Quedan pocos kilómetros para coronar el Alpe d’Huez. Los aficionados, que llevan varias horas en el arcén, días incluso acampando bajo las estrellas a la espera del pelotón del Tour de Francia, se agolpan sobre el asfalto y con banderas, teléfonos y pancartas, estrechan cada vez más el pasillo humano por el que Tadej Pogacar persigue bajo el sol la cabeza de carrera de la 19ª etapa, música de bocinas e incesante griterío.
El ciclista impacta y destroza la luna trasera del vehículo del UAE tras un frenazo de este en la ascensión al mítico puerto alpino. El corredor recibe 20 puntos de sutura en la cara
El ciclista impacta y destroza la luna trasera del vehículo del UAE tras un frenazo de este en la ascensión al mítico puerto alpino. Descartadas lesiones graves, el corredor sufre varios cortes
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Quedan pocos kilómetros para coronar Alpe d’Huez. Los aficionados, que llevan varias horas en el arcén, días incluso acampando bajo las estrellas a la espera del pelotón del Tour de Francia, se agolpan sobre el asfalto y con banderas, teléfonos y pancartas, estrechan cada vez más el pasillo humano por el que Tadej Pogacar persigue bajo el sol la cabeza de carrera de la 19ª etapa, música de bocinas e incesante griterío.
Al esloveno lo siguen, por este orden, una moto de la televisión francesa, un coche de la organización y un vehículo de su equipo, el UAE. Los codazos y empujones por ver de cerca al mejor ciclista del planeta terminan con un aficionado perdiendo el equilibrio y cayendo hacia el asfalto justo delante del turismo del conjunto emiratí, que se detiene en seco para evitar el atropello.
Al frenazo lo acompaña un golpe seco, fuerte, que enmudece el fervor generalizado. Es Einer Rubio, ciclista colombiano del Movistar, que cazado por Pogacar tras varias horas en la escapada del día, ascendía la montaña mágica de los Alpes en búsqueda del mejor resultado posible para su equipo.
El rostro de Rubio golpea contra la luna trasera del vehículo del UAE y revienta la luna en mil pedazos. Los aficionados se llevan entonces las manos a la cabeza. Nadie puede creerse el accidente que acaban de presenciar. El colombiano suelta el manillar y, guiado por la inercia, se cubre el rostro hecho un guiñapo sobre el asfalto. Cuando llegan los efectivos médicos de la carrera, el maillot del Movistar, azul cielo, ya está cubierto de sangre.
Tras 19 diás de carrera y más de 3000 kilómetros en las piernas, Rubio se ve obligado a abandonar el Tour de Francia cuando solo restan dos días para llegar a París. El equipo Movistar asegura a este periódico que pese a la crudeza de las imágenes, el escalador colombiano, ganador de etapa en el Giro de Italia de 2023, solo sufre cortes superficiales, pero descarta cualquier lesión de gravedad.
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