Skip to content
VozUniversal | Periódico que le da voz a todo el universo
  • Portada
  • Internacional
  • Nacional
  • Sociedad
  • Economía
  • Deportes
  • Ciencia y Tecnología
  • Cultura
VozUniversal | Periódico que le da voz a todo el universo
VozUniversal | Periódico que le da voz a todo el universo
  • Portada
  • Internacional
  • Nacional
  • Sociedad
  • Economía
  • Deportes
  • Ciencia y Tecnología
  • Cultura
  • Entradas
  • Forums
  • Contacto
VozUniversal | Periódico que le da voz a todo el universo
  Economía  ‘Compliance’ decorativo y autojustificativo
Economía

‘Compliance’ decorativo y autojustificativo

julio 12, 2026
FacebookX TwitterPinterestLinkedInTumblrRedditVKWhatsAppEmail

Durante dos décadas, las empresas españolas han invertido fortunas en ‘compliance’. Códigos éticos, canales de denuncia, mapas de riesgos, formación obligatoria, certificaciones, auditorías y despachos especializados forman hoy parte del paisaje de cualquier gran compañía cotizada. El cumplimiento normativo ha dejado de ser un requisito para convertirse en una industria. Nadie sabe con precisión cuánto cuesta en conjunto, porque no existe una estadística agregada oficial. Pero esa ausencia de cifra también es reveladora: España ha construido un enorme negocio alrededor del control corporativo sin medir de verdad su eficacia.Los últimos episodios protagonizados por empresas vinculadas a la SEPI invitan a pensar que el problema no es solo el coste, sino el incentivo. El caso de Tubos Reunidos resulta especialmente elocuente. Según reveló Carlos Segovia en El Mundo, el consejo de administración aprobó en 2024 la contratación del expresidente de la SEPI, Vicente Fernández, para negociar con la propia SEPI una mejora de las condiciones del rescate recibido. La operación llegó respaldada por un informe jurídico que la calificaba de «correcta y ajustada a Derecho». Es difícil encontrar una mejor definición de lo que ha terminado siendo el ‘compliance’ en demasiadas organizaciones: no una barrera frente al conflicto de intereses, sino una coartada documental para hacerlo digerible.El ‘compliance’ nació para detener aquellas decisiones que, aun pudiendo encontrar cobertura legal, comprometen la independencia, la reputación o la apariencia de imparcialidad de una compañía. Si el filtro consiste únicamente en preguntar si existe un argumento jurídico que permita seguir adelante, entonces ya no hablamos de prevención, sino de ingeniería justificativa.No es un episodio aislado. La adquisición por parte de Indra de una participación en Escribano Mechanical & Engineering, sociedad controlada por la familia de su presidente ejecutivo, ilustra hasta qué punto los sistemas de gobierno corporativo deberían extremar el escrutinio cuando confluyen intereses personales y decisiones societarias. Más allá de la valoración económica o de su eventual legalidad, la cuestión relevante es otra: ¿qué mecanismos internos concluyeron que una decisión de semejante sensibilidad reputacional no comprometía la confianza de los accionistas ni la credibilidad del consejo? Esa es la diferencia esencial. Ningún programa de ‘compliance’ puede sustituir la independencia de un consejo de administración. Los códigos éticos no votan. Los protocolos no incomodan al presidente. Los canales de denuncia no impiden una operación si quienes deben aplicarlos miran hacia otro lado.Mientras tanto, miles de abogados, consultores, auditores y responsables de cumplimiento viven de diseñar sistemas cada vez más sofisticados. Quizá el problema nunca fue la falta de ‘compliance’. Quizá el problema es haber confundido cumplimiento con integridad. Porque cuando un informe legal sirve para tranquilizar conciencias en lugar de proteger a la empresa, el ‘compliance’ deja de ser un sistema de control. Se convierte en un servicio de legitimación. Y eso no fortalece el gobierno corporativo: lo vacía de contenido. Durante dos décadas, las empresas españolas han invertido fortunas en ‘compliance’. Códigos éticos, canales de denuncia, mapas de riesgos, formación obligatoria, certificaciones, auditorías y despachos especializados forman hoy parte del paisaje de cualquier gran compañía cotizada. El cumplimiento normativo ha dejado de ser un requisito para convertirse en una industria. Nadie sabe con precisión cuánto cuesta en conjunto, porque no existe una estadística agregada oficial. Pero esa ausencia de cifra también es reveladora: España ha construido un enorme negocio alrededor del control corporativo sin medir de verdad su eficacia.Los últimos episodios protagonizados por empresas vinculadas a la SEPI invitan a pensar que el problema no es solo el coste, sino el incentivo. El caso de Tubos Reunidos resulta especialmente elocuente. Según reveló Carlos Segovia en El Mundo, el consejo de administración aprobó en 2024 la contratación del expresidente de la SEPI, Vicente Fernández, para negociar con la propia SEPI una mejora de las condiciones del rescate recibido. La operación llegó respaldada por un informe jurídico que la calificaba de «correcta y ajustada a Derecho». Es difícil encontrar una mejor definición de lo que ha terminado siendo el ‘compliance’ en demasiadas organizaciones: no una barrera frente al conflicto de intereses, sino una coartada documental para hacerlo digerible.El ‘compliance’ nació para detener aquellas decisiones que, aun pudiendo encontrar cobertura legal, comprometen la independencia, la reputación o la apariencia de imparcialidad de una compañía. Si el filtro consiste únicamente en preguntar si existe un argumento jurídico que permita seguir adelante, entonces ya no hablamos de prevención, sino de ingeniería justificativa.No es un episodio aislado. La adquisición por parte de Indra de una participación en Escribano Mechanical & Engineering, sociedad controlada por la familia de su presidente ejecutivo, ilustra hasta qué punto los sistemas de gobierno corporativo deberían extremar el escrutinio cuando confluyen intereses personales y decisiones societarias. Más allá de la valoración económica o de su eventual legalidad, la cuestión relevante es otra: ¿qué mecanismos internos concluyeron que una decisión de semejante sensibilidad reputacional no comprometía la confianza de los accionistas ni la credibilidad del consejo? Esa es la diferencia esencial. Ningún programa de ‘compliance’ puede sustituir la independencia de un consejo de administración. Los códigos éticos no votan. Los protocolos no incomodan al presidente. Los canales de denuncia no impiden una operación si quienes deben aplicarlos miran hacia otro lado.Mientras tanto, miles de abogados, consultores, auditores y responsables de cumplimiento viven de diseñar sistemas cada vez más sofisticados. Quizá el problema nunca fue la falta de ‘compliance’. Quizá el problema es haber confundido cumplimiento con integridad. Porque cuando un informe legal sirve para tranquilizar conciencias en lugar de proteger a la empresa, el ‘compliance’ deja de ser un sistema de control. Se convierte en un servicio de legitimación. Y eso no fortalece el gobierno corporativo: lo vacía de contenido.  

Durante dos décadas, las empresas españolas han invertido fortunas en ‘compliance’. Códigos éticos, canales de denuncia, mapas de riesgos, formación obligatoria, certificaciones, auditorías y despachos especializados forman hoy parte del paisaje de cualquier gran compañía cotizada. El cumplimiento normativo ha dejado de ser un requisito … para convertirse en una industria. Nadie sabe con precisión cuánto cuesta en conjunto, porque no existe una estadística agregada oficial. Pero esa ausencia de cifra también es reveladora: España ha construido un enorme negocio alrededor del control corporativo sin medir de verdad su eficacia.

Más noticias

BBVA crea una filial exclusiva para clientes ultrarricos a partir de 30 millones

julio 1, 2026

El 9% aporta el 44%

julio 3, 2026

El Gobierno recupera la congelación de los contratos de alquiler y adelanta otra ola de litigios entre propietarios e inquilinos

junio 29, 2026

El PP rebaja las palabras de Feijóo sobre el «cáncer» de las bajas laborales y pone el foco en el fraude del absentismo

julio 8, 2026

Los últimos episodios protagonizados por empresas vinculadas a la SEPI invitan a pensar que el problema no es solo el coste, sino el incentivo. El caso de Tubos Reunidos resulta especialmente elocuente. Según reveló Carlos Segovia en El Mundo, el consejo de administración aprobó en 2024 la contratación del expresidente de la SEPI, Vicente Fernández, para negociar con la propia SEPI una mejora de las condiciones del rescate recibido. La operación llegó respaldada por un informe jurídico que la calificaba de «correcta y ajustada a Derecho». Es difícil encontrar una mejor definición de lo que ha terminado siendo el ‘compliance’ en demasiadas organizaciones: no una barrera frente al conflicto de intereses, sino una coartada documental para hacerlo digerible.

El ‘compliance’ nació para detener aquellas decisiones que, aun pudiendo encontrar cobertura legal, comprometen la independencia, la reputación o la apariencia de imparcialidad de una compañía. Si el filtro consiste únicamente en preguntar si existe un argumento jurídico que permita seguir adelante, entonces ya no hablamos de prevención, sino de ingeniería justificativa.

No es un episodio aislado. La adquisición por parte de Indra de una participación en Escribano Mechanical & Engineering, sociedad controlada por la familia de su presidente ejecutivo, ilustra hasta qué punto los sistemas de gobierno corporativo deberían extremar el escrutinio cuando confluyen intereses personales y decisiones societarias. Más allá de la valoración económica o de su eventual legalidad, la cuestión relevante es otra: ¿qué mecanismos internos concluyeron que una decisión de semejante sensibilidad reputacional no comprometía la confianza de los accionistas ni la credibilidad del consejo?

Esa es la diferencia esencial. Ningún programa de ‘compliance’ puede sustituir la independencia de un consejo de administración. Los códigos éticos no votan. Los protocolos no incomodan al presidente. Los canales de denuncia no impiden una operación si quienes deben aplicarlos miran hacia otro lado.

Mientras tanto, miles de abogados, consultores, auditores y responsables de cumplimiento viven de diseñar sistemas cada vez más sofisticados. Quizá el problema nunca fue la falta de ‘compliance’. Quizá el problema es haber confundido cumplimiento con integridad. Porque cuando un informe legal sirve para tranquilizar conciencias en lugar de proteger a la empresa, el ‘compliance’ deja de ser un sistema de control. Se convierte en un servicio de legitimación. Y eso no fortalece el gobierno corporativo: lo vacía de contenido.

 RSS de noticias de economia

FacebookX TwitterPinterestLinkedInTumblrRedditVKWhatsAppEmail
María Barranco: «El público me da ahora más placer que un hombre»
Inoportuno pero procedente
Leer también
Internacional

La debilidad de Farage pone en cuestión el auge de la ultraderecha en el Reino Unido

julio 13, 2026
Internacional

Dentro de la Casa Blanca: así ejerce Trump un poder desenfrenado para dejar su huella en la historia

julio 13, 2026
Internacional

Nueve meses de falsa tregua en Gaza: 1.100 palestinos muertos y una crisis humanitaria sin fin

julio 13, 2026
Internacional

Europa vuelve a arrastrar los pies en las sanciones a Israel por la masacre en Gaza y Cisjordania

julio 13, 2026
Deportes

La patria del balón

julio 13, 2026
Deportes

Scaloni y el solitario Messi celebran el despertar de Julián Alvarez: “Voy de menos a más”

julio 13, 2026
Cargar más
Novedades

La debilidad de Farage pone en cuestión el auge de la ultraderecha en el Reino Unido

julio 13, 2026

Dentro de la Casa Blanca: así ejerce Trump un poder desenfrenado para dejar su huella en la historia

julio 13, 2026

Nueve meses de falsa tregua en Gaza: 1.100 palestinos muertos y una crisis humanitaria sin fin

julio 13, 2026

Europa vuelve a arrastrar los pies en las sanciones a Israel por la masacre en Gaza y Cisjordania

julio 13, 2026

La patria del balón

julio 13, 2026

Scaloni y el solitario Messi celebran el despertar de Julián Alvarez: “Voy de menos a más”

julio 13, 2026

Joseph Weiler: “Infantino no respetó ni las leyes de la FIFA ni la independencia de los órganos de control” 

julio 13, 2026

Por qué De la Fuente confía en Marco Aurelio para pelear el Mundial

julio 13, 2026

El capitán frente a Trump

julio 13, 2026

Científicos adolescentes miden la contaminación por plásticos de los ríos de Europa

julio 13, 2026

    VozUniversal

    © 2024 VozUniversal. Todos los derechos reservados.
    • Aviso Legal
    • Política de Cookies
    • Política de Privacidad
    • Contacto