Dios tiene cuenta en X y más de seiscientos mil seguidores. Es de un tuitero clarividente que firma @diostuitero y cuyo ingenio es mordaz pero no ofende. Publica ahora nuevo libro, ‘Esto es un sindiós’, en el que desvela secretos y curiosidades sobre la religión en la historia. ¿Quién mejor que él? ¿Y quién mejor que él para hablar de pecados capitales?—Le perdono un pecado.—Es la primera vez que me perdonan a mí en lugar de pedirme perdón. —Para todo hay una primera vez. ¿Cuál sería su pecado capital?—Todos, los inventé yo.—Pero alguno será su favorito…—No tengo uno favorito, son todos un gran invento. No me digas que no: yo creo el pecado original y, a partir de ahí, tenéis que dedicar toda vuestra existencia a haceros perdonar. Siempre estaréis en deuda conmigo. —¿Y si no los hubiese inventado?—Jesucristo bajó a la cruz por los pecados de la humanidad. Si no existieran, la Biblia tendría dos páginas. —Se la habría ventilado en un tweet. —Exacto, como los diez mandamientos, que de inventarlos hoy los tendría que resumir en dos para que fuesen más fáciles de viralizar: amarás a Dios por encima de todas las cosas y amarás al prójimo como a ti mismo. Y ya está. —¿Y los siete pecados capitales?—Esos al principio eran ocho. —¿Cuál era el octavo? —La tristeza.—Pero vamos a ver, si estar triste ya es un fastidio, que encima sea pecado es una crueldad. —Fui misericordioso y los dejé en siete. En realidad fue la propia iglesia, que es la que hace el trabajo por mí. Además, el siete es un número divino y nos venía bien: siete pecados, siete plagas, perdonar setenta veces siete… Nos gusta el siete. —Entonces, si quisiéramos quitar uno tendríamos que añadir otro…—Efectivamente. Ahora mismo podríamos quitar la gula, porque estamos todos a dieta y vigoréxicos y ya casi no tiene sentido. La ira no podemos quitarla o cierra X. Y pondría la envidia dos veces.—¿Se puede repetir?—Soy Dios, puedo hacer lo que quiera. Así que haría hincapié en la envidia, que estamos en la era del postureo en redes que, al final, trata de generar envidia en otros. —¿Alguno más?—¿Cuáles eran los otros?—Debería sabérselos, son su creación.—Y además salen en ‘Seven’. Déjame que lo piense: lujuria, gula, pereza, ira, envidia…—Avaricia.—Eso, la avaricia. Que también está muy en boga hoy en día.—Y la soberbia. La verdad es que están muy bien puestos. Estuvo usted muy fino ahí. —Sí, sí, estuve bien. Ya vi lo que venía en el futuro. —Y ahora, además, saca libro nuevo. ¿Nuevo capítulo de la Biblia? ¿Los diez mandamientos actualizados? ¿El futuro testamento? —No, es una selección de curiosidades histórico-religiosas en siete capítulos. Ya he dicho que el siete es un número divino… —¿Me adelantaría alguna?—Pues hablo, por ejemplo, de Nerón, que tiene muy mala prensa pero fue el que inventó la ley de transparencia. Fue el primero en establecer que fuese pública la información sobre a qué se dedicaban los impuestos recaudados.—¡Pero quemó Roma!—¡Ni siquiera estaba en Roma en ese momento! Y volvió enseguida para ayudar a sofocar el incendio e incluso donó dinero para dar de comer a los afectados. Era bastante querido, de hecho.—Fue entonces el primer cancelado también.—La primera víctima de ‘fake news’, sí. —Le debe usted una exculpación. —Estoy intentando poner orden. Dios tiene cuenta en X y más de seiscientos mil seguidores. Es de un tuitero clarividente que firma @diostuitero y cuyo ingenio es mordaz pero no ofende. Publica ahora nuevo libro, ‘Esto es un sindiós’, en el que desvela secretos y curiosidades sobre la religión en la historia. ¿Quién mejor que él? ¿Y quién mejor que él para hablar de pecados capitales?—Le perdono un pecado.—Es la primera vez que me perdonan a mí en lugar de pedirme perdón. —Para todo hay una primera vez. ¿Cuál sería su pecado capital?—Todos, los inventé yo.—Pero alguno será su favorito…—No tengo uno favorito, son todos un gran invento. No me digas que no: yo creo el pecado original y, a partir de ahí, tenéis que dedicar toda vuestra existencia a haceros perdonar. Siempre estaréis en deuda conmigo. —¿Y si no los hubiese inventado?—Jesucristo bajó a la cruz por los pecados de la humanidad. Si no existieran, la Biblia tendría dos páginas. —Se la habría ventilado en un tweet. —Exacto, como los diez mandamientos, que de inventarlos hoy los tendría que resumir en dos para que fuesen más fáciles de viralizar: amarás a Dios por encima de todas las cosas y amarás al prójimo como a ti mismo. Y ya está. —¿Y los siete pecados capitales?—Esos al principio eran ocho. —¿Cuál era el octavo? —La tristeza.—Pero vamos a ver, si estar triste ya es un fastidio, que encima sea pecado es una crueldad. —Fui misericordioso y los dejé en siete. En realidad fue la propia iglesia, que es la que hace el trabajo por mí. Además, el siete es un número divino y nos venía bien: siete pecados, siete plagas, perdonar setenta veces siete… Nos gusta el siete. —Entonces, si quisiéramos quitar uno tendríamos que añadir otro…—Efectivamente. Ahora mismo podríamos quitar la gula, porque estamos todos a dieta y vigoréxicos y ya casi no tiene sentido. La ira no podemos quitarla o cierra X. Y pondría la envidia dos veces.—¿Se puede repetir?—Soy Dios, puedo hacer lo que quiera. Así que haría hincapié en la envidia, que estamos en la era del postureo en redes que, al final, trata de generar envidia en otros. —¿Alguno más?—¿Cuáles eran los otros?—Debería sabérselos, son su creación.—Y además salen en ‘Seven’. Déjame que lo piense: lujuria, gula, pereza, ira, envidia…—Avaricia.—Eso, la avaricia. Que también está muy en boga hoy en día.—Y la soberbia. La verdad es que están muy bien puestos. Estuvo usted muy fino ahí. —Sí, sí, estuve bien. Ya vi lo que venía en el futuro. —Y ahora, además, saca libro nuevo. ¿Nuevo capítulo de la Biblia? ¿Los diez mandamientos actualizados? ¿El futuro testamento? —No, es una selección de curiosidades histórico-religiosas en siete capítulos. Ya he dicho que el siete es un número divino… —¿Me adelantaría alguna?—Pues hablo, por ejemplo, de Nerón, que tiene muy mala prensa pero fue el que inventó la ley de transparencia. Fue el primero en establecer que fuese pública la información sobre a qué se dedicaban los impuestos recaudados.—¡Pero quemó Roma!—¡Ni siquiera estaba en Roma en ese momento! Y volvió enseguida para ayudar a sofocar el incendio e incluso donó dinero para dar de comer a los afectados. Era bastante querido, de hecho.—Fue entonces el primer cancelado también.—La primera víctima de ‘fake news’, sí. —Le debe usted una exculpación. —Estoy intentando poner orden.
Dios tiene cuenta en X y más de seiscientos mil seguidores. Es de un tuitero clarividente que firma @diostuitero y cuyo ingenio es mordaz pero no ofende. Publica ahora nuevo libro, ‘Esto es un sindiós’, en el que desvela secretos y curiosidades sobre la religión … en la historia. ¿Quién mejor que él? ¿Y quién mejor que él para hablar de pecados capitales?
—Le perdono un pecado.
—Es la primera vez que me perdonan a mí en lugar de pedirme perdón.
—Para todo hay una primera vez. ¿Cuál sería su pecado capital?
—Todos, los inventé yo.
—Pero alguno será su favorito…
—No tengo uno favorito, son todos un gran invento. No me digas que no: yo creo el pecado original y, a partir de ahí, tenéis que dedicar toda vuestra existencia a haceros perdonar. Siempre estaréis en deuda conmigo.
—¿Y si no los hubiese inventado?
—Jesucristo bajó a la cruz por los pecados de la humanidad. Si no existieran, la Biblia tendría dos páginas.
—Se la habría ventilado en un tweet.
—Exacto, como los diez mandamientos, que de inventarlos hoy los tendría que resumir en dos para que fuesen más fáciles de viralizar: amarás a Dios por encima de todas las cosas y amarás al prójimo como a ti mismo. Y ya está.
—¿Y los siete pecados capitales?
—Esos al principio eran ocho.
—¿Cuál era el octavo?
—La tristeza.
—Pero vamos a ver, si estar triste ya es un fastidio, que encima sea pecado es una crueldad.
—Fui misericordioso y los dejé en siete. En realidad fue la propia iglesia, que es la que hace el trabajo por mí. Además, el siete es un número divino y nos venía bien: siete pecados, siete plagas, perdonar setenta veces siete… Nos gusta el siete.
—Entonces, si quisiéramos quitar uno tendríamos que añadir otro…
—Efectivamente. Ahora mismo podríamos quitar la gula, porque estamos todos a dieta y vigoréxicos y ya casi no tiene sentido. La ira no podemos quitarla o cierra X. Y pondría la envidia dos veces.
—¿Se puede repetir?
—Soy Dios, puedo hacer lo que quiera. Así que haría hincapié en la envidia, que estamos en la era del postureo en redes que, al final, trata de generar envidia en otros.
—¿Alguno más?
—¿Cuáles eran los otros?
—Debería sabérselos, son su creación.
—Y además salen en ‘Seven’. Déjame que lo piense: lujuria, gula, pereza, ira, envidia…
—Avaricia.
—Eso, la avaricia. Que también está muy en boga hoy en día.
—Y la soberbia. La verdad es que están muy bien puestos. Estuvo usted muy fino ahí.
—Sí, sí, estuve bien. Ya vi lo que venía en el futuro.
—Y ahora, además, saca libro nuevo. ¿Nuevo capítulo de la Biblia? ¿Los diez mandamientos actualizados? ¿El futuro testamento?
—No, es una selección de curiosidades histórico-religiosas en siete capítulos. Ya he dicho que el siete es un número divino…
—¿Me adelantaría alguna?
—Pues hablo, por ejemplo, de Nerón, que tiene muy mala prensa pero fue el que inventó la ley de transparencia. Fue el primero en establecer que fuese pública la información sobre a qué se dedicaban los impuestos recaudados.
—¡Pero quemó Roma!
—¡Ni siquiera estaba en Roma en ese momento! Y volvió enseguida para ayudar a sofocar el incendio e incluso donó dinero para dar de comer a los afectados. Era bastante querido, de hecho.
—Fue entonces el primer cancelado también.
—La primera víctima de ‘fake news’, sí.
—Le debe usted una exculpación.
—Estoy intentando poner orden.
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