La República Democrática Alemana era el régimen de la delación. «Vecinos, padres, madres, tíos o primos trabajaban para la Stasi», advierte Charlotte Gneuss , autora de ‘Los confidentes’ (Acantilado/Periscopi). La adolescente Karin, residente en Gittersee, suburbio de Dresde, es testigo de la huida de Paul, su primer novio, al bloque occidental. A partir de ese momento el agente de la Stasi Wickwalz pasa a formar parte de su vida. Nacida en 1992, Gneuss supo de la RDA a través de sus padres: «Unos tíos míos intentaron huir a Occidente y fueron condenados a dos años de cárcel. Mis padres pidieron salir del país y siete años después les fue concedido». En los setenta, los padres de la autora tenían la misma edad de Karin. Gneuss viajó a Gittersee y habló con trabajadores de las minas de carbón y uranio. Le contaron que el uranio se exportaba a la URSS para la bomba atómica. «Los restos de la extracción servían para construir carreteras, por eso la zona muestra una elevada radiactividad», observa. Todo era tóxico en la RDA. Gneuss leyó los libros escolares de sus progenitores y trasladó algunos de aquellos fragmentos a su novela: «El pensamiento comunista lo impregnaba todo».’Los confidentes’ Autora Charlotte Gneuss Traducción Alberto Gordo Editorial Acantilado/Periscopi Número de páginas 208 Precio 16 eurosLa reunificación alemana, que fue un estallido de libertad, dio paso al desencanto y cierta nostalgia por las ‘seguridades’ del totalitarismo: «Subió el paro, cerraron empresas estatales, aumentaron los suicidios y los abortos, mucha gente sintió miedo existencial», apunta Gneuss. La izquierda se fragmentó y renació la ultraderecha. Era la misma izquierda que en Occidente no quiso saber nada del Gulag, ni de los crímenes del ‘socialismo real’. Al leer la prensa de 1976, Gneuss constató «que la retórica ‘antifascista’ de la RDA es la misma que la de Putin al justificar la invasión de Ucrania». Cuando en 2023 la escritora publicó ‘Los confidentes’, finalista del Deustcher Buchpreis, recibió ataques de algunos compatriotas: «Me acusaron de ensuciar a la patria», recuerda. Un productor de cine le comentó que su novela le gustaría más si no hablara de la Stasi… «Formaba parte de esa izquierda que se ha construido una visión idealizada de aquel mundo y ha obviado la realidad», concluye Gneuss. La República Democrática Alemana era el régimen de la delación. «Vecinos, padres, madres, tíos o primos trabajaban para la Stasi», advierte Charlotte Gneuss , autora de ‘Los confidentes’ (Acantilado/Periscopi). La adolescente Karin, residente en Gittersee, suburbio de Dresde, es testigo de la huida de Paul, su primer novio, al bloque occidental. A partir de ese momento el agente de la Stasi Wickwalz pasa a formar parte de su vida. Nacida en 1992, Gneuss supo de la RDA a través de sus padres: «Unos tíos míos intentaron huir a Occidente y fueron condenados a dos años de cárcel. Mis padres pidieron salir del país y siete años después les fue concedido». En los setenta, los padres de la autora tenían la misma edad de Karin. Gneuss viajó a Gittersee y habló con trabajadores de las minas de carbón y uranio. Le contaron que el uranio se exportaba a la URSS para la bomba atómica. «Los restos de la extracción servían para construir carreteras, por eso la zona muestra una elevada radiactividad», observa. Todo era tóxico en la RDA. Gneuss leyó los libros escolares de sus progenitores y trasladó algunos de aquellos fragmentos a su novela: «El pensamiento comunista lo impregnaba todo».’Los confidentes’ Autora Charlotte Gneuss Traducción Alberto Gordo Editorial Acantilado/Periscopi Número de páginas 208 Precio 16 eurosLa reunificación alemana, que fue un estallido de libertad, dio paso al desencanto y cierta nostalgia por las ‘seguridades’ del totalitarismo: «Subió el paro, cerraron empresas estatales, aumentaron los suicidios y los abortos, mucha gente sintió miedo existencial», apunta Gneuss. La izquierda se fragmentó y renació la ultraderecha. Era la misma izquierda que en Occidente no quiso saber nada del Gulag, ni de los crímenes del ‘socialismo real’. Al leer la prensa de 1976, Gneuss constató «que la retórica ‘antifascista’ de la RDA es la misma que la de Putin al justificar la invasión de Ucrania». Cuando en 2023 la escritora publicó ‘Los confidentes’, finalista del Deustcher Buchpreis, recibió ataques de algunos compatriotas: «Me acusaron de ensuciar a la patria», recuerda. Un productor de cine le comentó que su novela le gustaría más si no hablara de la Stasi… «Formaba parte de esa izquierda que se ha construido una visión idealizada de aquel mundo y ha obviado la realidad», concluye Gneuss.
En ‘Los confidentes’ narra la relación entre una adolescente y un agente de la Stasi en la Alemania comunista
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