Ni las coronas, ni los títulos ni décadas enteras bajo el foco público libran a los matrimonios de las pequeñas discusiones cotidianas. Carlos III y Camilla también tienen las suyas. Y, curiosamente, el motivo no tiene nada que ver con asuntos de Estado, compromisos institucionales o cuestiones protocolarias.La escena se repite constantemente en Clarence House. El monarca abre las ventanas para dejar entrar aire fresco y, pocos minutos después, la Reina consorte vuelve a cerrarlas porque considera que la residencia se convierte en un auténtico congelador. Una rutina doméstica tan frecuente que ya forma parte del día a día de la pareja.La anécdota ha salido ahora a la luz gracias a Annabel Elliot, hermana de Camilla, quien habla abiertamente de esta peculiar «guerra doméstica» en el libro ‘Charles III: New King. New Court. The Inside Story’, escrito por Robert Hardman.Noticia relacionada general No No Carlos III reivindica la continuidad del Estado mientras Starmer afronta la mayor crisis de su mandato Ivannia Salazar«Es una batalla sin cuartel»+Según relata Annabel Elliot en la publicación, el monarca británico siente verdadera debilidad por mantener abiertas las ventanas de su residencia londinense, incluso cuando las temperaturas no acompañan demasiado. «Es una batalla sin cuartel», asegura la hermana de Camilla sobre esta divertida disputa doméstica que protagonizan casi a diario.«Carlos abre la ventana y Camilla va por detrás para volver a cerrarla. A menudo se oye: ‘¡Cariño, has cerrado la ventana!’ ‘Sí, la he cerrado, ¡porque nos estamos congelando todos!’», relata Elliot en unas declaraciones recogidas en el libro.El Rey que no puede vivir sin aire frescoAunque Camilla intenta imponerse en esta pequeña batalla doméstica, lo cierto es que Carlos III suele terminar saliéndose con la suya. Las ventanas permanecen abiertas gran parte del tiempo.De hecho, dentro de palacio aseguran que es una de las señas más reconocibles del monarca británico. «Si paseas por los edificios reales y quieres saber dónde está el rey, busca las cortinas que se mecen al viento», desveló incluso un miembro del personal de la Casa Real en unas declaraciones recogidas por ‘HELLO!.Jornadas de madrugada y rutina incansableQuienes conocen de cerca a Carlos III coinciden en que el rey mantiene un ritmo de trabajo agotador. Sus jornadas suelen alargarse hasta bien entrada la madrugada, especialmente cuando se encierra a leer informes o escribir correspondencia.Lady Frederick Windsor habló recientemente sobre ello en una entrevista concedida a Tatler, donde describió con detalle la rutina nocturna del monarca. «Trabaja todo el día, toma una cena rápida y luego desaparece hasta las cuatro de la madrugada aproximadamente para escribir cartas», explicó.Precisamente por eso, algunos miembros de su entorno consideran que mantener las ventanas abiertas forma parte de esa necesidad de concentración y frescura que acompaña sus interminables horas de trabajo. Ni las coronas, ni los títulos ni décadas enteras bajo el foco público libran a los matrimonios de las pequeñas discusiones cotidianas. Carlos III y Camilla también tienen las suyas. Y, curiosamente, el motivo no tiene nada que ver con asuntos de Estado, compromisos institucionales o cuestiones protocolarias.La escena se repite constantemente en Clarence House. El monarca abre las ventanas para dejar entrar aire fresco y, pocos minutos después, la Reina consorte vuelve a cerrarlas porque considera que la residencia se convierte en un auténtico congelador. Una rutina doméstica tan frecuente que ya forma parte del día a día de la pareja.La anécdota ha salido ahora a la luz gracias a Annabel Elliot, hermana de Camilla, quien habla abiertamente de esta peculiar «guerra doméstica» en el libro ‘Charles III: New King. New Court. The Inside Story’, escrito por Robert Hardman.Noticia relacionada general No No Carlos III reivindica la continuidad del Estado mientras Starmer afronta la mayor crisis de su mandato Ivannia Salazar«Es una batalla sin cuartel»+Según relata Annabel Elliot en la publicación, el monarca británico siente verdadera debilidad por mantener abiertas las ventanas de su residencia londinense, incluso cuando las temperaturas no acompañan demasiado. «Es una batalla sin cuartel», asegura la hermana de Camilla sobre esta divertida disputa doméstica que protagonizan casi a diario.«Carlos abre la ventana y Camilla va por detrás para volver a cerrarla. A menudo se oye: ‘¡Cariño, has cerrado la ventana!’ ‘Sí, la he cerrado, ¡porque nos estamos congelando todos!’», relata Elliot en unas declaraciones recogidas en el libro.El Rey que no puede vivir sin aire frescoAunque Camilla intenta imponerse en esta pequeña batalla doméstica, lo cierto es que Carlos III suele terminar saliéndose con la suya. Las ventanas permanecen abiertas gran parte del tiempo.De hecho, dentro de palacio aseguran que es una de las señas más reconocibles del monarca británico. «Si paseas por los edificios reales y quieres saber dónde está el rey, busca las cortinas que se mecen al viento», desveló incluso un miembro del personal de la Casa Real en unas declaraciones recogidas por ‘HELLO!.Jornadas de madrugada y rutina incansableQuienes conocen de cerca a Carlos III coinciden en que el rey mantiene un ritmo de trabajo agotador. Sus jornadas suelen alargarse hasta bien entrada la madrugada, especialmente cuando se encierra a leer informes o escribir correspondencia.Lady Frederick Windsor habló recientemente sobre ello en una entrevista concedida a Tatler, donde describió con detalle la rutina nocturna del monarca. «Trabaja todo el día, toma una cena rápida y luego desaparece hasta las cuatro de la madrugada aproximadamente para escribir cartas», explicó.Precisamente por eso, algunos miembros de su entorno consideran que mantener las ventanas abiertas forma parte de esa necesidad de concentración y frescura que acompaña sus interminables horas de trabajo.
Ni las coronas, ni los títulos ni décadas enteras bajo el foco público libran a los matrimonios de las pequeñas discusiones cotidianas. Carlos III y Camilla también tienen las suyas. Y, curiosamente, el motivo no tiene nada que ver con asuntos de Estado, compromisos … institucionales o cuestiones protocolarias.
La escena se repite constantemente en Clarence House. El monarca abre las ventanas para dejar entrar aire fresco y, pocos minutos después, la Reina consorte vuelve a cerrarlas porque considera que la residencia se convierte en un auténtico congelador. Una rutina doméstica tan frecuente que ya forma parte del día a día de la pareja.
La anécdota ha salido ahora a la luz gracias a Annabel Elliot, hermana de Camilla, quien habla abiertamente de esta peculiar «guerra doméstica» en el libro ‘Charles III: New King. New Court. The Inside Story’, escrito por Robert Hardman.
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«Es una batalla sin cuartel»
+Según relata Annabel Elliot en la publicación, el monarca británico siente verdadera debilidad por mantener abiertas las ventanas de su residencia londinense, incluso cuando las temperaturas no acompañan demasiado. «Es una batalla sin cuartel», asegura la hermana de Camilla sobre esta divertida disputa doméstica que protagonizan casi a diario.
«Carlos abre la ventana y Camilla va por detrás para volver a cerrarla. A menudo se oye: ‘¡Cariño, has cerrado la ventana!’ ‘Sí, la he cerrado, ¡porque nos estamos congelando todos!’», relata Elliot en unas declaraciones recogidas en el libro.
El Rey que no puede vivir sin aire fresco
Aunque Camilla intenta imponerse en esta pequeña batalla doméstica, lo cierto es que Carlos III suele terminar saliéndose con la suya. Las ventanas permanecen abiertas gran parte del tiempo.
De hecho, dentro de palacio aseguran que es una de las señas más reconocibles del monarca británico. «Si paseas por los edificios reales y quieres saber dónde está el rey, busca las cortinas que se mecen al viento», desveló incluso un miembro del personal de la Casa Real en unas declaraciones recogidas por ‘HELLO!.
Jornadas de madrugada y rutina incansable
Quienes conocen de cerca a Carlos III coinciden en que el rey mantiene un ritmo de trabajo agotador. Sus jornadas suelen alargarse hasta bien entrada la madrugada, especialmente cuando se encierra a leer informes o escribir correspondencia.
Lady Frederick Windsor habló recientemente sobre ello en una entrevista concedida a Tatler, donde describió con detalle la rutina nocturna del monarca. «Trabaja todo el día, toma una cena rápida y luego desaparece hasta las cuatro de la madrugada aproximadamente para escribir cartas», explicó.
Precisamente por eso, algunos miembros de su entorno consideran que mantener las ventanas abiertas forma parte de esa necesidad de concentración y frescura que acompaña sus interminables horas de trabajo.
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