«Abandonad toda esperanza los que entráis». Así reza una inscripción en la entrada del abismo, en el ‘Canto II’ (son 34) del primero de los nueve círculos de que consta ‘El Infierno’, de la ‘Divina Comedia’. A esta primera parte de la célebre obra del poeta Dante Alighieri -la más célebre de las tres, las otras son ‘El Purgatorio’ y ‘El Paraíso’- está dedicada la nueva exposición de la Fundación Canal de Madrid (Mateo Inurria, 2). Escrita hace 700 años, esta obra tan visual no ha perdido un ápice de actualidad y sigue fascinándonos hoy. Ha inspirado a escritores, cineastas, músicos, artistas plásticos y científicos de muchas generaciones: Galileo, Botticelli, Rodin, Dalí, Miquel Barceló, David Fincher, Lars Von Trier… También, al mundo del cómic (Moebius) y los videojuegos. Entre ellos, el genial dibujante e ilustrador francés Gustave Doré (1832-1883), uno de los grandes grabadores de la Historia del Arte, y Robert Rauschenberg (1925-2008), maestro contemporáneo, a caballo entre el pop art y el expresionismo abstracto norteamericano. A la izquierda, ‘La Estigia’, de Gustave Doré. ‘Canto VIII’. A la derecha, Robert Rauschenberg. ‘Canto VIII’. Grabado de Héliore Pisan / © 2026 Robert Rauschenberg Foundation, Vegap, MadridCien años los separan. Tienen estilos bien distintos, pero resulta muy interesante ver juntas ambas miradas al infierno dantesco . ¿Qué les aleja y qué les acerca? «Su punto de unión es Dante. Los dos están ilustrando este texto de diferente manera. En el caso de Doré, lo hace de una forma muy narrativa, muy descriptiva, muy al estilo del romanticismo. Cuando vemos a Dante en ese bosque oscuro, sabemos y podemos adivinar el terror, la desorientación… No hace falta que nadie nos lo explique. Son las imágenes que han permanecido a lo largo del tiempo y se han trasladado al cine y al cómic», explica Lola Durán, comisaria de la exposición ‘El infierno de Dante. Doré y Rauschenberg’, que permanecerá abierta hasta el 5 de enero. Una exposición sobre un texto tan potente necesitaba un montaje muy efectista. La muestra reúne las 111 obras gráficas de las dos series completas. Por un lado, las 76 xilografías de Doré (incluido un retrato de Dante a modo de frontispicio), de la primera edición francesa, publicada por Hachette en 1862, procedentes de una importante colección de grabados italiana. Por otro, 35 litografías offset de Rauschenberg (34 más la portada) de la edición Macorini de 1965, supervisada por el propio artista: emplea una técnica mixta en la que mezcla gouache, crayón y lápiz. Dante desciende al infierno guiado por Virgilio. Allí se encuentran con los iracundos, los lujuriosos, los glotones, los avaros, los herejes, los violentos, los traidores… Los tres grandes traidores de la Historia (Judas, Bruto y Casio) son devorados. ¿Por qué nos fascina tanto el infierno? Ocurre igual en ‘El Jardín de las Delicias’ de El Bosco en el Prado. «A mí, lo que más me atrae de este cuadro no es el infierno. Me gusta mucho más el paraíso», apunta la comisaria. ‘La Divina Comedia’ es una especie de ‘cartografía’ sobre el pecado, la culpa y la condición moral . No hay que ser adivinos para ver que esos temas siguen de plena actualidad en la sociedad en el siglo XXI. A la izquierda, ‘Los simoníacos’, de Gustave Doré. ‘Canto XIX’. A la derecha, ‘Los simoniacos’, de Robert Rauschenberg. ‘Canto XIX’. Grabado de Héliore Pisan / © 2026 Robert Rauschenberg Foundation, Vegap, Madrid«Por eso también para Rauschenberg resulta tan atractiva la representación del infierno. El texto de Dante se había escrito siete siglos antes, pero él descubre que lo que estaba contando en el infierno era lo que estaba sucediendo en Estados Unidos en la segunda mitad del siglo XX. Hablamos de las luchas que había por el poder, cómo se enfrentaba la iglesia y el Estado, que no era Estado, y los señores en la Florencia de ese tiempo, su exilio en el 480… Si lo trasladamos a la América de la mitad del siglo XX, están la Guerra Mundial, la Guerra Fría, los avances tecnológicos que, por un lado, eran beneficiosos, pero, por otro lado, producían una cierta incertidumbre; la llegada a la Luna, ese enfrentamiento a lo desconocido…» Una radiografía crítica de la sociedad de masas norteamericana protagonizada por políticos, deportistas o astronautas. «Rauschenberg introduce en el poema los miedos, las aspiraciones y contradicciones de su propio tiempo», apunta Lola Durán. Doré emplea con maestría el claroscuro en sus estampas de la ‘Divina Comedia’. En sus grabados académicos, hace gala de una precisión técnica prodigiosa del dibujo y una estética medieval de corte romántico. Su visión dramática configuró el imaginario colectivo occidental sobre el infierno. Supo capturar la atmósfera de desesperación y tormento del inframundo . Rauschenberg, por su parte, utiliza imágenes de revistas como ‘Time’, ‘Life’ o ‘Sport Illustrated’. «Lo mismo que nos está narrando Doré en varias escenas lo narra Rauschenberg en una sola», apunta la comisaria. Dante y Virgilio logran burlar a Lucifer, el ángel caído, y escapan del infierno. «Abandonad toda esperanza los que entráis». Así reza una inscripción en la entrada del abismo, en el ‘Canto II’ (son 34) del primero de los nueve círculos de que consta ‘El Infierno’, de la ‘Divina Comedia’. A esta primera parte de la célebre obra del poeta Dante Alighieri -la más célebre de las tres, las otras son ‘El Purgatorio’ y ‘El Paraíso’- está dedicada la nueva exposición de la Fundación Canal de Madrid (Mateo Inurria, 2). Escrita hace 700 años, esta obra tan visual no ha perdido un ápice de actualidad y sigue fascinándonos hoy. Ha inspirado a escritores, cineastas, músicos, artistas plásticos y científicos de muchas generaciones: Galileo, Botticelli, Rodin, Dalí, Miquel Barceló, David Fincher, Lars Von Trier… También, al mundo del cómic (Moebius) y los videojuegos. Entre ellos, el genial dibujante e ilustrador francés Gustave Doré (1832-1883), uno de los grandes grabadores de la Historia del Arte, y Robert Rauschenberg (1925-2008), maestro contemporáneo, a caballo entre el pop art y el expresionismo abstracto norteamericano. A la izquierda, ‘La Estigia’, de Gustave Doré. ‘Canto VIII’. A la derecha, Robert Rauschenberg. ‘Canto VIII’. Grabado de Héliore Pisan / © 2026 Robert Rauschenberg Foundation, Vegap, MadridCien años los separan. Tienen estilos bien distintos, pero resulta muy interesante ver juntas ambas miradas al infierno dantesco . ¿Qué les aleja y qué les acerca? «Su punto de unión es Dante. Los dos están ilustrando este texto de diferente manera. En el caso de Doré, lo hace de una forma muy narrativa, muy descriptiva, muy al estilo del romanticismo. Cuando vemos a Dante en ese bosque oscuro, sabemos y podemos adivinar el terror, la desorientación… No hace falta que nadie nos lo explique. Son las imágenes que han permanecido a lo largo del tiempo y se han trasladado al cine y al cómic», explica Lola Durán, comisaria de la exposición ‘El infierno de Dante. Doré y Rauschenberg’, que permanecerá abierta hasta el 5 de enero. Una exposición sobre un texto tan potente necesitaba un montaje muy efectista. La muestra reúne las 111 obras gráficas de las dos series completas. Por un lado, las 76 xilografías de Doré (incluido un retrato de Dante a modo de frontispicio), de la primera edición francesa, publicada por Hachette en 1862, procedentes de una importante colección de grabados italiana. Por otro, 35 litografías offset de Rauschenberg (34 más la portada) de la edición Macorini de 1965, supervisada por el propio artista: emplea una técnica mixta en la que mezcla gouache, crayón y lápiz. Dante desciende al infierno guiado por Virgilio. Allí se encuentran con los iracundos, los lujuriosos, los glotones, los avaros, los herejes, los violentos, los traidores… Los tres grandes traidores de la Historia (Judas, Bruto y Casio) son devorados. ¿Por qué nos fascina tanto el infierno? Ocurre igual en ‘El Jardín de las Delicias’ de El Bosco en el Prado. «A mí, lo que más me atrae de este cuadro no es el infierno. Me gusta mucho más el paraíso», apunta la comisaria. ‘La Divina Comedia’ es una especie de ‘cartografía’ sobre el pecado, la culpa y la condición moral . No hay que ser adivinos para ver que esos temas siguen de plena actualidad en la sociedad en el siglo XXI. A la izquierda, ‘Los simoníacos’, de Gustave Doré. ‘Canto XIX’. A la derecha, ‘Los simoniacos’, de Robert Rauschenberg. ‘Canto XIX’. Grabado de Héliore Pisan / © 2026 Robert Rauschenberg Foundation, Vegap, Madrid«Por eso también para Rauschenberg resulta tan atractiva la representación del infierno. El texto de Dante se había escrito siete siglos antes, pero él descubre que lo que estaba contando en el infierno era lo que estaba sucediendo en Estados Unidos en la segunda mitad del siglo XX. Hablamos de las luchas que había por el poder, cómo se enfrentaba la iglesia y el Estado, que no era Estado, y los señores en la Florencia de ese tiempo, su exilio en el 480… Si lo trasladamos a la América de la mitad del siglo XX, están la Guerra Mundial, la Guerra Fría, los avances tecnológicos que, por un lado, eran beneficiosos, pero, por otro lado, producían una cierta incertidumbre; la llegada a la Luna, ese enfrentamiento a lo desconocido…» Una radiografía crítica de la sociedad de masas norteamericana protagonizada por políticos, deportistas o astronautas. «Rauschenberg introduce en el poema los miedos, las aspiraciones y contradicciones de su propio tiempo», apunta Lola Durán. Doré emplea con maestría el claroscuro en sus estampas de la ‘Divina Comedia’. En sus grabados académicos, hace gala de una precisión técnica prodigiosa del dibujo y una estética medieval de corte romántico. Su visión dramática configuró el imaginario colectivo occidental sobre el infierno. Supo capturar la atmósfera de desesperación y tormento del inframundo . Rauschenberg, por su parte, utiliza imágenes de revistas como ‘Time’, ‘Life’ o ‘Sport Illustrated’. «Lo mismo que nos está narrando Doré en varias escenas lo narra Rauschenberg en una sola», apunta la comisaria. Dante y Virgilio logran burlar a Lucifer, el ángel caído, y escapan del infierno.
«Abandonad toda esperanza los que entráis». Así reza una inscripción en la entrada del abismo, en el ‘Canto II’ (son 34) del primero de los nueve círculos de que consta ‘El Infierno’, de la ‘Divina Comedia’. A esta primera parte de la … célebre obra del poeta Dante Alighieri -la más célebre de las tres, las otras son ‘El Purgatorio’ y ‘El Paraíso’- está dedicada la nueva exposición de la Fundación Canal de Madrid (Mateo Inurria, 2).
Escrita hace 700 años, esta obra tan visual no ha perdido un ápice de actualidad y sigue fascinándonos hoy. Ha inspirado a escritores, cineastas, músicos, artistas plásticos y científicos de muchas generaciones: Galileo, Botticelli, Rodin, Dalí, Miquel Barceló, David Fincher, Lars Von Trier… También, al mundo del cómic (Moebius) y los videojuegos. Entre ellos, el genial dibujante e ilustrador francés Gustave Doré (1832-1883), uno de los grandes grabadores de la Historia del Arte, y Robert Rauschenberg (1925-2008), maestro contemporáneo, a caballo entre el pop art y el expresionismo abstracto norteamericano.

(Grabado de Héliore Pisan / © 2026 Robert Rauschenberg Foundation, Vegap, Madrid)
Cien años los separan. Tienen estilos bien distintos, pero resulta muy interesante ver juntas ambas miradas al infierno dantesco. ¿Qué les aleja y qué les acerca? «Su punto de unión es Dante. Los dos están ilustrando este texto de diferente manera. En el caso de Doré, lo hace de una forma muy narrativa, muy descriptiva, muy al estilo del romanticismo. Cuando vemos a Dante en ese bosque oscuro, sabemos y podemos adivinar el terror, la desorientación… No hace falta que nadie nos lo explique. Son las imágenes que han permanecido a lo largo del tiempo y se han trasladado al cine y al cómic», explica Lola Durán, comisaria de la exposición ‘El infierno de Dante. Doré y Rauschenberg’, que permanecerá abierta hasta el 5 de enero. Una exposición sobre un texto tan potente necesitaba un montaje muy efectista.
La muestra reúne las 111 obras gráficas de las dos series completas. Por un lado, las 76 xilografías de Doré (incluido un retrato de Dante a modo de frontispicio), de la primera edición francesa, publicada por Hachette en 1862, procedentes de una importante colección de grabados italiana. Por otro, 35 litografías offset de Rauschenberg (34 más la portada) de la edición Macorini de 1965, supervisada por el propio artista: emplea una técnica mixta en la que mezcla gouache, crayón y lápiz.
Dante desciende al infierno guiado por Virgilio. Allí se encuentran con los iracundos, los lujuriosos, los glotones, los avaros, los herejes, los violentos, los traidores… Los tres grandes traidores de la Historia (Judas, Bruto y Casio) son devorados. ¿Por qué nos fascina tanto el infierno? Ocurre igual en ‘El Jardín de las Delicias’ de El Bosco en el Prado. «A mí, lo que más me atrae de este cuadro no es el infierno. Me gusta mucho más el paraíso», apunta la comisaria. ‘La Divina Comedia’ es una especie de ‘cartografía’ sobre el pecado, la culpa y la condición moral. No hay que ser adivinos para ver que esos temas siguen de plena actualidad en la sociedad en el siglo XXI.

(Grabado de Héliore Pisan / © 2026 Robert Rauschenberg Foundation, Vegap, Madrid)
«Por eso también para Rauschenberg resulta tan atractiva la representación del infierno. El texto de Dante se había escrito siete siglos antes, pero él descubre que lo que estaba contando en el infierno era lo que estaba sucediendo en Estados Unidos en la segunda mitad del siglo XX. Hablamos de las luchas que había por el poder, cómo se enfrentaba la iglesia y el Estado, que no era Estado, y los señores en la Florencia de ese tiempo, su exilio en el 480… Si lo trasladamos a la América de la mitad del siglo XX, están la Guerra Mundial, la Guerra Fría, los avances tecnológicos que, por un lado, eran beneficiosos, pero, por otro lado, producían una cierta incertidumbre; la llegada a la Luna, ese enfrentamiento a lo desconocido…» Una radiografía crítica de la sociedad de masas norteamericana protagonizada por políticos, deportistas o astronautas. «Rauschenberg introduce en el poema los miedos, las aspiraciones y contradicciones de su propio tiempo», apunta Lola Durán.
Doré emplea con maestría el claroscuro en sus estampas de la ‘Divina Comedia’. En sus grabados académicos, hace gala de una precisión técnica prodigiosa del dibujo y una estética medieval de corte romántico. Su visión dramática configuró el imaginario colectivo occidental sobre el infierno. Supo capturar la atmósfera de desesperación y tormento del inframundo. Rauschenberg, por su parte, utiliza imágenes de revistas como ‘Time’, ‘Life’ o ‘Sport Illustrated’. «Lo mismo que nos está narrando Doré en varias escenas lo narra Rauschenberg en una sola», apunta la comisaria. Dante y Virgilio logran burlar a Lucifer, el ángel caído, y escapan del infierno.
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