La primacía mercantil de China a nivel global es más sólida que nunca. Así lo demuestran las dimensiones récord de su superávit comercial, el cual rebasó este 2025 por primera vez la frontera del billón de euros. A lo largo del curso pasado, la diferencia entre los bienes y servicios exportados e importados dejó un saldo positivo de 8,51 billones de yuanes ( 1,05 billones de euros ), el más alto de su historia. Dichas cifras, desveladas este miércoles por las autoridades aduaneras, suponen un incremento del 20% frente al año pasado, un sustancial avance logrado pese al segundo asalto de la guerra comercial con Estados Unidos, hoy en pausa.Noticia Relacionada estandar No La UE endurece el pulso comercial con China por los coches eléctricos J. Bacorelle La Comisión Europea insiste en que los aranceles del 35,3% siguen vigentes pese a la publicación de la guía orientativaAmbos mantienen una tregua circunstancial, oficializada por el encuentro entre Donald Trump y Xi Jinping a finales de octubre en la ciudad surcoreana de Gyeongju con motivo del foro APEC. Este arreglo debería durar ante el intercambio de visitas de Estado previsto para los próximos meses, aunque siempre sujeto a la volatilidad del mundo y a los intereses enfrentados de las superpotencias. Esta misma semana Trump amenazaba con imponer aranceles del 25% a todo país que comercie con Irán, que tiene al gigante asiático como primer socio. Por todo ello, tanto las importaciones como las exportaciones a EE.UU. cayeron en 2025, un 20 y un 14,6% respectivamente; pérdidas compensadas por las ganancias en otros frentes como Latinoamérica –donde el comercio repuntó un 6,5%–, el Sudeste Asiático –8%– y, por encima de todo, África –18,4%–.Soporte tensionadoAhora bien, este creciente desequilibrio genera una también creciente disconformidad, amplificando en particular las quejas recurrentes relativas a la falta de reciprocidad en las condiciones de acceso al mercado y el exceso de capacidad de la industria china, dado que se trata de una economía estimulada por el extremo de la oferta mientras la demanda prosigue en gran medida ignorada.En ningún lugar resulta la presión política tan patente como en la Unión Europea , por más que las instituciones comunitarias y el gigante asiático hayan llegado esta semana a un principio de acuerdo para dirimir la más polémica de las desavenencias, los aranceles a los coches eléctricos chinos, mediante una fórmula de «propuestas de compromisos de precios».El comercio exterior, gracias en parte a la depreciación de la divisa, sustenta a la economía china, en plena desaceleración estructuralLos logros de China en materia de comercio internacional son «verdaderamente notables y fruto de un esfuerzo arduo», ha proclamado Wang Jun, subdirector de la Administración General de Aduanas, durante la rueda de prensa celebrada esta mañana en Pekín. En su intervención, el representante gubernamental ha tenido a bien destacar tres factores: las políticas nacionales para estabilizar los intercambios, la disminución de las importaciones por gracia de su mercado interno y un sofisticado sistema industrial capaz de adaptarse a circunstancias cambiantes.El comercio exterior se convierte así en el pilar que sustenta la economía de China, inmersa en una marcada desaceleración estructural , labor facilitada por una divisa mantenida artificialmente por debajo de su valor real, junto al énfasis en la autosuficiencia como sustitución de importaciones, propósito reafirmado en el borrador del próximo plan quinquenal esbozado el pasado mes de octubre. Próximamente saldrá a la luz el dato oficial de PIB correspondiente al año 2025, fijado en la reunión anual del órgano legislativo del aparato «alrededor del 5%». La primacía mercantil de China a nivel global es más sólida que nunca. Así lo demuestran las dimensiones récord de su superávit comercial, el cual rebasó este 2025 por primera vez la frontera del billón de euros. A lo largo del curso pasado, la diferencia entre los bienes y servicios exportados e importados dejó un saldo positivo de 8,51 billones de yuanes ( 1,05 billones de euros ), el más alto de su historia. Dichas cifras, desveladas este miércoles por las autoridades aduaneras, suponen un incremento del 20% frente al año pasado, un sustancial avance logrado pese al segundo asalto de la guerra comercial con Estados Unidos, hoy en pausa.Noticia Relacionada estandar No La UE endurece el pulso comercial con China por los coches eléctricos J. Bacorelle La Comisión Europea insiste en que los aranceles del 35,3% siguen vigentes pese a la publicación de la guía orientativaAmbos mantienen una tregua circunstancial, oficializada por el encuentro entre Donald Trump y Xi Jinping a finales de octubre en la ciudad surcoreana de Gyeongju con motivo del foro APEC. Este arreglo debería durar ante el intercambio de visitas de Estado previsto para los próximos meses, aunque siempre sujeto a la volatilidad del mundo y a los intereses enfrentados de las superpotencias. Esta misma semana Trump amenazaba con imponer aranceles del 25% a todo país que comercie con Irán, que tiene al gigante asiático como primer socio. Por todo ello, tanto las importaciones como las exportaciones a EE.UU. cayeron en 2025, un 20 y un 14,6% respectivamente; pérdidas compensadas por las ganancias en otros frentes como Latinoamérica –donde el comercio repuntó un 6,5%–, el Sudeste Asiático –8%– y, por encima de todo, África –18,4%–.Soporte tensionadoAhora bien, este creciente desequilibrio genera una también creciente disconformidad, amplificando en particular las quejas recurrentes relativas a la falta de reciprocidad en las condiciones de acceso al mercado y el exceso de capacidad de la industria china, dado que se trata de una economía estimulada por el extremo de la oferta mientras la demanda prosigue en gran medida ignorada.En ningún lugar resulta la presión política tan patente como en la Unión Europea , por más que las instituciones comunitarias y el gigante asiático hayan llegado esta semana a un principio de acuerdo para dirimir la más polémica de las desavenencias, los aranceles a los coches eléctricos chinos, mediante una fórmula de «propuestas de compromisos de precios».El comercio exterior, gracias en parte a la depreciación de la divisa, sustenta a la economía china, en plena desaceleración estructuralLos logros de China en materia de comercio internacional son «verdaderamente notables y fruto de un esfuerzo arduo», ha proclamado Wang Jun, subdirector de la Administración General de Aduanas, durante la rueda de prensa celebrada esta mañana en Pekín. En su intervención, el representante gubernamental ha tenido a bien destacar tres factores: las políticas nacionales para estabilizar los intercambios, la disminución de las importaciones por gracia de su mercado interno y un sofisticado sistema industrial capaz de adaptarse a circunstancias cambiantes.El comercio exterior se convierte así en el pilar que sustenta la economía de China, inmersa en una marcada desaceleración estructural , labor facilitada por una divisa mantenida artificialmente por debajo de su valor real, junto al énfasis en la autosuficiencia como sustitución de importaciones, propósito reafirmado en el borrador del próximo plan quinquenal esbozado el pasado mes de octubre. Próximamente saldrá a la luz el dato oficial de PIB correspondiente al año 2025, fijado en la reunión anual del órgano legislativo del aparato «alrededor del 5%».
La primacía mercantil de China a nivel global es más sólida que nunca. Así lo demuestran las dimensiones récord de su superávit comercial, el cual rebasó este 2025 por primera vez la frontera del billón de euros. A lo largo del curso pasado, la diferencia … entre los bienes y servicios exportados e importados dejó un saldo positivo de 8,51 billones de yuanes (1,05 billones de euros), el más alto de su historia.
Dichas cifras, desveladas este miércoles por las autoridades aduaneras, suponen un incremento del 20% frente al año pasado, un sustancial avance logrado pese al segundo asalto de la guerra comercial con Estados Unidos, hoy en pausa.
Ambos mantienen una tregua circunstancial, oficializada por el encuentro entre Donald Trump y Xi Jinping a finales de octubre en la ciudad surcoreana de Gyeongju con motivo del foro APEC. Este arreglo debería durar ante el intercambio de visitas de Estado previsto para los próximos meses, aunque siempre sujeto a la volatilidad del mundo y a los intereses enfrentados de las superpotencias. Esta misma semana Trump amenazaba con imponer aranceles del 25% a todo país que comercie con Irán, que tiene al gigante asiático como primer socio.
Por todo ello, tanto las importaciones como las exportaciones a EE.UU. cayeron en 2025, un 20 y un 14,6% respectivamente; pérdidas compensadas por las ganancias en otros frentes como Latinoamérica –donde el comercio repuntó un 6,5%–, el Sudeste Asiático –8%– y, por encima de todo, África –18,4%–.
Soporte tensionado
Ahora bien, este creciente desequilibrio genera una también creciente disconformidad, amplificando en particular las quejas recurrentes relativas a la falta de reciprocidad en las condiciones de acceso al mercado y el exceso de capacidad de la industria china, dado que se trata de una economía estimulada por el extremo de la oferta mientras la demanda prosigue en gran medida ignorada.
En ningún lugar resulta la presión política tan patente como en la Unión Europea, por más que las instituciones comunitarias y el gigante asiático hayan llegado esta semana a un principio de acuerdo para dirimir la más polémica de las desavenencias, los aranceles a los coches eléctricos chinos, mediante una fórmula de «propuestas de compromisos de precios».
El comercio exterior, gracias en parte a la depreciación de la divisa, sustenta a la economía china, en plena desaceleración estructural
Los logros de China en materia de comercio internacional son «verdaderamente notables y fruto de un esfuerzo arduo», ha proclamado Wang Jun, subdirector de la Administración General de Aduanas, durante la rueda de prensa celebrada esta mañana en Pekín. En su intervención, el representante gubernamental ha tenido a bien destacar tres factores: las políticas nacionales para estabilizar los intercambios, la disminución de las importaciones por gracia de su mercado interno y un sofisticado sistema industrial capaz de adaptarse a circunstancias cambiantes.
El comercio exterior se convierte así en el pilar que sustenta la economía de China, inmersa en una marcada desaceleración estructural, labor facilitada por una divisa mantenida artificialmente por debajo de su valor real, junto al énfasis en la autosuficiencia como sustitución de importaciones, propósito reafirmado en el borrador del próximo plan quinquenal esbozado el pasado mes de octubre. Próximamente saldrá a la luz el dato oficial de PIB correspondiente al año 2025, fijado en la reunión anual del órgano legislativo del aparato «alrededor del 5%».
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