve Reig (1986) despliega en Valencia dos exposiciones … que convierten los videojuegos y la inteligencia artificial en materia para la reflexión existencial más extrema. Una en el Centro del Carmen, la otra en la galería Luis Adelantado, articulando un mismo relato bifurcado que interroga la desaparición, la identidad y el valor de nuestras experiencias virtuales, que se han convertido en totalmente cotidianas.
La presencia simultánea de ambos proyectos en dos instituciones valencianas clave evidencia una creciente acogida de este tipo de obras por parte del público y del mercado, además de anticipar una participación relevante en ARCO que augura cierto fortalecimiento de la proyección de Esteve Reig.
La muestra ‘Alucinaciones’, en Luis Adelantado, sitúa la imagen algorítmica como un territorio inestable donde el error se torna productivo y la ficción adquiere la textura de lo verosímil. La creadora explora espacios híbridos como el ‘cosplay’ y los videojuegos, ámbitos en los que lo simbólico y lo afectivo se entrelazan con lo virtual hasta borrar fronteras. En consecuencia, el vídeo-arte funciona a modo de dispositivo de pensamiento que hace circular ideas mediante ritmos visuales y montajes rehuyendo la literalidad.
Deseo de fortuna
Así, ‘Lucky Images’ indaga en el deseo universal de la fortuna mediante imágenes generadas por inteligencia artificial que evocan amuletos y promesas de buena suerte. A continuación, en la pieza titulada ‘Lilith’, una figura femenina diseñada por IA atraviesa de forma incesante portales digitales que sugieren tránsito y transformación. Paralelamente, la pieza dialoga con una escultura en 3D que materializa ese paso entre pantalla y espacio físico, poniendo en cuestión dónde reside realmente la obra y qué significa habitar un cuerpo digital.



En las imágenes,de arriba abajo, ‘Estudios de parpadeo’; ‘Lilith’ y ‘Link, una historia de amor’, todas obras en la galeríaLuis Adelantado
ABC
Por otro lado, el díptico ‘Link, una historia de amor’ aborda el ‘cosplay’ como acto de devoción y mecanismo de construcción identitaria, mostrando cómo los cuerpos humanos se adaptan a personajes ficticios con precisión casi ritual. De igual modo, ‘Estudios del parpadeo’ establece un paralelismo entre la inmersión en plataformas como Second Life y prácticas de introspección, convirtiendo el gesto mínimo del parpadeo en un umbral entre interior y exterior, entre carne y avatar.
Mientras tanto, en el Centro del Carmen, ‘El ritual del Respawn’ profundiza en el acto de desaparecer y reaparecer propio de los videojuegos. La obra sugiere que el ritual del respawn forma parte de nuestra condición contemporánea, pues cambiamos de imagen, perfil y relato, desaparecemos y reaparecemos.
Pero en ‘Gamer Dreams’, la cámara recorre espacios físicos donde se produce lo virtual, un centro de datos, un cibercafé de ‘gaming’, un recinto de eSports y un templo budista que introduce una dimensión espiritual inesperada. Además, la segunda pieza entrelaza ‘gameplay’ con testimonios de jugadores, mientras la inteligencia artificial genera paisajes sintéticos desde la memoria colectiva de la red.
Ana Esteve Reig
‘Alucinaciones’. Galería Luis Adelantado. Valencia. C/ Bonaire, 6. Hasta el 9 de abril. Tres estrellas.
‘El ritual del respawn’. Centro del Carmen. Valencia. C/ Museo, 2. Hasta el 5 de abril. Tres estrellas.
En ese ciclo interminable de desapariciones y retornos, la pregunta decisiva ya no es cómo ganar la partida, sino quién define realmente sus reglas, quién escribe el código y qué ocurre cuando descubrimos que quizá nunca hemos sido jugadores libres, sino piezas móviles dentro de un sistema que nos mira, nos calcula y nos reprograma sin descanso.
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