En la Luna existen casi un centenar de sacos con excrementos humanos, orina y vómito dejadas por los astronautas de las misiones Apolo entre 1969 y 1972. Clara Sánchez lo escuchó en la televisión durante una de las retransmisiones de la Artemis III . «Pensé: ‘O sea, hemos dejado mierda’», recuerda. La imagen no hizo sino certificar algo que ya había sentido durante el regreso histórico de la expedición estadounidense: decepción . «Siempre me ha fascinado todo lo que ha rodeado a la Luna, pero Artemis III ya no me ha hecho ninguna ilusión. He visto que va a ser más de lo mismo. Parece que salimos, pero en el fondo llevamos sacos de un sitio a otro», explica. Es la punta del iceberg del desencanto tecnológico que vive esta académica de la RAE . «Está cambiando el concepto que tenemos del tiempo, de la muerte, de la vida…, pero de un modo muy rudo, muy plano. Digamos que la tecnología no tiene poesía y que los magnates tecnológicos son antisabios», resume. Noticia relacionada general No No LIBROS Clara Sánchez cuestiona la lógica Carmen R. SantosPor ello ha decidido llevar su último libro un paso más allá de la realidad que nos rodea. En ‘Lo inexplicable’ (Planeta), publicado ahora en España tras su lanzamiento en Italia, una cuidadora empieza a sospechar que el niño al que atiende recuerda otra vida . Esta premisa fantástica termina convirtiéndose en una reflexión mucho más amplia sobre la muerte, el tiempo, la soledad y la necesidad contemporánea de encontrar amparo.«Ahora mismo, el mundo necesita pensamiento lateral. Situarse en unos márgenes en los que se pueda observar con cierto sosiego lo que nos está ocurriendo porque la tecnología es aplastante . De hecho, en Google aparecen recetas filosóficas de Tucídides, de Marco Aurelio … Estamos volviendo a la filosofía clásica», afirma.Frente a un presente dominado por la hiperconectividad y la inteligencia artificial («a lo mejor se tendría que llamar refrito artificial. La inteligencia es nuestra. Ella lo que hace es coger todo lo nuestro y combinarlo»), Clara Sánchez reivindica lo que denomina «la poesía cerebral». Una imaginación humana todavía capaz de producir misterio, intuición y ficción. «Somos seres de ficción, no tecnológicos. Por favor, si escribís novelas, escribidlas vosotros. Que no os las escriba ChatGPT porque entonces la poesía desaparece».En este contexto, la reencarnación le pareció una idea maravillosa por que, a diferencia de la resurrección, puramente religiosa, «es algo que está en nuestra naturaleza. Hay muchos tipos. No venimos de la nada, sino de un legado genético, hereditario . Yo, por ejemplo, tengo un miedo atávico. No puedo atravesar una calle oscura. Seguramente viene de antepasados que estaban en el bosque, en la oscuridad, subidos a los árboles y eso se ha reencarnado en mí», indica la autora. Con ‘Lo inexplicable’, el objetivo era «arrebatar» a los lamas la tradición de los niños que se reconocen en otras vidas y «traerla a nuestro mundo».«¿A qué llamamos el sexto sentido? A la intuición. La idea de la reencarnación es una pequeña reconciliación con uno mismo»De acuerdo con la escritora, esa idea resulta liberadora. «Llamamos tiempo a la muerte. Tener aunque sea mentalmente la posibilidad de la reencarnación nos libera de esa presión. Si dudamos de la muerte, dudamos del tiempo, por lo que puede ser un engranaje mental que nos libera de mucha, muchísima ansiedad ». El tiempo siempre ha estado en el fondo de la obra de Clara Sánchez (su discurso de ingreso en la RAE se tituló ‘La máquina del tiempo’), pero la reencarnación también le ha permitido abordar otros temas que le interesaban. «No es un libro filosófico, pero introduzco pequeñas preguntas. Para mí ha sido fundamental Luis Vives cuando dice: ‘El alma es casi nada’ . Estamos hechos de conceptos que no se pueden comprobar, pero forman parte de nosotros. Hugo, el protagonista, se pregunta: ‘¿Qué es el alma?’. Y se responde: ‘Es casi nada’. Y vuelve a preguntarse: ‘¿Seré yo ese casi?’».La escritora piensa que la reencarnación también puede ser el antídoto frente a otro gran sufrimiento humano: la soledad. «Nos dice que dentro de nosotros tenemos una pequeña compañía. ¿A qué llamamos el sexto sentido? A la intuición. La idea de la reencarnación es una pequeña reconciliación con uno mismo».No es la primera vez que Clara Sánchez escribe acerca de personajes atravesados por intuiciones difíciles de explicar, ya lo hizo en ‘Presentimientos’ y en ‘Lo que esconde tu nombre’. En ‘Lo inexplicable’ da el paso hacia lo sobrenatural , pero conserva la misma estructura: dos voces narrativas que se cruzan. «La mantengo en casi todas mis novelas. Es algo muy mío porque es así como veo la vida. No es algo plano. Está hecha, como nuestra conversación de ahora, de existencias que se entrelazan y unas modifican a otras». En la Luna existen casi un centenar de sacos con excrementos humanos, orina y vómito dejadas por los astronautas de las misiones Apolo entre 1969 y 1972. Clara Sánchez lo escuchó en la televisión durante una de las retransmisiones de la Artemis III . «Pensé: ‘O sea, hemos dejado mierda’», recuerda. La imagen no hizo sino certificar algo que ya había sentido durante el regreso histórico de la expedición estadounidense: decepción . «Siempre me ha fascinado todo lo que ha rodeado a la Luna, pero Artemis III ya no me ha hecho ninguna ilusión. He visto que va a ser más de lo mismo. Parece que salimos, pero en el fondo llevamos sacos de un sitio a otro», explica. Es la punta del iceberg del desencanto tecnológico que vive esta académica de la RAE . «Está cambiando el concepto que tenemos del tiempo, de la muerte, de la vida…, pero de un modo muy rudo, muy plano. Digamos que la tecnología no tiene poesía y que los magnates tecnológicos son antisabios», resume. Noticia relacionada general No No LIBROS Clara Sánchez cuestiona la lógica Carmen R. SantosPor ello ha decidido llevar su último libro un paso más allá de la realidad que nos rodea. En ‘Lo inexplicable’ (Planeta), publicado ahora en España tras su lanzamiento en Italia, una cuidadora empieza a sospechar que el niño al que atiende recuerda otra vida . Esta premisa fantástica termina convirtiéndose en una reflexión mucho más amplia sobre la muerte, el tiempo, la soledad y la necesidad contemporánea de encontrar amparo.«Ahora mismo, el mundo necesita pensamiento lateral. Situarse en unos márgenes en los que se pueda observar con cierto sosiego lo que nos está ocurriendo porque la tecnología es aplastante . De hecho, en Google aparecen recetas filosóficas de Tucídides, de Marco Aurelio … Estamos volviendo a la filosofía clásica», afirma.Frente a un presente dominado por la hiperconectividad y la inteligencia artificial («a lo mejor se tendría que llamar refrito artificial. La inteligencia es nuestra. Ella lo que hace es coger todo lo nuestro y combinarlo»), Clara Sánchez reivindica lo que denomina «la poesía cerebral». Una imaginación humana todavía capaz de producir misterio, intuición y ficción. «Somos seres de ficción, no tecnológicos. Por favor, si escribís novelas, escribidlas vosotros. Que no os las escriba ChatGPT porque entonces la poesía desaparece».En este contexto, la reencarnación le pareció una idea maravillosa por que, a diferencia de la resurrección, puramente religiosa, «es algo que está en nuestra naturaleza. Hay muchos tipos. No venimos de la nada, sino de un legado genético, hereditario . Yo, por ejemplo, tengo un miedo atávico. No puedo atravesar una calle oscura. Seguramente viene de antepasados que estaban en el bosque, en la oscuridad, subidos a los árboles y eso se ha reencarnado en mí», indica la autora. Con ‘Lo inexplicable’, el objetivo era «arrebatar» a los lamas la tradición de los niños que se reconocen en otras vidas y «traerla a nuestro mundo».«¿A qué llamamos el sexto sentido? A la intuición. La idea de la reencarnación es una pequeña reconciliación con uno mismo»De acuerdo con la escritora, esa idea resulta liberadora. «Llamamos tiempo a la muerte. Tener aunque sea mentalmente la posibilidad de la reencarnación nos libera de esa presión. Si dudamos de la muerte, dudamos del tiempo, por lo que puede ser un engranaje mental que nos libera de mucha, muchísima ansiedad ». El tiempo siempre ha estado en el fondo de la obra de Clara Sánchez (su discurso de ingreso en la RAE se tituló ‘La máquina del tiempo’), pero la reencarnación también le ha permitido abordar otros temas que le interesaban. «No es un libro filosófico, pero introduzco pequeñas preguntas. Para mí ha sido fundamental Luis Vives cuando dice: ‘El alma es casi nada’ . Estamos hechos de conceptos que no se pueden comprobar, pero forman parte de nosotros. Hugo, el protagonista, se pregunta: ‘¿Qué es el alma?’. Y se responde: ‘Es casi nada’. Y vuelve a preguntarse: ‘¿Seré yo ese casi?’».La escritora piensa que la reencarnación también puede ser el antídoto frente a otro gran sufrimiento humano: la soledad. «Nos dice que dentro de nosotros tenemos una pequeña compañía. ¿A qué llamamos el sexto sentido? A la intuición. La idea de la reencarnación es una pequeña reconciliación con uno mismo».No es la primera vez que Clara Sánchez escribe acerca de personajes atravesados por intuiciones difíciles de explicar, ya lo hizo en ‘Presentimientos’ y en ‘Lo que esconde tu nombre’. En ‘Lo inexplicable’ da el paso hacia lo sobrenatural , pero conserva la misma estructura: dos voces narrativas que se cruzan. «La mantengo en casi todas mis novelas. Es algo muy mío porque es así como veo la vida. No es algo plano. Está hecha, como nuestra conversación de ahora, de existencias que se entrelazan y unas modifican a otras».
En la Luna existen casi un centenar de sacos con excrementos humanos, orina y vómito dejadas por los astronautas de las misiones Apolo entre 1969 y 1972. Clara Sánchez lo escuchó en la televisión durante una de las retransmisiones de la Artemis III. «Pensé: ‘ … O sea, hemos dejado mierda’», recuerda. La imagen no hizo sino certificar algo que ya había sentido durante el regreso histórico de la expedición estadounidense: decepción.
«Siempre me ha fascinado todo lo que ha rodeado a la Luna, pero Artemis III ya no me ha hecho ninguna ilusión. He visto que va a ser más de lo mismo. Parece que salimos, pero en el fondo llevamos sacos de un sitio a otro», explica. Es la punta del iceberg del desencanto tecnológico que vive esta académica de la RAE. «Está cambiando el concepto que tenemos del tiempo, de la muerte, de la vida…, pero de un modo muy rudo, muy plano. Digamos que la tecnología no tiene poesía y que los magnates tecnológicos son antisabios», resume.
Noticia relacionada
Por ello ha decidido llevar su último libro un paso más allá de la realidad que nos rodea. En ‘Lo inexplicable’ (Planeta), publicado ahora en España tras su lanzamiento en Italia, una cuidadora empieza a sospechar que el niño al que atiende recuerda otra vida. Esta premisa fantástica termina convirtiéndose en una reflexión mucho más amplia sobre la muerte, el tiempo, la soledad y la necesidad contemporánea de encontrar amparo.
«Ahora mismo, el mundo necesita pensamiento lateral. Situarse en unos márgenes en los que se pueda observar con cierto sosiego lo que nos está ocurriendo porque la tecnología es aplastante. De hecho, en Google aparecen recetas filosóficas de Tucídides, de Marco Aurelio… Estamos volviendo a la filosofía clásica», afirma.
Frente a un presente dominado por la hiperconectividad y la inteligencia artificial («a lo mejor se tendría que llamar refrito artificial. La inteligencia es nuestra. Ella lo que hace es coger todo lo nuestro y combinarlo»), Clara Sánchez reivindica lo que denomina «la poesía cerebral». Una imaginación humana todavía capaz de producir misterio, intuición y ficción. «Somos seres de ficción, no tecnológicos. Por favor, si escribís novelas, escribidlas vosotros. Que no os las escriba ChatGPT porque entonces la poesía desaparece».
En este contexto, la reencarnación le pareció una idea maravillosa por que, a diferencia de la resurrección, puramente religiosa, «es algo que está en nuestra naturaleza. Hay muchos tipos. No venimos de la nada, sino de un legado genético, hereditario. Yo, por ejemplo, tengo un miedo atávico. No puedo atravesar una calle oscura. Seguramente viene de antepasados que estaban en el bosque, en la oscuridad, subidos a los árboles y eso se ha reencarnado en mí», indica la autora. Con ‘Lo inexplicable’, el objetivo era «arrebatar» a los lamas la tradición de los niños que se reconocen en otras vidas y «traerla a nuestro mundo».
«¿A qué llamamos el sexto sentido? A la intuición. La idea de la reencarnación es una pequeña reconciliación con uno mismo»
De acuerdo con la escritora, esa idea resulta liberadora. «Llamamos tiempo a la muerte. Tener aunque sea mentalmente la posibilidad de la reencarnación nos libera de esa presión. Si dudamos de la muerte, dudamos del tiempo, por lo que puede ser un engranaje mental que nos libera de mucha, muchísima ansiedad».
El tiempo siempre ha estado en el fondo de la obra de Clara Sánchez (su discurso de ingreso en la RAE se tituló ‘La máquina del tiempo’), pero la reencarnación también le ha permitido abordar otros temas que le interesaban. «No es un libro filosófico, pero introduzco pequeñas preguntas. Para mí ha sido fundamental Luis Vives cuando dice: ‘El alma es casi nada’. Estamos hechos de conceptos que no se pueden comprobar, pero forman parte de nosotros. Hugo, el protagonista, se pregunta: ‘¿Qué es el alma?’. Y se responde: ‘Es casi nada’. Y vuelve a preguntarse: ‘¿Seré yo ese casi?’».
La escritora piensa que la reencarnación también puede ser el antídoto frente a otro gran sufrimiento humano: la soledad. «Nos dice que dentro de nosotros tenemos una pequeña compañía. ¿A qué llamamos el sexto sentido? A la intuición. La idea de la reencarnación es una pequeña reconciliación con uno mismo».
No es la primera vez que Clara Sánchez escribe acerca de personajes atravesados por intuiciones difíciles de explicar, ya lo hizo en ‘Presentimientos’ y en ‘Lo que esconde tu nombre’. En ‘Lo inexplicable’ da el paso hacia lo sobrenatural, pero conserva la misma estructura: dos voces narrativas que se cruzan. «La mantengo en casi todas mis novelas. Es algo muy mío porque es así como veo la vida. No es algo plano. Está hecha, como nuestra conversación de ahora, de existencias que se entrelazan y unas modifican a otras».
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