La Guardia Civil ha detenido a cuatro individuos a los que se les atribuyen nada menos que 29 robos mediante el llamado método de la siembra o por despiste, es decir, distrayendo a la víctima para robarle. De los 29 atracos, 26 fueron cometidos en Majadahonda, dos en Madrid capital y uno más en Morón de la Frontera (Sevilla), según informa este martes la Comandancia de la Guardia Civil de Madrid. A los ladrones se les atribuyen también, además de los hurtos, numerosos delitos de estafa al utilizar las tarjetas bancarias sustraídas a las víctimas e, incluso, resistencia y desobediencia y conducción temeraria porque se resistieron a la detención y huyeron en coche.
La operación tuvo lugar en abril, cuando una mujer denunció un hurto en un centro comercial, donde fue distraída por un individuo mientras otro le robaba
La Guardia Civil ha detenido a cuatro individuos a los que se les atribuyen nada menos que 29 robos mediante el llamado método de la siembra o pordespiste, es decir, distrayendo a la víctima para robarle. De los 29 atracos, 26 fueron cometidos en Majadahonda, dos en Madrid capital y uno más en Morón de la Frontera (Sevilla), según informa este martes la Comandancia de la Guardia Civil de Madrid. A los ladrones se les atribuyen también, además de los hurtos, numerosos delitos de estafa al utilizar las tarjetas bancarias sustraídas a las víctimas e, incluso, resistencia y desobediencia y conducción temeraria porque se resistieron a la detención y huyeron en coche.
La operación tuvo lugar en abril, cuando una mujer denunció un hurto perpetrado en el parking de un centro comercial de Majadahonda, donde fue distraída por un individuo preguntándole por una dirección, mientras que un segundo se encargó de cometer el hurto: le sustrajo su bolso y sacaron dinero de un cajero con su tarjeta. Este robo fue captado por las cámaras de seguridad del recinto, unas imágenes que han sido difundidas por la Guardia Civil.
La investigación destapó la existencia de un grupo organizado que se dedicaba a cometer estos robos, cuyas víctimas eran mujeres de mediana y avanzada edad. La banda seleccionaba cuidadosamente a una víctima que correspondiera a este perfil en el aparcamiento de un establecimiento comercial. Una vez elegida, uno de los integrantes se acercaba a ella en un vehículo y le pedía indicaciones sobre direcciones ficticias o sobre algún lugar de interés, para distraerla. Mientras la víctima mantenía la conversación, otro miembro aprovechaba para sustraer el bolso o los efectos personales del interior del vehículo.
Tras cometer el hurto, los detenidos se desplazaban a toda prisa, utilizando vehículos de alquiler que contrataban con documentación falsa o identidades suplantadas para dificultar su identificación, a cajeros para sacar el dinero con las tarjetas, antes de que las víctimas se percataran de lo sucedido y tuvieran tiempo de bloquearlas.
Una vez identificados, los agentes procedieron a detenerlos. En el momento de la detención, el conductor pretendió darse a la fuga “conduciendo de manera temeraria y ofreciendo una fuerte resistencia”, por lo que se inició una persecución.
Los cuatro detenidos son varones hispanoamericanos con edades entre los 30 y los 40 años y con antecedentes por delitos similares cometidos en varios puntos del país. A los detenidos se les atribuyen delitos de pertenencia a organización criminal, hurto, estafa, falsedad documental, atentado contra agente de la autoridad, resistencia y desobediencia y conducción temeraria.
