Aunque al comenzar todo parece idílico, inmediatamente sobreviene el colapso: el vecino que regaba el césped se desploma y, tras ese infartado acontecimiento, la cámara penetra en la mullida tierra para revelar un submundo oscuro. Allí está oculta, de forma freudianamente siniestra, una oreja de la que salen hormigas. Guiño al buñuelesco y daliniano ‘perro andaluz’ y acaso referencia a la automutilación de Van Gogh. En estos estratos que rescato de ‘Terciopelo azul’, de David Lynch, encuentro correspondencias con el tono emocional y conceptual que transmite la imponente exposición de Ana Locking en el depósito del Canal de Isabel II.Noticia relacionada general No No Richard Avedon y Robert Frank, dos miradas a América en PhotoEspaña Natividad PulidoNo exagero al apuntar que el recorrido, magníficamente escenográfico, por sus colecciones me ha llevado a recordar la fascinación que sentí al contemplar ‘Belleza Salvaje’ de Alexander McQueen en el Victoria & Albert Museum en 2015. Los pliegues barrocos y las sutilezas conceptuales de ambos derivan de una concepción absolutamente artística de la moda y de una activación performática de las pasarelas. Ana la vivió, desde la infancia, cerca gracias a su madre costurera y, como apunta Joaquín García, los patrones del ‘Burda’ están en su memoria afectiva.Una apasionada «storyteller» Tras pasar a finales de los ochenta tres años en la Facultad de Bellas Artes de Madrid, formándose con todas aquellas exposiciones extraordinarias de Broodthaers, Beuys o Nauman del MNCARS, tuvo la que tal vez fue su gran ‘revelación’ al confrontarse con las fotos de Jeff Wall en ese mismo museo en 1994. Encontró en sus instantáneas escenificadas el cauce estético para convertirse en una apasionada ‘storyteller’.Detalles del montaje de la muestra de Ana Locking en la Sala de Exposiciones del Canal de Isabel II Pablo LorenteLa inflexión posmoderna de la moda y, particularmente, el devenir ‘conceptual’ que impulsaron creadores como Martin Margela, Galiano, el citado McQueen o Hussein Chalayan resuenan en España en Ana Locking y en David Delfín que, por cierto, trabajó con ella como modelo. Entendían ambos la moda como un espacio ‘curativo’ en el que, a la manera beuysiana, había que arriesgarse a mostrar las heridas. También daban rienda suelta a su creatividad en clave autobiográfica sin que ello excluyera una atención a los acontecimientos históricos y críticos que les rodeaban. En la conversación que Ana mantiene con su pareja y socio Alberto Gonper, recogida en el impresionante catálogo, reconoce que «la moda puede ser un ritual íntimo que permite reescribir tu propia identidad». Si, en algunas colecciones, la estética deriva desde lo ‘glam’ hasta una extrañeza lúdica o, en otros momentos sabe sacar partido de los miedos, ritualizando el trauma, el hilo de las tramas es la performatividad –en clave de Judith Butler– del género, la liberación de lo que nos sujeta en la subjetividad.arte_abc_0724Ana Locking se pone de cuclillas para contemplar al ‘pensador’ de Jeff Wall, en equilibrio precario. Tal vez es el testimonio de un proceso de subjetivación que adelantó incluso a la vanguardia y terminó herido accidentalmente. Momento punzante o barthesiano en el que somos tocados por relatos o ‘películas’, adentrándonos en secretos susurrados, conmovidos por lo inquietante. Ana Locking ‘Nostalgia / Utopía’ Lugar: Sala de Exposiciones del Canal de Isabel II (Madrid) Dirección: C/ Santa Engracia, 125 Comisario: Alberto Gonper Duración: Hasta el 12 de julio Valoración: ****La belleza que se desliza por la línea entre la nostalgia y la utopía enlaza con el colapso y la recuperación de la Documenta 13. Todo es un hipnótico ‘mcguffin’, unos enigmas que nos seducen en forma de dioramas: un tiempo de la moda extraordinario. Aunque al comenzar todo parece idílico, inmediatamente sobreviene el colapso: el vecino que regaba el césped se desploma y, tras ese infartado acontecimiento, la cámara penetra en la mullida tierra para revelar un submundo oscuro. Allí está oculta, de forma freudianamente siniestra, una oreja de la que salen hormigas. Guiño al buñuelesco y daliniano ‘perro andaluz’ y acaso referencia a la automutilación de Van Gogh. En estos estratos que rescato de ‘Terciopelo azul’, de David Lynch, encuentro correspondencias con el tono emocional y conceptual que transmite la imponente exposición de Ana Locking en el depósito del Canal de Isabel II.Noticia relacionada general No No Richard Avedon y Robert Frank, dos miradas a América en PhotoEspaña Natividad PulidoNo exagero al apuntar que el recorrido, magníficamente escenográfico, por sus colecciones me ha llevado a recordar la fascinación que sentí al contemplar ‘Belleza Salvaje’ de Alexander McQueen en el Victoria & Albert Museum en 2015. Los pliegues barrocos y las sutilezas conceptuales de ambos derivan de una concepción absolutamente artística de la moda y de una activación performática de las pasarelas. Ana la vivió, desde la infancia, cerca gracias a su madre costurera y, como apunta Joaquín García, los patrones del ‘Burda’ están en su memoria afectiva.Una apasionada «storyteller» Tras pasar a finales de los ochenta tres años en la Facultad de Bellas Artes de Madrid, formándose con todas aquellas exposiciones extraordinarias de Broodthaers, Beuys o Nauman del MNCARS, tuvo la que tal vez fue su gran ‘revelación’ al confrontarse con las fotos de Jeff Wall en ese mismo museo en 1994. Encontró en sus instantáneas escenificadas el cauce estético para convertirse en una apasionada ‘storyteller’.Detalles del montaje de la muestra de Ana Locking en la Sala de Exposiciones del Canal de Isabel II Pablo LorenteLa inflexión posmoderna de la moda y, particularmente, el devenir ‘conceptual’ que impulsaron creadores como Martin Margela, Galiano, el citado McQueen o Hussein Chalayan resuenan en España en Ana Locking y en David Delfín que, por cierto, trabajó con ella como modelo. Entendían ambos la moda como un espacio ‘curativo’ en el que, a la manera beuysiana, había que arriesgarse a mostrar las heridas. También daban rienda suelta a su creatividad en clave autobiográfica sin que ello excluyera una atención a los acontecimientos históricos y críticos que les rodeaban. En la conversación que Ana mantiene con su pareja y socio Alberto Gonper, recogida en el impresionante catálogo, reconoce que «la moda puede ser un ritual íntimo que permite reescribir tu propia identidad». Si, en algunas colecciones, la estética deriva desde lo ‘glam’ hasta una extrañeza lúdica o, en otros momentos sabe sacar partido de los miedos, ritualizando el trauma, el hilo de las tramas es la performatividad –en clave de Judith Butler– del género, la liberación de lo que nos sujeta en la subjetividad.arte_abc_0724Ana Locking se pone de cuclillas para contemplar al ‘pensador’ de Jeff Wall, en equilibrio precario. Tal vez es el testimonio de un proceso de subjetivación que adelantó incluso a la vanguardia y terminó herido accidentalmente. Momento punzante o barthesiano en el que somos tocados por relatos o ‘películas’, adentrándonos en secretos susurrados, conmovidos por lo inquietante. Ana Locking ‘Nostalgia / Utopía’ Lugar: Sala de Exposiciones del Canal de Isabel II (Madrid) Dirección: C/ Santa Engracia, 125 Comisario: Alberto Gonper Duración: Hasta el 12 de julio Valoración: ****La belleza que se desliza por la línea entre la nostalgia y la utopía enlaza con el colapso y la recuperación de la Documenta 13. Todo es un hipnótico ‘mcguffin’, unos enigmas que nos seducen en forma de dioramas: un tiempo de la moda extraordinario.
Aunque al comenzar todo parece idílico, inmediatamente sobreviene el colapso: el vecino que regaba el césped se desploma y, tras ese infartado acontecimiento, la cámara penetra en la mullida tierra para revelar un submundo oscuro.
Allí está oculta, de forma freudianamente siniestra, una oreja de … la que salen hormigas. Guiño al buñuelesco y daliniano ‘perro andaluz’ y acaso referencia a la automutilación de Van Gogh.
En estos estratos que rescato de ‘Terciopelo azul’, de David Lynch, encuentro correspondencias con el tono emocional y conceptual que transmite la imponente exposición de Ana Locking en el depósito del Canal de Isabel II.
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Natividad Pulido
No exagero al apuntar que el recorrido, magníficamente escenográfico, por sus colecciones me ha llevado a recordar la fascinación que sentí al contemplar ‘Belleza Salvaje’ de Alexander McQueen en el Victoria & Albert Museum en 2015.
Los pliegues barrocos y las sutilezas conceptuales de ambos derivan de una concepción absolutamente artística de la moda y de una activación performática de las pasarelas. Ana la vivió, desde la infancia, cerca gracias a su madre costurera y, como apunta Joaquín García, los patrones del ‘Burda’ están en su memoria afectiva.
Una apasionada «storyteller»
Tras pasar a finales de los ochenta tres años en la Facultad de Bellas Artes de Madrid, formándose con todas aquellas exposiciones extraordinarias de Broodthaers, Beuys o Nauman del MNCARS, tuvo la que tal vez fue su gran ‘revelación’ al confrontarse con las fotos de Jeff Wall en ese mismo museo en 1994. Encontró en sus instantáneas escenificadas el cauce estético para convertirse en una apasionada ‘storyteller’.
(Pablo Lorente)
La inflexión posmoderna de la moda y, particularmente, el devenir ‘conceptual’ que impulsaron creadores como Martin Margela, Galiano, el citado McQueen o Hussein Chalayan resuenan en España en Ana Locking y en David Delfín que, por cierto, trabajó con ella como modelo. Entendían ambos la moda como un espacio ‘curativo’ en el que, a la manera beuysiana, había que arriesgarse a mostrar las heridas. También daban rienda suelta a su creatividad en clave autobiográfica sin que ello excluyera una atención a los acontecimientos históricos y críticos que les rodeaban.
En la conversación que Ana mantiene con su pareja y socio Alberto Gonper, recogida en el impresionante catálogo, reconoce que «la moda puede ser un ritual íntimo que permite reescribir tu propia identidad». Si, en algunas colecciones, la estética deriva desde lo ‘glam’ hasta una extrañeza lúdica o, en otros momentos sabe sacar partido de los miedos, ritualizando el trauma, el hilo de las tramas es la performatividad –en clave de Judith Butler– del género, la liberación de lo que nos sujeta en la subjetividad.
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Ana Locking se pone de cuclillas para contemplar al ‘pensador’ de Jeff Wall, en equilibrio precario. Tal vez es el testimonio de un proceso de subjetivación que adelantó incluso a la vanguardia y terminó herido accidentalmente. Momento punzante o barthesiano en el que somos tocados por relatos o ‘películas’, adentrándonos en secretos susurrados, conmovidos por lo inquietante.
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‘Nostalgia / Utopía’
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Lugar:
Sala de Exposiciones del Canal de Isabel II (Madrid) -
Dirección:
C/ Santa Engracia, 125 -
Comisario:
Alberto Gonper -
Duración:
Hasta el 12 de julio
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La belleza que se desliza por la línea entre la nostalgia y la utopía enlaza con el colapso y la recuperación de la Documenta 13. Todo es un hipnótico ‘mcguffin’, unos enigmas que nos seducen en forma de dioramas: un tiempo de la moda extraordinario.
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