Era como un fantasma. Hacía cinco años que la Policía Nacional perseguía su sombra, pero nunca le alcanzaba. Cuando los agentes conseguían conocer la identidad falsa bajo la que operaba, el delincuente ya había vuelto a cambiar de nombre. Experto en ciberseguridad, tampoco dejaba pistas digitales y cambiaba su número de teléfono cada dos semanas. “Su capacidad de ocultarse es increíble. Es de los mejores que hemos visto”, cuentan desde el grupo policial que buscaba al narcotraficante más buscado de Alemania desde 2021. Hasta que el pasado 24 de agosto consiguieron dar con él en Málaga durante la visita de su hermano. Ahora se encuentra en prisión a la espera de ser extraditado a Alemania, donde se le buscaba por tráfico de drogas y pertenencia a organización criminal.
El fugitivo cambiaba de identidad cada tres meses y de teléfono cada dos semanas, pero la visita de su hermano dio una oportunidad a los policías que le buscaban desde hace cinco años
El fugitivo cambiaba de identidad cada tres meses y de teléfono cada dos semanas, pero la visita de su hermano dio una oportunidad a los policías que le buscaban desde hace cinco años


Era como un fantasma. Hacía cinco años que la Policía Nacional perseguía su sombra, pero nunca le alcanzaba. Cuando los agentes conseguían conocer la identidad falsa bajo la que operaba, el delincuente ya había vuelto a cambiar de nombre. Experto en ciberseguridad, tampoco dejaba pistas digitales y cambiaba su número de teléfono cada dos semanas. “Su capacidad de ocultarse es increíble. Es de los mejores que hemos visto”, cuentan desde el grupo policial que buscaba al narcotraficante más buscado de Alemania desde 2021. Hasta que el pasado 24 de agosto consiguieron dar con él en Málaga durante la visita de su hermano. Ahora se encuentra en prisión a la espera de ser extraditado a Alemania, donde se le buscaba por tráfico de drogas y pertenencia a organización criminal.
Las primeras informaciones de que el fugitivo se encontraba en España datan de 2021. La Oficina Federal de Investigación Criminal (BKA) de Alemania avisó entonces de que había indicios de que podría estar en territorio español después de pasar por diversos países europeos. Seguirle la pista no era fácil. Cambiaba de número de teléfono cada dos semanas y de identidad cada tres meses. Recibía un nuevo DNI y un nuevo pasaporte bajo nombres falsos y nacionalidades distintas a la suya. Y lo hacía con facilidad. “Contaba con una gran infraestructura de apoyo por parte del crimen organizado para conseguirlo”, cuentan desde el Grupo de Fugitivos de la Policía Nacional que lo ha detenido. “Era como un fantasma: siempre íbamos detrás de él”, insiste el agente, que subraya cómo cada vez que conocían su nuevo nombre, el delincuente ya lo había cambiado.
Además, nadie sabía dónde residía, pero sí de qué vivía: del tráfico internacional de drogas. De hecho, había vivido antes en España, donde había liderado una organización criminal que cargaba droga en camiones con destino a Alemania a través de Francia. E incluso se había formado en ciberseguridad para no dejar pistas digitales.
Tras multitud de averiguaciones y caminos que no llevaban a ninguna parte, los agentes conocieron que este verano el hermano del fugitivo se dirigía hacia España. Entró, en su coche, por Cataluña, y los policías se convirtieron en su sombra. Durmió varias horas en Barcelona y luego siguió por la costa mediterránea hasta un pueblo de Valencia, donde se detuvo en un área de servicio y echó una cabezada dentro de su coche. Luego volvió a arrancar con dirección al sur. “Los compañeros estuvieron casi tres días siguiéndolo sin poder descansar”, subraya el policía.
Seguimiento desde Cataluña
El hombre llegó finalmente a la ciudad de Málaga el 24 de agosto. De madrugada recogió a una persona que los agentes no pudieron identificar, pero continuaron su seguimiento y, cuando aparcaron y se apearon del vehículo, reconocieron claramente al fugitivo. Inmediatamente lo arrestaron en virtud de una Orden Europea de Detención y Entrega emitida por Alemania, aunque también le constaba una requisitoria judicial por las autoridades españolas.
Sorprendido, rápidamente se echó al suelo. Experto en artes marciales y buen boxeador, en el grupo había ciertas dudas sobre cuál sería su reacción. “Al final fue una detención limpia”, cuentan las mismas fuentes. Tras pasar a disposición de la Audiencia Nacional, el arrestado fue enviado a prisión a la espera de que sea extraditado a su país, donde se le consideraba el narcotraficante más buscado de Alemania por liderar una organización que traficaba con grandes cantidades de droga hasta territorio alemán.
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