Entre las colecciones del Prado , la de fotografía es una de las más numerosas ( casi 11.000 imágenes , desde daguerrotipos hasta obras de fotógrafos contemporáneos) y, sin embargo, una de las más desconocidas. Apenas ha protagonizado exposiciones centradas en ella. Una de ellas, ‘El Grafoscopio. Un siglo de miradas al Museo del Prado (1819-1920)’, en 2004. Aquella muestra giraba en torno a la obra que le daba nombre: una máquina a rotación manual en la que se insertaba una vista panorámica continua de la Galería Central del Prado, realizada por J. Laurent y Cía. entre 1882 y 1883. Por primera vez se presentaban las colecciones fotográficas de la pinacoteca. Desde entonces, se han incorporado, de forma ocasional, como complemento de algunas muestras de pintura o escultura. Vista de la Galería Central (1867-72) Vista de la Galería Central (2026) A la izquierda, vista de la Galería Central del Prado. Juan Laurent, fotógrafo, y J. Laurent y Cía. A la derecha, vista actual del mismo espacio Archivo Museo del Prado/Matías NietoLa fotografía regresa de nuevo a las salas del Prado. Concretamente, a la 60 del edificio Villanueva, dedicada a presentar parte de las colecciones del XIX que suelen estar en los almacenes. En este caso, el programa ‘Almacén abierto’ presenta la muestra ‘El Prado multiplicado: la fotografía como memoria compartida’, «la primera de fotografía con fondos propios del Prado íntegramente», advierte la comisaria, Beatriz Sánchez Torija, que analiza la fotografía no solo por su valor documental e histórico (documenta la historia del Prado), sino también por su papel en la difusión de las colecciones del museo . Las obras comenzaron a fotografiarse, de forma sistemática, en la década de 1860. Se han reunido 44 fotografías históricas , todas copias de época: cartas de visita, tarjetas estereostópicas, albúminas, fototipias, postales… Las más antiguas, de 1863, una imagen tomada por Jane Clifford de un vaso de cristal que forma parte del Tesoro del Delfín y unas tarjetas de visita de Laurent y de Gautier. La más reciente, hacia 1930, un detalle en primer plano de ‘Las Lanzas’, de Velázquez , del fotógrafo Vicente Moreno. Una donación de Henriqueta Harris, que la utilizó para sus investigaciones. Precisamente, este fue uno de los cuadros más reproducidos del museo. Fotografías de ésta y otras obras maestras fueron comercializadas por diversas compañías. Sala de la Reina Isabel (1892-99) Sala 12 (2026) A la izquierda, vista de la Sala de la Reina Isabel. J. Laurent y Cía, fotógrafo, y Juana Roig, editora. A la derecha, la Sala 12, presidida por ‘Las Meninas’, en la actualidad Archivo del Prado/Matías NietoHoy, esos gustos han cambiado. Las postales con reproducciones de obras del Prado más vendidas en la tienda, según fuentes de la pinacoteca, son ‘Las Meninas’, ‘El Jardín de las Delicias’, de El Bosco; y ‘Saturno devorando a un hijo’, de Goya. En cuanto a las reproducciones de mayor tamaño, como los pósteres, las más vendidas son: ‘El Jardín de las Delicias’, ‘Las Meninas’ y ‘Perro semihundido’, una de las pinturas negras de Goya. La única imagen de una obra que no es del Prado, presente en la exposición, es la del retrato de la Infanta Margarita de Austria, de Velázquez, que se halla en Viena (Braun, Clement & Cie). En una exposición conmemorativa del tercer centenario del nacimiento del pintor en el Prado en 1899 se exhibieron fotografías de algunas de sus pinturas. Como curiosidad, las obras solían sacarse a la calle para ser fotografiadas con luz natural. Incluso algunas de ellas fueron inmortalizadas antes de que ingresaran en el Prado. Es el caso de obras del Museo de la Trinidad. Laurent pidió permiso para fotografiarlas en 1864 y no llegaron al Prado hasta 1872. Junto a las imágenes de las colecciones del Prado, también se incluyen en la muestra fotografías de salas y espacios del museo , como la Galería Central (Juan Laurent y J. Laurent y Cía), la Sala 12 (J. Laurent y Cía), la Sala Murillo (José Lacoste) o la Galería de Escultura (Mariano Moreno García). Resulta muy curioso ver cómo ha cambiado la museografía en el último siglo. Destaca la aglomeración de obras en las paredes de salas abigarradas (hoy impensable). La Galería Central (entonces, galería principal) contaba con unas barandillas que separaba al público de las obras. La Sala 12, llamada entonces Sala de la Reina Isabel II, está dedicada hoy a Velázquez -se halla presidida por ‘Las Meninas’-. Contaba entonces en la zona superior con unos frescos de Arturo Mélida y Alinari, que fueron tapados, y unos bancos en el centro. Detalle de la Galería Central (1901-1909) Detalle de la Galería Central (2026) A la izquierda, vista de la Galería Central del Prado con el acceso al establecimiento para la venta de fotografías. José Lacoste, fotógrafo, y Juana Roig, editora. Papel a la gelatina, 1901-9. A la derecha, el mismo espacio hoy Archivo del Prado/Matías NietoExplica la comisaria de la muestra que estas fotografías tienen muchos usos y funciones: investigación, museografía, recuperación de marcos originales… Las fotografías (cuya reproducción era más fidedigna y rápida que la realizada a través del dibujo o la estampa) contribuyeron a difundir nacional e internacionalmente la fama del Prado hasta hacer de él una de las más importantes y conocidas pinacotecas del mundo. A ello contribuyó notablemente J. Laurent y Cía. , la mayor empresa de fotografía de cuantas existían en España, cuyo archivo, con vistas y monumentos del país, era equiparable en su género a los más importantes de Europa. En 1863 aparece con el nombre de J. Laurent y Cia. Desde esta fecha comenzó a fotografiar las pinturas del Prado, haciéndolo en exclusiva entre 1879 y 1890, lo que convirtió sus catálogos, editados en Madrid y París, en un obligado instrumento para el estudio y difusión internacional del patrimonio artístico español. Además de Laurent, otras compañías y fotógrafos de referencia fueron Lacoste, Braun, Moreno, Anderson o Hanfstaengl . Investigadores, coleccionistas y artistas comenzaron a interesarse por este tipo de fotografías. Entre las colecciones del Prado , la de fotografía es una de las más numerosas ( casi 11.000 imágenes , desde daguerrotipos hasta obras de fotógrafos contemporáneos) y, sin embargo, una de las más desconocidas. Apenas ha protagonizado exposiciones centradas en ella. Una de ellas, ‘El Grafoscopio. Un siglo de miradas al Museo del Prado (1819-1920)’, en 2004. Aquella muestra giraba en torno a la obra que le daba nombre: una máquina a rotación manual en la que se insertaba una vista panorámica continua de la Galería Central del Prado, realizada por J. Laurent y Cía. entre 1882 y 1883. Por primera vez se presentaban las colecciones fotográficas de la pinacoteca. Desde entonces, se han incorporado, de forma ocasional, como complemento de algunas muestras de pintura o escultura. Vista de la Galería Central (1867-72) Vista de la Galería Central (2026) A la izquierda, vista de la Galería Central del Prado. Juan Laurent, fotógrafo, y J. Laurent y Cía. A la derecha, vista actual del mismo espacio Archivo Museo del Prado/Matías NietoLa fotografía regresa de nuevo a las salas del Prado. Concretamente, a la 60 del edificio Villanueva, dedicada a presentar parte de las colecciones del XIX que suelen estar en los almacenes. En este caso, el programa ‘Almacén abierto’ presenta la muestra ‘El Prado multiplicado: la fotografía como memoria compartida’, «la primera de fotografía con fondos propios del Prado íntegramente», advierte la comisaria, Beatriz Sánchez Torija, que analiza la fotografía no solo por su valor documental e histórico (documenta la historia del Prado), sino también por su papel en la difusión de las colecciones del museo . Las obras comenzaron a fotografiarse, de forma sistemática, en la década de 1860. Se han reunido 44 fotografías históricas , todas copias de época: cartas de visita, tarjetas estereostópicas, albúminas, fototipias, postales… Las más antiguas, de 1863, una imagen tomada por Jane Clifford de un vaso de cristal que forma parte del Tesoro del Delfín y unas tarjetas de visita de Laurent y de Gautier. La más reciente, hacia 1930, un detalle en primer plano de ‘Las Lanzas’, de Velázquez , del fotógrafo Vicente Moreno. Una donación de Henriqueta Harris, que la utilizó para sus investigaciones. Precisamente, este fue uno de los cuadros más reproducidos del museo. Fotografías de ésta y otras obras maestras fueron comercializadas por diversas compañías. Sala de la Reina Isabel (1892-99) Sala 12 (2026) A la izquierda, vista de la Sala de la Reina Isabel. J. Laurent y Cía, fotógrafo, y Juana Roig, editora. A la derecha, la Sala 12, presidida por ‘Las Meninas’, en la actualidad Archivo del Prado/Matías NietoHoy, esos gustos han cambiado. Las postales con reproducciones de obras del Prado más vendidas en la tienda, según fuentes de la pinacoteca, son ‘Las Meninas’, ‘El Jardín de las Delicias’, de El Bosco; y ‘Saturno devorando a un hijo’, de Goya. En cuanto a las reproducciones de mayor tamaño, como los pósteres, las más vendidas son: ‘El Jardín de las Delicias’, ‘Las Meninas’ y ‘Perro semihundido’, una de las pinturas negras de Goya. La única imagen de una obra que no es del Prado, presente en la exposición, es la del retrato de la Infanta Margarita de Austria, de Velázquez, que se halla en Viena (Braun, Clement & Cie). En una exposición conmemorativa del tercer centenario del nacimiento del pintor en el Prado en 1899 se exhibieron fotografías de algunas de sus pinturas. Como curiosidad, las obras solían sacarse a la calle para ser fotografiadas con luz natural. Incluso algunas de ellas fueron inmortalizadas antes de que ingresaran en el Prado. Es el caso de obras del Museo de la Trinidad. Laurent pidió permiso para fotografiarlas en 1864 y no llegaron al Prado hasta 1872. Junto a las imágenes de las colecciones del Prado, también se incluyen en la muestra fotografías de salas y espacios del museo , como la Galería Central (Juan Laurent y J. Laurent y Cía), la Sala 12 (J. Laurent y Cía), la Sala Murillo (José Lacoste) o la Galería de Escultura (Mariano Moreno García). Resulta muy curioso ver cómo ha cambiado la museografía en el último siglo. Destaca la aglomeración de obras en las paredes de salas abigarradas (hoy impensable). La Galería Central (entonces, galería principal) contaba con unas barandillas que separaba al público de las obras. La Sala 12, llamada entonces Sala de la Reina Isabel II, está dedicada hoy a Velázquez -se halla presidida por ‘Las Meninas’-. Contaba entonces en la zona superior con unos frescos de Arturo Mélida y Alinari, que fueron tapados, y unos bancos en el centro. Detalle de la Galería Central (1901-1909) Detalle de la Galería Central (2026) A la izquierda, vista de la Galería Central del Prado con el acceso al establecimiento para la venta de fotografías. José Lacoste, fotógrafo, y Juana Roig, editora. Papel a la gelatina, 1901-9. A la derecha, el mismo espacio hoy Archivo del Prado/Matías NietoExplica la comisaria de la muestra que estas fotografías tienen muchos usos y funciones: investigación, museografía, recuperación de marcos originales… Las fotografías (cuya reproducción era más fidedigna y rápida que la realizada a través del dibujo o la estampa) contribuyeron a difundir nacional e internacionalmente la fama del Prado hasta hacer de él una de las más importantes y conocidas pinacotecas del mundo. A ello contribuyó notablemente J. Laurent y Cía. , la mayor empresa de fotografía de cuantas existían en España, cuyo archivo, con vistas y monumentos del país, era equiparable en su género a los más importantes de Europa. En 1863 aparece con el nombre de J. Laurent y Cia. Desde esta fecha comenzó a fotografiar las pinturas del Prado, haciéndolo en exclusiva entre 1879 y 1890, lo que convirtió sus catálogos, editados en Madrid y París, en un obligado instrumento para el estudio y difusión internacional del patrimonio artístico español. Además de Laurent, otras compañías y fotógrafos de referencia fueron Lacoste, Braun, Moreno, Anderson o Hanfstaengl . Investigadores, coleccionistas y artistas comenzaron a interesarse por este tipo de fotografías.
Entre las colecciones del Prado, la de fotografía es una de las más numerosas (casi 11.000 imágenes, desde daguerrotipos hasta obras de fotógrafos contemporáneos) y, sin embargo, una de las más desconocidas. Apenas ha protagonizado exposiciones centradas en ella. Una de … ellas, ‘El Grafoscopio. Un siglo de miradas al Museo del Prado (1819-1920)’, en 2004. Aquella muestra giraba en torno a la obra que le daba nombre: una máquina a rotación manual en la que se insertaba una vista panorámica continua de la Galería Central del Prado, realizada por J. Laurent y Cía. entre 1882 y 1883. Por primera vez se presentaban las colecciones fotográficas de la pinacoteca. Desde entonces, se han incorporado, de forma ocasional, como complemento de algunas muestras de pintura o escultura.
Vista de la Galería Central (2026)
Vista de la Galería Central (1867-72)

Archivo Museo del Prado/Matías Nieto
La fotografía regresa de nuevo a las salas del Prado. Concretamente, a la 60 del edificio Villanueva, dedicada a presentar parte de las colecciones del XIX que suelen estar en los almacenes. En este caso, el programa ‘Almacén abierto’ presenta la muestra ‘El Prado multiplicado: la fotografía como memoria compartida’, «la primera de fotografía con fondos propios del Prado íntegramente», advierte la comisaria, Beatriz Sánchez Torija, que analiza la fotografía no solo por su valor documental e histórico (documenta la historia del Prado), sino también por su papel en la difusión de las colecciones del museo. Las obras comenzaron a fotografiarse, de forma sistemática, en la década de 1860.
Se han reunido 44 fotografías históricas, todas copias de época: cartas de visita, tarjetas estereostópicas, albúminas, fototipias, postales… Las más antiguas, de 1863, una imagen tomada por Jane Clifford de un vaso de cristal que forma parte del Tesoro del Delfín y unas tarjetas de visita de Laurent y de Gautier. La más reciente, hacia 1930, un detalle en primer plano de ‘Las Lanzas’, de Velázquez, del fotógrafo Vicente Moreno. Una donación de Henriqueta Harris, que la utilizó para sus investigaciones. Precisamente, este fue uno de los cuadros más reproducidos del museo. Fotografías de ésta y otras obras maestras fueron comercializadas por diversas compañías.
Sala 12 (2026)
Sala de la Reina Isabel (1892-99)

Archivo del Prado/Matías Nieto
Hoy, esos gustos han cambiado. Las postales con reproducciones de obras del Prado más vendidas en la tienda, según fuentes de la pinacoteca, son ‘Las Meninas’, ‘El Jardín de las Delicias’, de El Bosco; y ‘Saturno devorando a un hijo’, de Goya. En cuanto a las reproducciones de mayor tamaño, como los pósteres, las más vendidas son: ‘El Jardín de las Delicias’, ‘Las Meninas’ y ‘Perro semihundido’, una de las pinturas negras de Goya. La única imagen de una obra que no es del Prado, presente en la exposición, es la del retrato de la Infanta Margarita de Austria, de Velázquez, que se halla en Viena (Braun, Clement & Cie). En una exposición conmemorativa del tercer centenario del nacimiento del pintor en el Prado en 1899 se exhibieron fotografías de algunas de sus pinturas.
Como curiosidad, las obras solían sacarse a la calle para ser fotografiadas con luz natural. Incluso algunas de ellas fueron inmortalizadas antes de que ingresaran en el Prado. Es el caso de obras del Museo de la Trinidad. Laurent pidió permiso para fotografiarlas en 1864 y no llegaron al Prado hasta 1872.
Junto a las imágenes de las colecciones del Prado, también se incluyen en la muestra fotografías de salas y espacios del museo, como la Galería Central (Juan Laurent y J. Laurent y Cía), la Sala 12 (J. Laurent y Cía), la Sala Murillo (José Lacoste) o la Galería de Escultura (Mariano Moreno García). Resulta muy curioso ver cómo ha cambiado la museografía en el último siglo. Destaca la aglomeración de obras en las paredes de salas abigarradas (hoy impensable). La Galería Central (entonces, galería principal) contaba con unas barandillas que separaba al público de las obras. La Sala 12, llamada entonces Sala de la Reina Isabel II, está dedicada hoy a Velázquez -se halla presidida por ‘Las Meninas’-. Contaba entonces en la zona superior con unos frescos de Arturo Mélida y Alinari, que fueron tapados, y unos bancos en el centro.
Detalle de la Galería Central (2026)
Detalle de la Galería Central (1901-1909)

Archivo del Prado/Matías Nieto
Explica la comisaria de la muestra que estas fotografías tienen muchos usos y funciones: investigación, museografía, recuperación de marcos originales… Las fotografías (cuya reproducción era más fidedigna y rápida que la realizada a través del dibujo o la estampa) contribuyeron a difundir nacional e internacionalmente la fama del Prado hasta hacer de él una de las más importantes y conocidas pinacotecas del mundo. A ello contribuyó notablemente J. Laurent y Cía., la mayor empresa de fotografía de cuantas existían en España, cuyo archivo, con vistas y monumentos del país, era equiparable en su género a los más importantes de Europa. En 1863 aparece con el nombre de J. Laurent y Cia. Desde esta fecha comenzó a fotografiar las pinturas del Prado, haciéndolo en exclusiva entre 1879 y 1890, lo que convirtió sus catálogos, editados en Madrid y París, en un obligado instrumento para el estudio y difusión internacional del patrimonio artístico español. Además de Laurent, otras compañías y fotógrafos de referencia fueron Lacoste, Braun, Moreno, Anderson o Hanfstaengl. Investigadores, coleccionistas y artistas comenzaron a interesarse por este tipo de fotografías.
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