«A veces hablo demasiado, pero es que soy franco, no puedo evitarlo». Así se describe el escritor David Uclés, autor de ‘La península de las casas vacías’ (Siruela). La polémica parece perseguirle desde que el éxito de su novela le convirtiera en una figura omnipresente en los medios, aspecto que llegó a su culmen hace una semana cuando declinaba su participación en una jornadas sobre la Guerra Civil organizadas por Arturo Pérez-Reverte y Jesús Vigorra . Los motivos, presencias como la de Aznar o Espinosa de los Monteros entre los ponentes, y un lema de las jornadas que él no suscribía: ‘La guerra que perdimos todos’. «Quizá me arrepiento de haber renunciado de forma pública. Si lo hubiese hecho en privado, no se habría creado tanto revuelo», comenta en declaraciones a este diario.El autor presenta ahora ‘La ciudad de las luces muertas’ (Destino) , último premio Nadal, pero es difícil sustraerse de una polémica que sigue generando debate y consternación. «Los debates son buenos. Me apena que se quite el foco del libro, pero yo sólo defiendo la libertad de ir donde me siento cómodo. No digo que no hagan las jornadas. Que las hagan. Si después otros se bajaron del programa, no es mi culpa. Lo que ocurre es que en el cartel parecía que todos los participantes suscribiésemos que la guerra la perdimos todos y eso sólo lo pensaban la mitad. Si se hubiese titulado ‘La Guerra Civil’ y punto no hubiese tenido ningún problema», señala.En las últimos días, ha salido a la luz el vídeo de la presentación del libro de Julio Llamazares , ‘El viaje de mi padre’, en el que el propio Uclés aseguraba que le gustaba la cita que abría el libro, ‘A todos los que perdieron la guerra, de uno y otro bando’ . ¿En qué se diferenciaba esta cita con el lema de aquellas jornadas? «Me refería a los muertos, que había víctimas en ambos bandos. Es fácil sacar las frases de contexto. Si lees ‘La península…’ puedes ver cómo me he esforzado por mostrar esas víctimas de ambos lados, pero no estoy de acuerdo en decir que no hubo vencedores. Los hubo. Quizá Pérez-Reverte crea que la guerra terminó en el 39, pero para mí no terminó hasta el 75. Hubo vencedores y se lucraron de ello», afirma Uclés. Noticia Relacionada estandar No Arturo Pérez-Reverte y Jesús Vigorra califican a David Uclés de «sectario e ignorante» ante su plantón en las jornadas Letras en Sevilla Cristina Rubio El escritor ha anunciado que no participará en el festival organizado por la Fundación Cajasol al no estar ideológicamente de acuerdo con algunos de los participantesÉl, asegura, no tiene problemas en hablar de lo que sea y no rehuye de las polémicas que puedan generar sus opiniones, aunque sí que le cansan los ataques personales por ello. «Por ejemplo, siempre me han servido las críticas para mejorar, pero ahora no las entiendo. No puede ser que hace una semana gente escribiera artículos donde se me ponía del revés como persona y luego sean estas mismas personas quienes firmen la crítica del libro. Ya no sé qué pensar, si hablan realmente del libro o de una rencilla personal. Y eso sí que me da pena. No, todavía no he podido leer ninguna crítica sin esta sensación de desconcierto. Mi baremo para saber si está bien o no serán los lectores, las críticas de ‘Goodreads’, los clubs de lectura. Si no tuviera lectores, sí que me replantearía si merece la pena escribir», asegura. «Mi baremo para saber si mi novela está bien o no serán los lectores, las críticas de ‘Goodreads’, los clubs de lectura. Si no tuviera lectores, sí que me replantearía si merece la pena escribir» David UclésLo que tiene claro, dice, es que no piensa cambiar de actitud. «En este país te van a criticar hagas lo que hagas. Si dices A, te criticarán. Si dices B, te machacarán. Si no dices nada, también se te tirarán encima por no mojarte. Así que lo mejor es que te critiquen por lo que piensas», afirma Uclés. En este sentido, apela a su espíritu nómada. «Cuando me canse, cuando sienta que me cancelan, me marcharé a un país donde nadie me conozca y volveré a escribir sin distracciones. Es lo que haré este verano. Empezaré a escribir mi próxima novela y viviré tranquilo. Hace dos años que no lo hago. No puedo escribir en promoción», confiesa el escritor.Una novela ‘impresionista’El 6 de enero, Uclés recibía el premio Nadal por ‘La ciudad de las luces muertas’ (Destino), una especie de novela ‘collage’ con Barcelona como centro. Un centenar de personajes célebres asociados a la urbe catalana daban pie a una serie de estampas que querían simular al famosos trencadis modernista de Gaudí. En este sentido, la novela no era una vuelta de tuerca al realismo mágico, sino más bien una novela ‘impresionista’, en el sentido que son pinceladas para crear una fuerte reacción con el lector. «No es realismo mágico porque los propios personajes no entienden qué está pasando. Es más surrealista porque lo que ocurre es onírico, pero tampoco, porque tiene una lógica detrás, no es tan casual. Sé que no es tan comercial como ‘La península…’ porque no es una historia lineal, sino que son impresiones que quieren despertar curiosidad al lector, que sienta que está en Barcelona, que vive su esencia y tenga ganas de venir», dice Uclés.«A Buñuel, Lorca y compañía les tiraban piedras en la Puerta del Sol por no llevar sombrero; a mí me las tiran por llevar boina»La historia es, en realidad, sencilla. Carmen Laforet, sin saberlo, convierte a Barcelona en una noche de los tiempos, en que todas sus épocas conviven a la vez, y el centenar de personajes que aparecerán, de Freddy Mercury a Montserrat Roig o Terenci Moix, intentarán devolver la luz a la ciudad apagada. «No la escribí con ninguna voluntad política, pero sí que ese negro ha derivado en tres posibles metáforas. Una, la más evidente, es la negritud de la muerte. Otra, la sombra de la gentrificación y el turismo masivo, que está dejando sin alma a las ciudad. Y la última, una crítica al fascismo y esa sensación de pérdida de valores y derechos en la que vivimos», apunta Uclés.Entre las diferentes estampas, vemos cómo Vargas Llosa se opera para colocar su corazón a la derecha, o al mismísimo Picasso suicidándose furioso al ver cómo en la actualidad es visto como un monstruo por su actitud con las mujeres. «Yo respeto mucho a Vargas Llosa, escritor al que admiro, y no digo nada que no dijese él mismo. Sólo es una alegoría. Alguien me dijo que el Nobel se hubiese reído de la escena, que sabía reírse de sí mismo», señala Uclés. Lo que tenía claro el escritor es que no quería inventar nada que no se asociase directamente con el personaje. «Hago que Terenci Moix y Jean Genet se conozcan íntimamente y es algo que podría pasar, es plausible. Lo que no podía hacer, por ejemplo, es que Jordi Savall y Nuria Espert tuviesen sexo, porque eso no iba con su personaje real. Mi único límite era que los personajes utilizados fueran reconocibles», confirma.Su próximo libro, dice, girará en torno al VIH y cómo en los 80 se estigmatizó a los enfermos que sufrían la enfermedad. En ‘La ciudad de las luces muertas’ hay varias referencias al sida, como por ejemplo la figura de Julio Cortázar. «Poca gente sabe que murió de sida. A mí es un tema que me toca al corazón y que quiero profundizar porque no es justo lo que sufrieron esos enfermos, como se les apartó y demonizó», asegura.Noticia Relacionada Crítica estandar Si Crítica de ‘La ciudad de las luces muertas’, de David Uclés, un premio Nadal facilón José María Pozuelo YvancosComo curiosidad, y sin ser un ‘spoiler’, la novela acaba con una gran explosión que crea una ‘boina de fuego’. ¿Está harto de cómo algunos le han reducido a un complemento de su indumentaria? «La verdad es que yo me refería a la ‘boina de contaminación’, por ejemplo, que se crea en Madrid. Ahora que estoy corrigiendo el libro para la segunda edición, me he dado cuenta. Pero no, no era mi intención. Te lo juro, hablan tanto de mi boina que ahora, cuando voy a un sitio, tengo que pensar mucho si llevarla o no por el qué dirán. Es curioso cómo antes, a Buñuel, Lorca y compañía les tiraban piedras en la Puerta del Sol por no llevar sombrero y a mí me las tiran por llevarlo. Llevo muy mal que me critiquen por lo que llevo y no por lo que escribo», concluye. «A veces hablo demasiado, pero es que soy franco, no puedo evitarlo». Así se describe el escritor David Uclés, autor de ‘La península de las casas vacías’ (Siruela). La polémica parece perseguirle desde que el éxito de su novela le convirtiera en una figura omnipresente en los medios, aspecto que llegó a su culmen hace una semana cuando declinaba su participación en una jornadas sobre la Guerra Civil organizadas por Arturo Pérez-Reverte y Jesús Vigorra . Los motivos, presencias como la de Aznar o Espinosa de los Monteros entre los ponentes, y un lema de las jornadas que él no suscribía: ‘La guerra que perdimos todos’. «Quizá me arrepiento de haber renunciado de forma pública. Si lo hubiese hecho en privado, no se habría creado tanto revuelo», comenta en declaraciones a este diario.El autor presenta ahora ‘La ciudad de las luces muertas’ (Destino) , último premio Nadal, pero es difícil sustraerse de una polémica que sigue generando debate y consternación. «Los debates son buenos. Me apena que se quite el foco del libro, pero yo sólo defiendo la libertad de ir donde me siento cómodo. No digo que no hagan las jornadas. Que las hagan. Si después otros se bajaron del programa, no es mi culpa. Lo que ocurre es que en el cartel parecía que todos los participantes suscribiésemos que la guerra la perdimos todos y eso sólo lo pensaban la mitad. Si se hubiese titulado ‘La Guerra Civil’ y punto no hubiese tenido ningún problema», señala.En las últimos días, ha salido a la luz el vídeo de la presentación del libro de Julio Llamazares , ‘El viaje de mi padre’, en el que el propio Uclés aseguraba que le gustaba la cita que abría el libro, ‘A todos los que perdieron la guerra, de uno y otro bando’ . ¿En qué se diferenciaba esta cita con el lema de aquellas jornadas? «Me refería a los muertos, que había víctimas en ambos bandos. Es fácil sacar las frases de contexto. Si lees ‘La península…’ puedes ver cómo me he esforzado por mostrar esas víctimas de ambos lados, pero no estoy de acuerdo en decir que no hubo vencedores. Los hubo. Quizá Pérez-Reverte crea que la guerra terminó en el 39, pero para mí no terminó hasta el 75. Hubo vencedores y se lucraron de ello», afirma Uclés. Noticia Relacionada estandar No Arturo Pérez-Reverte y Jesús Vigorra califican a David Uclés de «sectario e ignorante» ante su plantón en las jornadas Letras en Sevilla Cristina Rubio El escritor ha anunciado que no participará en el festival organizado por la Fundación Cajasol al no estar ideológicamente de acuerdo con algunos de los participantesÉl, asegura, no tiene problemas en hablar de lo que sea y no rehuye de las polémicas que puedan generar sus opiniones, aunque sí que le cansan los ataques personales por ello. «Por ejemplo, siempre me han servido las críticas para mejorar, pero ahora no las entiendo. No puede ser que hace una semana gente escribiera artículos donde se me ponía del revés como persona y luego sean estas mismas personas quienes firmen la crítica del libro. Ya no sé qué pensar, si hablan realmente del libro o de una rencilla personal. Y eso sí que me da pena. No, todavía no he podido leer ninguna crítica sin esta sensación de desconcierto. Mi baremo para saber si está bien o no serán los lectores, las críticas de ‘Goodreads’, los clubs de lectura. Si no tuviera lectores, sí que me replantearía si merece la pena escribir», asegura. «Mi baremo para saber si mi novela está bien o no serán los lectores, las críticas de ‘Goodreads’, los clubs de lectura. Si no tuviera lectores, sí que me replantearía si merece la pena escribir» David UclésLo que tiene claro, dice, es que no piensa cambiar de actitud. «En este país te van a criticar hagas lo que hagas. Si dices A, te criticarán. Si dices B, te machacarán. Si no dices nada, también se te tirarán encima por no mojarte. Así que lo mejor es que te critiquen por lo que piensas», afirma Uclés. En este sentido, apela a su espíritu nómada. «Cuando me canse, cuando sienta que me cancelan, me marcharé a un país donde nadie me conozca y volveré a escribir sin distracciones. Es lo que haré este verano. Empezaré a escribir mi próxima novela y viviré tranquilo. Hace dos años que no lo hago. No puedo escribir en promoción», confiesa el escritor.Una novela ‘impresionista’El 6 de enero, Uclés recibía el premio Nadal por ‘La ciudad de las luces muertas’ (Destino), una especie de novela ‘collage’ con Barcelona como centro. Un centenar de personajes célebres asociados a la urbe catalana daban pie a una serie de estampas que querían simular al famosos trencadis modernista de Gaudí. En este sentido, la novela no era una vuelta de tuerca al realismo mágico, sino más bien una novela ‘impresionista’, en el sentido que son pinceladas para crear una fuerte reacción con el lector. «No es realismo mágico porque los propios personajes no entienden qué está pasando. Es más surrealista porque lo que ocurre es onírico, pero tampoco, porque tiene una lógica detrás, no es tan casual. Sé que no es tan comercial como ‘La península…’ porque no es una historia lineal, sino que son impresiones que quieren despertar curiosidad al lector, que sienta que está en Barcelona, que vive su esencia y tenga ganas de venir», dice Uclés.«A Buñuel, Lorca y compañía les tiraban piedras en la Puerta del Sol por no llevar sombrero; a mí me las tiran por llevar boina»La historia es, en realidad, sencilla. Carmen Laforet, sin saberlo, convierte a Barcelona en una noche de los tiempos, en que todas sus épocas conviven a la vez, y el centenar de personajes que aparecerán, de Freddy Mercury a Montserrat Roig o Terenci Moix, intentarán devolver la luz a la ciudad apagada. «No la escribí con ninguna voluntad política, pero sí que ese negro ha derivado en tres posibles metáforas. Una, la más evidente, es la negritud de la muerte. Otra, la sombra de la gentrificación y el turismo masivo, que está dejando sin alma a las ciudad. Y la última, una crítica al fascismo y esa sensación de pérdida de valores y derechos en la que vivimos», apunta Uclés.Entre las diferentes estampas, vemos cómo Vargas Llosa se opera para colocar su corazón a la derecha, o al mismísimo Picasso suicidándose furioso al ver cómo en la actualidad es visto como un monstruo por su actitud con las mujeres. «Yo respeto mucho a Vargas Llosa, escritor al que admiro, y no digo nada que no dijese él mismo. Sólo es una alegoría. Alguien me dijo que el Nobel se hubiese reído de la escena, que sabía reírse de sí mismo», señala Uclés. Lo que tenía claro el escritor es que no quería inventar nada que no se asociase directamente con el personaje. «Hago que Terenci Moix y Jean Genet se conozcan íntimamente y es algo que podría pasar, es plausible. Lo que no podía hacer, por ejemplo, es que Jordi Savall y Nuria Espert tuviesen sexo, porque eso no iba con su personaje real. Mi único límite era que los personajes utilizados fueran reconocibles», confirma.Su próximo libro, dice, girará en torno al VIH y cómo en los 80 se estigmatizó a los enfermos que sufrían la enfermedad. En ‘La ciudad de las luces muertas’ hay varias referencias al sida, como por ejemplo la figura de Julio Cortázar. «Poca gente sabe que murió de sida. A mí es un tema que me toca al corazón y que quiero profundizar porque no es justo lo que sufrieron esos enfermos, como se les apartó y demonizó», asegura.Noticia Relacionada Crítica estandar Si Crítica de ‘La ciudad de las luces muertas’, de David Uclés, un premio Nadal facilón José María Pozuelo YvancosComo curiosidad, y sin ser un ‘spoiler’, la novela acaba con una gran explosión que crea una ‘boina de fuego’. ¿Está harto de cómo algunos le han reducido a un complemento de su indumentaria? «La verdad es que yo me refería a la ‘boina de contaminación’, por ejemplo, que se crea en Madrid. Ahora que estoy corrigiendo el libro para la segunda edición, me he dado cuenta. Pero no, no era mi intención. Te lo juro, hablan tanto de mi boina que ahora, cuando voy a un sitio, tengo que pensar mucho si llevarla o no por el qué dirán. Es curioso cómo antes, a Buñuel, Lorca y compañía les tiraban piedras en la Puerta del Sol por no llevar sombrero y a mí me las tiran por llevarlo. Llevo muy mal que me critiquen por lo que llevo y no por lo que escribo», concluye.
«A veces hablo demasiado, pero es que soy franco, no puedo evitarlo». Así se describe el escritor David Uclés, autor de ‘La península de las casas vacías’ (Siruela). La polémica parece perseguirle desde que el éxito de su novela le convirtiera en … una figura omnipresente en los medios, aspecto que llegó a su culmen hace una semana cuando declinaba su participación en una jornadas sobre la Guerra Civil organizadas por Arturo Pérez-Reverte y Jesús Vigorra. Los motivos, presencias como la de Aznar o Espinosa de los Monteros entre los ponentes, y un lema de las jornadas que él no suscribía: ‘La guerra que perdimos todos’. «Quizá me arrepiento de haber renunciado de forma pública. Si lo hubiese hecho en privado, no se habría creado tanto revuelo», comenta en declaraciones a este diario.
El autor presenta ahora ‘La ciudad de las luces muertas’ (Destino), último premio Nadal, pero es difícil sustraerse de una polémica que sigue generando debate y consternación. «Los debates son buenos. Me apena que se quite el foco del libro, pero yo sólo defiendo la libertad de ir donde me siento cómodo. No digo que no hagan las jornadas. Que las hagan. Si después otros se bajaron del programa, no es mi culpa. Lo que ocurre es que en el cartel parecía que todos los participantes suscribiésemos que la guerra la perdimos todos y eso sólo lo pensaban la mitad. Si se hubiese titulado ‘La Guerra Civil’ y punto no hubiese tenido ningún problema», señala.
En las últimos días, ha salido a la luz el vídeo de la presentación del libro de Julio Llamazares, ‘El viaje de mi padre’, en el que el propio Uclés aseguraba que le gustaba la cita que abría el libro, ‘A todos los que perdieron la guerra, de uno y otro bando’. ¿En qué se diferenciaba esta cita con el lema de aquellas jornadas? «Me refería a los muertos, que había víctimas en ambos bandos. Es fácil sacar las frases de contexto. Si lees ‘La península…’ puedes ver cómo me he esforzado por mostrar esas víctimas de ambos lados, pero no estoy de acuerdo en decir que no hubo vencedores. Los hubo. Quizá Pérez-Reverte crea que la guerra terminó en el 39, pero para mí no terminó hasta el 75. Hubo vencedores y se lucraron de ello», afirma Uclés.
Él, asegura, no tiene problemas en hablar de lo que sea y no rehuye de las polémicas que puedan generar sus opiniones, aunque sí que le cansan los ataques personales por ello. «Por ejemplo, siempre me han servido las críticas para mejorar, pero ahora no las entiendo. No puede ser que hace una semana gente escribiera artículos donde se me ponía del revés como persona y luego sean estas mismas personas quienes firmen la crítica del libro. Ya no sé qué pensar, si hablan realmente del libro o de una rencilla personal. Y eso sí que me da pena. No, todavía no he podido leer ninguna crítica sin esta sensación de desconcierto. Mi baremo para saber si está bien o no serán los lectores, las críticas de ‘Goodreads’, los clubs de lectura. Si no tuviera lectores, sí que me replantearía si merece la pena escribir», asegura.
«Mi baremo para saber si mi novela está bien o no serán los lectores, las críticas de ‘Goodreads’, los clubs de lectura. Si no tuviera lectores, sí que me replantearía si merece la pena escribir»
David Uclés
Lo que tiene claro, dice, es que no piensa cambiar de actitud. «En este país te van a criticar hagas lo que hagas. Si dices A, te criticarán. Si dices B, te machacarán. Si no dices nada, también se te tirarán encima por no mojarte. Así que lo mejor es que te critiquen por lo que piensas», afirma Uclés. En este sentido, apela a su espíritu nómada. «Cuando me canse, cuando sienta que me cancelan, me marcharé a un país donde nadie me conozca y volveré a escribir sin distracciones. Es lo que haré este verano. Empezaré a escribir mi próxima novela y viviré tranquilo. Hace dos años que no lo hago. No puedo escribir en promoción», confiesa el escritor.
Una novela ‘impresionista’
El 6 de enero, Uclés recibía el premio Nadal por ‘La ciudad de las luces muertas’ (Destino), una especie de novela ‘collage’ con Barcelona como centro. Un centenar de personajes célebres asociados a la urbe catalana daban pie a una serie de estampas que querían simular al famosos trencadis modernista de Gaudí. En este sentido, la novela no era una vuelta de tuerca al realismo mágico, sino más bien una novela ‘impresionista’, en el sentido que son pinceladas para crear una fuerte reacción con el lector. «No es realismo mágico porque los propios personajes no entienden qué está pasando. Es más surrealista porque lo que ocurre es onírico, pero tampoco, porque tiene una lógica detrás, no es tan casual. Sé que no es tan comercial como ‘La península…’ porque no es una historia lineal, sino que son impresiones que quieren despertar curiosidad al lector, que sienta que está en Barcelona, que vive su esencia y tenga ganas de venir», dice Uclés.
«A Buñuel, Lorca y compañía les tiraban piedras en la Puerta del Sol por no llevar sombrero; a mí me las tiran por llevar boina»
La historia es, en realidad, sencilla. Carmen Laforet, sin saberlo, convierte a Barcelona en una noche de los tiempos, en que todas sus épocas conviven a la vez, y el centenar de personajes que aparecerán, de Freddy Mercury a Montserrat Roig o Terenci Moix, intentarán devolver la luz a la ciudad apagada. «No la escribí con ninguna voluntad política, pero sí que ese negro ha derivado en tres posibles metáforas. Una, la más evidente, es la negritud de la muerte. Otra, la sombra de la gentrificación y el turismo masivo, que está dejando sin alma a las ciudad. Y la última, una crítica al fascismo y esa sensación de pérdida de valores y derechos en la que vivimos», apunta Uclés.
Entre las diferentes estampas, vemos cómo Vargas Llosa se opera para colocar su corazón a la derecha, o al mismísimo Picasso suicidándose furioso al ver cómo en la actualidad es visto como un monstruo por su actitud con las mujeres. «Yo respeto mucho a Vargas Llosa, escritor al que admiro, y no digo nada que no dijese él mismo. Sólo es una alegoría. Alguien me dijo que el Nobel se hubiese reído de la escena, que sabía reírse de sí mismo», señala Uclés. Lo que tenía claro el escritor es que no quería inventar nada que no se asociase directamente con el personaje. «Hago que Terenci Moix y Jean Genet se conozcan íntimamente y es algo que podría pasar, es plausible. Lo que no podía hacer, por ejemplo, es que Jordi Savall y Nuria Espert tuviesen sexo, porque eso no iba con su personaje real. Mi único límite era que los personajes utilizados fueran reconocibles», confirma.
Su próximo libro, dice, girará en torno al VIH y cómo en los 80 se estigmatizó a los enfermos que sufrían la enfermedad. En ‘La ciudad de las luces muertas’ hay varias referencias al sida, como por ejemplo la figura de Julio Cortázar. «Poca gente sabe que murió de sida. A mí es un tema que me toca al corazón y que quiero profundizar porque no es justo lo que sufrieron esos enfermos, como se les apartó y demonizó», asegura.
Como curiosidad, y sin ser un ‘spoiler’, la novela acaba con una gran explosión que crea una ‘boina de fuego’. ¿Está harto de cómo algunos le han reducido a un complemento de su indumentaria? «La verdad es que yo me refería a la ‘boina de contaminación’, por ejemplo, que se crea en Madrid. Ahora que estoy corrigiendo el libro para la segunda edición, me he dado cuenta. Pero no, no era mi intención. Te lo juro, hablan tanto de mi boina que ahora, cuando voy a un sitio, tengo que pensar mucho si llevarla o no por el qué dirán. Es curioso cómo antes, a Buñuel, Lorca y compañía les tiraban piedras en la Puerta del Sol por no llevar sombrero y a mí me las tiran por llevarlo. Llevo muy mal que me critiquen por lo que llevo y no por lo que escribo», concluye.
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