Fede Valverde acabó este jueves el día con un expediente disciplinario abierto por el Madrid y un parte médico donde se informó que sufre un traumatismo craneoencefálico tras recibir varios puntos en la frente después de su enfrentamiento con Aurelien Tchouameni, al que también se le abrió un expediente. La entidad, que nunca especifica públicamente el tiempo de baja, esta vez sí lo hizo: “En reposo entre 10 y 14 días, como marcan los protocolos”, aclaró.
El segundo capitán del Real Madrid acaba el curso en el hospital y expedientado por su choque con el francés tras empezarlo exhibiendo su distancia con el técnico vasco
Fede Valverde acabó este jueves el día con un expediente disciplinario abierto por el Madrid y un parte médico donde se informó que sufre un traumatismo craneoencefálico tras recibir varios puntos en la frente después de su enfrentamiento con Aurelien Tchouameni, al que también se le abrió un expediente. La entidad, que nunca especifica públicamente el tiempo de baja, esta vez sí lo hizo: “En reposo entre 10 y 14 días, como marcan los protocolos”, aclaró.
Esa fue la penúltima noticia de un día límite en Valdebebas, síntoma de la grave crisis del Madrid, una jornada que marca un punto de inflexión en el futuro inmediato del club y, por supuesto, en la carrera de Valverde en el Bernabéu. El uruguayo, en una nota publicada en sus redes, negó que se pegara con Tchouameni —“aunque entiendo que para ustedes sea más fácil creer que nos hemos cagado a piñas”—, se quejó de la filtración, y trató de explicar que, por su parte, se debió al “cansancio”, “enfado” y “frustración” por la mala temporada. “Lo siento de corazón porque me duele esta situación. El Madrid es una de las cosas más importantes de mi vida. Es una acumulación de cosas que terminan en una pelea sin sentido perjudicando mi imagen”, aseguró el centrocampista, que dijo que está “a disposición del club y los compañeros para colaborar en cualquier decisión que vean necesario”.
El episodio, como mínimo, terminó de descarrilar una temporada muy enrevesada para el segundo capitán del Madrid, desubicado en muchos momentos en el campo y señalado también por un sector del estadio, que le dedicó unas cuantas ráfagas de pitos en las tardes de enero y febrero, en las de mayor levantamiento popular. No recibió el nivel de censura de Vinicius, ni tampoco de Bellingham, pero el uruguayo fue uno de los acusados por un sector del anfiteatro después de la destitución de Xabi Alonso.
Su curso quedó marcado desde el viaje a Asia Central a finales de septiembre. Aquella excursión inédita a Kazajistán para medirse al Kairat dejó claro a todo el mundo que el segundo capitán del equipo no era uno de los aliados del entonces técnico. Esa tarde fue suplente, evitó calentar como el resto de sus compañeros y, quizá lo más sorprendente, es que cuando el entrenador lo mandó en la segunda parte a ejercitarse en la banda para salir, al charrúa con los brazos cruzados en la espalda.
@okdiario_oficial 👀 De brazos cruzados: Valverde vivió muy serio la segunda parte del encuentro entre el Real Madrid y el Kairat Almaty 👉🏻 Más allá de la victoria, la noche en Almaty dejó otro titular: el caso Valverde. El uruguayo iba a ser titular, pero a última hora Xabi Alonso cambió de plan y apostó por Ceballos. Desde ese momento, Valverde se mostró visiblemente molesto. No calentó junto al resto de suplentes, se quedó apartado en el banquillo y, cuando le tocó entrar en calor en la segunda parte, lo hizo a desgana, con gesto serio y pasos lentos 📲 Descubre todas las noticias del Real Madrid en nuestras redes sociales #FedeValverde #RealMadrid #Deporte #Fútbol #ChampionsLeague #XabiAlonso
La escena, delante de los periodistas desplazados y con las cámaras de televisión apuntando a todos los rincones, sorprendió por la crudeza en un equipo donde cada detalle es fiscalizado al centímetro. El episodio, en realidad, se había iniciado un día antes en la sala de prensa, donde Valverde se arrancó con una explicación muy larga que quedó resumida en una frase lapidaria. “Yo no nací para jugar de lateral derecho”, proclamó. Ese viaje, además de incómodo, resultó complicado porque ocurrió tras el 5-2 encajado en el Metropolitano, un varapalo que también motivó un cruce de declaraciones con Xabi. Valverde achacó esa derrota a la actitud y Alonso respondió que ese análisis era “simplista”.
El uruguayo ya había ocupado muchas veces el lateral derecho con Ancelotti y Zidane, se sabía que no era su ubicación favorita, pero lo había acatado sin problemas, pese a que desde su entorno surgieron algunas protestas. Esta vez, la forma en la que se expresó, unido a su gesto durante el partido, simbolizó su posición frente a un Alonso del que ya empezaban a deslizarse noticias sobre la pérdida de confianza de la dirección del club en él. “Valverde no hace eso si no está seguro de que no tiene consecuencias, si no sabe cómo respira el club con Xabi”, comenta una fuente conocedora del vestuario y los modos de la entidad.

Encorsetado en el medio
El charrúa ejerció más veces de lateral con el tolosarra en ausencia de los lesionados Carvajal y Trent. Sin embargo, en cuanto Álvaro Arbeloa ascendió al banquillo, nunca más volvió a aparecer en ese flanco de la zaga. El club transmitió al nuevo entrenador que el uruguayo debía oficiar en la medida de lo posible de medio.
Ahí, no obstante, su campaña tampoco le ha resultado sencilla. Alonso lo llegó a comparar en el Mundial de Clubes con Steven Gerrard por su capacidad para abarcar metros, aunque de vuelta a la Liga al charrúa se le vio encorsetado, sin espacio para recorrer campo. El problema, más allá de su falta de sintonía con Xabi, tenía que ver con el diseño de un equipo que dispone de Kylian Mbappé en el centro del ataque. No fue por casualidad que durante la lesión del francés, en marzo, pudo descolgarse y anotar seis goles en cinco partidos, con un triplete al City. Un islote en un año torcido.
En 2023, Valverde ya se vio inmerso en un feo incidente con Álex Baena, entonces en el Villarreal, al que le propinó un puñetazo en el aparcamiento del Bernabéu en respuesta, según la versión del uruguayo, a un comentario del español sobre los problemas médicos que estaba sufriendo la pareja del charrúa con su embarazo. Lo ocurrido ayer, que acabará en sanciones económicas y/o disciplinarias para él y Tchouameni, como precisaron fuentes del club, emborrona de mala manera el expediente del segundo capitán del equipo, consciente de que su imagen queda muy tocada. Ya nada será igual para él.
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