China arranca este lunes su cuenta atrás hacia el Año Nuevo lunar, el del Caballo de Fuego —que comenzará oficialmente el 17 de febrero—, con el inicio del chunyun, el periodo de viajes asociado a esas vacaciones y considerado el mayor movimiento anual de población del planeta. Durante los próximos 40 días se prevé que millones de personas viajen de regreso a su lugar de origen o, rompiendo con el patrón tradicional, aprovechen el mayor paréntesis vacacional del año —nueve días de permiso oficial— para conocer nuevos destinos.
El Gobierno amplía a nueve días las vacaciones oficiales por la Fiesta de la Primavera, el mayor movimiento de población del planeta
China arranca este lunes su cuenta atrás hacia el Año Nuevo lunar, el del Caballo de Fuego —que comenzará oficialmente el 17 de febrero—, con el inicio del chunyun, el periodo de viajes asociado a esas vacaciones y considerado el mayor movimiento anual de población del planeta. Durante los próximos 40 días se prevé que millones de personas viajen de regreso a su lugar de origen o, rompiendo con el patrón tradicional, aprovechen el mayor paréntesis vacacional del año —nueve días de permiso oficial— para conocer nuevos destinos.
La Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma (el máximo órgano de planificación económica del país) calcula que, desde este lunes y hasta el próximo 13 de marzo, se realizarán unos 9.500 millones de desplazamientos, lo que supone un nuevo máximo histórico que pondrá a prueba la capacidad de la red de transporte del gigante asiático. El año pasado se registraron 9.020 millones de viajes, en un país con 1.400 millones de habitantes.
El Gobierno, que lleva desde el final de la pandemia tratando de impulsar el consumo doméstico, espera que este récord de la movilidad se traduzca en más gasto.
El largo periodo del chunyun no implica que China esté 40 días de vacaciones. Los feriados oficiales por la Fiesta de la Primavera (el nombre que recibe en chino la época festiva por el Año Nuevo lunar) se concentran este año en nueve días —del 15 al 23 de febrero—, uno más que en años anteriores, en una decisión orientada a estimular el consumo en servicios, uno de los ámbitos que Pekín quiere reforzar para reequilibrar su modelo económico.
Aunque el componente turístico ha ganado peso en los últimos años, la lógica del retorno al “hogar ancestral” sigue siendo la que predomina. El chunyun (acrónimo en chino de “primavera” y “transporte”) es, ante todo, un fenómeno de regreso. Durante décadas, ha marcado el reencuentro anual de millones de trabajadores migrantes con sus familias, en una nación donde la movilidad de las zonas rurales a los grandes núcleos urbanos ha sido clave para el desarrollo.
Los más afortunados adelantan los días de descanso utilizando días libres acumulados o permisos laborales, lo que explica que el flujo de viajeros se intensifique semanas antes de que comiencen oficialmente las vacaciones. A eso se suma que el parón escolar es mucho más largo, por lo que muchos padres o abuelos también se desplazan con antelación para poder cuidar de los niños.
Las primeras señales del chunyun de 2026 apuntan a una actividad intensa. Las plataformas de viajes han registrado un aumento de las reservas respecto al año pasado, con picos de demanda concentrados en los días previos al inicio oficial de los feriados. La presión se deja notar especialmente en el transporte ferroviario, columna vertebral de la movilidad en estas fechas.
La red nacional de ferrocarriles prevé gestionar unos 540 millones de viajes desde hoy hasta el 13 de marzo: una media diaria superior a los 13 millones de desplazamientos, un 5% más que en 2025. El tráfico aéreo también experimentará un repunte con respecto a años previos, con unos 95 millones de pasajeros previstos. No se han facilitado estimaciones de número de viajes en otros medios de transporte, pero, según el Ministerio de Transportes, en 2025 se registraron 8.390 millones de desplazamientos por carretera.
Las autoridades han anunciado refuerzos en las rutas más saturadas y en los principales nodos ferroviarios y aeroportuarios. El reto no es solo absorber el enorme volumen de pasajeros, sino hacerlo sin incidentes en un contexto de alta exigencia operativa. Aun así, en redes sociales algunos usuarios se quejan de la rapidez con la que se han agotado los billetes y de la congestión a bordo de los vagones, ya que a muchos viajeros no les queda otra opción que comprar un billete para ir de pie y recorrer largas distancias sin un asiento asignado.
Con el cambio de los tiempos, en todo caso, los desplazamientos ya no se limitan al regreso a casa. Los viajes por ocio han ido ganando peso en los últimos años, especialmente entre los jóvenes urbanos y familias pequeñas, que ciñen las celebraciones en el ámbito doméstico a los días más importantes (la víspera y el día de Año Nuevo) y reservan el resto del tiempo para viajar. El resultado es un mapa de destinos cada vez más diversificado, con escapadas más cortas planificadas en función de un calendario ajustado pero que reflejan una forma distinta de entender el paréntesis festivo.
Dentro del país están ganando protagonismo las ciudades de tamaño medio y alejadas del turismo de masas, por su gastronomía, tradición artesanal o celebraciones reconocidas como patrimonio inmaterial. Según datos de las plataformas de viajes locales, Huangshan, Jingdezhen, Quanzhou o Foshan son algunas de las favoritas. En el extranjero, el sudeste asiático concentra buena parte de la demanda durante estas semanas, con Tailandia entre los destinos más frecuentes por cercanía, precio y conexiones aéreas. En contraste, el número de viajes a Japón ha caído estrepitosamente tras las tensiones diplomáticas entre Pekín y Tokio.
La Fiesta de la Primavera es la festividad más importante del calendario chino y el principal punto de referencia social y familiar del año. El Año Nuevo lunar se celebra también en otros países, especialmente en aquellos con amplias comunidades de origen chino, como Singapur y Malasia, y coincide con tradiciones propias como el Têt de Vietnam o el Seollal de Corea del Sur. Este año, el animal asociado al nuevo año es el Caballo de Fuego, una combinación que se repite cada 60 años dentro del ciclo lunar y que, en la simbología china, se asocia a la energía, el dinamismo y el movimiento.
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