La defensa de Begoña Gómez ha presentado un informe pericial, ante el juez Juan Carlos Peinado, en el que explica que no existe una regulación específica sobre qué actividad puede desplegar la esposa del presidente del Gobierno como tampoco está regulada la figura de la asesora y hace una comparación con todas las esposas de todos los presidentes anteriores desde Adolfo Suárez hasta el propio Pedro Sánchez. El documento refleja cómo el expresidente del PP Mariano Rajoy contrató a dos personas para el cuidado de su padre, o cómo una asesora de la esposa de José María Aznar ayudó a organizar la boda de su hija.
La esposa del presidente Sánchez envía al juez un informe que compara la actividad de las anteriores mujeres de todos los líderes políticos en La Moncloa
La esposa del presidente Sánchez envía al juez un informe que compara la actividad de las anteriores mujeres de todos los líderes políticos en La Moncloa

La defensa de Begoña Gómez ha presentado un informe pericial en el que explica que no existe una regulación sobre los límites de la actividad de la esposa del presidente del Gobierno, ni sobre la figura de la asesora y hace una comparación con todas las esposas de todos los presidentes anteriores desde Adolfo Suárez al propio Pedro Sánchez. El documento refleja cómo el expresidente del PP Mariano Rajoy contrató a dos personas para el cuidado de su padre, o una asesora de José María Aznar para organizar la boda de su hija.
La pericial —que firma el catedrático en derecho administrativo de la Universidad Complutense de Madrid Julio Víctor González y a la que ha tenido acceso EL PAÍS— expone que en primer lugar, desde 1977 hasta 1982 expone que no hay mucha información sobre una asistente especializada para la pareja de los presidentes, pero cuenta, por ejemplo, cómo la esposa de Adolfo Suárez, Amparo Illana realizó actos de beneficencia con el pueblo gitano que incluyeron reuniones o ser madrina de un bautizo “que sin personal de apoyo no hubieran podido desarrollarse”.
A partir de 1982, con la llegada de Felipe González, su esposa, Carmen Romero López. desarrolló su actividad más allá de la institucional como profesora de un instituto, miembro de la Comisión Ejecutiva de la Federación de Enseñanza de la UGT durante una década y, posteriormente, diputada del PSOE por Cádiz. En ese tiempo tuvo un equipo de dos personas, además de tener a su disposición al personal de La Moncloa en la parte institucional. Romero “fue así la primera esposa de un presidente”, indica el documento, “que tuvo que compatibilizar su actividad profesional con las obligaciones derivadas del cargo público de su marido”.
La llegada de José María Aznar al palacio presidencial en 1996 supuso “el impulso mayor a la figura del asistente de la esposa del presidente del Gobierno”. Ana Botella dejó de ser funcionaria del Estado y emprendió una “intensa” actividad en actos públicos y privados, creó una fundación (Fundación Integra) y en 2003 se presentó como concejala en las listas del PP en el Ayuntamiento de Madrid. Para ello disponía de personal de apoyo y tuvo, incluso, que contestar a una pregunta parlamentaria en la que contestó que tenía a su disposición a dos personas. La pericial cita una noticia de EL PAÍS en la que se añade que en el equipo, además de dos funcionarias, había una jefa de prensa. El catedrático se apoya de la prensa de la época en la que se habla “con absoluta naturalidad” de las funciones de estas asistentes que estuvieron presentes en los preparativos de la boda de la hija de Ana Botella y Aznar, en un acto privado de un diseñador o en sus viajes.
La esposa de José Luis Rodríguez Zapatero, Sonsoles Espinosa, tuvo una presencia pública “muy reducida” y mantuvo su actividad profesional como cantante. Como ocurrió con Carmen Romero, dice el informe, había una “presión social y mediática para que priorizara su labor institucional no escrita como mujer del presidente”, pero no por ello dejó de desarrollar “su actividad profesional libremente”. Y, como ocurrió con Ana Botella, la hemeroteca devuelve actos privados en los que Espinosa estuvo acompañada de sus asesoras como una serie de conciertos en París en 2007.
Por último, la esposa de Mariano Rajoy a partir de 2012 sí renunció a su trabajo previo y mantuvo “perfil bajo”. No obstante, contó con tres asistentes para ella, además de dos asistentes más “para el cuidado personal del padre de Rajoy”. La contratación de esas dos personas “generó revuelo público”.
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