Para sorpresa de nadie, el BOE ha publicado este lunes el nombramiento de Marisa Sánchez Gómez como subdirectora general adjunta del Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE). El Ministerio de Cultura formaliza así una designación anunciada a principios de febrero, seis días antes de que la plaza saliera a concurso. Primero se anunció el hombre, luego llegó la convocatoria de la plaza y, dos meses más tarde, la resolución en el BOE. Ernest Urtasun sabía que la de Sánchez Gómez iba a ser la mejor candidatura y nadie le ha querido llevar la contraria. Puestos como este se deciden por el método de la libre designación: el dedazo de toda la vida.En realidad, Sánchez Gómez ejerce como número dos de Fernando Sáez Lara , subdirector general del IPCE, desde el 12 de enero. Así consta en un correo electrónico remitido el 6 de febrero a los trabajadores del organismo responsable de la investigación, conservación y restauración del patrimonio cultural. Dos días antes, el 4 de febrero, Sáez Lara y Sánchez Gómez se presentaron ante la plantilla y expusieron sus líneas de trabajo. La web del organismo recogió la noticia con una nota y dos fotografías.Cuando el 10 de febrero se publicó la plaza en el BOE, todas las cartas estaban marcadas. Podían presentarse funcionarios que cumplieran los requisitos en quince días, pero, con estos antecedentes y tratándose de libre designación, resultaba difícil otro desenlace. Así ha sido. Ni el Ministerio de Cultura ni el IPCE han informado hoy del nombramiento. Este periódico ha preguntado al departamento de prensa de Urtasun cuántos aspirantes optaron a la plaza y en qué méritos se ha basado el nombramiento. Por ahora, no hay respuesta.Noticia relacionada No No Urtasun aparta al director del Museo de Antropología tras lanzar su millonario plan de descolonización Jaime G. MoraAntes de llegar al IPCE, Sánchez Gómez era jefa del servicio de exposición permanente del Museo del Prado. Funcionaria de carrera de los Cuerpos de Ayudantes y Facultativo de Museos, ha ocupado distintos cargos en el Ministerio de Cultura –en la Subdirección General de Patrimonio Histórico y en la de Museos Estatales– y también en la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Aecid). Su incorporación coincide con el reciente nombramiento de Sáez Lara, a quien Urtasun apartó de la dirección del Museo de Antropología, inmerso en una reforma profunda para adaptarlo a la agenda descolonizadora del equipo ministerial.El IPCE no atraviesa un buen momento institucional. Un sistema de climatización defectuoso provocó en 2022 daños en parte de los archivos fotográficos custodiados en la llamada Corona de Espinas. Entre ellos, negativos de la colección de Jean Laurent, con retratos del siglo XIX y reproducciones de las pinturas negras de Goya. Los negativos se deterioraron tras semanas de humedad excesiva. La entonces subdirectora general fue señalada por la Fiscalía por no adoptar «medidas eficaces» a tiempo, aunque la causa se archivó por prescripción. Superada la crisis, tres años después, el conservador que denunció los daños recibió un expediente sancionador por parte de la dirección del ministerio. El procedimiento está suspendido porque el trabajador obtuvo el estatus de informante protegido. Para sorpresa de nadie, el BOE ha publicado este lunes el nombramiento de Marisa Sánchez Gómez como subdirectora general adjunta del Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE). El Ministerio de Cultura formaliza así una designación anunciada a principios de febrero, seis días antes de que la plaza saliera a concurso. Primero se anunció el hombre, luego llegó la convocatoria de la plaza y, dos meses más tarde, la resolución en el BOE. Ernest Urtasun sabía que la de Sánchez Gómez iba a ser la mejor candidatura y nadie le ha querido llevar la contraria. Puestos como este se deciden por el método de la libre designación: el dedazo de toda la vida.En realidad, Sánchez Gómez ejerce como número dos de Fernando Sáez Lara , subdirector general del IPCE, desde el 12 de enero. Así consta en un correo electrónico remitido el 6 de febrero a los trabajadores del organismo responsable de la investigación, conservación y restauración del patrimonio cultural. Dos días antes, el 4 de febrero, Sáez Lara y Sánchez Gómez se presentaron ante la plantilla y expusieron sus líneas de trabajo. La web del organismo recogió la noticia con una nota y dos fotografías.Cuando el 10 de febrero se publicó la plaza en el BOE, todas las cartas estaban marcadas. Podían presentarse funcionarios que cumplieran los requisitos en quince días, pero, con estos antecedentes y tratándose de libre designación, resultaba difícil otro desenlace. Así ha sido. Ni el Ministerio de Cultura ni el IPCE han informado hoy del nombramiento. Este periódico ha preguntado al departamento de prensa de Urtasun cuántos aspirantes optaron a la plaza y en qué méritos se ha basado el nombramiento. Por ahora, no hay respuesta.Noticia relacionada No No Urtasun aparta al director del Museo de Antropología tras lanzar su millonario plan de descolonización Jaime G. MoraAntes de llegar al IPCE, Sánchez Gómez era jefa del servicio de exposición permanente del Museo del Prado. Funcionaria de carrera de los Cuerpos de Ayudantes y Facultativo de Museos, ha ocupado distintos cargos en el Ministerio de Cultura –en la Subdirección General de Patrimonio Histórico y en la de Museos Estatales– y también en la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Aecid). Su incorporación coincide con el reciente nombramiento de Sáez Lara, a quien Urtasun apartó de la dirección del Museo de Antropología, inmerso en una reforma profunda para adaptarlo a la agenda descolonizadora del equipo ministerial.El IPCE no atraviesa un buen momento institucional. Un sistema de climatización defectuoso provocó en 2022 daños en parte de los archivos fotográficos custodiados en la llamada Corona de Espinas. Entre ellos, negativos de la colección de Jean Laurent, con retratos del siglo XIX y reproducciones de las pinturas negras de Goya. Los negativos se deterioraron tras semanas de humedad excesiva. La entonces subdirectora general fue señalada por la Fiscalía por no adoptar «medidas eficaces» a tiempo, aunque la causa se archivó por prescripción. Superada la crisis, tres años después, el conservador que denunció los daños recibió un expediente sancionador por parte de la dirección del ministerio. El procedimiento está suspendido porque el trabajador obtuvo el estatus de informante protegido.
Para sorpresa de nadie, el BOE ha publicado este lunes el nombramiento de Marisa Sánchez Gómez como subdirectora general adjunta del Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE). El Ministerio de Cultura formaliza así una designación anunciada a principios de febrero, seis días antes … de que la plaza saliera a concurso. Primero se anunció el hombre, luego llegó la convocatoria de la plaza y, dos meses más tarde, la resolución en el BOE. Ernest Urtasun sabía que la de Sánchez Gómez iba a ser la mejor candidatura y nadie le ha querido llevar la contraria. Puestos como este se deciden por el método de la libre designación: el dedazo de toda la vida.
En realidad, Sánchez Gómez ejerce como número dos de Fernando Sáez Lara, subdirector general del IPCE, desde el 12 de enero. Así consta en un correo electrónico remitido el 6 de febrero a los trabajadores del organismo responsable de la investigación, conservación y restauración del patrimonio cultural. Dos días antes, el 4 de febrero, Sáez Lara y Sánchez Gómez se presentaron ante la plantilla y expusieron sus líneas de trabajo. La web del organismo recogió la noticia con una nota y dos fotografías.
Cuando el 10 de febrero se publicó la plaza en el BOE, todas las cartas estaban marcadas. Podían presentarse funcionarios que cumplieran los requisitos en quince días, pero, con estos antecedentes y tratándose de libre designación, resultaba difícil otro desenlace. Así ha sido. Ni el Ministerio de Cultura ni el IPCE han informado hoy del nombramiento. Este periódico ha preguntado al departamento de prensa de Urtasun cuántos aspirantes optaron a la plaza y en qué méritos se ha basado el nombramiento. Por ahora, no hay respuesta.
Antes de llegar al IPCE, Sánchez Gómez era jefa del servicio de exposición permanente del Museo del Prado. Funcionaria de carrera de los Cuerpos de Ayudantes y Facultativo de Museos, ha ocupado distintos cargos en el Ministerio de Cultura –en la Subdirección General de Patrimonio Histórico y en la de Museos Estatales– y también en la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Aecid). Su incorporación coincide con el reciente nombramiento de Sáez Lara, a quien Urtasun apartó de la dirección del Museo de Antropología, inmerso en una reforma profunda para adaptarlo a la agenda descolonizadora del equipo ministerial.
El IPCE no atraviesa un buen momento institucional. Un sistema de climatización defectuoso provocó en 2022 daños en parte de los archivos fotográficos custodiados en la llamada Corona de Espinas. Entre ellos, negativos de la colección de Jean Laurent, con retratos del siglo XIX y reproducciones de las pinturas negras de Goya. Los negativos se deterioraron tras semanas de humedad excesiva. La entonces subdirectora general fue señalada por la Fiscalía por no adoptar «medidas eficaces» a tiempo, aunque la causa se archivó por prescripción. Superada la crisis, tres años después, el conservador que denunció los daños recibió un expediente sancionador por parte de la dirección del ministerio. El procedimiento está suspendido porque el trabajador obtuvo el estatus de informante protegido.
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