Tras las dos semifinales en las que sólo le embistió un toro a Javier Cortés, parecía que todo se decidiría en Alalpardo . Hace cuarenta y ocho horas publicaron unas puntuaciones bastante extrañas para lo que se había visto, cerrando el paso al torero más fuerte de la edición. O eso parecía, porque Héctor Gutiérrez no estaba dispuesto a dejarse ganar la pelea . Sólo un matador salió a hombros este sábado, y ese fue el mexicano tras cuajar a un bravísimo toro de Zacarías Moreno, premiado con el pañuelo azul.Sabedor de lo que se jugaba, se lo dejó crudo en el caballo tras haberlo recibido por bonitas verónicas, rematadas por una despaciosa larga, con el toro siguiendo bien los vuelos. Héctor comenzó toreando al natural, como tanto le gustaba a Antoñete, y siempre le dio sitio y distancia. Y eso que Rebujino no era de carril justamente: como buen toro bravo era difícil, y pedía todo por abajo. Con qué alegría se arrancaba el animal, que era para quitar el aire al más pintado. Un pedazo de toro, que cuajó el torero de principio a fin , y que remató con un espadazo al encuentro, porque el de Zacarías se le arrancó, y cayó en cuestión de segundos tras sentir el acero.Mario Navas con el quinto Copa ChenelLa faena de la tarde fue ésa, pero los muletazos más rotundos los dio Mario Navas con un toro nada fácil. Ya había estado muy atento durante la lidia del tercero, donde hizo un quite providencial a Sánchez Araujo, jugándose el tipo. Y volvió a jugársela con un toro de Victoriano, al que había pegado dos enormes verónicas por el izquierdo, viéndosele el mal aire al toro desde el inicio, sobre todo por el derecho. Hizo cosas feas en banderillas por el mismo lado. Torerísimo fue el inicio por bajo de Navas, que se notaba disfrutando en los muletazos poderosos y con sabor, que comenzó sentado en el estribo. Inteligente, inició el trasteo en vertical al natural, mas Maleado hacía hilo, incomodísimo, además de ir con la cara muy suelta. Eso por el pitón «bueno», porque por el derecho se le quedaba directamente debajo. Hubo remates de todas las clases, de verdadera categoría, y una tanda con la mano de los dineros excelsa en belleza y profundidad que puso al público en pie. ¡Qué torero! Y con esas bolitas que sólo Dios te puede dar. Pero además con la capacidad de lograr meter al toro en el canasto, a base de tragar tela por el derecho. Faena importantísima que sólo la espada le impidió tocar un doble premio que bien se había ganado. Se apoyaba cabizbajo en las tablas el vallisoletano por haber perdido ese triunfo. Sin embargo, su dimensión quedó más que clara.El que sí cortó una oreja con fuerte petición fue Chicharro, tras pasaportar al sexto, por el que se fue derecho como una vela para cobrar una gran estocada. El de Miraflores recibió a Delineante con una larga de rodillas. No prometía mucho el de Domingo Hernández, que brindó Alejandro a los compañeros en un bonito gesto. En los medios se plantó para comenzar con un pase cambiado, y le buscó las vueltas, echándole la gracia que le faltaba a un toro muy bruto que soltaba mucho la cara, muy incómodo. Se pegó un arrimón final llevándose un volteretón sin consecuencias. Había abierto la tarde el otro madrileño del cartel. Sentando en el estribo recibió a la verónica Javier Cortés a Travieso, que tenía muy poquita fuerza, como se vio por primeros tercios. Con su elegancia natural se sacó el de Getafe al de Zacarías a los medios, abrochado el inicio con un bonito trincherazo, y muy por encima estuvo de un animal que tenía fijeza pero cada vez menos recorrido, pegándole algún sustillo. Los muletazos a pies juntos por la zurda fueron de aquella manera. Pero la espada no acompañó, y saludó una ovación.Copa Chenel Plaza de toros de Alalpardo. Semifinal a seis. Sábado, 18 de julio de 2026. Leno de No hay billetes. Toros de Zacarías Moreno (1º y 3º -premiado con la vuelta al ruedo-), Victoriano del Río (2º y 5º) y Domingo Hernández (4º y 6º). Javier Cortés, de verde y azabache. Pinchazo, media tendida y caída y descabello (saludos). Alejandro Marcos, de rosa y plata. Estocada baja (vuelta). Héctor Gutiérrez, de amapola y oro. Estocada (dos orejas). Manuel Diosleguarde, de verde musgo y oro. Estocada caída (saludos). Mario Navas, de verde botella y oro. Seis pinchazos y estocada corta (saludos). Alejandro Chicharro, de azul pavo y oro. Estocada (oreja con petición).Mismo premio que tuvo Diosleguarde tras dejar una estocada fea al cuarto. Y eso que se tiró bien, pero fue el único lunar de la actuación del salmantino, que está con la hierba en la boca y ve toro en todos lados . Con una larga de rodillas en el tercio lo recibió Manuel, que dejó un buen quite por chicuelinas rematadas por una larga de tejadilla. El de Domingo Hernández esperó en banderillas, donde se la jugó Marcos Prieto. Comenzó doblándose con él el torero, siendo desagradable el bruto y desclasado animal. Estuvo muy por encima de él, tirandito de cada embestida, y logrando que fuera algo a más, pero faltó oponente. Y el otro salmantino de la tarde, que también vino a torear más que bien, fue Alejandro Marcos, que volvió a brillar con la capa . Por ayudados por alto toreros se sacó a Foragido (así venía en la tablilla), y dejó preciosos remates. El toro fue bien las primeras tandas, aunque enseguida pasó a salir con la carita a media alturita por la diestra. Al natural fue mejor, aunque le faltara remate y querer de verdad, y por ahí dejó naturales de categoría. Lástima que la estocada no hiciera honor a la obra.Y así, con sus armas y buen toreo, volvió a quedar más que abierto un pase a la final que ninguno se ha dejado ganar. Tras las dos semifinales en las que sólo le embistió un toro a Javier Cortés, parecía que todo se decidiría en Alalpardo . Hace cuarenta y ocho horas publicaron unas puntuaciones bastante extrañas para lo que se había visto, cerrando el paso al torero más fuerte de la edición. O eso parecía, porque Héctor Gutiérrez no estaba dispuesto a dejarse ganar la pelea . Sólo un matador salió a hombros este sábado, y ese fue el mexicano tras cuajar a un bravísimo toro de Zacarías Moreno, premiado con el pañuelo azul.Sabedor de lo que se jugaba, se lo dejó crudo en el caballo tras haberlo recibido por bonitas verónicas, rematadas por una despaciosa larga, con el toro siguiendo bien los vuelos. Héctor comenzó toreando al natural, como tanto le gustaba a Antoñete, y siempre le dio sitio y distancia. Y eso que Rebujino no era de carril justamente: como buen toro bravo era difícil, y pedía todo por abajo. Con qué alegría se arrancaba el animal, que era para quitar el aire al más pintado. Un pedazo de toro, que cuajó el torero de principio a fin , y que remató con un espadazo al encuentro, porque el de Zacarías se le arrancó, y cayó en cuestión de segundos tras sentir el acero.Mario Navas con el quinto Copa ChenelLa faena de la tarde fue ésa, pero los muletazos más rotundos los dio Mario Navas con un toro nada fácil. Ya había estado muy atento durante la lidia del tercero, donde hizo un quite providencial a Sánchez Araujo, jugándose el tipo. Y volvió a jugársela con un toro de Victoriano, al que había pegado dos enormes verónicas por el izquierdo, viéndosele el mal aire al toro desde el inicio, sobre todo por el derecho. Hizo cosas feas en banderillas por el mismo lado. Torerísimo fue el inicio por bajo de Navas, que se notaba disfrutando en los muletazos poderosos y con sabor, que comenzó sentado en el estribo. Inteligente, inició el trasteo en vertical al natural, mas Maleado hacía hilo, incomodísimo, además de ir con la cara muy suelta. Eso por el pitón «bueno», porque por el derecho se le quedaba directamente debajo. Hubo remates de todas las clases, de verdadera categoría, y una tanda con la mano de los dineros excelsa en belleza y profundidad que puso al público en pie. ¡Qué torero! Y con esas bolitas que sólo Dios te puede dar. Pero además con la capacidad de lograr meter al toro en el canasto, a base de tragar tela por el derecho. Faena importantísima que sólo la espada le impidió tocar un doble premio que bien se había ganado. Se apoyaba cabizbajo en las tablas el vallisoletano por haber perdido ese triunfo. Sin embargo, su dimensión quedó más que clara.El que sí cortó una oreja con fuerte petición fue Chicharro, tras pasaportar al sexto, por el que se fue derecho como una vela para cobrar una gran estocada. El de Miraflores recibió a Delineante con una larga de rodillas. No prometía mucho el de Domingo Hernández, que brindó Alejandro a los compañeros en un bonito gesto. En los medios se plantó para comenzar con un pase cambiado, y le buscó las vueltas, echándole la gracia que le faltaba a un toro muy bruto que soltaba mucho la cara, muy incómodo. Se pegó un arrimón final llevándose un volteretón sin consecuencias. Había abierto la tarde el otro madrileño del cartel. Sentando en el estribo recibió a la verónica Javier Cortés a Travieso, que tenía muy poquita fuerza, como se vio por primeros tercios. Con su elegancia natural se sacó el de Getafe al de Zacarías a los medios, abrochado el inicio con un bonito trincherazo, y muy por encima estuvo de un animal que tenía fijeza pero cada vez menos recorrido, pegándole algún sustillo. Los muletazos a pies juntos por la zurda fueron de aquella manera. Pero la espada no acompañó, y saludó una ovación.Copa Chenel Plaza de toros de Alalpardo. Semifinal a seis. Sábado, 18 de julio de 2026. Leno de No hay billetes. Toros de Zacarías Moreno (1º y 3º -premiado con la vuelta al ruedo-), Victoriano del Río (2º y 5º) y Domingo Hernández (4º y 6º). Javier Cortés, de verde y azabache. Pinchazo, media tendida y caída y descabello (saludos). Alejandro Marcos, de rosa y plata. Estocada baja (vuelta). Héctor Gutiérrez, de amapola y oro. Estocada (dos orejas). Manuel Diosleguarde, de verde musgo y oro. Estocada caída (saludos). Mario Navas, de verde botella y oro. Seis pinchazos y estocada corta (saludos). Alejandro Chicharro, de azul pavo y oro. Estocada (oreja con petición).Mismo premio que tuvo Diosleguarde tras dejar una estocada fea al cuarto. Y eso que se tiró bien, pero fue el único lunar de la actuación del salmantino, que está con la hierba en la boca y ve toro en todos lados . Con una larga de rodillas en el tercio lo recibió Manuel, que dejó un buen quite por chicuelinas rematadas por una larga de tejadilla. El de Domingo Hernández esperó en banderillas, donde se la jugó Marcos Prieto. Comenzó doblándose con él el torero, siendo desagradable el bruto y desclasado animal. Estuvo muy por encima de él, tirandito de cada embestida, y logrando que fuera algo a más, pero faltó oponente. Y el otro salmantino de la tarde, que también vino a torear más que bien, fue Alejandro Marcos, que volvió a brillar con la capa . Por ayudados por alto toreros se sacó a Foragido (así venía en la tablilla), y dejó preciosos remates. El toro fue bien las primeras tandas, aunque enseguida pasó a salir con la carita a media alturita por la diestra. Al natural fue mejor, aunque le faltara remate y querer de verdad, y por ahí dejó naturales de categoría. Lástima que la estocada no hiciera honor a la obra.Y así, con sus armas y buen toreo, volvió a quedar más que abierto un pase a la final que ninguno se ha dejado ganar.
Tras las dos semifinales en las que sólo le embistió un toro a Javier Cortés, parecía que todo se decidiría en Alalpardo. Hace cuarenta y ocho horas publicaron unas puntuaciones bastante extrañas para lo que se había visto, cerrando el paso al torero más … fuerte de la edición. O eso parecía, porque Héctor Gutiérrez no estaba dispuesto a dejarse ganar la pelea. Sólo un matador salió a hombros este sábado, y ese fue el mexicano tras cuajar a un bravísimo toro de Zacarías Moreno, premiado con el pañuelo azul.
Sabedor de lo que se jugaba, se lo dejó crudo en el caballo tras haberlo recibido por bonitas verónicas, rematadas por una despaciosa larga, con el toro siguiendo bien los vuelos. Héctor comenzó toreando al natural, como tanto le gustaba a Antoñete, y siempre le dio sitio y distancia. Y eso que Rebujino no era de carril justamente: como buen toro bravo era difícil, y pedía todo por abajo. Con qué alegría se arrancaba el animal, que era para quitar el aire al más pintado. Un pedazo de toro, que cuajó el torero de principio a fin, y que remató con un espadazo al encuentro, porque el de Zacarías se le arrancó, y cayó en cuestión de segundos tras sentir el acero.

(Copa Chenel)
La faena de la tarde fue ésa, pero los muletazos más rotundos los dio Mario Navas con un toro nada fácil. Ya había estado muy atento durante la lidia del tercero, donde hizo un quite providencial a Sánchez Araujo, jugándose el tipo. Y volvió a jugársela con un toro de Victoriano, al que había pegado dos enormes verónicas por el izquierdo, viéndosele el mal aire al toro desde el inicio, sobre todo por el derecho. Hizo cosas feas en banderillas por el mismo lado. Torerísimo fue el inicio por bajo de Navas, que se notaba disfrutando en los muletazos poderosos y con sabor, que comenzó sentado en el estribo. Inteligente, inició el trasteo en vertical al natural, mas Maleado hacía hilo, incomodísimo, además de ir con la cara muy suelta. Eso por el pitón «bueno», porque por el derecho se le quedaba directamente debajo. Hubo remates de todas las clases, de verdadera categoría, y una tanda con la mano de los dineros, excelsa, en belleza y profundidad. Puso al público en pie. ¡Qué torero! Y con esas bolitas que sólo Dios te puede dar. Pero además con la capacidad de lograr meter al toro en el canasto, a base de tragar tela por el derecho. Faena importantísima que sólo la espada le impidió tocar un doble premio que bien se había ganado. Se apoyaba cabizbajo en las tablas el vallisoletano por haber perdido ese triunfo. Sin embargo, su dimensión quedó más que clara.
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El que sí cortó una oreja con fuerte petición fue Chicharro, tras pasaportar al sexto, por el que se fue derecho como una vela para cobrar una gran estocada. El de Miraflores recibió a Delineante con una larga de rodillas. No prometía mucho el de Domingo Hernández, que brindó Alejandro a los compañeros en un bonito gesto. En los medios se plantó para comenzar con un pase cambiado, y le buscó las vueltas, echándole la gracia que le faltaba a un toro muy bruto que soltaba mucho la cara, muy incómodo. Se pegó un arrimón final llevándose un volteretón sin consecuencias.
Había abierto la tarde el otro madrileño del cartel. Sentando en el estribo recibió a la verónica Javier Cortés a Travieso, que tenía muy poquita fuerza, como se vio por primeros tercios, donde llegó a doblarse de manos. Con su elegancia natural se sacó el de Getafe al de Zacarías a los medios, con un bonito trincherazo, y muy por encima estuvo de un animal que tenía fijeza pero cada vez menos recorrido, pegándole algún sustillo. Los muletazos a pies juntos por la zurda fueron de aquella manera. Pero la espada no acompañó, y saludó una ovación.
Copa Chenel
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Plaza de toros de Alalpardo.
Semifinal a seis. Sábado, 18 de julio de 2026. Leno de No hay billetes. Toros de Zacarías Moreno (1º y 3º -premiado con la vuelta al ruedo-), Victoriano del Río (2º y 5º) y Domingo Hernández (4º y 6º).
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Javier Cortés,
de verde y azabache. Pinchazo, media tendida y caída y descabello (saludos). -
Alejandro Marcos,
de rosa y plata. Estocada baja (vuelta). -
Héctor Gutiérrez,
de amapola y oro. Estocada (dos orejas). -
Manuel Diosleguarde,
de verde musgo y oro. Estocada caída (saludos). -
Mario Navas,
de verde botella y oro. Seis pinchazos y estocada corta (saludos). -
Alejandro Chicharro,
de azul pavo y oro. Estocada (oreja).
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Mismo premio que tuvo Diosleguarde tras matar feo al cuarto. Y eso que se tiró bien, pero fue el único lunar de la actuación del salmantino, que está con la hierba en la boca y ve toro en todos lados. Con una larga de rodillas en el tercio lo recibió Manuel, que dejó un buen quite por chicuelinas rematadas por una larga de tejadilla. El de Domingo Hernández esperó en banderillas, donde se la jugó Marcos Prieto. Comenzó doblándose con él el torero, siendo desagradable el bruto y desclasado animal. Estuvo muy por encima de él, tirandito de cada embestida, y logrando que fuera algo a más, pero faltó oponente.
Y el otro salmantino de la tarde que también vino a torear más que bien fue Alejandro Marcos, que volvió a brillar con la capa. Por ayudados por alto toreros se sacó a Foragido (así venía en la tablilla), y dejó preciosos remates. El toro fue bien las primeras tandas, aunque enseguida pasó a salir con la carita a media alturita por la diestra. Al natural fue mejor, aunque le faltara remate y querer de verdad, y por ahí dejó naturales de categoría. Lástima que la estocada no hiciera honor a la obra.
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