Los tratados clásicos de tauromaquia establecen que la puntilla exige «certeza máxima», porque si se falla se levanta al toro y, de un plumazo, se destruye la dignidad de la faena y se indigna al respetable. Nunca puede ser una agonía prolongada. Dominar los tiempos finales de una legislatura también es un arte. El presidente, Pedro Sánchez, ha intentado esconder ocho años de ausencia total de política de vivienda con cuatro días de toreo de salón, y despachar la faena tapándose únicamente con un par de decretos efervescentes, dos bajonazos. Ha tocado músculo y Carles Puigdemont -el de las patas negras- se me ha venido arriba y le ha empitonado en el último derrote. Se las prometía felices el monclovita con la Puerta del Sol convertida en la playa del trampolín de Isabel Díaz Ayuso , y ‘nosequé’ sindicato de inquilinas gritando lo mal que nos gobierna este PP, intentando humillar a todo un país de propietarios. PSOE y Podemos suspiran por que la acampada en el centro de Madrid derive en un campamento a lo Sintel contra la presidenta de la comunidad capitalina, pero… ¡NO! ¡Qué va! Toro levantado, triunfo volado. Las reflexiones de Sánchez dirán qué viene ahora, pero no teman que seguro no habrá espantada, porque sabe bien que más ‘cornás’ da el hambre y que fuera del Gobierno, sin su Fiscalía y su Conde-Pumpido , puede hacer mucho frío. El que no torea, embiste. Y más ahora, que todavía no está lista La Séptima de Contreras para vestir un petardo de arte misterioso. En política económica , los ocho años de Gobierno de socialistas y comunistas se pueden resumir en la estrategia IA: inoperancia y asalto de empresas, instituciones y todo lo que se pusiera por medio. La vivienda ha sido el tercer aviso para una cuadrilla de bomberos toreros. Nos han intentado convencer de que España es un país de buitres, carroñeros y otras lindezas, convencidos de levantar otro muro entre los que tienen casa y los que no. Han dado en hueso. España es una nación de propietarios (al menos el 76% de los ciudadanos) y, lejos de ser ese lugar de fondos y codiciosos rentistas que nos han contado, el casero medio tiene solo un piso y depende de esa renta de alquiler para vivir. Según el Banco de España del gobernador José Luis Escrivá -recuerden, también por obra y gracia de Sánchez-, el 92% de las viviendas alquiladas en España está en manos de más de tres millones de particulares. La mayoría de la gente ‘rentista’ solo dispone de una propiedad (46%) y los que pueden presumir de controlar más de una decena de viviendas no suponen más del 3,6% del total. Esa es la verdad y no la España de ‘multipropietarios desalmados’ que ha extendido Moncloa. Sánchez pensó que de ésta tumbaba la legislatura y levantaba al tendido. Va a ser que no.PSOE y Podemos suspiran por que la acampada de Puerta del Sol derive en un campamento a lo Sintel, contra AyusoEsto se acaba y resulta enriquecedor escuchar a aquellos que, digamos, torearon en el ruedo del sanchismo más bien que mal, renegando ahora de los principios que les llevaron a sus sillones. Hace un par de días hemos oído al CEO de Indra, Josep Maria Recasens -aunque cierto es que es un recién llegado-, decir en el Foro de la Toja que nada de eso de ser un campeón nacional de la defensa. Que lo importante es establecer alianzas transversales (léase acercarse a Estados Unidos y, por qué no, y esto lo digo yo, encomendarse si acaso a Santa Bárbara evitando más enfrentamientos ahora que truena), cuando lo de crear ese campeón nacional fue, a priori, el argumento para meter a la SEPI en las tripas de la compañía, para después abrirle las puertas al PSC y contentar a Salvador Illa, tan entretenido en cuajar un mapa de compañías conquistadas para su Cataluña. Esas cosas de Sánchez, en fin…Una lectura que se asemeja -bueno salvando las distancias, que el organismo estatal, gracias a Dios dirán los hermanos propietarios, no está ni se le espera ya en sus tripas- a la nueva estrategia de Escribano (EM&E) , una vez que ambos pusieron pies en polvorosa de Indra, saliendo del consejo y vendiendo su significativa participación de algo más del 14%, pegando un pelotazo de mil millones, que les servirá, en parte, supongo, para seguir cumpliendo plazos de entrega de contratos militares y ampliando miras y alianzas. De fusiones, nada de nada. Mejor seguir solos.Otro tanto de lo mismo podríamos decir de Telefónica , otra ‘tomada’ por la SEPI, con el coautor de la tesis ‘fake’ de Sánchez aún metido a vicepresidente. El mismo Carlos Ocaña que el año pasado se puso el frente de la división de baloncesto del Real Madrid y que la hundió sin que levante cabeza hasta hoy día. ¿Resultará también que ya no hay que crear un campeón nacional de las telecomunicaciones? Esperen a ver. De momento, esta semana han «simplificado» el consejo de Movistar Plus, lo que muy resumido consiste en decir que quitan a Javier de Paz -íntimo amigo del expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero- , le dan otro cargo igual -¿o más remunerado?-, y crean de inmediato otro consejo para resguardar a los vocales salientes, entre los que figuran Andoni Ortuzar, expresidente del PNV, y varios representantes catalanistas. Aquello de ‘las gallinas que entran por las que salen’. Es curioso el interés por ‘esconder’ a De Paz -echarlo es otra cosa muy distinta- justo cuando se da por descontado que se vienen cositas para su cuate (Zapatero), «sorpresitas» atendiendo al lenguaje patibulario de las cloacas del PSOE para amedrentar a la jueza Biedma. Por cierto, ¿el despacho Pérez Llorca tiene algo que decir sobre que una de sus socias, Silvia de Paz (fíjense en el apellido), participara -aunque fuera a título personal- en el proceso de puesta en marcha de Análisis Relevante , instrumento bajo investigación judicial para hacer pagos a ZP, ‘el de las joyas’? A la espera estamos.De momento, las operaciones de alquiler se han frenado en seco en los últimos días (cuatro mil abortadas hasta el viernes); los grandes fondos han puesto en pausa sus inversiones en España; los hipotecados han de hacer frente a subidas de la cuota de unos cien euros al mes por el ascenso del euríbor y la inflación al cierre de mes se sitúa en el 5% frente al 3,8% de la euro zona.Se está quedando un panorama precioso y no es de extrañar que los únicos que siguen haciendo caja son los consultores que ofrecen a las compañías invadidas vías de acceso para acercarse a PP y Vox . Todos ellos dicen ser «moderadamente optimistas» sobre la continuidad en la poltrona de los asesorados si llegan Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal al frente del Gobierno. Es justo como se sentía Sánchez sobre sus decretos de vivienda horas antes de ser tumbados. España tiene «demasiadas historias enterradas» en empresas e instituciones durante estos últimos años, «habrá que seguir arañando la tierra para que salgan». La economía le ha echado la bola negra al sanchismo. Los tratados clásicos de tauromaquia establecen que la puntilla exige «certeza máxima», porque si se falla se levanta al toro y, de un plumazo, se destruye la dignidad de la faena y se indigna al respetable. Nunca puede ser una agonía prolongada. Dominar los tiempos finales de una legislatura también es un arte. El presidente, Pedro Sánchez, ha intentado esconder ocho años de ausencia total de política de vivienda con cuatro días de toreo de salón, y despachar la faena tapándose únicamente con un par de decretos efervescentes, dos bajonazos. Ha tocado músculo y Carles Puigdemont -el de las patas negras- se me ha venido arriba y le ha empitonado en el último derrote. Se las prometía felices el monclovita con la Puerta del Sol convertida en la playa del trampolín de Isabel Díaz Ayuso , y ‘nosequé’ sindicato de inquilinas gritando lo mal que nos gobierna este PP, intentando humillar a todo un país de propietarios. PSOE y Podemos suspiran por que la acampada en el centro de Madrid derive en un campamento a lo Sintel contra la presidenta de la comunidad capitalina, pero… ¡NO! ¡Qué va! Toro levantado, triunfo volado. Las reflexiones de Sánchez dirán qué viene ahora, pero no teman que seguro no habrá espantada, porque sabe bien que más ‘cornás’ da el hambre y que fuera del Gobierno, sin su Fiscalía y su Conde-Pumpido , puede hacer mucho frío. El que no torea, embiste. Y más ahora, que todavía no está lista La Séptima de Contreras para vestir un petardo de arte misterioso. En política económica , los ocho años de Gobierno de socialistas y comunistas se pueden resumir en la estrategia IA: inoperancia y asalto de empresas, instituciones y todo lo que se pusiera por medio. La vivienda ha sido el tercer aviso para una cuadrilla de bomberos toreros. Nos han intentado convencer de que España es un país de buitres, carroñeros y otras lindezas, convencidos de levantar otro muro entre los que tienen casa y los que no. Han dado en hueso. España es una nación de propietarios (al menos el 76% de los ciudadanos) y, lejos de ser ese lugar de fondos y codiciosos rentistas que nos han contado, el casero medio tiene solo un piso y depende de esa renta de alquiler para vivir. Según el Banco de España del gobernador José Luis Escrivá -recuerden, también por obra y gracia de Sánchez-, el 92% de las viviendas alquiladas en España está en manos de más de tres millones de particulares. La mayoría de la gente ‘rentista’ solo dispone de una propiedad (46%) y los que pueden presumir de controlar más de una decena de viviendas no suponen más del 3,6% del total. Esa es la verdad y no la España de ‘multipropietarios desalmados’ que ha extendido Moncloa. Sánchez pensó que de ésta tumbaba la legislatura y levantaba al tendido. Va a ser que no.PSOE y Podemos suspiran por que la acampada de Puerta del Sol derive en un campamento a lo Sintel, contra AyusoEsto se acaba y resulta enriquecedor escuchar a aquellos que, digamos, torearon en el ruedo del sanchismo más bien que mal, renegando ahora de los principios que les llevaron a sus sillones. Hace un par de días hemos oído al CEO de Indra, Josep Maria Recasens -aunque cierto es que es un recién llegado-, decir en el Foro de la Toja que nada de eso de ser un campeón nacional de la defensa. Que lo importante es establecer alianzas transversales (léase acercarse a Estados Unidos y, por qué no, y esto lo digo yo, encomendarse si acaso a Santa Bárbara evitando más enfrentamientos ahora que truena), cuando lo de crear ese campeón nacional fue, a priori, el argumento para meter a la SEPI en las tripas de la compañía, para después abrirle las puertas al PSC y contentar a Salvador Illa, tan entretenido en cuajar un mapa de compañías conquistadas para su Cataluña. Esas cosas de Sánchez, en fin…Una lectura que se asemeja -bueno salvando las distancias, que el organismo estatal, gracias a Dios dirán los hermanos propietarios, no está ni se le espera ya en sus tripas- a la nueva estrategia de Escribano (EM&E) , una vez que ambos pusieron pies en polvorosa de Indra, saliendo del consejo y vendiendo su significativa participación de algo más del 14%, pegando un pelotazo de mil millones, que les servirá, en parte, supongo, para seguir cumpliendo plazos de entrega de contratos militares y ampliando miras y alianzas. De fusiones, nada de nada. Mejor seguir solos.Otro tanto de lo mismo podríamos decir de Telefónica , otra ‘tomada’ por la SEPI, con el coautor de la tesis ‘fake’ de Sánchez aún metido a vicepresidente. El mismo Carlos Ocaña que el año pasado se puso el frente de la división de baloncesto del Real Madrid y que la hundió sin que levante cabeza hasta hoy día. ¿Resultará también que ya no hay que crear un campeón nacional de las telecomunicaciones? Esperen a ver. De momento, esta semana han «simplificado» el consejo de Movistar Plus, lo que muy resumido consiste en decir que quitan a Javier de Paz -íntimo amigo del expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero- , le dan otro cargo igual -¿o más remunerado?-, y crean de inmediato otro consejo para resguardar a los vocales salientes, entre los que figuran Andoni Ortuzar, expresidente del PNV, y varios representantes catalanistas. Aquello de ‘las gallinas que entran por las que salen’. Es curioso el interés por ‘esconder’ a De Paz -echarlo es otra cosa muy distinta- justo cuando se da por descontado que se vienen cositas para su cuate (Zapatero), «sorpresitas» atendiendo al lenguaje patibulario de las cloacas del PSOE para amedrentar a la jueza Biedma. Por cierto, ¿el despacho Pérez Llorca tiene algo que decir sobre que una de sus socias, Silvia de Paz (fíjense en el apellido), participara -aunque fuera a título personal- en el proceso de puesta en marcha de Análisis Relevante , instrumento bajo investigación judicial para hacer pagos a ZP, ‘el de las joyas’? A la espera estamos.De momento, las operaciones de alquiler se han frenado en seco en los últimos días (cuatro mil abortadas hasta el viernes); los grandes fondos han puesto en pausa sus inversiones en España; los hipotecados han de hacer frente a subidas de la cuota de unos cien euros al mes por el ascenso del euríbor y la inflación al cierre de mes se sitúa en el 5% frente al 3,8% de la euro zona.Se está quedando un panorama precioso y no es de extrañar que los únicos que siguen haciendo caja son los consultores que ofrecen a las compañías invadidas vías de acceso para acercarse a PP y Vox . Todos ellos dicen ser «moderadamente optimistas» sobre la continuidad en la poltrona de los asesorados si llegan Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal al frente del Gobierno. Es justo como se sentía Sánchez sobre sus decretos de vivienda horas antes de ser tumbados. España tiene «demasiadas historias enterradas» en empresas e instituciones durante estos últimos años, «habrá que seguir arañando la tierra para que salgan». La economía le ha echado la bola negra al sanchismo.
Los tratados clásicos de tauromaquia establecen que la puntilla exige «certeza máxima», porque si se falla se levanta al toro y, de un plumazo, se destruye la dignidad de la faena y se indigna al respetable. Nunca puede ser una agonía prolongada. Dominar los tiempos … finales de una legislatura también es un arte. El presidente, Pedro Sánchez, ha intentado esconder ocho años de ausencia total de política de vivienda con cuatro días de toreo de salón, y despachar la faena tapándose únicamente con un par de decretos efervescentes, dos bajonazos. Ha tocado músculo y Carles Puigdemont -el de las patas negras- se me ha venido arriba y le ha empitonado en el último derrote.
Se las prometía felices el monclovita con la Puerta del Sol convertida en la playa del trampolín de Isabel Díaz Ayuso, y ‘nosequé’ sindicato de inquilinas gritando lo mal que nos gobierna este PP, intentando humillar a todo un país de propietarios. PSOE y Podemos suspiran por que la acampada en el centro de Madrid derive en un campamento a lo Sintel contra la presidenta de la comunidad capitalina, pero… ¡NO! ¡Qué va! Toro levantado, triunfo volado.
Las reflexiones de Sánchez dirán qué viene ahora, pero no teman que seguro no habrá espantada, porque sabe bien que más ‘cornás’ da el hambre y que fuera del Gobierno, sin su Fiscalía y su Conde-Pumpido, puede hacer mucho frío. El que no torea, embiste. Y más ahora, que todavía no está lista La Séptima de Contreras para vestir un petardo de arte misterioso.
En política económica, los ocho años de Gobierno de socialistas y comunistas se pueden resumir en la estrategia IA: inoperancia y asalto de empresas, instituciones y todo lo que se pusiera por medio. La vivienda ha sido el tercer aviso para una cuadrilla de bomberos toreros. Nos han intentado convencer de que España es un país de buitres, carroñeros y otras lindezas, convencidos de levantar otro muro entre los que tienen casa y los que no.
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Patricia Romero y Carlos Mullor
Han dado en hueso. España es una nación de propietarios (al menos el 76% de los ciudadanos) y, lejos de ser ese lugar de fondos y codiciosos rentistas que nos han contado, el casero medio tiene solo un piso y depende de esa renta de alquiler para vivir. Según el Banco de España del gobernador José Luis Escrivá -recuerden, también por obra y gracia de Sánchez-, el 92% de las viviendas alquiladas en España está en manos de más de tres millones de particulares. La mayoría de la gente ‘rentista’ solo dispone de una propiedad (46%) y los que pueden presumir de controlar más de una decena de viviendas no suponen más del 3,6% del total. Esa es la verdad y no la España de ‘multipropietarios desalmados’ que ha extendido Moncloa. Sánchez pensó que de ésta tumbaba la legislatura y levantaba al tendido. Va a ser que no.
PSOE y Podemos suspiran por que la acampada de Puerta del Sol derive en un campamento a lo Sintel, contra Ayuso
Esto se acaba y resulta enriquecedor escuchar a aquellos que, digamos, torearon en el ruedo del sanchismo más bien que mal, renegando ahora de los principios que les llevaron a sus sillones. Hace un par de días hemos oído al CEO de Indra, Josep Maria Recasens -aunque cierto es que es un recién llegado-, decir en el Foro de la Toja que nada de eso de ser un campeón nacional de la defensa. Que lo importante es establecer alianzas transversales (léase acercarse a Estados Unidos y, por qué no, y esto lo digo yo, encomendarse si acaso a Santa Bárbara evitando más enfrentamientos ahora que truena), cuando lo de crear ese campeón nacional fue, a priori, el argumento para meter a la SEPI en las tripas de la compañía, para después abrirle las puertas al PSC y contentar a Salvador Illa, tan entretenido en cuajar un mapa de compañías conquistadas para su Cataluña. Esas cosas de Sánchez, en fin…
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Una lectura que se asemeja -bueno salvando las distancias, que el organismo estatal, gracias a Dios dirán los hermanos propietarios, no está ni se le espera ya en sus tripas- a la nueva estrategia de Escribano (EM&E), una vez que ambos pusieron pies en polvorosa de Indra, saliendo del consejo y vendiendo su significativa participación de algo más del 14%, pegando un pelotazo de mil millones, que les servirá, en parte, supongo, para seguir cumpliendo plazos de entrega de contratos militares y ampliando miras y alianzas. De fusiones, nada de nada. Mejor seguir solos.
Otro tanto de lo mismo podríamos decir de Telefónica, otra ‘tomada’ por la SEPI, con el coautor de la tesis ‘fake’ de Sánchez aún metido a vicepresidente. El mismo Carlos Ocaña que el año pasado se puso el frente de la división de baloncesto del Real Madrid y que la hundió sin que levante cabeza hasta hoy día. ¿Resultará también que ya no hay que crear un campeón nacional de las telecomunicaciones? Esperen a ver. De momento, esta semana han «simplificado» el consejo de Movistar Plus, lo que muy resumido consiste en decir que quitan a Javier de Paz -íntimo amigo del expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero-, le dan otro cargo igual -¿o más remunerado?-, y crean de inmediato otro consejo para resguardar a los vocales salientes, entre los que figuran Andoni Ortuzar, expresidente del PNV, y varios representantes catalanistas. Aquello de ‘las gallinas que entran por las que salen’.
Es curioso el interés por ‘esconder’ a De Paz -echarlo es otra cosa muy distinta- justo cuando se da por descontado que se vienen cositas para su cuate (Zapatero), «sorpresitas» atendiendo al lenguaje patibulario de las cloacas del PSOE para amedrentar a la jueza Biedma. Por cierto, ¿el despacho Pérez Llorca tiene algo que decir sobre que una de sus socias, Silvia de Paz (fíjense en el apellido), participara -aunque fuera a título personal- en el proceso de puesta en marcha de Análisis Relevante, instrumento bajo investigación judicial para hacer pagos a ZP, ‘el de las joyas’? A la espera estamos.
De momento, las operaciones de alquiler se han frenado en seco en los últimos días (cuatro mil abortadas hasta el viernes); los grandes fondos han puesto en pausa sus inversiones en España; los hipotecados han de hacer frente a subidas de la cuota de unos cien euros al mes por el ascenso del euríbor y la inflación al cierre de mes se sitúa en el 5% frente al 3,8% de la euro zona.
Se está quedando un panorama precioso y no es de extrañar que los únicos que siguen haciendo caja son los consultores que ofrecen a las compañías invadidas vías de acceso para acercarse a PP y Vox. Todos ellos dicen ser «moderadamente optimistas» sobre la continuidad en la poltrona de los asesorados si llegan Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal al frente del Gobierno. Es justo como se sentía Sánchez sobre sus decretos de vivienda horas antes de ser tumbados.
España tiene «demasiadas historias enterradas» en empresas e instituciones durante estos últimos años, «habrá que seguir arañando la tierra para que salgan». La economía le ha echado la bola negra al sanchismo.
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