
Su muerte causó un gran impacto. José Antonio González, barrendero de 60 años, se derrumbó el 14 de julio de 2022 mientras limpiaba bajo el sol una calle de Vallecas a las 17.00. Mientras los termómetros de Madrid registraban 40 grados, su temperatura corporal ascendía a 41,6. El golpe de calor le dejó inconsciente y murió posteriormente en el hospital. Desde entonces, las altas temperaturas no han dejado de aumentar y se han adoptado diversas medidas con el fin de prevenir el peligro para los trabajadores más expuestos al calor abrasador, que lejos de ser una anomalía se ha convertido en una constante, incluso antes de la llegada del verano.
Barcelona, Motril, Getafe, Pozuelo de Alarcón o Alcoi han adquirido este dispositivo que alerta del incremento anormal de la temperatura corporal
Su muerte causó un gran impacto. José Antonio González, barrendero de 60 años, se derrumbó el 14 de julio de 2022 mientras limpiaba bajo el sol una calle de Vallecas a las 17.00. Mientras los termómetros de Madrid registraban 40 grados, su temperatura corporal ascendía a 41,6. El golpe de calor le dejó inconsciente y murió posteriormente en el hospital. Desde entonces, las altas temperaturas no han dejado de aumentar y se han adoptado diversas medidas con el fin de prevenir el peligro para los trabajadores más expuestos al calor abrasador, que lejos de ser una anomalía se ha convertido en una constante, incluso antes de la llegada del verano.
En este contexto de emergencia climática, numerosos municipios españoles están repartiendo a sus barrenderos, a sus jardineros y a sus empleados que trabajan al aire libre en general, un sistema de prevención de golpes de calor mediante pulseras inteligentes que alertan cuando detectan un aumento anormal de la temperatura corporal. Barcelona, la granadina Motril y algunos madrileños como Algete o Getafe, entre otros, ya han implementado el dispositivo. En este último municipio, todas las personas que trabajan al aire libre lo tienen, las pertenecientes al Ayuntamiento y a la empresa pública de limpieza. En 2025, una de las empresas concesionarias del servicio en Parla desarrolló un proyecto piloto para monitorizar las constantes vitales de los trabajadores más expuestos a las altas temperaturas. Cuando la pulsera detecta una irregularidad, alerta para prevenir un golpe de calor.
En Pozuelo de Alarcón, las adjudicatarias más expuestas a este problema, como el Grupo FCC, al frente de la limpieza viaria y la recogida de residuos, con casi 300 trabajadores, dotan a sus empleados de estas pulseras que “alertan, aunque los trabajadores no se sientan mal”, según fuentes del consistorio. El Ayuntamiento de la población alicantina de Alcoi acaba de anunciar la adquisición de una treintena de dispositivos para los empleados de las brigadas municipales de Obras y Servicios, Medio Ambiente, jardinería y mantenimiento eléctrico, colectivos que desarrollan buena parte de su jornada al aire libre y están especialmente expuestos a las altas temperaturas.
Barcelona, que suma 1,7 millones de habitantes, fue pionera con una instrucción que ha estrenado este verano y afecta a los trabajadores de servicios urbanos cuando hay ola de calor: jardineros, empleados de las concesionarias de la limpieza viaria y recogida de basura o agentes cívicos ubicados en puntos turísticos como el entorno de la Sagrada Familia, bajo un sol inmisericorde. La iniciativa contempla medidas como descansar dos minutos cada media hora, prohíbe trabajar en solitario e invita a reorganizar tareas si es necesario, además de prever uniformes más transpirables (gorra, camiseta y pantalón). La instrucción llega en un momento en que las temperaturas cada vez son más elevadas, y después de la muerte hace un año de una trabajadora de la limpieza. Falleció en su casa después de una jornada laboral en plena ola de calor, el 28 de junio.

La pulsera térmica que avisa en caso de riesgo de golpe de calor no está incluida en la instrucción: fue una petición de los sindicatos. Pero se han repartido 1.400, detectan estrés térmico y advierten a los usuarios del peligro que supone con un pitido, luz y vibración. Su uso es “recomendado”, no obligatorio, y desde mediados de junio las utilizan los jardineros, los barrenderos o los agentes cívicos.
Aunque su utilización no es preceptiva, la mayoría recurre a estas, explica Luis, jardinero que la usa desde el primer día, como la totalidad de sus compañeros de brigada. La pulsera mide la temperatura y las pulsaciones. “Avisa antes de que el trabajador esté en peligro para que pueda descansar en la sombra, hidratarse o cambiar de tarea”, explican en el Ayuntamiento. “No es un indicador de temperatura ambiente, sino de tendencia de las constantes de la persona”, añaden.
Hay varios modelos y el precio de las pulseras oscila entre los 40 y los 60 euros. Su aspecto es similar a los relojes que utilizan los corredores. Su uso se está extendiendo entre los trabajadores, no solo municipales. La Junta de Extremadura ha anunciado la compra de estas para sus empleados más expuestos al calor.
Los operarios de la limpieza viaria de Motril (Granada, 60.160 habitantes) cuentan desde hace dos semanas con este nuevo sistema: 25 relojes inteligentes que emiten una alerta cuando se superan determinados umbrales de temperatura. El dispositivo parpadea y avisa cuando se alcanzan los 42 grados o cuando su temperatura corporal llega a los 37,8 grados.
Si se activa alguna de estas alertas, explica Juan Fernando Hernández, concejal de Calidad Urbana del Ayuntamiento de Motril, el protocolo establece que el trabajador debe interrumpir la actividad, buscar una zona de sombra, hidratarse y, si es necesario, aplicarse protección solar. No se puede volver a la faena hasta que el reloj indica que los valores han vuelto a los niveles considerados seguros.

De todas maneras, con una plantilla que supera las 150 personas, el número de unidades disponibles le resulta escaso a Juan Francisco Molina, del sindicato Comisiones Obreras. Considera que la medida es buena, pero que “se queda corta en número de relojes a disposición”. Según Molina, son las personas de mayor edad que trabajan en la calle quienes están utilizando el nuevo sistema, aunque harían falta algunas unidades más.
El nuevo modelo de prevención de golpes de calor, añade el concejal, se puso en marcha hace dos semanas y está incluido en el pliego de concesiones que aceptó FCC, la empresa concesionaria de la limpieza. El coste de cada reloj es mínimo comparado con sus ventajas, apenas 55 euros por unidad, y “se ha repartido a los peones de limpieza viaria mayoritariamente”, explica el edil.
El Ayuntamiento de Alcoi ha incorporado este sistema de prevención después de que entre el 16 de mayo y el 13 de julio de 2025 fallecieran en España 1.180 personas por causas atribuibles a las altas temperaturas, según datos del Ministerio de Sanidad. Este año, los episodios de altas temperaturas se han ido encadenando en las últimas semanas y, según los últimos datos del Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo), desde el 1 de mayo y hasta el 11 de julio se han producido 1.682 muertes atribuibles al calor en España.
El consistorio explica que el aviso combina una señal acústica de 74 decibelios, una luz roja intermitente y una vibración para advertir al trabajador de la necesidad de interrumpir la actividad, descansar e hidratarse. Cuando el riesgo desaparece, el dispositivo cambia la señal luminosa al color verde para indicar que puede reanudarse el trabajo. Las pulseras pesan 30 gramos, resisten el agua, el polvo y temperaturas exteriores de hasta 80 grados, y cuentan con una autonomía de cinco meses sin recarga. Además, no incorporan GPS ni sistemas de comunicación o almacenamiento de datos, por lo que no permiten identificar ni geolocalizar al usuario, según puntualiza el Ayuntamiento.
En el municipio madrileño de Valdemoro, algunos trabajadores sí llevan estas pulseras, en concreto los de recogida de residuos y cuidado de zonas verdes. También otros trabajadoras las portan en Alcalá de Henares. Pero todavía hay bastantes territorios en la Comunidad de Madrid que no se han sumado a esta iniciativa, es el caso de Arganda del Rey, Boadilla del Monte o Majadahonda. Fuentes de este último consistorio indican que difunden en redes sociales los comunicados oficiales de la Agencia Estatal de Meteorología, además de emitir recomendaciones para afrontar las altas temperaturas.
