Yolanda Díaz ha visto como sus ambiciosos objetivos se han ido cayendo como un castillo de naipes, en un caso por la falta de apoyo en el Congreso y, en otro, por el rechazo de sus propios compañeros de gabinete, por uno en en concreto: Carlos Cuerpo . Ahora, su ascenso a la todopoderosa vicepresidencia primera ha puesto en guardia a su compañera de gabinete que, con su vicepresidencia segunda, ve como el que ha sido el principal muro con el que han chocado, una y otra vez, sus aspiraciones reformistas le ha ganado claramente la batalla. Reducción de la jornada, permisos laborales, nueva estructura para el SMI, que permitiría revisarlo cada seis meses, registro horario, plan de respuesta a la guerra de Irán… Los choques han sido sonoros desde que en 2023 fue nombrado ministro de Economía hasta el extremo de que la también ministra de Trabajo no dudó en acusarle de ser «mala persona» cuando éste reclamó la presencia de los empresarios en un acuerdo que hubiera sido histórico si no lo hubiera tumbado la Cámara Baja: la rebaja de la jornada laboral a 37,5 horas. «Hay que seguir mejorando las condiciones laborales, pero «hay que encontrar un equilibrio para hacerlo de la mano de las empresas», dijo entonces el máximo responsable económico.Frustrado el recorte de la semana laboral la idea de Díaz era poner en marcha en España, y aún lo sigue pretendiendo, un ‘despido a la carta’ que tenga en cuenta la circunstancias personales del afectado. Tomó aire la abogada laboralista tras los fallos del Comité de Derecho Sociales, que afeó a España que la indemnización por despido no es «suficientemente elevada» ni «disuasoria». Pero, una vez más, sus objetivos volvieron a torcerse, principalmente porque Economía y el ala socialista han sostenido que la decisión de Estrasburgo no es vinculante y que las i ndemnizaciones en España están bien tasadas . Noticia relacionada No No Desde septiembre de 2022 Yolanda Díaz ha dinamitado el diálogo social con 272 normas laborales sin consenso Susana AlcelayCuerpo ha reivindicado en todo momento el papel de las empresas como columna vertebral del diálogo social frente al ‘modus operandi’ de la ministra, cuyo proceder ha sido aislar a CEOE, lo que llegó a costarle un toque de atención de la OIT por saltarse sus convenios. El último roce fue a cuenta del registro horario, que sigue pretendiendo imponer a la empresas -ahora lo tendrá más difícil si cabe-. El informe desfavorable del Consejo de Estado llegaba esta misma semana como un misil y entre sus argumentos estaba el mismo que ha venido defendiendo Cuerpo cuando presentó sus conclusiones sobre el proyecto, del que destacó que generaba tantas dudas «organizativas» como «legales». «Es incomprensible que alguien -en referencia a Cuerpo- pueda situarse en contra de un instrumento que lo que quiere es garantizar que se cumpla la ley, y que las empresas que abusan de la jornada de sus trabajadores no compitan deslealmente», fue la respuesta de la vicepresidenta primera.Reducción de la jornada, permisos laborales, nueva estructura para el SMI, registro horario… Se cuentan por decenas los desencuentrosLa seguridad de los datos y los nuevos costes son dos de las principales preocupaciones que ha suscitado el registro, que estaría conectado en tiempo real con la Inspección de Trabajo y en el que se establece como contenido mínimo de los asientos diarios, que el trabajador detalle «la hora y el minuto» en el que empieza y termina su jornada, así como el número exacto de horas ordinarias, extraordinarias y complementarias que realiza ese día.Buscar el equilibrio Sonoros fueron también los conflictos a cuenta de la ampliación de los permisos por fallecimiento de un familiar hasta 10 días y el nuevo por cuidados paliativos anunciados por sorpresa por Díaz a final de 2025. Una iniciativa que sólo contó con el aval sindical, pero sin haber pasado por el diálogo social, lo que provocó nuevas críticas de los empresarios a su ‘modus operandi’ habitual en los últimos años. «Yo pediría 10 días para descansar de sus anuncios», dijo el presidente de CEOE, Antonio Garamendi, en tanto que el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, recomendó que estos cambios «hay que hacerlos con las empresas» para buscar un «equilibrio».Ni el «No a la guerra» ha logrado que los dos rivales se entendieran. Yolanda Díaz tomó las riendas de la respuesta del Gobierno con un plan anticrisis que a comienzos de marzo iba a ser inminente. Poco después, Carlos Cuerpo no quiso pronunciarse, tampoco otros dirigentes socialistas. Las medidas para hacer frente a la guerra de Irán se tomaron dos semanas después. Yolanda Díaz ha visto como sus ambiciosos objetivos se han ido cayendo como un castillo de naipes, en un caso por la falta de apoyo en el Congreso y, en otro, por el rechazo de sus propios compañeros de gabinete, por uno en en concreto: Carlos Cuerpo . Ahora, su ascenso a la todopoderosa vicepresidencia primera ha puesto en guardia a su compañera de gabinete que, con su vicepresidencia segunda, ve como el que ha sido el principal muro con el que han chocado, una y otra vez, sus aspiraciones reformistas le ha ganado claramente la batalla. Reducción de la jornada, permisos laborales, nueva estructura para el SMI, que permitiría revisarlo cada seis meses, registro horario, plan de respuesta a la guerra de Irán… Los choques han sido sonoros desde que en 2023 fue nombrado ministro de Economía hasta el extremo de que la también ministra de Trabajo no dudó en acusarle de ser «mala persona» cuando éste reclamó la presencia de los empresarios en un acuerdo que hubiera sido histórico si no lo hubiera tumbado la Cámara Baja: la rebaja de la jornada laboral a 37,5 horas. «Hay que seguir mejorando las condiciones laborales, pero «hay que encontrar un equilibrio para hacerlo de la mano de las empresas», dijo entonces el máximo responsable económico.Frustrado el recorte de la semana laboral la idea de Díaz era poner en marcha en España, y aún lo sigue pretendiendo, un ‘despido a la carta’ que tenga en cuenta la circunstancias personales del afectado. Tomó aire la abogada laboralista tras los fallos del Comité de Derecho Sociales, que afeó a España que la indemnización por despido no es «suficientemente elevada» ni «disuasoria». Pero, una vez más, sus objetivos volvieron a torcerse, principalmente porque Economía y el ala socialista han sostenido que la decisión de Estrasburgo no es vinculante y que las i ndemnizaciones en España están bien tasadas . Noticia relacionada No No Desde septiembre de 2022 Yolanda Díaz ha dinamitado el diálogo social con 272 normas laborales sin consenso Susana AlcelayCuerpo ha reivindicado en todo momento el papel de las empresas como columna vertebral del diálogo social frente al ‘modus operandi’ de la ministra, cuyo proceder ha sido aislar a CEOE, lo que llegó a costarle un toque de atención de la OIT por saltarse sus convenios. El último roce fue a cuenta del registro horario, que sigue pretendiendo imponer a la empresas -ahora lo tendrá más difícil si cabe-. El informe desfavorable del Consejo de Estado llegaba esta misma semana como un misil y entre sus argumentos estaba el mismo que ha venido defendiendo Cuerpo cuando presentó sus conclusiones sobre el proyecto, del que destacó que generaba tantas dudas «organizativas» como «legales». «Es incomprensible que alguien -en referencia a Cuerpo- pueda situarse en contra de un instrumento que lo que quiere es garantizar que se cumpla la ley, y que las empresas que abusan de la jornada de sus trabajadores no compitan deslealmente», fue la respuesta de la vicepresidenta primera.Reducción de la jornada, permisos laborales, nueva estructura para el SMI, registro horario… Se cuentan por decenas los desencuentrosLa seguridad de los datos y los nuevos costes son dos de las principales preocupaciones que ha suscitado el registro, que estaría conectado en tiempo real con la Inspección de Trabajo y en el que se establece como contenido mínimo de los asientos diarios, que el trabajador detalle «la hora y el minuto» en el que empieza y termina su jornada, así como el número exacto de horas ordinarias, extraordinarias y complementarias que realiza ese día.Buscar el equilibrio Sonoros fueron también los conflictos a cuenta de la ampliación de los permisos por fallecimiento de un familiar hasta 10 días y el nuevo por cuidados paliativos anunciados por sorpresa por Díaz a final de 2025. Una iniciativa que sólo contó con el aval sindical, pero sin haber pasado por el diálogo social, lo que provocó nuevas críticas de los empresarios a su ‘modus operandi’ habitual en los últimos años. «Yo pediría 10 días para descansar de sus anuncios», dijo el presidente de CEOE, Antonio Garamendi, en tanto que el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, recomendó que estos cambios «hay que hacerlos con las empresas» para buscar un «equilibrio».Ni el «No a la guerra» ha logrado que los dos rivales se entendieran. Yolanda Díaz tomó las riendas de la respuesta del Gobierno con un plan anticrisis que a comienzos de marzo iba a ser inminente. Poco después, Carlos Cuerpo no quiso pronunciarse, tampoco otros dirigentes socialistas. Las medidas para hacer frente a la guerra de Irán se tomaron dos semanas después.
Yolanda Díaz ha visto como sus ambiciosos objetivos se han ido cayendo como un castillo de naipes, en un caso por la falta de apoyo en el Congreso y, en otro, por el rechazo de sus propios compañeros de gabinete, por uno en en concreto: … Carlos Cuerpo. Ahora, su ascenso a la todopoderosa vicepresidencia primera ha puesto en guardia a su compañera de gabinete que, con su vicepresidencia segunda, ve como el que ha sido el principal muro con el que han chocado, una y otra vez, sus aspiraciones reformistas le ha ganado claramente la batalla. Reducción de la jornada, permisos laborales, nueva estructura para el SMI, que permitiría revisarlo cada seis meses, registro horario, plan de respuesta a la guerra de Irán…
Los choques han sido sonoros desde que en 2023 fue nombrado ministro de Economía hasta el extremo de que la también ministra de Trabajo no dudó en acusarle de ser «mala persona» cuando éste reclamó la presencia de los empresarios en un acuerdo que hubiera sido histórico si no lo hubiera tumbado la Cámara Baja: la rebaja de la jornada laboral a 37,5 horas. «Hay que seguir mejorando las condiciones laborales, pero «hay que encontrar un equilibrio para hacerlo de la mano de las empresas», dijo entonces el máximo responsable económico.
Frustrado el recorte de la semana laboral la idea de Díaz era poner en marcha en España, y aún lo sigue pretendiendo, un ‘despido a la carta’ que tenga en cuenta la circunstancias personales del afectado. Tomó aire la abogada laboralista tras los fallos del Comité de Derecho Sociales, que afeó a España que la indemnización por despido no es «suficientemente elevada» ni «disuasoria». Pero, una vez más, sus objetivos volvieron a torcerse, principalmente porque Economía y el ala socialista han sostenido que la decisión de Estrasburgo no es vinculante y que las indemnizaciones en España están bien tasadas.
Cuerpo ha reivindicado en todo momento el papel de las empresas como columna vertebral del diálogo social frente al ‘modus operandi’ de la ministra, cuyo proceder ha sido aislar a CEOE, lo que llegó a costarle un toque de atención de la OIT por saltarse sus convenios. El último roce fue a cuenta del registro horario, que sigue pretendiendo imponer a la empresas -ahora lo tendrá más difícil si cabe-. El informe desfavorable del Consejo de Estado llegaba esta misma semana como un misil y entre sus argumentos estaba el mismo que ha venido defendiendo Cuerpo cuando presentó sus conclusiones sobre el proyecto, del que destacó que generaba tantas dudas «organizativas» como «legales». «Es incomprensible que alguien -en referencia a Cuerpo- pueda situarse en contra de un instrumento que lo que quiere es garantizar que se cumpla la ley, y que las empresas que abusan de la jornada de sus trabajadores no compitan deslealmente», fue la respuesta de la vicepresidenta primera.
Reducción de la jornada, permisos laborales, nueva estructura para el SMI, registro horario… Se cuentan por decenas los desencuentros
La seguridad de los datos y los nuevos costes son dos de las principales preocupaciones que ha suscitado el registro, que estaría conectado en tiempo real con la Inspección de Trabajo y en el que se establece como contenido mínimo de los asientos diarios, que el trabajador detalle «la hora y el minuto» en el que empieza y termina su jornada, así como el número exacto de horas ordinarias, extraordinarias y complementarias que realiza ese día.
Buscar el equilibrio
Sonoros fueron también los conflictos a cuenta de la ampliación de los permisos por fallecimiento de un familiar hasta 10 días y el nuevo por cuidados paliativos anunciados por sorpresa por Díaz a final de 2025. Una iniciativa que sólo contó con el aval sindical, pero sin haber pasado por el diálogo social, lo que provocó nuevas críticas de los empresarios a su ‘modus operandi’ habitual en los últimos años. «Yo pediría 10 días para descansar de sus anuncios», dijo el presidente de CEOE, Antonio Garamendi, en tanto que el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, recomendó que estos cambios «hay que hacerlos con las empresas» para buscar un «equilibrio».
Ni el «No a la guerra» ha logrado que los dos rivales se entendieran. Yolanda Díaz tomó las riendas de la respuesta del Gobierno con un plan anticrisis que a comienzos de marzo iba a ser inminente. Poco después, Carlos Cuerpo no quiso pronunciarse, tampoco otros dirigentes socialistas. Las medidas para hacer frente a la guerra de Irán se tomaron dos semanas después.
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