Los datos diarios empiezan a mostrar un deterioro significativo de las expectativas de inflación y de la confianza de los consumidores a lo largo de toda la distribución de renta. Sin embargo, existe una diferencia clara entre lo que dicen los consumidores y lo que hacen.Los datos semanales sobre el gasto de los hogares siguen siendo sólidos; los datos diarios sobre los viajes aéreos se mantienen fuertes y los datos semanales sobre la demanda hotelera continúan siendo robustos. Un análisis conjunto de todos los indicadores diarios y semanales disponibles públicamente no muestra señales de destrucción de la demanda.Los mercados están sobrerreaccionando a lo que probablemente será un período de volatilidad de entre cuatro y seis semanas que, en última instancia, dará paso a un largo ciclo de estabilidad en los mercados de petróleo, las cadenas de suministro y la geopolítica. La región del Golfo se volverá más estable y estará aún más integrada en la economía global.Noticia relacionada reportaje No No El olor a petróleo vuelve a Maracaibo Jorge BenezraPara los bancos centrales, el repunte de la inflación derivado de unos precios del petróleo más altos será temporal; una vez finalizado el conflicto, volverán a descontarse recortes de tipos por parte de la Fed y los tipos largos descenderán.En definitiva, el ‘shock’ de Irán no es lo suficientemente grande como para contrarrestar los fuertes vientos de cola que impulsan a la economía, procedentes del gasto en IA, el renacimiento industrial y unas políticas fiscales expansivas.Vuelta del mercadoQue el mercado se mueve a golpe de titulares –y más en las circunstancias actuales de alta volatilidad– ya lo analizamos el lunes pasado. Y fue precisamente ese día cuando Trump sorprendió con un mensaje anticipando que las negociaciones con Irán se estaban encauzando, lo que provocó una vuelta espectacular en las bolsas europeas: de caer casi un 3% pasaron a subir más de un 2%.Este tipo de movimientos intradía no son nada habituales y suelen ser una buena señal de que el mercado ha hecho suelo. Las estadísticas demuestran que, en las pocas ocasiones en las que se han producido movimientos tan bruscos, la bolsa ha tenido un comportamiento muy positivo en los meses posteriores. Es algo similar a lo ocurrido a finales de 2020 con el anuncio de la vacuna contra el Covid o a finales de 2023 con Ucrania.Movimientos de esta magnitud son señal de que la noticia que los motiva cambia el rumbo del mercado y, además, pilla a todo el mundo con el pie cambiado.Una solución pactada y a corto plazo del conflicto en Oriente Próximo sigue siendo el escenario central. Más allá del ruido –y de la propaganda– es la salida que más interesa a los principales actores. Estados Unidos ya ha mostrado sus cartas y no está dispuesto a prolongar esta situación mucho más por el impacto que los repuntes de precios y de los tipos de interés tienen sobre la opinión pública.Irán, aunque haya entendido la jugada, no está en condiciones de endurecerla: materialmente está muy deteriorado y no puede arriesgarse a perder el control del petróleo. El resto de actores tampoco tienen incentivos ni capacidad para alargar el conflicto.Así las cosas, aunque los titulares sigan marcando las idas y venidas del mercado, la salida es solo una, y eso se traduce –como ya anticipó la vuelta del lunes pasado– en bolsas al alza en las próximas semanas.Lo hará bienRespecto a qué es lo que lo hará bien cuando la situación se reconduzca, la respuesta es sencilla: lo hará bien aquello que ya lo venía haciendo bien, porque las circunstancias no se van a ver alteradas de forma sustancial por el repunte temporal del precio del gas y del petróleo.Probablemente, volvamos a la casilla previa al 1 de marzo, cuando se produjo el ataque. Entonces los dilemas eran otros. El principal problema de la bolsa mundial era el peso de un puñado de compañías –las conocidas como ‘magníficas’– en los índices globales y sus valoraciones. Hoy las valoraciones ya no son las mismas, pero persisten las dudas sobre su capacidad para monetizar las enormes inversiones que están realizando en centros de datos. El dólar probablemente desandará el camino recorrido en las últimas semanas y continuará con su tendencia a la baja. En las bolsas europeas seguirá destacando lo que ya brillaba y, en concreto, los bancos son los que más beneficiados pueden verse por el repunte del euríbor, sin que el resto de métricas se haya visto alterado.Por último, también es previsible una fuerte corrección del petróleo y de sus ‘proxies’. La idea es sencilla: si, con todo lo que está ocurriendo, el precio del crudo se mantiene en niveles que no son precisamente como para escribir a casa, cuando la situación se aclare –que se aclarará– la caída puede ser muy significativa, con todo lo que ello implica para la economía mundial.Por tanto, lo más sensato es no correr detrás de lo que lo está haciendo bien en los últimos días al calor de los titulares que persigue el dinero global, e ir preparando las carteras para cuando todo esto termine, que –como no paro de repetir– será más pronto que tarde. Los datos diarios empiezan a mostrar un deterioro significativo de las expectativas de inflación y de la confianza de los consumidores a lo largo de toda la distribución de renta. Sin embargo, existe una diferencia clara entre lo que dicen los consumidores y lo que hacen.Los datos semanales sobre el gasto de los hogares siguen siendo sólidos; los datos diarios sobre los viajes aéreos se mantienen fuertes y los datos semanales sobre la demanda hotelera continúan siendo robustos. Un análisis conjunto de todos los indicadores diarios y semanales disponibles públicamente no muestra señales de destrucción de la demanda.Los mercados están sobrerreaccionando a lo que probablemente será un período de volatilidad de entre cuatro y seis semanas que, en última instancia, dará paso a un largo ciclo de estabilidad en los mercados de petróleo, las cadenas de suministro y la geopolítica. La región del Golfo se volverá más estable y estará aún más integrada en la economía global.Noticia relacionada reportaje No No El olor a petróleo vuelve a Maracaibo Jorge BenezraPara los bancos centrales, el repunte de la inflación derivado de unos precios del petróleo más altos será temporal; una vez finalizado el conflicto, volverán a descontarse recortes de tipos por parte de la Fed y los tipos largos descenderán.En definitiva, el ‘shock’ de Irán no es lo suficientemente grande como para contrarrestar los fuertes vientos de cola que impulsan a la economía, procedentes del gasto en IA, el renacimiento industrial y unas políticas fiscales expansivas.Vuelta del mercadoQue el mercado se mueve a golpe de titulares –y más en las circunstancias actuales de alta volatilidad– ya lo analizamos el lunes pasado. Y fue precisamente ese día cuando Trump sorprendió con un mensaje anticipando que las negociaciones con Irán se estaban encauzando, lo que provocó una vuelta espectacular en las bolsas europeas: de caer casi un 3% pasaron a subir más de un 2%.Este tipo de movimientos intradía no son nada habituales y suelen ser una buena señal de que el mercado ha hecho suelo. Las estadísticas demuestran que, en las pocas ocasiones en las que se han producido movimientos tan bruscos, la bolsa ha tenido un comportamiento muy positivo en los meses posteriores. Es algo similar a lo ocurrido a finales de 2020 con el anuncio de la vacuna contra el Covid o a finales de 2023 con Ucrania.Movimientos de esta magnitud son señal de que la noticia que los motiva cambia el rumbo del mercado y, además, pilla a todo el mundo con el pie cambiado.Una solución pactada y a corto plazo del conflicto en Oriente Próximo sigue siendo el escenario central. Más allá del ruido –y de la propaganda– es la salida que más interesa a los principales actores. Estados Unidos ya ha mostrado sus cartas y no está dispuesto a prolongar esta situación mucho más por el impacto que los repuntes de precios y de los tipos de interés tienen sobre la opinión pública.Irán, aunque haya entendido la jugada, no está en condiciones de endurecerla: materialmente está muy deteriorado y no puede arriesgarse a perder el control del petróleo. El resto de actores tampoco tienen incentivos ni capacidad para alargar el conflicto.Así las cosas, aunque los titulares sigan marcando las idas y venidas del mercado, la salida es solo una, y eso se traduce –como ya anticipó la vuelta del lunes pasado– en bolsas al alza en las próximas semanas.Lo hará bienRespecto a qué es lo que lo hará bien cuando la situación se reconduzca, la respuesta es sencilla: lo hará bien aquello que ya lo venía haciendo bien, porque las circunstancias no se van a ver alteradas de forma sustancial por el repunte temporal del precio del gas y del petróleo.Probablemente, volvamos a la casilla previa al 1 de marzo, cuando se produjo el ataque. Entonces los dilemas eran otros. El principal problema de la bolsa mundial era el peso de un puñado de compañías –las conocidas como ‘magníficas’– en los índices globales y sus valoraciones. Hoy las valoraciones ya no son las mismas, pero persisten las dudas sobre su capacidad para monetizar las enormes inversiones que están realizando en centros de datos. El dólar probablemente desandará el camino recorrido en las últimas semanas y continuará con su tendencia a la baja. En las bolsas europeas seguirá destacando lo que ya brillaba y, en concreto, los bancos son los que más beneficiados pueden verse por el repunte del euríbor, sin que el resto de métricas se haya visto alterado.Por último, también es previsible una fuerte corrección del petróleo y de sus ‘proxies’. La idea es sencilla: si, con todo lo que está ocurriendo, el precio del crudo se mantiene en niveles que no son precisamente como para escribir a casa, cuando la situación se aclare –que se aclarará– la caída puede ser muy significativa, con todo lo que ello implica para la economía mundial.Por tanto, lo más sensato es no correr detrás de lo que lo está haciendo bien en los últimos días al calor de los titulares que persigue el dinero global, e ir preparando las carteras para cuando todo esto termine, que –como no paro de repetir– será más pronto que tarde.
Los datos diarios empiezan a mostrar un deterioro significativo de las expectativas de inflación y de la confianza de los consumidores a lo largo de toda la distribución de renta. Sin embargo, existe una diferencia clara entre lo que dicen los consumidores y lo … que hacen.
Los datos semanales sobre el gasto de los hogares siguen siendo sólidos; los datos diarios sobre los viajes aéreos se mantienen fuertes y los datos semanales sobre la demanda hotelera continúan siendo robustos. Un análisis conjunto de todos los indicadores diarios y semanales disponibles públicamente no muestra señales de destrucción de la demanda.
Los mercados están sobrerreaccionando a lo que probablemente será un período de volatilidad de entre cuatro y seis semanas que, en última instancia, dará paso a un largo ciclo de estabilidad en los mercados de petróleo, las cadenas de suministro y la geopolítica. La región del Golfo se volverá más estable y estará aún más integrada en la economía global.
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Jorge Benezra
Para los bancos centrales, el repunte de la inflación derivado de unos precios del petróleo más altos será temporal; una vez finalizado el conflicto, volverán a descontarse recortes de tipos por parte de la Fed y los tipos largos descenderán.
En definitiva, el ‘shock’ de Irán no es lo suficientemente grande como para contrarrestar los fuertes vientos de cola que impulsan a la economía, procedentes del gasto en IA, el renacimiento industrial y unas políticas fiscales expansivas.
Vuelta del mercado
Que el mercado se mueve a golpe de titulares –y más en las circunstancias actuales de alta volatilidad– ya lo analizamos el lunes pasado. Y fue precisamente ese día cuando Trump sorprendió con un mensaje anticipando que las negociaciones con Irán se estaban encauzando, lo que provocó una vuelta espectacular en las bolsas europeas: de caer casi un 3% pasaron a subir más de un 2%.
Este tipo de movimientos intradía no son nada habituales y suelen ser una buena señal de que el mercado ha hecho suelo. Las estadísticas demuestran que, en las pocas ocasiones en las que se han producido movimientos tan bruscos, la bolsa ha tenido un comportamiento muy positivo en los meses posteriores. Es algo similar a lo ocurrido a finales de 2020 con el anuncio de la vacuna contra el Covid o a finales de 2023 con Ucrania.
Movimientos de esta magnitud son señal de que la noticia que los motiva cambia el rumbo del mercado y, además, pilla a todo el mundo con el pie cambiado.
Una solución pactada y a corto plazo del conflicto en Oriente Próximo sigue siendo el escenario central. Más allá del ruido –y de la propaganda– es la salida que más interesa a los principales actores. Estados Unidos ya ha mostrado sus cartas y no está dispuesto a prolongar esta situación mucho más por el impacto que los repuntes de precios y de los tipos de interés tienen sobre la opinión pública.
Irán, aunque haya entendido la jugada, no está en condiciones de endurecerla: materialmente está muy deteriorado y no puede arriesgarse a perder el control del petróleo. El resto de actores tampoco tienen incentivos ni capacidad para alargar el conflicto.
Así las cosas, aunque los titulares sigan marcando las idas y venidas del mercado, la salida es solo una, y eso se traduce –como ya anticipó la vuelta del lunes pasado– en bolsas al alza en las próximas semanas.
Lo hará bien
Respecto a qué es lo que lo hará bien cuando la situación se reconduzca, la respuesta es sencilla: lo hará bien aquello que ya lo venía haciendo bien, porque las circunstancias no se van a ver alteradas de forma sustancial por el repunte temporal del precio del gas y del petróleo.
Probablemente, volvamos a la casilla previa al 1 de marzo, cuando se produjo el ataque. Entonces los dilemas eran otros. El principal problema de la bolsa mundial era el peso de un puñado de compañías –las conocidas como ‘magníficas’– en los índices globales y sus valoraciones. Hoy las valoraciones ya no son las mismas, pero persisten las dudas sobre su capacidad para monetizar las enormes inversiones que están realizando en centros de datos.
El dólar probablemente desandará el camino recorrido en las últimas semanas y continuará con su tendencia a la baja. En las bolsas europeas seguirá destacando lo que ya brillaba y, en concreto, los bancos son los que más beneficiados pueden verse por el repunte del euríbor, sin que el resto de métricas se haya visto alterado.
Por último, también es previsible una fuerte corrección del petróleo y de sus ‘proxies’. La idea es sencilla: si, con todo lo que está ocurriendo, el precio del crudo se mantiene en niveles que no son precisamente como para escribir a casa, cuando la situación se aclare –que se aclarará– la caída puede ser muy significativa, con todo lo que ello implica para la economía mundial.
Por tanto, lo más sensato es no correr detrás de lo que lo está haciendo bien en los últimos días al calor de los titulares que persigue el dinero global, e ir preparando las carteras para cuando todo esto termine, que –como no paro de repetir– será más pronto que tarde.
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