Unos agentes del Grupo de Crimen Organizado de la Comisaría de Alicante circulaban por la autovía A-7 cuando detectaron un vehículo que viajaba a gran velocidad y ejecutaba maniobras peligrosas a la altura de Elche, en dirección hacia Murcia. Los policías intentaron seguirlo sin ser vistos, pero el conductor se dio cuenta y aceleró por encima de los 150 kilómetros por hora. Comenzaba así una persecución de más de 40 kilómetros, en las que el perseguido acometió varias veces contra los agentes hasta que se estampó contra un árbol en la localidad murciana de Abanilla y después huyó. En el interior del coche siniestrado, los policías hallaron ocho fusiles AK47 Kalashnikov, considerados armas de guerra. La investigación derivó días después en la detención de cuatro personas, todas españolas, a quienes se considera miembros de una red de tráfico de drogas.
El conductor logró huir de los agentes, pero días después fue arrestado junto a otros tres miembros de una red de narcotráfico en Alicante y San Vicente del Raspeig
Unos agentes del Grupo de Crimen Organizado de la Comisaría de Alicante circulaban por la autovía A-7 cuando detectaron un vehículo que viajaba a gran velocidad y ejecutaba maniobras peligrosas a la altura de Elche, en dirección hacia Murcia. Los policías intentaron seguirlo sin ser vistos, pero el conductor se dio cuenta y aceleró por encima de los 150 kilómetros por hora. Comenzaba así una persecución de más de 40 kilómetros, en las que el perseguido acometió varias veces contra los agentes hasta que se estampó contra un árbol en la localidad murciana de Abanilla y después huyó. En el interior del coche siniestrado, los policías hallaron ocho fusiles AK47 Kalashnikov, considerados armas de guerra. La investigación derivó días después en la detención de cuatro personas, todas españolas, a quienes se considera miembros de una red de tráfico de drogas.
