Chipre, uno de los países más pequeños de la UE y su miembro más sudoriental, vota este domingo en unas elecciones parlamentarias marcadas por la previsible fragmentación del hemiciclo, con la emergencia de nuevos partidos y el descenso en votos de las formaciones que han dominado el panorama político durante el último medio siglo en medio de varios escándalos de corrupción.
La extrema derecha, vinculada al extinto partido neonazi griego Aurora Dorada, apunta a convertirse en la tercera fuerza política
Chipre, uno de los países más pequeños de la UE y su miembro más sudoriental, vota este domingo en unas elecciones parlamentarias marcadas por la previsible fragmentación del hemiciclo, con la emergencia de nuevos partidos y el descenso en votos de las formaciones que han dominado el panorama político durante el último medio siglo en medio de varios escándalos de corrupción.
Poco más de medio millón de grecochipriotas están llamados a elegir a los 56 diputados que componen la Cámara de Representantes. Formalmente, el hemiciclo está compuesto por 80 escaños, pero los turcochipriotas no participan en las elecciones desde que decidieron retirarse del Parlamento en 1964 cuando arreciaron unos enfrentamientos interétnicos que, 10 años más tarde, desembocaron en la invasión del tercio norte de la isla por parte de Turquía y su partición de facto.
A media jornada la participación se situó en el 32,3%, un incremento de más de seis puntos por encima de la registrada a la misma hora en los comicios de 2021, informó la Comisión Electoral citada por agencia Efe. Esto revela un mayor interés en unas elecciones en las que concurren casi una veintena de partidos, la mayoría nuevos.
Las encuestas prevén que las dos grandes formaciones que han dominado la política chipriota durante el último medio siglo, el derechista Agrupación Democrática (DISY) y el comunista Partido Progresista del Pueblo Obrero (AKEL), vean erosionada aún más su base de apoyo. Si hasta hace una década sumaban dos tercios de los votos, han ido desinflándose hasta sumar poco más del 45 % en los últimos comicios (las europeas de 2024).

Los sondeos indican también que los partidos de centro y nacionalistas (DIKO, EDEK y DIPA), que han sido siempre claves en la arquitectura parlamentaria y son el principal sostén del actual presidente, el independiente Nikos Christodoulides, pierdan votos. “No siento ansiedad por los resultados. Cualquiera que sea, será completamente respetado por el Ejecutivo y trabajaremos con el nuevo Parlamento”, afirmó Christodoulides, tras depositar su papeleta.
Chipre se rige por un sistema presidencialista por lo que las elecciones no determinarán el futuro de la Administración de Christodoulides, al que aún le quedan dos años de legislatura. Sin embargo, podrían dificultar su labor de Gobierno si no logra aliados suficientes para el proceso legislativo. Todo dependerá de lo que decida la principal formación conservadora, DISY, que tiene miembros que, de forma independiente, ejercen de ministros con Chistodoulides, pero también actúa como formación de oposición con su propio “gabinete en la sombra”, en espera de los comicios de 2028.
Las encuestas prevén un importante aumento en votos y escaños del partido ultraderechista Frente Nacional Popular (ELAM), que ejerció durante más de una década como sucursal chipriota del partido neonazi griego Aurora Dorada hasta que esta formación fue ilegalizada y declarada “grupo criminal” por los tribunales griegos y sus antiguos correligionarios chipriotas se distanciaron de ella. Con todo, ELAM se ha visto involucrado en ataques violentos a migrantes y representantes turcochipriotas, y se opone frontalmente a las negociaciones de reunificación.
Otros partidos a los que las encuestas les sonríen son Democracia Directa, creado por el youtuber Fidias tras su éxito en las elecciones europeas de 2024, que le dieron un escaño en el Europarlamento, desde el que ha mantenido discursos populistas, que en ocasiones rozan narrativas rusas y que, en general, son bastante inclasificables. También están en auge la formación europeísta Volt y la candidatura de Odysseas Michaelides. Este último fue el combativo auditor general de Chipre (una institución similar a la del Tribunal de Cuentas) hasta que, tras numerosos encontronazos con las autoridades políticas del país, y en una decisión muy controvertida, el Tribunal Supremo lo expulsó de su cargo acusándolo de conductas inapropiadas.
Por parte de Volt, uno de sus candidatos estrella es el periodista Makarios Drousiotis, que ha publicado numerosas investigaciones sobre casos de presunta corrupción de las elites chipriotas y que acusó al anterior presidente, Nicos Anastasiades, de haber convertido la isla en el paraíso de los negocios para el círculo del presidente ruso, Vladímir Putin. En los últimos meses, ha publicado información referente a una presunta cábala en la que estarían involucrados políticos y jueces chipriotas. El origen es una filtración a Drousiotis de miles de supuestos mensajes telefónicos por parte de una mujer identificada como Sandy, que acusa a un magistrado del Tribunal Supremo de haberla violado, en un caso que habría sido ocultado a través del pago de sobornos. Lo explosivo de las acusaciones ha llevado a involucrar al FBI y Europol en la investigación, si bien las primeras pesquisas e interrogatorios han revelado que parte de los mensajes podrían ser falsos.
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