‘ Aquí donde estoy ‘, un joven en la batalla del Ebro, de María Castro Hernández y Tyto Alba , publicado por la editorial Astiberri, es un cómic, un tebeo que aborda uno de los episodios más traumáticos de la Guerra Civil española , desde un punto de vista íntimo, casi murmurado, que huye del estruendo épico con el que tantas veces se ha narrado la batalla. Lejos de los grandes mapas militares o de los nombres ilustres, la obra se centra en un chaval anónimo , presente en una guerra que le cuesta entender, pero que marcará para siempre su manera de estar en el mundo.No hay heroísmo impostado, fictico, ni gestas gloriosas, hay miedo a patadas, cansancio, hambre y una carencia extrema de brújula moral . El joven protagonista pelea para seguir vivo, para mantener un resto de humanidad. La batalla del Ebro se presenta como una experiencia vital límite , en la que cada colina, cada cruce del río, cada casa, cada noche y cada pensamiento a la intemperie se convierte en pruebas físicas, morales, arcaicas. El dibujo acompaña con inteligencia el planteamiento. El trazo sobrio, a veces casi áspero , refuerza la sequedad del relato. Los paisajes del Ebro, el río, las sierras, los pueblos arrasados, son espacios hostiles, cargados de silencio, amenaza y violencia. La economía de diálogos permite que el peso recaiga en los gestos, las miradas, los tiempos muertos , la realidad cruda del soldado. Pues el soldado, no el mando que observa la batalla desde una cómoda tienda de campaña, es el que se cubre de barro, suciedad, muerte, el que acaba, en la guerra fraticida, con su hermno, con su primo, con su vecina y, a veces, con su enamorada. No hay piedad ni perdón.Noticia Relacionada De Rushdie a Aramburu estandar Si Los libros más esperados de 2026 Bruno Pardo Porto Salman Rushdie, Yasmina Reza, Julian Barnes, Emmanuel Carrère, Fernando Aramburu y Karina Sainz Borgo vuelven a las libreríasNo solo se trata de un cómic bélico, que también, es en especial una reflexión sobre la memoria y la identidad . En tiempos de memoria frágil y relatos simplificados, este tebeo resulta valioso porque devuelve su humanidad a un episodio demasiado instrumentalizado por los partidos políticos. Leerlo y disfrutar de los dibujos es lo mismo que recordar que la historia no la sostienen solo las fechas y las batallas, que la mantienen los cuerpos y las conciencias de quienes, sin haberlo pedido, se encontraron allí, a pecho descubierto con una muerte cercana. ‘ Aquí donde estoy ‘, un joven en la batalla del Ebro, de María Castro Hernández y Tyto Alba , publicado por la editorial Astiberri, es un cómic, un tebeo que aborda uno de los episodios más traumáticos de la Guerra Civil española , desde un punto de vista íntimo, casi murmurado, que huye del estruendo épico con el que tantas veces se ha narrado la batalla. Lejos de los grandes mapas militares o de los nombres ilustres, la obra se centra en un chaval anónimo , presente en una guerra que le cuesta entender, pero que marcará para siempre su manera de estar en el mundo.No hay heroísmo impostado, fictico, ni gestas gloriosas, hay miedo a patadas, cansancio, hambre y una carencia extrema de brújula moral . El joven protagonista pelea para seguir vivo, para mantener un resto de humanidad. La batalla del Ebro se presenta como una experiencia vital límite , en la que cada colina, cada cruce del río, cada casa, cada noche y cada pensamiento a la intemperie se convierte en pruebas físicas, morales, arcaicas. El dibujo acompaña con inteligencia el planteamiento. El trazo sobrio, a veces casi áspero , refuerza la sequedad del relato. Los paisajes del Ebro, el río, las sierras, los pueblos arrasados, son espacios hostiles, cargados de silencio, amenaza y violencia. La economía de diálogos permite que el peso recaiga en los gestos, las miradas, los tiempos muertos , la realidad cruda del soldado. Pues el soldado, no el mando que observa la batalla desde una cómoda tienda de campaña, es el que se cubre de barro, suciedad, muerte, el que acaba, en la guerra fraticida, con su hermno, con su primo, con su vecina y, a veces, con su enamorada. No hay piedad ni perdón.Noticia Relacionada De Rushdie a Aramburu estandar Si Los libros más esperados de 2026 Bruno Pardo Porto Salman Rushdie, Yasmina Reza, Julian Barnes, Emmanuel Carrère, Fernando Aramburu y Karina Sainz Borgo vuelven a las libreríasNo solo se trata de un cómic bélico, que también, es en especial una reflexión sobre la memoria y la identidad . En tiempos de memoria frágil y relatos simplificados, este tebeo resulta valioso porque devuelve su humanidad a un episodio demasiado instrumentalizado por los partidos políticos. Leerlo y disfrutar de los dibujos es lo mismo que recordar que la historia no la sostienen solo las fechas y las batallas, que la mantienen los cuerpos y las conciencias de quienes, sin haberlo pedido, se encontraron allí, a pecho descubierto con una muerte cercana.
‘Aquí donde estoy‘, un joven en la batalla del Ebro, de María Castro Hernández y Tyto Alba, publicado por la editorial Astiberri, es un cómic, un tebeo que aborda uno de los episodios más traumáticos de la Guerra Civil española, … desde un punto de vista íntimo, casi murmurado, que huye del estruendo épico con el que tantas veces se ha narrado la batalla. Lejos de los grandes mapas militares o de los nombres ilustres, la obra se centra en un chaval anónimo, presente en una guerra que le cuesta entender, pero que marcará para siempre su manera de estar en el mundo.
No hay heroísmo impostado, fictico, ni gestas gloriosas, hay miedo a patadas, cansancio, hambre y una carencia extrema de brújula moral. El joven protagonista pelea para seguir vivo, para mantener un resto de humanidad. La batalla del Ebro se presenta como una experiencia vital límite, en la que cada colina, cada cruce del río, cada casa, cada noche y cada pensamiento a la intemperie se convierte en pruebas físicas, morales, arcaicas.
El dibujo acompaña con inteligencia el planteamiento. El trazo sobrio, a veces casi áspero, refuerza la sequedad del relato. Los paisajes del Ebro, el río, las sierras, los pueblos arrasados, son espacios hostiles, cargados de silencio, amenaza y violencia. La economía de diálogos permite que el peso recaiga en los gestos, las miradas, los tiempos muertos, la realidad cruda del soldado. Pues el soldado, no el mando que observa la batalla desde una cómoda tienda de campaña, es el que se cubre de barro, suciedad, muerte, el que acaba, en la guerra fraticida, con su hermno, con su primo, con su vecina y, a veces, con su enamorada. No hay piedad ni perdón.
No solo se trata de un cómic bélico, que también, es en especial una reflexión sobre la memoria y la identidad. En tiempos de memoria frágil y relatos simplificados, este tebeo resulta valioso porque devuelve su humanidad a un episodio demasiado instrumentalizado por los partidos políticos. Leerlo y disfrutar de los dibujos es lo mismo que recordar que la historia no la sostienen solo las fechas y las batallas, que la mantienen los cuerpos y las conciencias de quienes, sin haberlo pedido, se encontraron allí, a pecho descubierto con una muerte cercana.
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