Skip to content
VozUniversal | Periódico que le da voz a todo el universo
  • Portada
  • Internacional
  • Nacional
  • Sociedad
  • Economía
  • Deportes
  • Ciencia y Tecnología
  • Cultura
VozUniversal | Periódico que le da voz a todo el universo
VozUniversal | Periódico que le da voz a todo el universo
  • Portada
  • Internacional
  • Nacional
  • Sociedad
  • Economía
  • Deportes
  • Ciencia y Tecnología
  • Cultura
  • Entradas
  • Forums
  • Contacto
VozUniversal | Periódico que le da voz a todo el universo
  Economía  De vuelta a la Luna, sin propaganda
Economía

De vuelta a la Luna, sin propaganda

abril 13, 2026
FacebookX TwitterPinterestLinkedInTumblrRedditVKWhatsAppEmail

En plena euforia por la misión Artemis II , conviene hacer el ejercicio de separar la narrativa del rendimiento. La carrera lunar ha regresado, sí, pero lo ha hecho con dos modelos radicalmente distintos. Estados Unidos compite con ambición política y una fuerte carga simbólica; China, con una lógica incremental, casi ingenieril. El contraste no es menor, porque de él dependerá quién controle la infraestructura lunar en las próximas décadas.El programa Artemis representa la ambición estadounidense de recuperar el liderazgo simbólico perdido desde que se canceló el programa del transbordador espacial debido a su elevadísimo costo, básicamente por la poca reutilización de sus elementos. La NASA prevé enviar astronautas de nuevo a la superficie lunar en torno a 2028, apoyándose en una arquitectura compleja: el cohete SLS, la cápsula Orion, la futura estación Gateway y módulos de alunizaje desarrollados por el sector privado. Este diseño, sofisticado pero fragmentado, introduce riesgos evidentes. Cada elemento depende de calendarios distintos, contratistas múltiples y decisiones políticas cambiantes.China ha optado por lo contrario: un programa estatal, secuencial y acumulativo. El país ha ejecutado ya seis misiones clave bajo la serie Chang’e, combinando orbitadores, alunizajes y extracción de muestras. Pero más importante que la cantidad es la coherencia: cada misión prepara la siguiente. No hay saltos en el vacío, sino una progresión técnica clara.El ejemplo más revelador es la exploración de la cara oculta de la Luna. En 2019, China logró el primer alunizaje en esa región, algo que ni siquiera EE.UU. había intentado. Para hacerlo posible, desplegó previamente un satélite repetidor –Queqiao– que garantizara comunicaciones continuas. En 2024, reforzó esa infraestructura con Queqiao 2. Frente a ello, desde la NASA se resta importancia a los aproximadamente 40 minutos de pérdida de comunicación en operaciones similares. Puede que no sea crítico en términos puntuales, pero sí lo es en términos de diseño estratégico: China elimina fricciones; EE. UU. las gestiona .La diferencia no es trivial. En sistemas complejos, la fiabilidad operativa es una ventaja acumulativa . China no solo ha alunizado varias veces, sino que ha traído muestras recientes –incluidas de la cara oculta– del regolito lunar y ha desarrollado capacidades robóticas avanzadas. EE.UU., pese a su superioridad tecnológica global, no ha regresado físicamente a la superficie lunar desde 1972.Ahora bien, sería un error dar por resuelta la competencia. Estados Unidos conserva ventajas decisivas: un ecosistema privado dinámico, capacidad de innovación disruptiva y una base industrial incomparable. Empresas como SpaceX pueden alterar los equilibrios actuales si logran abaratar y simplificar el acceso al espacio profundo.Pero la cuestión central no es quién llegará antes –2028 o 2030–, sino quién será capaz de sostener una presencia permanente. Ahí es donde el modelo chino, menos vistoso pero más disciplinado, ofrece señales de solidez. En geopolítica, la infraestructura pesa más que la retórica. Y en esta nueva carrera lunar, China parece haber entendido que el poder no se proclama: se construye. ● En plena euforia por la misión Artemis II , conviene hacer el ejercicio de separar la narrativa del rendimiento. La carrera lunar ha regresado, sí, pero lo ha hecho con dos modelos radicalmente distintos. Estados Unidos compite con ambición política y una fuerte carga simbólica; China, con una lógica incremental, casi ingenieril. El contraste no es menor, porque de él dependerá quién controle la infraestructura lunar en las próximas décadas.El programa Artemis representa la ambición estadounidense de recuperar el liderazgo simbólico perdido desde que se canceló el programa del transbordador espacial debido a su elevadísimo costo, básicamente por la poca reutilización de sus elementos. La NASA prevé enviar astronautas de nuevo a la superficie lunar en torno a 2028, apoyándose en una arquitectura compleja: el cohete SLS, la cápsula Orion, la futura estación Gateway y módulos de alunizaje desarrollados por el sector privado. Este diseño, sofisticado pero fragmentado, introduce riesgos evidentes. Cada elemento depende de calendarios distintos, contratistas múltiples y decisiones políticas cambiantes.China ha optado por lo contrario: un programa estatal, secuencial y acumulativo. El país ha ejecutado ya seis misiones clave bajo la serie Chang’e, combinando orbitadores, alunizajes y extracción de muestras. Pero más importante que la cantidad es la coherencia: cada misión prepara la siguiente. No hay saltos en el vacío, sino una progresión técnica clara.El ejemplo más revelador es la exploración de la cara oculta de la Luna. En 2019, China logró el primer alunizaje en esa región, algo que ni siquiera EE.UU. había intentado. Para hacerlo posible, desplegó previamente un satélite repetidor –Queqiao– que garantizara comunicaciones continuas. En 2024, reforzó esa infraestructura con Queqiao 2. Frente a ello, desde la NASA se resta importancia a los aproximadamente 40 minutos de pérdida de comunicación en operaciones similares. Puede que no sea crítico en términos puntuales, pero sí lo es en términos de diseño estratégico: China elimina fricciones; EE. UU. las gestiona .La diferencia no es trivial. En sistemas complejos, la fiabilidad operativa es una ventaja acumulativa . China no solo ha alunizado varias veces, sino que ha traído muestras recientes –incluidas de la cara oculta– del regolito lunar y ha desarrollado capacidades robóticas avanzadas. EE.UU., pese a su superioridad tecnológica global, no ha regresado físicamente a la superficie lunar desde 1972.Ahora bien, sería un error dar por resuelta la competencia. Estados Unidos conserva ventajas decisivas: un ecosistema privado dinámico, capacidad de innovación disruptiva y una base industrial incomparable. Empresas como SpaceX pueden alterar los equilibrios actuales si logran abaratar y simplificar el acceso al espacio profundo.Pero la cuestión central no es quién llegará antes –2028 o 2030–, sino quién será capaz de sostener una presencia permanente. Ahí es donde el modelo chino, menos vistoso pero más disciplinado, ofrece señales de solidez. En geopolítica, la infraestructura pesa más que la retórica. Y en esta nueva carrera lunar, China parece haber entendido que el poder no se proclama: se construye. ●  

En plena euforia por la misión Artemis II, conviene hacer el ejercicio de separar la narrativa del rendimiento. La carrera lunar ha regresado, sí, pero lo ha hecho con dos modelos radicalmente distintos. Estados Unidos compite con ambición política y una fuerte carga simbólica; … China, con una lógica incremental, casi ingenieril. El contraste no es menor, porque de él dependerá quién controle la infraestructura lunar en las próximas décadas.

Más noticias

La OCDE agita el debate fiscal en España e insta al Gobierno a reducir los impuestos a los salarios

abril 9, 2026

Amparo Moraleda, la española al mando del rey europeo de los cielos: ¿quién es la nueva presidenta de Airbus?

abril 15, 2026

Iberia creará en Madrid un ‘hub’ mundial para el mantenimiento de motores de avión

abril 20, 2026

La alta velocidad española sigue con el freno puesto tres meses después de Adamuz

abril 20, 2026

El programa Artemis representa la ambición estadounidense de recuperar el liderazgo simbólico perdido desde que se canceló el programa del transbordador espacial debido a su elevadísimo costo, básicamente por la poca reutilización de sus elementos. La NASA prevé enviar astronautas de nuevo a la superficie lunar en torno a 2028, apoyándose en una arquitectura compleja: el cohete SLS, la cápsula Orion, la futura estación Gateway y módulos de alunizaje desarrollados por el sector privado. Este diseño, sofisticado pero fragmentado, introduce riesgos evidentes. Cada elemento depende de calendarios distintos, contratistas múltiples y decisiones políticas cambiantes.

China ha optado por lo contrario: un programa estatal, secuencial y acumulativo. El país ha ejecutado ya seis misiones clave bajo la serie Chang’e, combinando orbitadores, alunizajes y extracción de muestras. Pero más importante que la cantidad es la coherencia: cada misión prepara la siguiente. No hay saltos en el vacío, sino una progresión técnica clara.

El ejemplo más revelador es la exploración de la cara oculta de la Luna. En 2019, China logró el primer alunizaje en esa región, algo que ni siquiera EE.UU. había intentado. Para hacerlo posible, desplegó previamente un satélite repetidor –Queqiao– que garantizara comunicaciones continuas. En 2024, reforzó esa infraestructura con Queqiao 2. Frente a ello, desde la NASA se resta importancia a los aproximadamente 40 minutos de pérdida de comunicación en operaciones similares. Puede que no sea crítico en términos puntuales, pero sí lo es en términos de diseño estratégico: China elimina fricciones; EE. UU. las gestiona.

La diferencia no es trivial. En sistemas complejos, la fiabilidad operativa es una ventaja acumulativa. China no solo ha alunizado varias veces, sino que ha traído muestras recientes –incluidas de la cara oculta– del regolito lunar y ha desarrollado capacidades robóticas avanzadas. EE.UU., pese a su superioridad tecnológica global, no ha regresado físicamente a la superficie lunar desde 1972.

Ahora bien, sería un error dar por resuelta la competencia. Estados Unidos conserva ventajas decisivas: un ecosistema privado dinámico, capacidad de innovación disruptiva y una base industrial incomparable. Empresas como SpaceX pueden alterar los equilibrios actuales si logran abaratar y simplificar el acceso al espacio profundo.

Pero la cuestión central no es quién llegará antes –2028 o 2030–, sino quién será capaz de sostener una presencia permanente. Ahí es donde el modelo chino, menos vistoso pero más disciplinado, ofrece señales de solidez. En geopolítica, la infraestructura pesa más que la retórica. Y en esta nueva carrera lunar, China parece haber entendido que el poder no se proclama: se construye. ●

 RSS de noticias de economia

FacebookX TwitterPinterestLinkedInTumblrRedditVKWhatsAppEmail
Cada español debe en créditos 39.700 euros, el doble de muchos sueldos anuales
Los sindicatos del ICO acuden a Yolanda Díaz para frenar el modelo laboral del futuro banco público
Leer también
Nacional

Primer juicio contra Ábalos, Koldo y Aldama por la trama de las mascarillas, en directo | La exsecretaria de Ábalos en Transportes confirma que Jésica Rodríguez participó en 13 viajes oficiales pagados por Koldo

abril 21, 2026
Cultura

Morante se recupera en la UCI de un hospital sevillano de la cornada sufrida en el glúteo este lunes en Sevilla

abril 21, 2026
Internacional

Albares: La UE debe enviar una “señal fuerte” a Israel

abril 21, 2026
Nacional

El rescate de un niño de tres años tras caer a un pozo de 15 metros en Toledo: “La realidad supera muchas veces la ficción”

abril 21, 2026
Nacional

Salvador Illa mantiene la confianza en su jefe de gabinete, imputado en una causa en un juzgado de Martorell

abril 21, 2026
Sociedad

La doble de Georgina Rodríguez: «Un jeque árabe me ha ofrecido medio millón por ser su vientre de alquiler»

abril 21, 2026
Cargar más
Novedades

Primer juicio contra Ábalos, Koldo y Aldama por la trama de las mascarillas, en directo | La exsecretaria de Ábalos en Transportes confirma que Jésica Rodríguez participó en 13 viajes oficiales pagados por Koldo

abril 21, 2026

Morante se recupera en la UCI de un hospital sevillano de la cornada sufrida en el glúteo este lunes en Sevilla

abril 21, 2026

Albares: La UE debe enviar una “señal fuerte” a Israel

abril 21, 2026

El rescate de un niño de tres años tras caer a un pozo de 15 metros en Toledo: “La realidad supera muchas veces la ficción”

abril 21, 2026

Salvador Illa mantiene la confianza en su jefe de gabinete, imputado en una causa en un juzgado de Martorell

abril 21, 2026

La doble de Georgina Rodríguez: «Un jeque árabe me ha ofrecido medio millón por ser su vientre de alquiler»

abril 21, 2026

En shock: Cher descubre que es abuela de una joven de 15 años de su hijo discapacitado

abril 21, 2026

Preguntan a Marc Márquez cuál ha sido el mayor capricho que se ha dado con su dinero y es claro: «Lo vendí porque me daba vergüenza usarlo»

abril 21, 2026

Enagás compra por 573 millones el 31% del operador francés de gas

abril 21, 2026

La familia de Morante de la Puebla: su mujer Elisabeth, su hijo futbolista y sus hijas pequeñas

abril 21, 2026

    VozUniversal

    © 2024 VozUniversal. Todos los derechos reservados.
    • Aviso Legal
    • Política de Cookies
    • Política de Privacidad
    • Contacto