El pasado mes de abril Morante dio un susto en Sevilla cuando sufrió una cogida de lo más sobrecogedora. El 15 de mayo reapareció en la inauguración del monumento a Rafael de Paula en la calle Circo de Jerez de la Frontera para después volver al ruedo en la misma ciudad. Demostraba así su enorme fortaleza y su pasión por el toreo, pero nadie sabía lo que estaba pasando en la intimidad. Más allá de hospitales y recuperaciones, su vida personal ha sufrido un silencioso terremoto que ha cambiado por completo el panorama sin que nadie lo supiera. Lo desvela el periodista Vicente Zabala de la Serna en un libro titulado ‘Memoria de Morante’ , publicado por la editorial Debate, en donde se centra en la situación emocional que el diestro ha atravesado en los últimos años.El libro refleja lo ocurrido el pasado otoño, cuando el torero decide volver a La Puebla del Río porque le «quedan pendientes dolorosos asuntos personales por resolver». Se refiere a la ruptura matrimonial, la segunda que ha vivido en su vida. «El maestro se ha divorciado de Elisabeth Garrido, con quien tiene dos niños. La crisis de pareja ha pesado también en su ánimo», explica el periodista.Noticia relacionada general No No Morante de la Puebla y Elisabeth Garrido se divorcian tras 16 años de matrimonio Carolina Álvarez ÁlvarezNatural de La Puebla del Río, como él, Elisabeth Garrido ha sido un apoyo constante para Morante de la Puebla desde hace más de una década. Lo suyo fue una historia de amor que comienza en la infancia, cuando se conocen por primera vez, y que se consolida después del primer divorcio del torero con Cynthia Antúnez.Morante de la Puebla se casó primero en 2005 con Cynthia Antúnez. «Estoy muy contento con el paso que voy a dar en mi vida. Tenemos 27 años los dos y ya era hora de dar el paso», decía el diestro, que ya había experimentado sus primeros síntomas del síndrome disociativo que padece, aquel 23 de octubre de 2005. La suya fue una boda multitudinaria con 400 invitados que se celebró en la Iglesia Virgen de Granada, en su pueblo, a la que acudieron multitud de rostros conocidos del mundo del toreo. Entre ellos Enrique Ponce con Paloma Cuevas, Espartaco con Patricia Rato, y también Finito de Córdoba con Arancha del Sol.Cynthia Antúnez y Morante de la Puebla. GtresDe su relación nació, dos años después de la boda, su primer y único hijo, José Antonio Jr., que curiosamente no ha seguido los pasos de su padre pero también se dedica al deporte profesional. Ha crecido como futbolista en la cantera del Betis, en donde juega todavía a día de hoy.Fue en 2008 cuando se produjo esta primera ruptura y tras la que ocurrió el reencuentro de Elisabeth y Morante, dando lugar al comienzo de una historia de amor que dio paso a boda. Se dieron el ‘sí, quiero’ el 2 de noviembre de 2010 en una ceremonia civil celebrada en la Hacienda Los Ángeles, en Alcalá de Guadaíra, ante unos 150 invitados. Desde entonces, han construido una vida en común marcada por la discreción, lejos de los focos que inevitablemente rodean al mundo del toro.La boda de Morante y Elisabeth Garrido. GtresJuntos tuvieron dos hijas, María, que tiene ahora 14 años, y Lola, de 12. Dos adolescentes que han crecido viendo la pasión de su padre por el toreo, pero también su lucha constante contra la enfermedad que padece desde hace décadas. En una entrevista con ABC él mismo contaba: «Padezco un trastorno disociativo que, sinceramente, casi no tiene explicación. Una enfermedad muy compleja, triste y dolorosa». El pasado mes de abril Morante dio un susto en Sevilla cuando sufrió una cogida de lo más sobrecogedora. El 15 de mayo reapareció en la inauguración del monumento a Rafael de Paula en la calle Circo de Jerez de la Frontera para después volver al ruedo en la misma ciudad. Demostraba así su enorme fortaleza y su pasión por el toreo, pero nadie sabía lo que estaba pasando en la intimidad. Más allá de hospitales y recuperaciones, su vida personal ha sufrido un silencioso terremoto que ha cambiado por completo el panorama sin que nadie lo supiera. Lo desvela el periodista Vicente Zabala de la Serna en un libro titulado ‘Memoria de Morante’ , publicado por la editorial Debate, en donde se centra en la situación emocional que el diestro ha atravesado en los últimos años.El libro refleja lo ocurrido el pasado otoño, cuando el torero decide volver a La Puebla del Río porque le «quedan pendientes dolorosos asuntos personales por resolver». Se refiere a la ruptura matrimonial, la segunda que ha vivido en su vida. «El maestro se ha divorciado de Elisabeth Garrido, con quien tiene dos niños. La crisis de pareja ha pesado también en su ánimo», explica el periodista.Noticia relacionada general No No Morante de la Puebla y Elisabeth Garrido se divorcian tras 16 años de matrimonio Carolina Álvarez ÁlvarezNatural de La Puebla del Río, como él, Elisabeth Garrido ha sido un apoyo constante para Morante de la Puebla desde hace más de una década. Lo suyo fue una historia de amor que comienza en la infancia, cuando se conocen por primera vez, y que se consolida después del primer divorcio del torero con Cynthia Antúnez.Morante de la Puebla se casó primero en 2005 con Cynthia Antúnez. «Estoy muy contento con el paso que voy a dar en mi vida. Tenemos 27 años los dos y ya era hora de dar el paso», decía el diestro, que ya había experimentado sus primeros síntomas del síndrome disociativo que padece, aquel 23 de octubre de 2005. La suya fue una boda multitudinaria con 400 invitados que se celebró en la Iglesia Virgen de Granada, en su pueblo, a la que acudieron multitud de rostros conocidos del mundo del toreo. Entre ellos Enrique Ponce con Paloma Cuevas, Espartaco con Patricia Rato, y también Finito de Córdoba con Arancha del Sol.Cynthia Antúnez y Morante de la Puebla. GtresDe su relación nació, dos años después de la boda, su primer y único hijo, José Antonio Jr., que curiosamente no ha seguido los pasos de su padre pero también se dedica al deporte profesional. Ha crecido como futbolista en la cantera del Betis, en donde juega todavía a día de hoy.Fue en 2008 cuando se produjo esta primera ruptura y tras la que ocurrió el reencuentro de Elisabeth y Morante, dando lugar al comienzo de una historia de amor que dio paso a boda. Se dieron el ‘sí, quiero’ el 2 de noviembre de 2010 en una ceremonia civil celebrada en la Hacienda Los Ángeles, en Alcalá de Guadaíra, ante unos 150 invitados. Desde entonces, han construido una vida en común marcada por la discreción, lejos de los focos que inevitablemente rodean al mundo del toro.La boda de Morante y Elisabeth Garrido. GtresJuntos tuvieron dos hijas, María, que tiene ahora 14 años, y Lola, de 12. Dos adolescentes que han crecido viendo la pasión de su padre por el toreo, pero también su lucha constante contra la enfermedad que padece desde hace décadas. En una entrevista con ABC él mismo contaba: «Padezco un trastorno disociativo que, sinceramente, casi no tiene explicación. Una enfermedad muy compleja, triste y dolorosa».
El pasado mes de abril Morante dio un susto en Sevilla cuando sufrió una cogida de lo más sobrecogedora. El 15 de mayo reapareció en la inauguración del monumento a Rafael de Paula en la calle Circo de Jerez de la Frontera para después volver … al ruedo en la misma ciudad. Demostraba así su enorme fortaleza y su pasión por el toreo, pero nadie sabía lo que estaba pasando en la intimidad.
Más allá de hospitales y recuperaciones, su vida personal ha sufrido un silencioso terremoto que ha cambiado por completo el panorama sin que nadie lo supiera. Lo desvela el periodista Vicente Zabala de la Serna en un libro titulado ‘Memoria de Morante’, publicado por la editorial Debate, en donde se centra en la situación emocional que el diestro ha atravesado en los últimos años.
El libro refleja lo ocurrido el pasado otoño, cuando el torero decide volver a La Puebla del Río porque le «quedan pendientes dolorosos asuntos personales por resolver». Se refiere a la ruptura matrimonial, la segunda que ha vivido en su vida. «El maestro se ha divorciado de Elisabeth Garrido, con quien tiene dos niños. La crisis de pareja ha pesado también en su ánimo», explica el periodista.
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Carolina Álvarez Álvarez
Natural de La Puebla del Río, como él, Elisabeth Garrido ha sido un apoyo constante para Morante de la Puebla desde hace más de una década. Lo suyo fue una historia de amor que comienza en la infancia, cuando se conocen por primera vez, y que se consolida después del primer divorcio del torero con Cynthia Antúnez.
Morante de la Puebla se casó primero en 2005 con Cynthia Antúnez. «Estoy muy contento con el paso que voy a dar en mi vida. Tenemos 27 años los dos y ya era hora de dar el paso», decía el diestro, que ya había experimentado sus primeros síntomas del síndrome disociativo que padece, aquel 23 de octubre de 2005. La suya fue una boda multitudinaria con 400 invitados que se celebró en la Iglesia Virgen de Granada, en su pueblo, a la que acudieron multitud de rostros conocidos del mundo del toreo. Entre ellos Enrique Ponce con Paloma Cuevas, Espartaco con Patricia Rato, y también Finito de Córdoba con Arancha del Sol.

(Gtres)
De su relación nació, dos años después de la boda, su primer y único hijo, José Antonio Jr., que curiosamente no ha seguido los pasos de su padre pero también se dedica al deporte profesional. Ha crecido como futbolista en la cantera del Betis, en donde juega todavía a día de hoy.
Fue en 2008 cuando se produjo esta primera ruptura y tras la que ocurrió el reencuentro de Elisabeth y Morante, dando lugar al comienzo de una historia de amor que dio paso a boda. Se dieron el ‘sí, quiero’ el 2 de noviembre de 2010 en una ceremonia civil celebrada en la Hacienda Los Ángeles, en Alcalá de Guadaíra, ante unos 150 invitados. Desde entonces, han construido una vida en común marcada por la discreción, lejos de los focos que inevitablemente rodean al mundo del toro.

(Gtres)
Juntos tuvieron dos hijas, María, que tiene ahora 14 años, y Lola, de 12. Dos adolescentes que han crecido viendo la pasión de su padre por el toreo, pero también su lucha constante contra la enfermedad que padece desde hace décadas. En una entrevista con ABC él mismo contaba: «Padezco un trastorno disociativo que, sinceramente, casi no tiene explicación. Una enfermedad muy compleja, triste y dolorosa».
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