A sus 65 años, Antonio Banderas atraviesa un momento muy dulce en su vida personal y profesional. Enamorado de Nicole Kimpel , con quien lleva más de once años de relación, también también casó hace tres meses a su hija, Stella del Carmen , con su novio de la adolescencia.En el plano laboral, lejos de refugiarse en el conformismo tras décadas de carrera internacional, el actor malagueño se ha convertido en una figura clave del teatro musical en España, volcando su energía en dirigir proyectos como la actualización de Godspell o nuevas producciones en el Teatro del Soho CaixaBank que lidera con devoción.Noticias relacionadas estandar No Banderas se transforma en un insólito Maradona Alejandro Trujillo estandar No Un musical sobre el Evangelio Antonio Banderas: «Quiero que el público se divierta con lo trascendente» Julio BravoSin embargo, la solidez de la que disfruta ahora no ha llegado por arte de magia, sino que ha tenido que atravesar momentos muy difíciles para poder cumplir su sueño, aunque él los recuerde también con cariño. «Los comienzos fueron duros, pero muy hermosos también .Mis recuerdos no se circuncriben al hambre que pasé o a las pensiones en las que estuve, que fueron muchas», afirmó hace unos días en el estreno de Godspell. Nueve pensiones en su primer año en MadridY es que, tal y como confesó, Antonio Banderas vivió en unas nueve pensiones durante el primer año que vivió en Madrid tras abandonar su Málaga natal: «Sí, recuerdo el Hostal Pensión Zaragoza, el de Doña Antonia…». «Y pasé mucha hambre », ha añadido.No obstante, estos momentos no han pesado en su vida, sino que prefiere quedarse con las emociones positivas que sintió al mudarse a la capital. «Mi recuerdo es muy bello, es muy bonito porque había salido de casa y me sentía libre y con muchas ganas de hacer cosas », comentó.«Era muy joven, tenía 19 años cuando yo me marché de Málaga y bueno, las 10.000 pesetitas que llevaba entonces, pues las he estirado «, reflexionó con humor.Un musical «con un calado humanista muy interesante»Décadas después, esa mezcla de riesgo y pasión sigue presente en su faceta como director teatral. Al frente del Teatro del Soho, Banderas dirige también el musical Godspell, un proyecto que, admite, nunca está exento de tensión.«Nervios siempre», confiesa. Si bien asegura confiar en su equipo, plagado de «profesionales impresionantes», reconoce que el género musical es «muy complicado». «Sobre todo de la manera que lo hacemos nosotros, que vamos en un directo absoluto ».« Una de las políticas del Soho es no hacer pregrabados, es decir, no hacer playbacks . Todo tiene que ser en directo riguroso», explica. Esto, subraya, eleva el riesgo técnico: «Nos pueden fallar mil cosas: una de las máquinas, una de las guitarras, un piano, una interferencia…».La obra, inspirada en el Evangelio de San Mateo , combina sketches y himnos antiguos para transmitir valores como la tolerancia, el apoyo comunitario y la esperanza desde una mirada laica. «Si uno elimina toda la parte, digamos, religiosa, entre comillas, que va a ser una elección del público, lo que queda es una obra con un calado humanista muy interesante », resume. A sus 65 años, Antonio Banderas atraviesa un momento muy dulce en su vida personal y profesional. Enamorado de Nicole Kimpel , con quien lleva más de once años de relación, también también casó hace tres meses a su hija, Stella del Carmen , con su novio de la adolescencia.En el plano laboral, lejos de refugiarse en el conformismo tras décadas de carrera internacional, el actor malagueño se ha convertido en una figura clave del teatro musical en España, volcando su energía en dirigir proyectos como la actualización de Godspell o nuevas producciones en el Teatro del Soho CaixaBank que lidera con devoción.Noticias relacionadas estandar No Banderas se transforma en un insólito Maradona Alejandro Trujillo estandar No Un musical sobre el Evangelio Antonio Banderas: «Quiero que el público se divierta con lo trascendente» Julio BravoSin embargo, la solidez de la que disfruta ahora no ha llegado por arte de magia, sino que ha tenido que atravesar momentos muy difíciles para poder cumplir su sueño, aunque él los recuerde también con cariño. «Los comienzos fueron duros, pero muy hermosos también .Mis recuerdos no se circuncriben al hambre que pasé o a las pensiones en las que estuve, que fueron muchas», afirmó hace unos días en el estreno de Godspell. Nueve pensiones en su primer año en MadridY es que, tal y como confesó, Antonio Banderas vivió en unas nueve pensiones durante el primer año que vivió en Madrid tras abandonar su Málaga natal: «Sí, recuerdo el Hostal Pensión Zaragoza, el de Doña Antonia…». «Y pasé mucha hambre », ha añadido.No obstante, estos momentos no han pesado en su vida, sino que prefiere quedarse con las emociones positivas que sintió al mudarse a la capital. «Mi recuerdo es muy bello, es muy bonito porque había salido de casa y me sentía libre y con muchas ganas de hacer cosas », comentó.«Era muy joven, tenía 19 años cuando yo me marché de Málaga y bueno, las 10.000 pesetitas que llevaba entonces, pues las he estirado «, reflexionó con humor.Un musical «con un calado humanista muy interesante»Décadas después, esa mezcla de riesgo y pasión sigue presente en su faceta como director teatral. Al frente del Teatro del Soho, Banderas dirige también el musical Godspell, un proyecto que, admite, nunca está exento de tensión.«Nervios siempre», confiesa. Si bien asegura confiar en su equipo, plagado de «profesionales impresionantes», reconoce que el género musical es «muy complicado». «Sobre todo de la manera que lo hacemos nosotros, que vamos en un directo absoluto ».« Una de las políticas del Soho es no hacer pregrabados, es decir, no hacer playbacks . Todo tiene que ser en directo riguroso», explica. Esto, subraya, eleva el riesgo técnico: «Nos pueden fallar mil cosas: una de las máquinas, una de las guitarras, un piano, una interferencia…».La obra, inspirada en el Evangelio de San Mateo , combina sketches y himnos antiguos para transmitir valores como la tolerancia, el apoyo comunitario y la esperanza desde una mirada laica. «Si uno elimina toda la parte, digamos, religiosa, entre comillas, que va a ser una elección del público, lo que queda es una obra con un calado humanista muy interesante », resume.
A sus 65 años, Antonio Banderas atraviesa un momento muy dulce en su vida personal y profesional. Enamorado de Nicole Kimpel, con quien lleva más de once años de relación, también también casó hace tres meses a su hija, Stella del Carmen, … con su novio de la adolescencia.
En el plano laboral, lejos de refugiarse en el conformismo tras décadas de carrera internacional, el actor malagueño se ha convertido en una figura clave del teatro musical en España, volcando su energía en dirigir proyectos como la actualización de Godspell o nuevas producciones en el Teatro del Soho CaixaBank que lidera con devoción.
Sin embargo, la solidez de la que disfruta ahora no ha llegado por arte de magia, sino que ha tenido que atravesar momentos muy difíciles para poder cumplir su sueño, aunque él los recuerde también con cariño.
«Los comienzos fueron duros, pero muy hermosos también.Mis recuerdos no se circuncriben al hambre que pasé o a las pensiones en las que estuve, que fueron muchas», afirmó hace unos días en el estreno de Godspell.
Nueve pensiones en su primer año en Madrid
Y es que, tal y como confesó, Antonio Banderas vivió en unas nueve pensiones durante el primer año que vivió en Madrid tras abandonar su Málaga natal: «Sí, recuerdo el Hostal Pensión Zaragoza, el de Doña Antonia…». «Y pasé mucha hambre», ha añadido.
No obstante, estos momentos no han pesado en su vida, sino que prefiere quedarse con las emociones positivas que sintió al mudarse a la capital. «Mi recuerdo es muy bello, es muy bonito porque había salido de casa y me sentía libre y con muchas ganas de hacer cosas», comentó.
«Era muy joven, tenía 19 años cuando yo me marché de Málaga y bueno, las 10.000 pesetitas que llevaba entonces, pues las he estirado«, reflexionó con humor.
Un musical «con un calado humanista muy interesante»
Décadas después, esa mezcla de riesgo y pasión sigue presente en su faceta como director teatral. Al frente del Teatro del Soho, Banderas dirige también el musical Godspell, un proyecto que, admite, nunca está exento de tensión.
«Nervios siempre», confiesa. Si bien asegura confiar en su equipo, plagado de «profesionales impresionantes», reconoce que el género musical es «muy complicado». «Sobre todo de la manera que lo hacemos nosotros, que vamos en un directo absoluto».
«Una de las políticas del Soho es no hacer pregrabados, es decir, no hacer playbacks. Todo tiene que ser en directo riguroso», explica. Esto, subraya, eleva el riesgo técnico: «Nos pueden fallar mil cosas: una de las máquinas, una de las guitarras, un piano, una interferencia…».
La obra, inspirada en el Evangelio de San Mateo, combina sketches y himnos antiguos para transmitir valores como la tolerancia, el apoyo comunitario y la esperanza desde una mirada laica. «Si uno elimina toda la parte, digamos, religiosa, entre comillas, que va a ser una elección del público, lo que queda es una obra con un calado humanista muy interesante», resume.
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