En la rueda de prensa celebrada el jueves en la carpa anexa al MetLife Stadium de Nueva Jersey, un periodista ecuatoriano le preguntó a Sebastián Beccacece cómo se sentía por haber pasado en tan poco tiempo del infierno al cielo. Hacía solo un día que el discutido y rechazado seleccionador de La Tri había comparecido en la misma instalación para anunciar que dimitiría de su cargo si Ecuador, que solo había rascado un empate ante la minúscula Curazao tras caer primero contra Costa de Marfil, naufragaba en la fase de grupos. Unas horas antes de jugársela ante Alemania, el técnico argentino trató de hilvanar un discurso profundo, reflexivo y emocional, con respuestas labiosas que se alargaron durante minutos y minutos. “No siento que haya llegado al corazón del hincha, sí al corazón de los futbolistas”, lamentó el preparador, de 45 años, que también habló de “movimientos tendenciosos políticos manipulados por cierto sector mediático” para poner al pueblo en su contra.
El entrenador salva una situación límite al clasificar al equipo para dieciseisavos como uno de los mejores terceros gracias al triunfo ante Alemania y reclama apoyo: “Invito a todo el país a que esté unido como el sueño de Simón Bolívar”
En la rueda de prensa celebrada el jueves en la carpa anexa al MetLife Stadium de Nueva Jersey, un periodista ecuatoriano le preguntó a Sebastián Beccacece cómo se sentía por haber pasado en tan poco tiempo del infierno al cielo. Hacía solo un día que el discutido y rechazado seleccionador de La Tri había comparecido en la misma instalación para anunciar que dimitiría de su cargo si Ecuador, que solo había rascado un empate ante la minúscula Curazao tras caer primero contra Costa de Marfil, naufragaba en la fase de grupos. Unas horas antes de jugársela ante Alemania, el técnico argentino trató de hilvanar un discurso profundo, reflexivo y emocional, con respuestas labiosas que se alargaron durante minutos y minutos. “No siento que haya llegado al corazón del hincha, sí al corazón de los futbolistas”, lamentó el preparador, de 45 años, que también habló de “movimientos tendenciosos políticos manipulados por cierto sector mediático” para poner al pueblo en su contra.
EcuadorECU
2
Nilson Angulo 8′,Gonzalo Plata 76′
AlemaniaALE
1
Sane 1′
El seleccionador al que no quieren la mayoría de los ecuatorianos, al que dedicaron abucheos e insultos tras las dos primeras jornadas del Mundial, el que anticipó su renuncia si fracasaba —“soy el responsable y me tendré que ir de un lugar que quiero mucho, que me siento muy cómodo, muy a gusto, pero el fútbol es así”—, salió vivo del envite al clasificar a La Tri por segunda vez en su historia para las eliminatorias del torneo después de remontar a Alemania (2-1). En un estadio abarrotado de camisetas amarillas que el día anterior habían pululado por el centro de Manhattan, la selección más exitosa de la historia de Europa cayó por primera vez en una Copa del Mundo contra un país sudamericano que no era ni Brasil ni Argentina sino Ecuador, el 24º del ranking FIFA.
El presidente de la República, Daniel Noboa, declaró este viernes 26 de junio fiesta nacional. Antes, Beccacece ya había celebrado en el campo con el resto del staff, su familia y los jugadores el hito de avanzar a dieciseisavos como una de las mejores terceras del Mundial —Alemania quedó primera del grupo E con seis puntos, los mismos que Costa de Marfil, segunda—. Corrió a abrazarse con unos y con otros, pero sobre todo con su esposa, que hacía solo unos días se había encarado en Kansas City con varios hinchas ecuatorianos que insultaron a su marido durante el empate ante Curazao. “Invito a todo el Ecuador a que esté unido como el sueño de Simón Bolívar. La unidad es clave”, demandó ante los medios el técnico en una referencia al militar y político venezolano que lideró la campaña para independizar al país del imperio español en 1822. “Hoy se hizo algo grande, se ganó a una potencia en un partido histórico. Sería hermoso si alguna vez pasamos una eliminatoria. ¿Por qué no? Trabajamos para eso, lo merece el pueblo”, añadió tras la victoria, la primera de La Tri en una Copa del Mundo ante un equipo que tiene estrellas bordadas en la camiseta.
Tras 19 partidos invicto, Ecuador consiguió el billete para Estados Unidos, México y Canadá como segundo en la fase de clasificación sudamericana, tan solo por detrás de Argentina y por delante de Brasil, Uruguay o Colombia. La selección maduró mucho desde que pisó por primera vez un Mundial en 2002. Ahora cuenta con la mejor generación de su historia, formada por jugadores como el centrocampista Moisés Caicedo (Chelsea) o los defensas Willian Pacho (PSG), Piero Hincapié (Arsenal) y Pervis Estupiñán (Milan). En el ataque, en cambio, no tiena a ninguna figura diferencial, pero el bloque es correoso y sacrificado y forma parte de las quinielas de muchos analistas como uno de las posibles animadores del campeonato.
La derrota ante Costa de Marfil tras toparse tres veces con los palos y el empate frente a Curazao después de 27 remates estériles soliviantaron aún más a una parte de la afición ecuatoriana que nunca terminó de conectar con el técnico rosarino, que cogió el banquillo en agosto de 2024. Los seguidores de La Tri discutieron largo y tendido sobre algunas decisiones excéntricas de sus convocatorias, como cuando llamó y puso a jugar en marzo del año pasado a Darwin Guagua, una joven promesa de Independiente del Valle que entonces tenía 17 años y ni siquiera había debutado en la máxima categoría del país. La utilización de un centrocampista como Alan Franco (Atlético Mineiro) como lateral derecho o su resistencia a citar a jugadores que estaban haciendo goles como Miguel Parrales (Barcelona Guayaquil), Daniel Valencia (América de Cali) o Byron Palacios (CD Universidad Católica) fueron muy contestadas. La falta de acierto de cara a portería y la propuesta futbolística terminaron de desencantar a una nación que tiene unas expectativas muy altas en torno a la mejor añada de Ecuador.
El entrenador rosarino, que no usa redes sociales y que cambió de móvil al llegar al Mundial, pidió perdón y reclamó unidad tras el triunfo ante Alemania. “Lo importante es poder estar juntos, por eso yo me disculpo con aquellos con los que todavía no he podido conectar. Yo recorrí el país de punta a punta. Hace dos años que vivo en Quito. Viví en Guayaquil en 2010…”, relató en una respuesta que se alargó durante más de siete minutos. Después le contestó al periodista que le había preguntado cómo se sentía por haber pasado del infierno al cielo en tan poco tiempo: “Hay un grupo amoroso que se mata por su Ecuador, y con ese amor, y también con buenos futbolistas, vamos a dar la talla, como estamos haciendo. Nosotros no nos sentimos nunca en un infierno, ni tampoco nos sentimos en el cielo. Estamos en la Tierra, y en la Tierra se viene a sentir”.
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