Marc Cucurella es uno de los hombres de moda. El futbolista catalán es noticia dentro y fuera del campo. Dentro puede presumir de ser campeón del mundo con España, siendo una pieza clave en el lateral izquierdo de la Selección Española. Además, en unas semanas debutará con el Real Madrid.Pero tras ganar el Mundial también ha destacado por cumplir su promesa y tatuarse la cara de Luis de la Fuente, seleccionador nacional. Mientras se toma unos días de descanso junto a su mujer Claudia Rodríguez y sus tres hijos.Precisamente ellos son el gran pilar de su vida. A sus 28 años ha formado una familia numerosa y es su verdadera prioridad, tal y como explicó en el pódcast de ‘Nude Project’, durante una charla en Londres pocas semanas después de ganar la Eurocopa en 2024.Cucurella: «Siempre he querido ser un padre joven, incluso cuando era un friki que no tenía ni novia»A pesar de tener solo 28 años, Cucurella ya es padre de tres hijos. Esta fue una decisión que tenía muy clara desde que era apenas un chaval: «Yo es que siempre quería ser padre joven. Era un friki que no tenía ni novia ni nada y yo decía: ‘Voy a ser padre joven’, siempre lo decía».El futbolista explica que su mujer estuvo de acuerdo con este plan de vida y decidieron ir «a saco» para tener a los niños seguidos. Su primer hijo nació cuando él solo tenía 21 años, una edad en la que muchos jóvenes todavía no saben qué dirección tomar en la vida. «Te hace madurar más rápido seguro y también te tomas la vida diferente», asegura sobre el impacto de tener personas a su cargo que dependen totalmente de él.Cucurella habla con orgullo de sus pequeños, destacando cómo cada uno vive su profesión de manera diferente. El mayor, que cumplirá 7 años en octubre, tiene autismo y, aunque entiende lo que sucede, prefiere no ir al estadio porque «le cuesta un poco más y al campo de fútbol no le gusta porque tiene que estar mucho rato sentado».Su segundo hijo es un auténtico fanático que ya identifica perfectamente cuándo su padre juega con su club o con la selección española. «Es el que siempre ha ido. Sabe cuando juego y aguantaba muy bien los viajes».Cucurella destaca el equilibrio emocional que le aportan sus hijos. Antes podía estar enfadado durante tres días tras una derrota, pero ahora el fútbol se queda en el estadio. «Ahora perdemos un partido. Me voy a casa y vienen y están contentos y te pones a jugar con ellos y es como que se te olvida», asegura.Tiempo de calidad con sus hijosAdemás, el defensa valora su vida profesional porque le permite pasar tiempo de calidad con ellos. Al entrenar por las mañanas y terminar pronto, puede ir a buscarles al colegio.Pensando en el día que decida colgar las botas, Cucurella ve el lado positivo de haber sido padre tan pronto. Calcula que para cuando se retire, sus hijos ya serán adolescentes y podrá disfrutar con ellos de una etapa distinta. «Mis hijos tendrán 12 años, que ya se pueden hacer muchas cosas. Viajes normales y todo fácil», mientras imagina con ilusión una «segunda juventud» cuando se retire de los terrenos de juego. Marc Cucurella es uno de los hombres de moda. El futbolista catalán es noticia dentro y fuera del campo. Dentro puede presumir de ser campeón del mundo con España, siendo una pieza clave en el lateral izquierdo de la Selección Española. Además, en unas semanas debutará con el Real Madrid.Pero tras ganar el Mundial también ha destacado por cumplir su promesa y tatuarse la cara de Luis de la Fuente, seleccionador nacional. Mientras se toma unos días de descanso junto a su mujer Claudia Rodríguez y sus tres hijos.Precisamente ellos son el gran pilar de su vida. A sus 28 años ha formado una familia numerosa y es su verdadera prioridad, tal y como explicó en el pódcast de ‘Nude Project’, durante una charla en Londres pocas semanas después de ganar la Eurocopa en 2024.Cucurella: «Siempre he querido ser un padre joven, incluso cuando era un friki que no tenía ni novia»A pesar de tener solo 28 años, Cucurella ya es padre de tres hijos. Esta fue una decisión que tenía muy clara desde que era apenas un chaval: «Yo es que siempre quería ser padre joven. Era un friki que no tenía ni novia ni nada y yo decía: ‘Voy a ser padre joven’, siempre lo decía».El futbolista explica que su mujer estuvo de acuerdo con este plan de vida y decidieron ir «a saco» para tener a los niños seguidos. Su primer hijo nació cuando él solo tenía 21 años, una edad en la que muchos jóvenes todavía no saben qué dirección tomar en la vida. «Te hace madurar más rápido seguro y también te tomas la vida diferente», asegura sobre el impacto de tener personas a su cargo que dependen totalmente de él.Cucurella habla con orgullo de sus pequeños, destacando cómo cada uno vive su profesión de manera diferente. El mayor, que cumplirá 7 años en octubre, tiene autismo y, aunque entiende lo que sucede, prefiere no ir al estadio porque «le cuesta un poco más y al campo de fútbol no le gusta porque tiene que estar mucho rato sentado».Su segundo hijo es un auténtico fanático que ya identifica perfectamente cuándo su padre juega con su club o con la selección española. «Es el que siempre ha ido. Sabe cuando juego y aguantaba muy bien los viajes».Cucurella destaca el equilibrio emocional que le aportan sus hijos. Antes podía estar enfadado durante tres días tras una derrota, pero ahora el fútbol se queda en el estadio. «Ahora perdemos un partido. Me voy a casa y vienen y están contentos y te pones a jugar con ellos y es como que se te olvida», asegura.Tiempo de calidad con sus hijosAdemás, el defensa valora su vida profesional porque le permite pasar tiempo de calidad con ellos. Al entrenar por las mañanas y terminar pronto, puede ir a buscarles al colegio.Pensando en el día que decida colgar las botas, Cucurella ve el lado positivo de haber sido padre tan pronto. Calcula que para cuando se retire, sus hijos ya serán adolescentes y podrá disfrutar con ellos de una etapa distinta. «Mis hijos tendrán 12 años, que ya se pueden hacer muchas cosas. Viajes normales y todo fácil», mientras imagina con ilusión una «segunda juventud» cuando se retire de los terrenos de juego.

Marc Cucurella es uno de los hombres de moda. El futbolista catalán es noticia dentro y fuera del campo. Dentro puede presumir de ser campeón del mundo con España, siendo una pieza clave en el lateral izquierdo de la Selección Española. Además, en unas semanas debutará con el Real Madrid.
Pero tras ganar el Mundial también ha destacado por cumplir su promesa y tatuarse la cara de Luis de la Fuente, seleccionador nacional. Mientras se toma unos días de descanso junto a su mujer Claudia Rodríguez y sus tres hijos.
Precisamente ellos son el gran pilar de su vida. A sus 28 años ha formado una familia numerosa y es su verdadera prioridad, tal y como explicó en el pódcast de ‘Nude Project’, durante una charla en Londres pocas semanas después de ganar la Eurocopa en 2024.
Cucurella: «Siempre he querido ser un padre joven, incluso cuando era un friki que no tenía ni novia»
A pesar de tener solo 28 años, Cucurella ya es padre de tres hijos. Esta fue una decisión que tenía muy clara desde que era apenas un chaval: «Yo es que siempre quería ser padre joven. Era un friki que no tenía ni novia ni nada y yo decía: ‘Voy a ser padre joven’, siempre lo decía».
El futbolista explica que su mujer estuvo de acuerdo con este plan de vida y decidieron ir «a saco» para tener a los niños seguidos. Su primer hijo nació cuando él solo tenía 21 años, una edad en la que muchos jóvenes todavía no saben qué dirección tomar en la vida.
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«Te hace madurar más rápido seguro y también te tomas la vida diferente», asegura sobre el impacto de tener personas a su cargo que dependen totalmente de él.
Cucurella habla con orgullo de sus pequeños, destacando cómo cada uno vive su profesión de manera diferente. El mayor, que cumplirá 7 años en octubre, tiene autismo y, aunque entiende lo que sucede, prefiere no ir al estadio porque «le cuesta un poco más y al campo de fútbol no le gusta porque tiene que estar mucho rato sentado».
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Su segundo hijo es un auténtico fanático que ya identifica perfectamente cuándo su padre juega con su club o con la selección española. «Es el que siempre ha ido. Sabe cuando juego y aguantaba muy bien los viajes».
Cucurella destaca el equilibrio emocional que le aportan sus hijos. Antes podía estar enfadado durante tres días tras una derrota, pero ahora el fútbol se queda en el estadio. «Ahora perdemos un partido. Me voy a casa y vienen y están contentos y te pones a jugar con ellos y es como que se te olvida», asegura.
Tiempo de calidad con sus hijos
Además, el defensa valora su vida profesional porque le permite pasar tiempo de calidad con ellos. Al entrenar por las mañanas y terminar pronto, puede ir a buscarles al colegio.
Pensando en el día que decida colgar las botas, Cucurella ve el lado positivo de haber sido padre tan pronto. Calcula que para cuando se retire, sus hijos ya serán adolescentes y podrá disfrutar con ellos de una etapa distinta.
«Mis hijos tendrán 12 años, que ya se pueden hacer muchas cosas. Viajes normales y todo fácil», mientras imagina con ilusión una «segunda juventud» cuando se retire de los terrenos de juego.
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